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Etherborn – Análisis PC

La perspectiva lo es todo

En los videojuegos, el género de los puzles siempre me ha traído sentimientos encontrados. No me puedo considerar un “Einstein” de ellos, pero tampoco llego al nivel de frustrarme hasta dejarlos. Nunca me han llamado la atención sobremanera como otros géneros, pero siempre han estado ahí, en un pequeño rinconcito de mi cabeza. He podido tener la suerte de disfrutar tanto títulos centrados en la accesibilidad hacia todos los públicos, como la saga Portal o Q.U.B.E., hasta juegos centrados en reventarte el cerebro hasta echar humo, como The Talos Principle o el famosísimo The Witness. Y conforme he ido escribiendo estas líneas he ido descubriendo en mi cabeza que el trasfondo de este género es mucho más profundo de lo que se ve a simple vista, abarcando un gran modelo de títulos que exploran los límites del mismo.

Mi problema llega cuando cae en mis manos Etherborn, el nuevo título del estudio barcelonés Altered Matter, que ha abierto de nuevo la semilla de la duda ante muchos de los aspectos del género. Y yo que pensaba que al cerrar el juego dejaría de comerme la cabeza. Qué iluso.

Amo el apartado audiovisual de Etherborn.

No, en serio, es magnífico. Un protagonista que no es más que un cuerpo transparente donde apenas podemos distinguir un par de órganos y unas cuantas venas. Y frente a esta imagen tan grotesca, realmente lo que vemos va más allá de una descripción, como un «protocuerpo», una persona recién creada, como un primer concepto del ser humano. Un protagonista que se alza por encima de su estado físico para alzarse como una noción. Todo ello aumenta la experiencia al presentar los escenarios, donde la presencia de colores apagados, detalles simplistas y espacios gigantes aumentan la sensación de soledad, creando la experiencia de estar explorando un subconsciente, al más puro estilo Path to Thalamus.

Protagonista de Etherborn junto al arbol
La cámara de Etherborn potencia la inmersión en el juego realzando la belleza de su apartado visual.

Todo el apartado visual coge más fuerza cuando vemos el añadido de una cámara dinámica, una mezcla entre Sillent Hill y Shadow of the Colossus, que sigue a nuestro protagonista en todo momento sin miedo de alejar la vista o dejar a nuestro personaje en segundo plano para admirar la grandeza del escenario.

La música es otro de los apartados que más llaman la atención, aunque su gran virtud es debido a que realmente, no llama la atención. Etherborn nos muestra sonidos suaves y bajos que aumentan la sensación de desamparo. Sinceramente, la inmersión que produce el título de Altered Matter con su apartado audiovisual merece un sonoro aplauso.

Cuando empiezo un juego que me toca analizar, soy muy fan de ir a pelo: no quiero prejuicios ni opiniones para no empañar mis primeras impresiones. Básicamente, busco algo nuevo o inesperado que me saca una pequeña sonrisa. Afortunadamente, Etherborn no fue una excepción. En cuanto empecé a ver los primeros atisbos de su mecánica principal se me ilumino la cara y cómo, al entrelazarlo con los puzles, daba tan buen resultado.

Fundamentalmente, Etherborn explora la gravedad. Pero no como vosotros pensáis, sino de una forma mucho más original. La mejor forma de describirlo es usando un símil con Mario Galaxy, donde rotabas alrededor de los planetas y, a veces, arriba era abajo y viceversa. Aquí no funciona de la misma manera, ya que la mayoría de escenarios son bastante cúbicos e implementan una especie de rampas que te permiten cambiar la dirección hacia la que andas. No tiene la libertad de otros juegos, pero la sustituye para crear puntos característicos donde cambiar la gravedad y acomplejar los puzles. Es cierto que muchas de esas rampas están colocadas en sitios bastante estratégicos para completar de una forma específica los puzles, pero ya que se explora el ámbito de las dimensiones, me hubiese fascinado que hubiera diferentes formas para completar las zonas para aportarle más profundidad al título y rejugabilidad.

La gravedad en Etherborn
La gravedad de Etherborn proporciona diferentes puntos de vista para transformar un escenario pequeño en uno inmensamente grande y complejo.

El problema con la profundidad de Etherborn se agrava cuando vemos sus mecánicas de puzles, que poco o nada aportan, y parecen refritos de otros títulos: una esferas que se cogen y activan mecanismos, y unas columnas que se levantan o no dependiendo desde que dirección nos movamos. ¿Con una mecánica de gravedad tan interesante solo se os ocurre esto?

Aun con todo ello, la sensación de movimiento es buenísima.

Generalmente, cuando empiezo a hablar de un juego intento quitarme la historia primero de en medio para centrarme en la miga del título, sobre todo en juegos indie donde la trama pasa un poco más desapercibida con respecto a las mecánicas. Pero esta vez no va a ser el caso, ya que, incluso ahora, la historia de Etherborn es un gran interrogante en mi cabeza. Seguirla exige muchísima concentración y entenderla, como mínimo, un porro. Una plétora de frases de intención filosófica y la ambición de llegar a ser algo más que una trama han creado en mí una mueca perpetua de desconcierto, rondando en mi mente la misma expresión: “Pues, ¿vale?”.

Protagonista de Etherborn en un invernadero
La bella experiencia de jugar Etherborn se ve empañada por su corta duración.

La duración tampoco favorece para nada al título y a la trama, ya que en sus apenas dos horas, no desarrolla apenas ninguna de las dos. La premisa de la gravedad me parece fantástica al llevarla a un juego de puzles tridimensionales, pero el espectro de posibilidades que veo a través de él es enorme en comparación con las dos mecánicas que se desarrollan en ella. No te estoy pidiendo que lleves esos puzles a sus límites (como pasa con Portal 2 o The Talos Principle), pero un mayor énfasis me hubiese garantizado una diversión sin igual.

Cuando finalicé Etherborn y vi la pantalla de créditos, no me lo podía creer. El título de Altered Matter me ha hecho sufrir mi primer gatillazo en los videojuegos. No sé si darle las gracias o no.

Cada vez que reviso estas líneas recorre por mí la misma idea una y otra vez: potencial desperdiciado. Me encanta el apartado audiovisual, y la implementación de la gravedad como mecánica principal para resolver puzles en entornos tridimensionales me parece una idea más que fantástica. Se nota que el juego está hecho con mucho cariño y el talento y la pasión se ven en cada centímetro del título, pero no puedo dejar de pensar en que hubiese llegado a convertirse Etherborn con uno o dos años más de desarrollo para ampliar el universo y dejar la trama un poco más definida.

Etherborn no será ambicioso ni muy extenso, e incluso se tira a veces un poco el triple; pero descubres en su simpleza algo mucho más importante. Etherborn tiene alma.

Y a un juego que pretenda mostrar algo tan importante al consumidor, yo no le puedo decir que no.

Etherborn

Interesante - 6.5

6.5

Interesante

Pese a la escasa duración, Etherborn nos enamora con su apartado audiovisual y muestra una nueva cara a los puzles en tres dimensiones con la mecánica de la gravedad, que aporta un soplo de aire fresco al género.

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Tasturo

Más cómodo frente a un ordenador que tirado en el sofá. La dificultad en un videojuego nunca ha sido un obstáculo, sino un medio

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