AnálisisPS4

Death’s Gambit – Análisis PS4

La Muerte nunca fue tan carismática

En uno de los grandes momentos de renacimiento de los metroidvania, llega Death’s Gambit como una especie de hijo bastardo entre Symphony of The Night y Dark Souls. Con esta comparación sólo se puede intuir un buen resultado, pero por desgracia el título de White Rabbit casi parece más un prototipo de algo que podría haber sido grande y se ha quedado en un homenaje a dos grandes títulos, uno muy digno y con puntos destacables, pero que deja que desear en un apartado técnico plagado de bugs y bajadas de FPS.

Explorar el mundo que Death’s Gambit ofrece es una experiencia preciosa debido al genial trabajo artístico que se ha llevado a cabo con los fondos. Un estilo pixel art en 2D que no deja indiferente y que logra generar un ambiente único en la tierra de los inmortales. Cada zona con una temática propia, visiblemente diferente de la anterior, trayendo a la vida un mundo oscuro y decadente que nos atrapa entre sus pixeles sin que podamos pensar en otra cosa que no sea decir, «guau». El problema es cuando juntas las piezas del puzle que es el mundo y te queda una espectacular línea recta con un par de desvíos hacia arriba o abajo, dando un diseño de niveles linear y aburrido, sin ese aliciente que te invita a explorar más propio de los metroidvania o incluso de los souls like. El envoltorio es precioso, el interior ya deja algo más que desear. Aun así, Siradon es un reino que merece la pena conocer.

Además de esto, tenemos diseños para los personajes que se destacan del fondo y que te permiten distinguir perfectamente en qué clase de zona te encuentras, y los NPC con los que puedes hablar tienen unos retratos para representarlos durante el diálogo son unas auténticas obras de arte. Con esto me atrevo a decir que es posiblemente uno de los mejores pixel art que he visto en un juego del estilo.

Escenario de Deaths Gambit
El arte de este juego es destacable tanto a nivel de fondos como de personajes, una auténtica obra de arte

El gran problema del juego con respecto al arte, es uno que afecta también al gameplay, y son las animaciones. Igual que alabo hasta quedarme sin palabras sus diseños y sus fondos que te dejan sin aliento, debo poner por los suelos unas animaciones que parecen de chiste. Sorun, el protagonista, tiene un aspecto de marioneta con animaciones poco fluidas e inconsistentes, y en el caso de su caballo es aún peor, restando bastante epicidad al hecho de ir cabalgando por un reino oscuro y decadente. Cuando usas habilidades es cuando puedes ver alguna animación más impresionante, pero cuando están mal te decepcionan tanto que no puedes evitar recordar más lo malo que lo bueno. Jefes finales terroríficos que parecen de juguete por como se mueven o un mal timing en los movimientos que te induce a error mientras juegas, son algunos de los puntos más negativos que restan al increíble arte.

En cuanto a la BSO debo decir que es increíble, cuando suena. Y es que debido a bugs, alguna que otra vez me he visto en un combate sin música de fondo, restándole esa tensión que suele venir tan bien a los duelos contra estas poderosas criaturas.

El combate en Death’s Gambit es acertado en muchos aspectos y en otros tantos te deja tirado y pensando en por qué Sorun parece ser un fumador empedernido corriendo una maratón y cansándose tras dar dos golpes.

Nuestro protagonista podrá elegir entre siete clases, cada una con unos stats iniciales y una habilidad pasiva que cambia el estilo de juego ligeramente. Cada clase tiene un arma para comenzar, pero podremos usar la que queramos, siendo cada una perteneciente a un atributo concreto (armas de fuerza, precisión o inteligencia) y cambiando drásticamente el cómo enfrentamos cada situación. Contaremos con un arma primaria (generalmente espada, lanza, espadón, guadaña, hacha, ect) y una secundaria (un arco). Además de esto llevaremos un escudo con el que podremos parar ataques, pegar patadas o hacer parrys.

Todo esto ya os sonará de otro título bastante famoso, y si además metemos en la fórmula una barra de estamina y el rodar como método principal para esquivar ataques, no es difícil ver de dónde bebe este título para su gameplay. El combate está bien por lo general, aunque empieza a frustrar cuando tras dar dos golpes Sorun se queda sin estamina para rodar y terminas recibiendo un golpe que te deja la vida bajo mínimos. Y es que cada acción que hagamos tiene un coste demasiado alto de nuestra barra de resistencia (la cual podemos incrementar de una manera tan imperceptible que no tendrá apenas impacto en nuestro gameplay). Al final te ves limitado a dar un golpe y huir, y si te ves valiente a encadenar un combo que debido a las animaciones no resulta tan satisfactorio como podría. Otra de las opciones con las que contamos es el salto, que servirá tanto para esquivar como para realizar ataques.

Combate contra un enemigo normal en Deatsh Gambit
Los combates estarán marcados por la estamina y nuestra salud, además del maná

Y ahora llegamos a la revisión que han hecho en White Rabbit al sistema Souls. Aquí conseguiremos fragmentos que usaremos como puntos para subir de nivel y como moneda de cambio para adquirir habilidades u objetos. Esto resulta ya más que familiar, pero en Death’s Gambit no se te castiga con la pérdida de este bien cuando mueres, sino que te arrebatan tu capacidad de curarte, que en este caso son las plumas de fénix. Cuando tu vida llega a su fin gracias a un simpático monstruo, dejas caer una de estas plumas, la cual no desaparecerá cuando vuelvas a morir sin recogerla. Sin embargo, cada vez que te matan (morir por caída no te castiga de esta manera) dejas otra pluma más, pudiendo darse el caso (aunque de manera muy extrema) de quedarte sin la posibilidad de curarte. Esto es fácilmente mitigable puesto que en las estatuas de la muerte (las hogueras de este juego) puedes pagar una cantidad de fragmentos y recuperar las plumas. Aunque lo más aconsejable es ir de cabeza a donde dejaste caer tu objeto y recuperarlo, ya que la dificultad que esto supone no es tan alta como para malgastar valiosos fragmentos.

Cabe destacar algo que me ha gustado bastante, y es la variedad de plumas de fénix que iremos descubriendo. Algunas curan más, otras tardan menos en usarse, algunas incluso aumentan tu defensa durante unos segundos, etc. Este concepto tan interesante que podría haberse llevado mejor para que la elección de la pluma fuese un factor determinante en peleas, se queda en un detalle curioso con potencial, ya que al final usaremos la que más cure y lo haga más rápido, puesto que los efectos positivos de otras plumas duran tan poco que tampoco compensa usarlas.

Pelea contra un boss en Deaths Gambit
Los combates contra jefes no serán excesivamente complejos y contaremos con un poco de ayuda para aumentar nuestro daño

Otro de los puntos destacables es el árbol de habilidades pasivas y las habilidades activas de arma. Las primeras las iremos desbloqueando conforme vayamos matando jefes, los cuales nos darán puntos de habilidad que usaremos para obtener una ventaja pasiva (la cual tampoco repercute demasiado en tu forma de jugar, salvo por un par de excepciones). Las segundas podremos comprarlas y requerirán de un arma concreta y unos atributos específicos. Aquí sí tenemos algo que impacta en el combate y que permite dar la vuelta a algunas situaciones. Necesitaremos una cantidad de maná que conseguiremos golpeando a los enemigos (o de alguna otra forma concreta de la clase que manejes) y que se irá acabando si nos mantenemos pasivos. Esto te lleva a una necesidad de estar constantemente peleando para conseguir maná y usar habilidades, pero la limitación que te encuentras por la estamina entra en conflicto con esto y le quita mucha gracia al sistema de habilidades de armas.

Y para concluir el apartado de jugabilidad, tengo que destacar que es un juego difícil (sorpresa) pero que tiene momentos de increíble injusticia que existen para que te acuerdes de ellos y comentes con alguien lo difícil que fue pasarte ese fragmento del juego en concreto. Los bosses tienen patrones que no son excesivamente complicados de entender y el mayor reto es a veces combatir unas hitboxes absurdas o el hecho de que no te respondan bien los controles. Es una pena que un combate que prometía bastante se vea limitado por bajones de FPS, una estamina mal implementada y unas animaciones que no ayudan a sentir el combate.

En Death’s Gambit controlaremos a Sorun, un soldado que ha sido revivido por la mismísima Muerte a cambio de que este trabaje para La Parca. Lo que tendrá que hacer será acabar con la fuente que crea a los inmortales para que el ángel negro pueda reclamar las almas de aquellos que no pueden morir. Hasta ahí, la historia no parece compleja, pero si eres seguidor de los Souls ya debes saber que la historia no acaba ahí. No sólo es con el lore que encontramos en unos cuadernos repartidos por el mundo, con los propios escenarios o las cosas que nos cuentan los NPC, si que contamos con las cinemáticas que vemos, los momentos narrativos en los que manejamos a un Sorun cada vez más hundido en la locura… El título hace una gran labor narrativa y ha sido una de las cosas que más me han gustado.

Diálogo en Deaths Gambit
Los diálogos serán parte importante del juego, nos revelarán datos importantes sobre el mundo o la historia

Y es que la historia que nos encontramos es la cruzada de un hombre que había ido en busca de su madre desaparecida y termina siendo el mercenario de La Muerte, pero además es una discusión sobre qué tenemos si no somos mortales, el cómo valoramos las cosas, si nuestro legado perdura por el simple hecho de que sigamos vivos o si somos capaces de alcanzar todo nuestro potencial porque sabemos que no vamos a morir. Todo esto contado con un guion más que correcto que no se avergüenza en usar a veces el humor, con interacciones con los bosses cuando vuelves de entre los muertos y con secuencias que sólo desbloqueas al morir una cantidad de veces y que terminan volviéndote casi tan loco como al protagonista.

La historia que he podido ver en este Death’s Gambit me ha llegado tan bien contada y por tantos canales que sólo puedo alabar el trabajo narrativo que el equipo ha hecho.

Death’s Gambit es de esos títulos que me gustaría querer, y al que personalmente, quiero. Con todos sus defectos en forma de bugs, malas animaciones y un combate frustrante en algunos segmentos, ha logrado enamorarme. Podría haber sido algo mucho mayor, con un potencial increíble fusionando dos grandes títulos y con ideas que sobre el papel son muy buenas, pero que en la práctica no se han sabido llevar o se han quedado cortas. En White Rabbit tienen buenas iniciativas, pero necesitan un poco más de recorrido y podrán lanzar un título más que memorable.

Death's Gambit

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Una gran experiencia para los amantes de los metroidvania y los Souls, que se queda corto en algunos aspectos pero que da grandes momentos para el recuerdo.

User Rating: 3.8 ( 1 votes)
Etiquetas

Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X