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Dead in Vinland – Análisis Switch

Las peores batallas se libran en el día a día

Desde luego que para ser superviviente no valgo. Liderar un grupo, gestionar sus recursos, asignar las tareas a cada uno según sus capacidades y, sobre todo, levantar la moral del mismo no son unas habiliades de las que yo disponga. Vamos, si de mi hubiese dependido liderar a los protagonistas de Lost, no habríamos llegado ni a la segunda temporada. Por si me quedaba alguna duda de ello, ya estaba ahí Dead in Vinland, un título de la saga Dead in… desarrollado por CCP en 2018 y distribuido por Dear Villagers que llega hoy a Nintendo Switch, para recordármelo a todas horas mientras lo disfrutaba. De todas formas, mi ineptitud para este rol no me impide tener muchas cosas que comentar acerca del título. ¿Listos para explorar los misterios de esta isla?

Al parecer, Odín y todos los dioses de la mitología nórdica se pusieron de acuerdo en ensañarse con la familia de Eirik. Tras ser desterrados de su hogar, no antes sin verlo arder, una tormenta destrozará su embarcación y los arrastrará a una misteriosa isla: Vinland. No suficiente con verse obligados a empezar de nuevo su vida y asentar su hogar, descubren por las malas que la isla está gobernada por un tirano bárbaro que les solicitará un tributo periódicamente si quieren mantener sus cabezas en el sitio durante algo más de tiempo. Con estos sucesos comienza nuestra aventura en Dead in Vinland. El objetivo será avanzar por la trama del juego mientras mantenemos a nuestros protagonistas con vida. Lo primero que cabe destacar de este videojuego es su apartado artístico. En este caso, el videojuego nos muestra un trabajado estilo de cómic americano que acierta de lleno con la dinámica, la presentación y la narrativa del título. Es uno de los apartados más cuidados del videojuego, entra por los ojos. En el caso de la banda sonora, es más discreta, aunque los efectos de sonido y la música de ambiente que plantea casan correctamente con el conjunto general del juego. Si he de resaltar algún fallo con respecto a esta versión de Switch es que sufre del “síndrome de interfaz pequeño en el modo portátil”. Es tedioso leer el texto en la pantalla de la consola de Nintendo y es una pena, porque el juego se fundamenta mucho en ello y si no te enteras mucho de lo que lees, el título pierde gracia. De todas formas, no es grave. Resulta incómodo, pero sigue siendo disfrutable. Los controles igual, se resienten algo al ser un juego pensado para PC. Sin embargo, el mapeo de los mismos no resulta incómodo y uno acaba adaptándose enseguida a ellos.

Cinemática inicial de Dead in Vinland donde se ve a Eirik tirado en la playa tras el naufragio
Creo que no hace falta seguir discutiendo el apartado artístico, ¿verdad?

Ya que me he quedado hablando de textos, uno de los puntos más interesantes del videojuego es su faceta narrativa, la cual está bien escrita. La evolución de la trama, los arcos argumentales de los personajes y el descubrimiento del pasado de los mismos están muy bien llevados mediante los diálogos, en los cuales tendremos una participación activa. Aquí entra una de las características más interesantes del juego: la toma de decisiones. Según contestemos a las diferentes situaciones, alteraremos la relación entre los protagonistas y, en algunas ocasiones, su moral. Sí, Dead in Vinland rasca mediante su narrativa y mecánicas jugables algunos conceptos acerca de las relaciones humanas. El primero de ellos es que las palabras son algo que debemos medir cautelosamente, puesto que nunca sabremos cuánto daño o bien le haremos a la persona que tenemos delante. Las decisiones cuentan, y es algo que veremos muy repetido a lo largo de este videojuego. Además, también conoceremos personajes secundarios quienes aportarán su grano de arena al conjunto general de la trama. Es cierto que a lo mejor habría estado muy bien que éstos aportaran algo más a la trama general, pero dadas las mecánicas y la forma que tiene el juego de avanzar tampoco se puede criticar nada, puesto que es una labor complicada. Eso sí, la localización al castellano cuenta con algunas faltas de ortografía, errores de concordancia y fallos semánticos que sí son difíciles de perdonar.

Hemos hablado un buen rato acerca de los aspectos más artísticos del videojuego, pero, ¿cómo se juega?

La jugabilidad es sencilla. Cada día en la isla se resuelve en tres partes: mañana, tarde y noche. En las primeras dos nos dedicaremos a tres tareas fundamentales: la recolección de recursos, la elaboración de mejoras del campamento y la exploración. Para completar dichas tareas deberemos asignar a uno de nuestros personajes para que se dedique a ella. Como es de esperar, deberemos aprovechar los puntos fuertes de cada uno de ellos para sacarles el máximo partido. Nuestros recursos principales serán el fuego y el agua, ya que sin ellos aumentaremos exponencialmente nuestras probabilidades de morir. A todo esto, se le suma el estado de nuestros supervivientes. Según la tarea que desarrollen les subirán varios medidores de estado: hambre, fatiga, daño, enfermedad y depresión. Si uno de estos llega a su máximo, el personaje fallece. Es por ello que la gestión se nos hará cuesta arriba en diversos momentos. En mi caso los medidores que más problemas dieron fueron el cansancio y la depresión. Por otro lado, también estará la exploración de la isla. El personaje asignado a dicha tarea descubrirá zonas que poseerán eventos. Estos, según decidamos qué hacer y las habilidades del personaje que asignemos para resolverlo, nos proporcionarán ventajas, recursos o desgracias, al igual que pueden avanzar en la historia. También está la posibilidad de descubrir un nuevo personaje secundario, al cual podremos invitar a nuestro campamento para contar con más manos a la hora de realizar tareas. Por último, la exploración nos puede llevar a encontrarnos con otros bandidos o personas que le deban tributo al tirano que nos tiene atados. En este caso, lucharemos en un sistema de batalla muy familiar al empleado por Darkest Dungeon.

Fotograma del combate en Dead in Vinland
¿Nos suena este sistema de combate por posiciones?

Sin embargo, por muy prometedor que parezca, es el punto más flojo de la jugabilidad. Tal y como está planteado se hace lento, tedioso y, en muchas ocasiones, injusto. Corta bastante el ritmo de la partida y más que un refuerzo extra para darle variedad a la jugabilidad se siente como un peso con el que te toca cargar y al que además le debes prestar atención, porque si lo haces mal los personajes se llevarán quirks que dificultarán aún más su gestión de estados para no morir.

Llegar a la noche es una victoria por el momento. Una vez en esta fase del día, deberemos suministrar agua a los supervivientes que la requieran y distribuir la comida según sus necesidades. Es el momento en el que también se aplicarán las habilidades de nuestros personajes para mejorar sus estados y las quirks que obtengamos durante el día para que queden peor de lo que estaban. Además, servirá como punto de avance de la historia, con nuevas conversaciones. Como podéis observar, las mecánicas por lo general son interesantes, aunque he tenido sensaciones encontradas con ellas.

El pilar y la mecánica básica, aparte de lo que he comentado, de Dead in Vinland es la decisión. La intención del juego es meterte en la piel de alguien que debe liderar a todas estas personas que por desgracias del destino se ha visto obligada a sobrevivir en esta isla. Todas las decisiones que tomes son importantes y repercuten en la supervivencia del campamento como la relación entre ellos. De hecho, el juego trata de codearse con Darkest Dungeon en el concepto de priorización y las decisiones que tomamos para llevar adelante este campamento. Esa sensación de “quiero, pero no me interesa”. ¿Seremos valientes sufridores que velarán por el bien del campamento o haremos sacrificios por la supervivencia de otros? ¿Nos arrodillaremos ante el tirano o le plantaremos cara? Estas decisiones, junto a otras, estarán presentes de forma implícita en el título y en muchas ocasiones chocarán con los verdaderos sentimientos del jugador. Como es de esperar, exige mucho del mismo y la experiencia resulta difícil.

Pantalla de gestión del campamento en Dead in Vinland
Asignando a cada uno donde le toca…

Ahora bien, ¿se siente realmente bien esa dificultad? Lamentablemente, tiene sus lagunas en la ejecución. El problema que más fuerte golpea a Dead in Vinland es su sistema de probabilidades, el cual te dejan elegir, y las holguras en el deterioro de los protagonistas. Todo está pensado para que el jugador sufra y saque lo mejor de sí. Pero obtiene un resultado completamente adverso a sus intenciones. El juego es muchas veces injusto y aunque tomes una decisión que a ti no te gustaba, pero es la mejor para el grupo, nunca se garantiza que todo vaya a ir bien. En mi experiencia personal, me daba mucha rabia cuando, porque sí, la barra de depresión de la familia de Eirik se disparaba hasta el infinito realizando tareas cruciales y tocaba emborracharlos para que no se colgaran a la mañana siguiente, perdiendo así tiempo y recursos. Todo para luego ver que la barra de depresión menguaba en lo más mínimo. Esto sumado al combate pesado hace que todas las intenciones de Dead in Vinland no se sostengan durante mucho tiempo y, unas horas después de jugarlo, canse y expulse al jugador de su experiencia. Sí, el juego avisa de que es difícil, pero no se gana el compromiso del jugador para suponer esas exigencias.

Lo peor es que son conscientes de ello y te dejan personalizar a tu gusto la dificultad. Sin embargo, es una solución factible, pero a muy corto plazo, ya que la experiencia merma bastante si no se juega tal y como está diseñado el título, en el modo fácil es muy complicado que tus personajes mueran y tener incluso problemas a la hora de realizar la gestión de recursos.

Aunque Dead in Vinland posea estos fallos tan toscos en su experiencia jugable, ha sido un juego que me ha gustado y lo he disfrutado siempre que me ha dejado. Sobre el papel plantea ideas muy interesantes acerca de las relaciones humanas cuando el destino se pone en tu contra y sigue la estela de títulos como Darkest Dungeon que tratan de llevar el RPG a nuevas fórmulas y terrenos. Aunque el resultado no sea perfecto, es digno de ser un juego explorado y disfrutado, aunque sea, una sola vez. Además, cuenta también con un modo rogue-like donde ya no hay historia que seguir, sino que tendremos que enfrentarnos a la más pura supervivencia, el cual no he probado casi porque me he centrado en la trama principal.

Ser un superviviente no es lo mío y ser un líder, mucho menos. Eso sí, a Vinland yo vuelvo, porque Eirik y su familia necesitan una mano para salir adelante. Y ya que Odín y su pandilla no se la van a prestar, pues se la daré yo, que para algo estamos.

Dead in Vinland

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Si perdonas todos los fallos y picos de dificultad exagerados que posee el título, Dead in Vinland es un RPG de supervivencia vikinga al que merece la pena echarle un vistazo y disfrutar de su experiencia.

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Antonio Ríos

Ingeniero Multimedia en proceso. Amante del cine palomitero de nacimiento y fotógrafo a medias. También me interesa todo lo relacionado con la música y bandas sonoras. Con que un videojuego tenga una historia interesante y sea divertido de jugar, a mi ya me tiene ganado.

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