AnálisisSwitch

Fire Emblem: Three Houses – Análisis Switch

Seeking the sun no matter where it goes

Llevo esperando esta nueva entrega de Fire Emblem desde aquel Nintendo Direct en el que se revelaron los detalles de Nintendo Switch y se anunciaron sus próximos títulos para su catálogo. Entre ellos, apareció un breve teaser con el anuncio de que una nueva entrega de Fire Emblem estaba en desarrollo. Recuerdo aquella tarde durante el E3 de 2018 en la que éste volvió a aparecer como una de las mayores sorpresas del directo: Fire Emblem: Three Houses, un título que pretendía ir más allá de lo que conocíamos sobre la saga. Reconozco que me vine arriba. Finalmente, un año más tarde, dos semanas después de su lanzamiento y tras numerosas horas de juego, aquí estoy, delante de un folio en blanco para comentar mi experiencia. ¿Sabéis cuál es el problema? Que ya está todo contado. De todas formas, este hecho abre la posibilidad de analizar y subrayar detalles más allá de lo visible en el título, que son al fin y al cabo lo que hacen a Fire Emblem: Three Houses un juego tan especial.

Nuestro protagonista, llamado Byleth por defecto, vive tranquilamente como un mercenario junto a su padre (esto me suena de algo…). Por azares del destino, conoce a Edelgard, Dimitri y Claude, los tres personajes principales de la trama, que necesitan ayuda urgente. Tras una serie de acontecimientos, el bueno de Byleth acaba como profesor en la academia de oficiales de Garreg Mach. No suficiente con este repentino trabajo, deberá escoger uno de los tres grupos de alumnos, los cuales son representantes de las casas dominantes en el continente de Fódlan, para tutelarlos durante todo el curso. Si a eso le sumamos la falta de información acerca de nuestro origen, los misterios que encierra la iglesia, un grupo de personas que opera en las sombras con malas intenciones, la historia pasada de Fódlan y la presencia de Sothis, una niña misteriosa que reside en nuestra cabeza, tenemos una de las historias más ambiciosas de la saga hasta el momento. De hecho, es el principal atractivo del juego. Por lo general es muy interesante y rara vez no nos dejará con ganas de saber más acerca de todo lo que rodea al protagonista. Y lo que os he contado solo es el principio…

Fotograma de Byleth mirando arriba
Esta es tu cara cuando te levantas mercenario y acabas profesor

Fire Emblem: Three Houses comienza con su historia y sus mecánicas jugables a una velocidad estrepitosa. De hecho, es normal sentirse abrumado con la cantidad de posibilidades que ofrece el juego nada más comenzar. Un monasterio grande, actividades a realizar, dar clases, muchos personajes con los que relacionarse y encima elegir a un grupo de adolescentes que ni siquiera conoces. ¿Nos hemos vuelto locos? Si reflexionamos acerca de ello, en realidad es igual que la situación de un profesor al comienzo de cada curso, y más si éste es nuevo en la escuela a la que llega; el juego no repara en detalles para enaltecer la figura de esta profesión.

La historia del juego se divide en dos partes. La primera se centra en la llegada de Byleth al monasterio y el transcurso de un “curso académico”. En esta, la historia se cuece a fuego lento, hasta los últimos capítulos, donde estalla el conflicto principal de la trama. Habrá momentos de tensión, misterio y planteamientos que quizá resolvamos más adelante. Por lo general, nos centraremos en guiar al grupo de jovencitos confusos que escogimos al principio para lograr superar las tareas que se nos encomienden y, a su vez, mejorar su formación académica.

El tiempo en el título es crucial. Todo se distribuye en un calendario fuertemente inspirado en la saga Persona. Durante la semana realizaremos las jornadas lectivas, donde daremos tutorías personales a nuestros alumnos y asignaremos tareas para que éstos se relacionen y obtengan algún recurso y dinero. En esta dinámica encontramos el primer cambio notable del juego: los alumnos pueden aprender lo que quieras, aunque algunas destrezas se aplican más a sus clases que otras. Tuya será la responsabilidad de equilibrarlo todo bien, aparte de atender a sus necesidades, gustos y metas.

Después está el fin de semana, donde tendremos la oportunidad de explorar el monasterio, realizar seminarios para seguir aprendiendo o realizar misiones secundarias y desvíos a modo de “prácticas lectivas”. Por otro lado, también gestionaremos y visualizaremos las conversaciones de apoyo entre los personajes, a lo que luego llego.

Imagen donde se muestran todas las opciones del fin de semana junto al calendario
El calendario y las opciones que tenemos el fin de semana

La actividad más destacada en nuestro tiempo libre es explorar el monasterio. Esta actividad bebe de mi castillo en Fire Emblem: Fates y las incursiones en mazmorras de Fire Emblem: Echoes. Lo más interesante es que los personajes siempre se encuentran en sitios distintos y están a sus cosas. No se nota que estén ahí para que tú les hables y eso le da un toque de vida curioso al escenario. Por otro lado, también habrá misiones sencillas, aunque solo tratan de ir de un lado para otro o una “práctica” más para el repertorio. Aprovechar las exploraciones del monasterio nos da la oportunidad de relacionarnos con nuestros alumnos mediante actividades: comer, cantar, ir de pesca o tomar el té (no olvidemos que es un juego japonés) son actividades que reforzarán los vínculos con los alumnos y profesores, conviene aprovecharlos. Aunque las actividades sean limitadas, es entretenido. Sin embargo, cuando la historia cobra fuerza y gana en interés, al final se hace tedioso. ¡Tenemos cosas más importantes que tomar el té!

¿Os hacéis una idea de sus intenciones? Fire Emblem: Three Houses te integra en el funcionamiento del monasterio y te obliga a entender al alumnado. Compensar entre su motivación y tus planes, negociar sus metas, explotar sus capacidades y descubrir su historia son el día a día para luego rendir en las misiones. Al fin y al cabo, no son solo alumnos, son tus alumnos. La primera parte de la historia será similar independientemente de la casa que escojamos al principio. Este acto trata de relacionarse con todos los personajes tal y como son, ver sus actitudes frente a la vida y conocer tanto sus aspiraciones como metas. También te hace espectador de momentos divertidos y tiernos entre ellos. El juego busca que empatices con todas estas personas y las grabes a fuego. Doy fe que lo consigue.

Los arcos de todos los protagonistas están muy bien escritos. Muchos guardan secretos interesantes, aunque hay otros que son más simples que un tronco. De hecho, se ha aprovechado la no existencia de una segunda generación para ahondar más en las historias de estos chicos y chicas. Relacionarse en este juego no es solo ver una conversación graciosa en la que estos descubren lo buenos amigos que son, sino que van dando pinceladas acerca de su historia y personalidad. Es algo que debes descubrir por tu cuenta. De hecho, ¡existe la posibilidad de perderte conversaciones por no estar disponible el día que iban a aparecer!

Además, el título consigue también esa satisfacción de ver la progresión de tus alumnos. En mi caso, cogí a Golden Deer, el grupo de Claude. Comienzan siendo el caos total y al final he conseguido, con paciencia y estrujándome los sesos, que fuesen un fuerte batallón unido, coordinado y todos siendo útiles en combate. Para sentirse orgulloso. Aunque sea a su manera, Fire Emblem: Three Houses hace mención al papel que desempeña un profesor a la hora de inspirar y motivar a sus alumnos, algo visible en muchos diálogos.

Foto de Claude cuestionando el rol de la diosa en una institución católica
Este chico tiene mucho valor para decir eso donde está

La segunda parte comienza por todo lo alto. Tras cierto suceso, Byleth vuelve al monasterio cinco años después. Aquí llega un bonito reencuentro con los alumnos que elegimos al principio, los cuales han crecido y aquellas personas que se hayan unido a nuestro equipo durante la primera parte, podemos reclutar a alumnos de otras casas e incluso a profesores. Sin embargo, tras la emoción que produce este reencuentro, Fire Emblem cae con sus argumentos antibélicos que tanto conocemos. Es hora de marchar hacia la guerra.

Y no es un conflicto cualquiera, es una contienda entre personas que en su momento convivieron en el mismo lugar. Sí, esas mismas personas con las que te relacionaste alguna vez y sentiste interés por ellas son tus oponentes en la batalla, y uno de los dos debe morir. Es un recurso previsible, pero no deja de sorprender cómo funciona. Subrayo que yo pasé mucho tiempo relacionando a mi personaje con los alumnos que no eran de mi casa. Verlos apuntar sus armas contra ti es difícil de asumir y cuando estos caen es peor aún. Además, nuestros compañeros de batalla tampoco son indiferentes a ello y en algunas ocasiones comentarán lo sucedido. Hay peleas duras de afrontar, una en especial. En ocasiones, he terminado de jugar y reflexionado sobre lo que ha sucedido. Y este conflicto también, como es lógico, forja el carácter de nuestros protagonistas, quienes crecen y maduran con ello.

Lo importante es: Al final, ¿por qué esta masacre? ¿Por religión? ¿Por los intereses de unos pocos? ¿Por venganza? Esta guerra trae consigo muchos muertos. Y en esta historia son personas conocidas que no llegarán a cumplir los deseos y sus metas que nos comentaban durante el curso. Todo por un conflicto que muchos de ellos no han buscado. Y lo peor de todo, cayendo por el golpe de los que en un día fueron sus amigos.

Fotografía de las tutorías en en el videojuego
Guiando jovencitos confusos con las tutorías

Es este el punto de valor de Fire Emblem: Three Houses. Su argumento está cargado con varios tropos del anime y en ciertas ocasiones repite la fórmula narrativa de Fire Emblem. Sin embargo, nunca deja de tratar a sus personajes, debajo de su fantasía y mitología, como seres humanos con sus problemas, expectativas, dilemas y deseos. Unos seres humanos que en este caso se apoyan en nuestro personaje no como un salvador, sino como una referencia. Es la belleza que reside en la experiencia si uno se lo toma con calma y trata de comprender todo lo que sucede a su alrededor. Esa humanidad que posee el título es seguramente lo que le hace brillar incluso en sus momentos más flojos y lo que te pide una partida más.

Ya en materia jugable, la segunda parte depende exclusivamente de algunas decisiones que hayas tomado durante la primera. La más crucial, evidentemente, es la casa que hayas escogido. En total hay, que yo haya descubierto, cuatro finales. Las misiones son distintas entre caminos, aunque hay algunos puntos en común.

De todas formas, en el segundo acto se nota el desgaste de las mecánicas del primero. No cambian en absoluto, algo que narrativamente tampoco tiene tanto sentido y acaba cayendo al tedio. Es una pena porque pese a ser lo más innovador del juego, se desgasta en muy poco tiempo.

En las batallas, Fire Emblem: Three Houses sigue el sistema clásico de la saga: batallas tácticas por turnos con secuencias de pelea entretenidas; aunque, de todas formas, incluye también algunos puntos de innovación. El más destacable es la incorporación de los batallones. Éstos le darán una nueva capa de estrategia al juego donde, aparte de hacer daño, produciremos efectos secundarios en las unidades afectadas. También son cruciales para el nuevo tipo de enemigo que presenta el título, las bestias, ante las cuales hemos de plantear distintas estrategias para sacar el máximo partido de sus posibilidades. Tampoco olvidar las nuevas armas, los emblemas y las nuevas clases, las cuales aportan también algo de variedad al conjunto. Los lugartenientes también son una iteración interesante del combate. Se trata de una mecánica reminiscente de Fire Emblem: Awakening y Fire Emblem: Fates que empareja unidades. Sin embargo, está limitado a obtener beneficios y mejorar relaciones, por lo que pocas veces te solucionan una contienda. Además, el número de éstos está limitado a tu nivel de docente. Y no olvidar el detalle de tener la oportunidad de mover “libremente” a tus personajes por el campo de batalla. En realidad, sigue siendo un movimiento por casillas, aunque tiene su gracia.

Fotografía del combate táctico
Ese enemigo tiene poco que hacer…

Por desgracia, no todo es tan bueno. Fire Emblem lleva, desde el éxito con Fire Emblem: Awakening, apostando por la accesibilidad. Un problema que tienen los nuevos jugadores en la saga es que, por desconocimiento, no regulen bien la subida de niveles de sus personajes y los combates se acaben haciendo cuesta arriba, por no decir imposibles, en algunos casos clásicos. Es por ello que en esta entrega se ha reducido considerablemente la dificultad de los mismos. En la dificultad normal es raro que una unidad caiga en combate, ya tienes que ser despistado y en difícil el reto es mínimo si tienes experiencia con la saga. Es un inconveniente que se ha asumido para que la mayoría del público no se vea frustrado por todos los inconvenientes que da el sistema, aunque también está el modo casual por si no quieres que nadie de tu equipo muera permanentemente y el pulso divino para retroceder turnos, rescatado de la rueda de Milla de Fire Emblem: Echoes. Es un gesto lógico pero decepcionante para los que busquen un reto a la altura en la experiencia. Quizá todo esto se enmiende con el nuevo modo de dificultad que vendrá en breve.

Ignartz lanzando una flecha a un enemigo
Se viene el headshot…

No hay mucho más que comentar acerca del combate. Es divertido, interesante y nunca cansa, aunque su baja dificultad decepcione a los más veteranos de la saga.

Finalmente, quedaría comentar por encima tanto el apartado técnico como el sonoro. Fire Emblem: Three Houses hace gala de un buen apartado audiovisual. Sus cinemáticas gozan de animaciones fluidas y con buenos toques de pulido, fieles al estilo anime que caracteriza a la saga. Su banda sonora también destaca por gozar de una calidad apabullante con temas acordes a todo tipo de situaciones, al igual de poseer cierto toque personal con la combinación entre orquestación y electrónica. Ya por esta banda sonora, es justificable la adquisición de la edición coleccionista del juego.

Cinemática de Byleth lanzando su espada
Las cinemáticas no reparan en buenas animaciones y efectos especiales al más puro estilo anime

De todas formas, al igual que el juego rebosa calidad en ciertos apartados tecnológicos, también flaquea en otros. El punto más flojo del juego reside en sus gráficos. Aunque el nuevo motor gráfico del título, heredado de Fire Emblem Warriors, traiga un salto cualitativo a lo que ya se conocía en la saga, no está exento de flaquezas. Destaco las escenas de conversación entre los personajes, donde claramente se ven figuras en 3D sobre un fondo prerenderizado. Es un recurso empleado para no ahogar las capacidades de Nintendo Switch, pero es visible a ojos del espectador y da una sensación muy mediocre en comparación con lo demás que tiene el juego, al igual que tampoco hay una gran variedad de animaciones en los combates y el bajón de resolución y calidad en el modo portátil es notable. Cierto es que los gráficos aquí no son lo principal; sin embargo, no habría estado mal un repaso en esas partes.

Fotografía donde se puede apreciar el defecto que se comenta en el análisis
Un ejemplo del detalle que estoy comentando

Después de este extenso análisis general del título llegamos al final de la ruta. Ha sido largo, pero resumir cientos de horas de un juego tan denso en un artículo es difícil. Ahora viene la pregunta: ¿merece la pena Fire Emblem: Three Houses? La duda ofende.

Fire Emblem: Three Houses es hasta el momento el juego más ambicioso de la saga. Fundamentado en su base y con gran respeto y referencias a otros títulos de la serie, revoluciona sus mecánicas para ofrecer un nuevo tipo de experiencia a los más experimentados y un punto de partida para aquellos interesados en empezar con la saga. Por otro lado, su historia se mantiene en el lado más humano de la guerra, con sus horrores incluidos. En este caso, lleva más allá su fórmula y nos trae tres historias distintas con sus perspectivas, personajes y desvíos. Todos y cada uno de sus personajes serán difíciles de olvidar. Cabe destacar que todo está perféctamente traducido al castellano.

Lamentablemente, tengo dudas sobre su nominación como uno de los mejores juegos del año, ya que no deja de ser un nicho y hay otros grandes títulos de Nintendo que compiten por este puesto. Aun así, es uno de los mejores títulos del catálogo de Nintendo Switch, un paso más para afianzar a Fire Emblem como una de las sagas principales de Nintendo y un juego imprescindible para vuestro catálogo. Dicho esto, ¿listos para volver a clase?

Imagen de todos los personajes de Fire Emblem Three Houses (Portada de la revista Famitsu)
La foto de fin de curso

Fire Emblem: Three Houses

Puntuación Final - 9.5

9.5

Imprescindible

Fire Emblem: Three Houses es la entrega más ambiciosa de la saga hasta el momento. Con un sistema de combate refrescado, una historia humana con varios caminos y un nuevo planteamiento de las mecánicas ya conocidas en la saga se sitúa entre uno de los mejores juegos del año. Es un título imprescindible para tu Nintendo Switch

User Rating: 4.45 ( 2 votes)
Etiquetas

Antonio Ríos

Ingeniero Multimedia en proceso. Amante del cine palomitero de nacimiento y fotógrafo a medias. También me interesa todo lo relacionado con la música y bandas sonoras. Con que un videojuego tenga una historia interesante y sea divertido de jugar, a mi ya me tiene ganado.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X