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Wolfenstein: Cyberpilot – Análisis PS VR

Una montaña rusa a la que le falta emoción

Aún recuerdo como los primeros títulos de PS VR, y de Realidad Virtual en general, no eran considerados juegos sino experiencias: era como si no merecieran tal estatus debido a su corta duración y sus limitadas posibilidades jugables. Por ejemplo, Batman: Arkham VR duraba tan solo una hora y costaba 19,99 euros, pero esa hora se disfrutaba enormemente gracias a su espectacular ambientación y apartado técnico. Sin embargo, ha llovido mucho desde entonces y PS VR ya no es una plataforma menor, sino que es un sistema propio con juegos sólidos en su propuesta y duración: Moss, Ghost Giant, Sprint Vector, Sairento VR, Blood & Truth, Farpoint… Propuestas de diferentes géneros que, a base de arriesgarse y potenciar lo que iban haciendo otros títulos, han conseguido crear un catálogo a tener en cuenta para cualquier aficionado de los videojuegos.

Desarrollado por Arkane Studios en colaboración con MachineGames (y publicado por Bethesda), Wolfenstein: Cyberpilot es un juego que, de haber salido en esa primera hornada de títulos para la plataforma, quizás hubiera sorprendido más, pero actualmente se siente como una experiencia demasiado simple. Una premisa divertida que se acaba justo cuando comienza a desplegar todo su potencial.

El Panzerhund de Cyberpilot
El genial efecto del fuego choca con la poca contundencia que transmite en sus embestidas.

En Wolfenstein: Cyberpilot manejaremos a un recluta en silla de ruedas que ha sido contratado por dos rebeldes llamadas Jemma y Maria para manejar los robots que la resistencia ha robado a los nazis en el París de 1980. Deberemos hackearlos, aprender a manejarlos y salir a cumplir misiones con ellos. Pilotaremos un Panzerhound (un sabueso robot gigantesco, habitual en la franquicia), un dron volador y un poderoso mecha llamado Zytadelle. Cada uno tendrá su propia misión (consistente en hackeo en el taller, entrenamiento y misión) y después afrontaremos la recta final del juego, sin duda la mejor sección del mismo; este proceso nos llevará entre una hora y media y dos horas, sin extras o desbloqueables (aunque con selector de dificultad).

Wolfenstein: Cyberpilot puede jugarse tanto con los Dual Shock 4 como con los Playstation Move, como viene siendo habitual en la plataforma; ambos controles responden bien, pero la experiencia con los Move es mucho más inmersiva. Cada uno de los robots tienen un manejo y unas capacidades muy bien diferenciadas, pero también intuitivas y fáciles de manejar. Todos cuentan con dos acciones principales y un recurso especial. El Panzerhound posee como armas una embestida y un lanzallamas, siendo sus secciones meros pasillos en los que acabar con los nazis de forma muy cercana, pero poco satisfactoria (no sientes el poder ni la contundencia del robot que estás manejando). El control del dron volador es bastante más divertido en todas las partes que lo manejamos, pudiendo movernos con total libertad por el espacio para hackear ordenadores enemigos y desintegrar a los incautos que estén desprevenidos. Sus fases son una mezcla de acción e infiltración bastante disfrutable. Las fases con el mecha Zytadelle vuelven a ser un simple matamata, pero a mayor escala que con el primer robot. Eso sí, usar con un brazo una ametralladora y con el otro un lanzamisiles es indudablemente divertido, aunque nuevamente demasiado simple.

El laboratorio de Cyberpilot
El sentido del humor de la serie se deja ver en pequeños detalles, pero no consiguen salvar las partes del laboratorio y el entrenamiento.

Insisto en que su manejo está muy bien logrado y diferenciado, siendo ésta una de las mayores cualidades de Wolfenstein: Cyberpilot. Sin embargo su gameplay, a pesar de que ofrece una diversión in crescendo, se siente en todo momento demasiado simple. Wolfenstein: Cyberpilot es una montaña rusa en la que las partes emocionantes duran demasiado poco. Otro de los problemas que creo que afectan a la propuesta es su ritmo: los tutoriales son largos e innecesarios, y las partes de la base están acompañadas de largos diálogos que no aportan demasiado (y que no se pueden saltar, afectando negativamente a su rejugabilidad), además de una selección bastante discutible de los puntos de control.

En el laboratorio deberemos desmontar y montar ciertas piezas de los robots antes de empezar el entrenamiento. Estas partes tienen el mismo problema que las de acción: son tremendamente simples y poco imaginativas. Juegos como Five Nights at Freddy’s VR han hecho un trabajo mucho mejor en secciones muy similares, ofreciendo un reto imaginativo al jugador (y eso que en este título era un simple minijuego añadido al resto de fases de la franquicia). Parece que están puestas para alargar de forma artificial la experiencia, o simplemente para mostrar músculo gráfico.

Wolfenstein: Cyberpilot tiene pocos aspectos en los que destaque, pero uno de ellos es el apartado gráfico. Los escenarios, las animaciones, las texturas… todo luce muy bien, al nivel de los mejores títulos de PS VR. Además los detalles de la cabina en la que nos movemos y las acciones que podemos realizar con los mandos de los mechas añaden un extra de realismo.

A nivel sonoro destaca el genial doblaje al castellano (amén de textos muy bien localizados), pero sin embargo sorprende la ausencia de efectos como los gritos de nuestros enemigos. No hay exclamaciones de sorpresa o dolor aunque les estés rociando con llamaradas o amenazándoles desde un mecha gigante: simplemente se posicionan frente a ti para dispararte. También cabe destacar que, sin ser una locura, su argumento tiene detalles bastante curiosos (sobre todo en el último tramo) y mantiene el habitual sentido del humor de la serie.

En general, Wolfenstein: Cyberpilot parte de una premisa muy potente, pero ejecutada de una manera muy simple. Ofrece secciones de jugabilidad que han sido superadas ampliamente por una gran cantidad de juegos de VR; es incapaz de aportar nada al género o a la plataforma que no hayamos visto ya mejor hecho. El único destello de algo realmente prometedor es su última fase pero, volviendo al símil de la montaña rusa, es como si te bajaran de la atracción justo cuando has llegado a lo más alto de la rampa.

Wolfenstein: Cyberpilot es una experiencia que raya a muy buen nivel en gráficos e inmersión, pero no va acompañado de una jugabilidad que atrape. Además su corta duración tampoco ayuda a dar profundidad a unas mecánicas tremendamente simples. Ofrece momentos divertidos y emocionantes, pero demasiado espaciados entre sí. Un título que queda como una curiosidad para los fans de la serie, pero que llega tarde.

Wolfenstein: Cyberpilot

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Wolfenstein: Cyberpilot es una experiencia inmersiva y con muy buenos gráficos, pero no va acompañada de una jugabilidad que atrape. Además, su corta duración tampoco ayuda a dar profundidad a unas mecánicas tremendamente simples.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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