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¿Judgment o Yakuza? Tan parecidos y a la vez tan diferentes

Un repaso a las características comunes de los juegos del Ryu Ga Gotoku Studio

Judgment, la esperada nueva IP del Ryu Ga Gotoku Studio (también conocido como Yakuza Team), ya está entre nosotros. Tras siete entregas numeradas de la serie Yakuza, más los spin-offs como Dead Souls o Isshin, decimos adiós a las aventuras de Kiryu Kazuma y damos la bienvenida al detective Takayuki Yagami. Creo que no voy muy desencaminado si supongo que, la mayor parte de la gente que no ha jugado a la serie Yakuza aún, solo conoce Judgment por ser el primer juego de este estudio en venir traducido al castellano, pero no ha habido demasiada información sobre sus diferencias con las aventuras de Kiryu. Es cierto que el hecho de que Judgment cuente con una (excelente) localización de los textos a nuestro idioma es un aliciente muy poderoso pero, ¿justifica esta característica su compra? ¿Es Judgment un spin-off de la serie Yakuza o una aventura totalmente nueva? ¿Qué diferencias hay entre ambas series? Voy a intentar contestar a todas estas preguntas para que, poco a poco, más gente se atreva a probar estos juegos que conforman casi un género en sí mismos.

Tengo el inmenso honor de ser el encargado de realizar el análisis de Judgment, el cual tendréis disponible esta misma tarde. Soy un gran fan de la serie Yakuza, y ya he analizado previamente para Navi Games las dos últimas entregas lanzadas: Yakuza 6 The Song of Life y Yakuza Kiwami 2 (no intentéis buscar mucho sentido al orden de lanzamiento de los juegos; para ello, mejor mirad este magnífico artículo del gran Rafa del Río, donde os guiará a la hora de iniciaros en la serie). Judgment y Yakuza son dos propiedades intelectuales diferentes desarrolladas por el mismo estudio, pero comparten muchas características importantes que los hacen muy parecidos.

Para empezar, ambas franquicias están desarrolladas por el Ryu Ga Gotoku Studio, un equipo que desde el 2005 solo ha desarrollado juegos de la serie Yakuza, compartiendo todos el mismo planteamiento: son aventuras de acción en un mundo semi-abierto en el que vivimos intensas historias de la mafia japonesa e interesantísimas misiones secundarias que nos darán los vecinos del barrio de Kamurocho, localización siempre presente en todos los juegos del estudio y que supone un protagonista más en todas sus historias; Kamurocho es una representación realmente fidedigna del Kaubukicho de Tokyo. Es un barrio pequeño en cuanto a extensión si lo comparamos con otros juegos de mundo abierto del mercado, pero inmenso y rico como ningún otro en cuanto a cosas que hacer y explorar. La serie Yakuza nunca ha pretendido crear un mundo cada vez más grande, sino más complejo y variado dentro de esa pequeña caja de arena que es Kamurocho (aunque en varias entregas se han explorado además otras localizaciones).

La cantidad de actividades secundarias que ha visto la serie es simplemente abrumadora: desde el ya mítico karaoke, hasta las recreativas con clásicos de Sega y pasando por torneos de lucha clandestinas o carreras de coches de juguete. No solo eso, sino que, de forma alternativa a la trama principal y las misiones secundarias, se añaden actividades que pueden llevarnos más horas que el propio juego con sus propias mecánicas y jugabilidad. En Yakuza Kiwami 2 debíamos gestionar un club de escorts para ganar una competición a nivel nacional y para ello podíamos reclutar por todo Kamurocho a diferentes trabajadoras con sus propias características, por ejemplo. Todas estas actividades siempre aparte de la historia principal de aproximadamente treinta horas de duración y las decenas de misiones secundarias repartidas por la ciudad.

El mítico karaoke en la saga Yakuza
La popularidad del karaoke en la sociedad japonesa se deja ver en la obra del estudio.

La trama principal en la serie Yakuza siempre ha avanzado de la misma manera: todas las soluciones se resuelven a puñetazo limpio y con multitud de cinemáticas de una calidad magnífica; siempre me ha parecido en cierta medida entrañable que todos los conflictos los pudieran arreglar con un poco de valentía y muchas toñinas. Cuentan con la participación de actores reales y un planteamiento muy cinematográfico, dando algunos de los momentos más épicos de la historia de los videojuegos para aquellos que los hemos jugado. En Yakuza 6 The Song of Life, el mítico Takeshi Kitano era uno de los protagonistas de la entrega, prestando su rostro y voz para la ocasión; además, a nivel técnico siempre han sido juegos realmente impresionantes, tanto en el apartado visual como en el sonoro.

Por su parte, las misiones secundarias de la saga Yakuza son uno de los principales atractivos de la franquicia, pues más allá de ofrecer momentos humorísticos realmente inolvidables, también suponen un brutal compendio de la cultura contemporánea japonesa. En cada juego de la saga vemos historias secundarias dentro del argumento que ofrecen una mirada crítica y nada autocomplaciente de los aspectos más controvertidos de su sociedad, siendo uno de los apartados más fascinantes de esta saga para los amantes de la cultura nipona. Eso sí, la saga Yakuza también se ha caracterizado por ofrecer este tipo de tramas con un humor absurdo delicioso que pocas veces se explora en los videojuegos, y que suponen el contrapunto perfecto a la seriedad de su argumento principal.

Si me he permitido el lujo de explayarme explicando las mecánicas de los Yakuza es porque muchas de estas características están presentes en Judgment: la historia se desarrolla una vez más en Kamurocho, componiendo ese mundo vivo lleno de actividades extras e historias secundarias que explorar. También utiliza el mismo motor gráfico (el Dragon Engine) y el sistema de combate ha sufrido ligeros cambios con respecto al visto en las aventuras de Kiryu Kazuma. En este juego el combate se ha hecho más acrobático y disponemos de dos estilos de lucha diferentes; podremos usar armas y objetos del escenario aunque no guardarlos como vimos en Yakuza Kiwami 2.

Sin embargo, el cambio más fuerte, que además es el que determina el resto de variaciones de la fórmula Yakuza, es su trama principal y el tono de la obra: en Judgment no controlamos a un miembro de la yakuza, sino a un ex-abogado. Yagami dejó la profesión tras un duro golpe a nivel profesional del que nunca se recuperó. A partir de ese momento decidió buscar justicia a su manera, convirtiéndose en un detective privado  (casi un mercenario) que hará lo que sea por desentrañar la verdad que se esconde tras tu petición, aunque ello suponga juntarse con gente poco recomendable o usar métodos al margen de la ley. Eso sí, que utilice esos métodos no hace que Yagami olvide todos sus conocimientos de abogacía, lo cual nos recordará de forma constante en el juego, intentando siempre resolver los casos desde esta perspectiva.

Siempre se ha acusado a la saga Yakuza de blanquear lo que en el fondo no deja de ser una de las mayores organizaciones criminales del planeta. Es una acusación justa: en Yakuza, a pesar del férreo código moral de Kiryu y de lo entrañable que resultaban sus personajes secundarios, siempre se pasa por alto que pertenecen o han pertenecido a una organización que impone su violencia al resto de la población para sus propios beneficios. Este hecho es algo que la bondad de Kiryu ocultaba muy bien, pero que en las últimas entregas convertía a muchos personajes en malotes de buen fondo y pasaba por alto la acción de la organización en las calles niponas. El tratamiento que se hace de la yakuza en los juegos de este estudio y cómo se refleja en las calles y los vecinos de Kamurocho daría para varios artículos más, pues es un tema fascinante.

En Judgment, a pesar de que también veremos miembros de la yakuza demasiado buenos para ser mafiosos, seremos testigos de la relación entre el sistema judicial japonés y la yakuza como organización, formando una peligrosa simbiosis. La perspectiva de controlar a alguien que está entre ambos mundos y que no puede permitirse resolver todos los problemas a base de mamporros es lo que le ha permitido al Ryu Ga Gotoku Studio preparar nuevas secciones de jugabilidad para Judgment. Este cuidado de Yagami a la hora de pelear se refleja en una de las nuevas características del título: si una lucha en la calle dura demasiado tiempo, vendrá la policía y deberemos huir si no queremos ser arrestados.

Judgment tiene muchas peleas, pero son menos frecuentes y con menor importancia que en cualquier título de la saga Yakuza. Deberemos realizar misiones de seguimiento a objetivos, hacer fotos comprometidas (a pie o usando un dron), abrir puertas con ganzúas, disfrazarnos para pasar desapercibidos, reunir pruebas para los casos, llegado el momento presentar las evidencias adecuadas en las nuevas opciones conversacionales que hay… En definitiva, ofrece una mayor variedad jugable al conjunto, sin por ello olvidarse de las historias alternativas y el resto de actividades complementarias tan características del estudio (aunque no hay karaoke, una gran ausencia).

Protagonista de Judgment sobre fondo blanco
El argumento de Judgment podría ser llevado sin problemas a una película o serie de gran éxito, gracias a sus altos valores de producción y a su magnífico guion.

Este planteamiento, que al principio no me convencía, ha acabado por abrirme los ojos gracias a su fascinante historia: la trama de Judgment es digna de las mejores producciones de Hollywood, ofreciendo una historia policíaca con fantásticos giros de guion, sin apenas problemas de ritmo y con un elenco de secundarios muy enriquecedor. No solo eso, sino que además gracias a los nuevos añadidos jugables obtenemos una experiencia mucho más variada en comparación con los brawlers con argumento que son los juegos de Yakuza. Es cierto que no todas las mecánicas nuevas brillan de la misma forma, pero en conjunto es un juego muy completo y satisfactorio a todos los niveles. Si queréis apreciar las diferencias de un modo más visual, comparad los dos vídeos que he puesto a lo largo del texto, uno de la última entrega de Yakuza y el otro de Judgment. La diferencia en el tono es evidente, pero también  en la muestra de la jugabilidad.

En resumen, Judgment sigue ofreciendo todo lo bueno de la saga Yakuza, pero haciendo algunos ajustes y añadiendo cosas de cosecha propia para crearse una nueva y reconocible identidad. Ha bajado un poco las revoluciones al humor absurdo de la serie para ofrecer una visión más dura del sistema judicial japonés y un argumento que vira totalmente hacia el género policíaco para permitirnos vivir una de las mejores experiencias detectivescas que el medio ha visto. Su protagonista es muy diferente a Kiryu Kazuma, pero igualmente fascinante de controlar y conocer.

Si nunca has jugado a la serie Yakuza por lo abrumadora que resulta su ya enorme historia, o el inglés suponía una barrera infranqueable; si te fascina la cultura japonesa o te gusta el cine de acción. Si amaste a Kiryu Kazuma, pero quieres darle el merecido descanso que se merece; no lo dudes. No lo hagas por la excelente localización al castellano de Judgment, sino por ti como jugador: debes conocer al estudio que casi conforma un género en sí mismo y cuyos títulos serán recordados como un detallado y acertado retrato de la sociedad japonesa contemporánea. Si nunca has jugado a ningún juego de este estudio, deberías probar primero Judgment. Y si los has devorado todos, también. El nuevo juego de Ryu Ga Gotoku Studios es una nueva y prometedora IP que ningún jugador debería perderse.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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