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Reventure – Análisis PC

"El humor es el instinto de tomarse el dolor a broma" - Max Eastman

El humor es algo maravilloso. No solo como pasatiempo para matar los ratos muertos o hacer chascarrillos en los bares con tus colegas, sino también como un vehículo de comunicación entre las personas. No solo el humor simple: el humor negro funciona igualmente o un humor más enrevesado basado en el conocimiento de una serie de personas en torno a la broma. Por ejemplo, ¿quién no ha usado una típica frase de Los Simpsons para hacer referencia a un suceso real? Ya sea simple como una piedra, oscuro como la noche o complicado como un puzle, el humor es algo que nos une a todos y, en sí mismo, es un lenguaje universal.

¿A dónde pretendo llegar con esto? Pues en que me encuentro ante Reventure, una aventura desarrollada por el estudio español Pixelatto que intenta traspasar la barrera de tu ordenador para mostrarte el lado más gracioso de la muerte. Literalmente.

Me gustaría decir que Reventure no está inspirado en ningún juego, pero eso sería el primer gran chiste del título, ya que su fuerte inspiración hacia The Legend of Zelda, o mejor dicho, Lonk’s Greedy Adventure (una parodia hecha por el mismo Pixelatto hacia el título de Nintendo), se ve nada más comenzar esta aventura en 2D. La historia es más simple que el mecanismo de un chupete: la princesa ha sido raptada por un malvado caballero y llevada a su fortaleza del mal, el rey nos encomienda la tarea de rescatarla y allé que vamos. Más simple, imposible.

Trampas, enemigos, emboscadas y muchos más peligros se nos pondrán en medio de nuestra odisea para rescatar a nuestra amada, pero con un poco de ingenio y algún que otra herramienta que nos proporciona el juego podremos darles esquinazos a todos los problemas para llevar a cabo nuestra misión. Pero, ¿realmente es esa nuestra misión? ¿Rescatar a una princesa? Lo dudo.

Protagonista de Reventure partido en dos
El estilo artístico centrado en el minimalismo crea una sensación hogareña y acentúa la carga cómica del título.

De lo que no dudo es de la belleza que presenta el estilo artístico y musical del título. El pixel-art, que parece traído de las consolas de los años 90, con píxeles como puños y un detalle mínimo de los personajes crean un golpe de nostalgia que rápidamente queda empañado por la jovialidad y el humor característicos del título. La banda sonora, traída por el compositor Daniel Parejo, es simplemente brillante. Cada zona tiene su propia melodía que casa perfectamente y que, pese a la continua repetición, nunca cansa. Desgraciadamente, todo lo descrito es poco para alabar el apartado audiovisual del título, que crea un sentimiento de alegría continuo por todos sus apartados y dibuja una sonrisa constante en el rostro de los jugadores.

Si bien Pixelatto muestra al principio que su obra es un alegre título que quiere jugar contigo mostrándote una auténtica historia caballeresca de rescate, finalmente Reventure no tarda ni dos minutos en descubrirnos su verdadera cara, la de un esquizofrénico con un lanzallamas y una erección permanente que también quiere “jugar contigo” mientras sonríe de oreja a oreja. Reventure no es lo que parece, sino todo lo contrario: un circo macabro que celebra a los cuatro vientos una oda de sufrimiento y dolor entre carcajadas.

Nuestra misión no es rescatar a la princesa, sino morir o matar. Exactamente cien veces. Desde tropezar con una piedra al salir de casa, pasando por hacerse el harakiri o caer en un pozo infinito, hasta muertes tan grotescas como curarse tanto que explotas de tener tanta vida dentro de ti. Cien son los tipos de finales que tiene nuestro protagonista en su odisea, a cada cual más cómico y original que el anterior.

Protagonista de Reventure explotando de tener tanta salud.
Morir es bueno. No se ya como explicarlo mejor.

¿Conocéis el dicho “La curiosidad mato al gato”? Pues esto es más o menos lo mismo, pero cambiamos al gato por una persona. No nos mueve hacia adelante nuestro honor en busca de una aventura, sino la curiosidad de en qué grave desastre podemos acabar con nuestro protagonista, consiguiendo elevar la importancia de completar cien misiones secundarias de muerte ante nuestro verdadero cometido. Reventure ha creado un universo donde ganar no es lo divertido, sino no hacerlo.

Si paráramos aquí podríamos considerar a Reventure no mucho más que cualquier point and click de móvil donde podemos elegir diferentes finales. Entonces, ¿qué lo diferencia del resto? Básicamente, los puzles.

Para explicarlo mejor debemos saber que por todo el mapa hay repartidos objetos que tienen uno o varios usos: palas para cavar, ganchos con los que elevarnos, espadas o escudos, etc. Muchos de esos objetos son necesarios para desbloquear algunos finales, prácticamente todos los finales necesitan de ellos. Aquí es cuando viene la miga de Reventure. Los objetos pesan, cuantos más llevas menos saltarás y te imposibilitará llegar a determinas zonas o dar rodeos inmensos.

Reventure no solo te pide que busques formas ingeniosas de acabar con la vida de tu protagonista, sino que, cuando lo sepas, consigas llevarlos a cabo. Formar un mapa mental de todos los objetos y la ruta perfecta para conseguir tu final es algo muy gratificante. A todo ello debemos sumarle que muchos de los finales desbloquean algún elemento del escenario que te facilita la ayuda a la hora de conseguir estos finales. Muchas veces no son más que pequeños sprites que demuestran como “moriste en esa zona”, como la sangre que hay en la roca de tu casa con tu primera muerte, pero en ciertos momentos consigues cosas realmente ciertamente útiles. La muerte no es el final del progreso.

Protagonista de Reventure ensartado en la lanza de un guardia
La complejidad de encontrar las muertes ofrece una mayor profundidad a Reventure.

Pese a todo ello, podremos etiquetar a Reventure como un título de puzles o una aventura, o incluso una obra dedicada a la comedia; pero para mí llega más allá: la demostración de que, pese a estar en la era de los videojuegos donde se premia los refritos, la originalidad no está en declive.

La obra de Pixelatto tal vez no sea una revolución para la industria del videojuego, ni siquiera para el género de las aventuras o los puzles. Lo dudo muchísimo. De lo que sí estoy seguro es de algo mucho más importante en un juego: la personalidad.

Estoy bastante cansado de las entregas clónicas, los remakes o remastereds que venden nostalgia en vez de pasión, los juegos anuales y aquellas obras dedicadas a gastar una ingente cantidad de tiempo en hacer prácticamente “nada”. Reventure es, para mí, una declaración de guerra hacia esos títulos, la demostración de que un estudio pequeño puede aportar más que un triple A, una guantada al conformismo. Porque yo, por lo menos, dentro de diez años no me voy a acordar de títulos como Destiny, sino de esa carcajada que me sacó Reventure al ver a mi personaje morir ensartado intentando abrazar a un guardia.

Y eso no es algo de lo que muchos títulos puedan presumir.

Reventure

Imprescindible - 9

9

Imprescindible

Reventure consigue combinar una pizca de nostalgia con un chorro de humor y un toquecito de originalidad para crear uno de los títulos más indispensables de este 2019.

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Pablo Marín Blasco

Más cómodo frente a un ordenador que tirado en el sofá. La dificultad en un videojuego nunca ha sido un obstáculo, sino un medio

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