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El Videojuego y el Aprendizaje

Cómo el videojuego ayuda a mejorar la educación

En 1954 se inició un movimiento contra la industria del cómic. Según sus detractores, el cómic era la fuente de todos los males que aquejaban a la sociedad. Se culpaban a las historietas de sembrar en los jóvenes y los niños conductas antinaturales. Un “estudio” del reconocido psiquiatra Fredric Wertham indicaba que los cómics de Batman representaban “el tipo de historias que pueden estimular a los niños tener fantasías homosexuales”, debido a la relación que existía en ellos entre Alfred, Robin y Bruce.

El tiempo siguió su camino y se encontraron nuevos enemigos de la sociedad. En algún momento, el objetivo fue el Heavy Metal y sus derivados. Poco después, las asociaciones ultra-conservadoras y padres de familia asustados señalaron al protagonista de este artículo: el videojuego. Contrario a lo que conservadores ultra radicales y gente que jamás ha tocado un mando pueda creer, el videojuego ayuda al aprendizaje de la sociedad en muchos aspectos. Este artículo tendrá como fin mostrar algunas de las bondades que se pueden encontrar al jugar.

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Comencemos explicando por qué decir que el videojuego es un ejemplo de Determinismo Tecnológico. Para ello hay que responder algo ¿Qué es el Determinismo Tecnológico? Este tipo de determinismo señala que la tecnología es capaz de incidir sobre el desarrollo socioeconómico de un conjunto de población. Esta incidencia afecta de tal manera que rige el devenir de la sociedad humana. Aunque es fácil dejarse llevar por este punto de vista, la tecnología no es buena ni mala. ¡Ni siquiera es neutral! Los videojuegos, como las demás tecnologías, deben analizarse desde el contexto de quien los utiliza. Es necesario que la crítica considere bajo qué condiciones se consume un videojuego.

Preguntémonos ahora, ¿por qué es bueno el videojuego para el aprendizaje? Naturalmente, no es porque sea videojuego en sí. Si tomamos el ejemplo de Tetris podríamos decir que es un juego que ayuda a desarrollar la detección de patrones y símbolos. También podríamos analizar juegos matemáticos para niños, videojuegos terriblemente aburridos (y eso que soy estudiante de Física). Sin embargo, no son esos los videojuegos que nos interesa comentar, ya que su enseñanza es demasiado evidente y simple.

Lo que realmente nos interesa comentar es la capacidad de enseñanza de los videojuegos comerciales. Aquellos títulos hechos bajo buenos principios de aprendizaje, es decir, principios que las Ciencias del Aprendizaje aprueben. Vamos a considerar los tres puntos importantes de la enseñanza para estas ciencias, planteados por el psicolingüista e investigador del videojuego James Paul Gee: empoderamiento del estudiante, aprendizaje basado en resolver problemas y aprendizaje profundo.

Imagen del poster We Can Do It!

Es menester que al momento de enseñar algo, el aprendiz sienta que lo que está estudiando importa. Durante todos los niveles de enseñanza se nos llena de información, sin embargo no se muestra por qué es importante aprender, por ejemplo, el Teorema de Pitágoras. En este sentido el videojuego es un gran ejemplo de empoderamiento. Al momento de jugar se nos va enseñando a movernos por el mundo. Progresivamente las habilidades que se nos otorgan tienen una razón, cada mecánica está pensada para un fin bien determinado.

En la actualidad, los modelos escolares están pensados para un gran grupo de gente y no da oportunidad al aprendizaje adaptado a cada individuo. Pese a ello, en el videojuego esto sí es posible. A día de hoy, la gran mayoría de los títulos ofrece diversos caminos para completar las partidas. Los videojuegos no solo se adaptan a la personalidad del jugador, sino que lo invitan a cambiar su estilo de juego, su forma de desarrollarse. Esto es de suma importancia porque el estudiante podría buscar nuevas maneras de aprender, nuevos métodos que antes no había imaginado que lo ayudarían.

Hablemos ahora de la importante oscilación del ser. Cuando se juega a un RPG lo primero que se hace es seleccionar una clase. Puedes ser un pícaro o un mago, un troll o un elfo. En la escuela estudias Historia y Química, Música y Física, y muchísimas más materias de un extenso espectro. Esto es, simplemente, una invitación a conocer. Es una demostración (mala o buena, dependiendo del profesor) que debería abrirle las puertas a los alumnos a elegir el camino que más les guste. Tener opciones siempre será bueno, pero lo realmente importante es saber, en palabras de Gee: “Quién voy a ser y qué voy a obtener”.

Recuerdo del bachillerato mi clase de Cálculo. En ella nos enseñaban un sinfín de derivadas e integrales de manera automatizada. No éramos diferentes a una calculadora, lo cual es muy malo: a una calculadora le preguntas solo operaciones, no le planteas problemas analíticos. En definitiva, no la haces pensar. Ese es un gran enemigo de la educación actual. Para tener un buen aprendizaje es necesario trabajar en el escolar la habilidad para enfrentarse a problemas.

God of War. Entre su flexible visión de la mitología, podemos encontrar cosas que ayudan al aprendizaje.

A través del videojuego se expone un interesante concepto: Affordance. Este concepto acuñado por James J. Gibson se refiere a la capacidad de realizar determinada acción si se tienen los medios necesarios para hacerla. Los videojuegos ofrecen representan a la perfección tal ejemplo. En God of War las Espadas del Caos no dañarán a los enemigos de fuego y el Hacha de Leviatán no moverá a los de hielo. En el mundo virtual el jugador está sometido a reglas bien establecidas, lo cual lo vuelve una muy buena herramienta de aprendizaje pues se debe meditar sobre la mejor manera de superar un desafío.

El siguiente punto que vamos a comentar es la frustración. Durante el proceso escolar es común sufrir frustración y ansiedad: los bloqueos y la desesperación son el peor enemigo del estudiante. Este es un problema que no se ha podido combatir de la mejor manera. La deserción escolar en diversas áreas, como la físico-matemática, en su mayoría se da por esa razón. La educación actual puede aprender del videojuego cómo crear una frustración placentera. El fracaso en el videojuego no es nada malo, porque te invita a tomar riesgos y repetir el proceso. De esa manera conoces tu ritmo y tu manera de aprender.

Volverse experto en algo nunca es fácil pues requiere esfuerzo, dedicación e interés. Generalmente lo primero que se pierde es el interés. Puede ser que el tema seleccionado no fuese lo que se esperaba o que una mala guía produzca apatía en el alumno. Es por ello que es necesario el flow. Este concepto se refiere al pasar del tiempo como un flujo que apenas notamos. ¿Alguien aquí ha visto el reloj al terminar una partida y sorprenderse de que ya debe estar saliendo el sol de nuevo? Eso es el flow. Gastar tu tiempo en algo que de verdad te interesa y no sufrir por ello. (O al menos no tener sentimiento de culpa alguno por vivir como zombie el resto del día).

A día de hoy, el humano se dedica a resolver problemas de gran complejidad. Nos enfrentamos todos los días a la migración masiva, la conciencia, las ciudades, la geodinámica o la formación estelar. Todos los anteriores son sistemas complejos debido a que involucran múltiples variables. Esta es la principal razón por la que se necesita formar personas capaces de encarar a la complejidad. Y para  resolver lo complejo, es necesario un aprendizaje profundo.

Pensemos por un momento en cómo los científicos se enfrentar a la complejidad. Lo más usual es que se desarrollen simulaciones de lo estudiado. Puede ser un tsunami o el lanzamiento de un cohete, pero en todas ellas se recrean y analizan en busca de información para entender lo que sucede. De esta manera, se crean teorías se van probando para realizar predicciones, que es el fin científico. Simulación tras simulación, se va obteniendo la solidez necesaria para ser cada vez más acertados.

Ahora regresemos al videojuego ¿Qué hace el videojuego en sí? 688 Attack Sub simula desde 1989 el manejo de un submarino durante la Guerra Fría. Forza Horizon simula las competencias de autos. Microsoft Flight Simulator hará ni más ni menos lo que su título dicta. La vida y desarrollo del videojuego siempre tiene un toque de simulación de la realidad. La meta es tomar la mayor cantidad de variables que intervienen en el sistema para acercarse lo más posible a la realidad.

Esta imagen muestra a estudiantes de medicina aprendiendo a través de una simulación 3D
En Medicina es común enseñar a través de simulaciones 3D.

Si nos detenemos a meditar por un momento, nuestra misma mente trabaja con simulaciones. Hacemos recreaciones de acontecimientos sucedidos o por suceder. En dichos casos, nos damos cuenta de que habría sido mejor actuar de diferente manera. Si pensamos en el futuro, nos planteamos diversos escenarios y procuramos seguir lo que en nuestra mente suena mejor. La naturaleza de simulación en la investigación científica, el videojuego y nuestra mente es una triqueta que representa una de las mejores maneras de aprendizaje: asociación de imágenes. Por naturaleza, si logramos asociar imágenes a lo estudiado, tendremos un aprendizaje más sólido. Esa es la razón por la cual los matemáticos realizan gráficas de sus funciones, pues muestran la naturaleza del problema.

Según Gee, es sumamente importante encontrar y formar nuevas maneras de compartir información y el videojuego lo está haciendo. A veces para bien, a veces para mal, el multijugador actual genera comunidades. Hay muchas historias de personas que se conocieron en algún videojuego y terminaron siendo pareja o generando fuertes lazos de amistad. Hace poco escuché la historia de una pareja que se conoció en World of Warcraft e invitó a todo su clan para la boda. Las comunidades gamer generan interacciones sociales nuevas, aprendizajes nuevos y refuerzan o cambian valores en las personas. Lo cual es en sí, una extensión del contenido en el medio.

Muestra de AoE, videojuego que ayuda a enseñar historia.
Age of Empires no solo enseñaba una vista histórica del tema, también podías notar algunos cambios arquitectónicos entre civilizaciones.

Recuerdo que a los ocho años, aproximadamente, mi mamá me compró el Age of Empires. Los que conocen el juego sabrán que tiene un “libro” en el cual puedes leer la historia de cada civilización que te presentan. No es necesario leerlo, pero la opción existe. Mi interés por la historia surgió poco después de jugar las campañas. AoE me enseñó a su manera, no me presionó y me hizo pasar un muy buen rato. En ese momento solo me mostró pinceladas de lo que era Grecia, lo que era la administración y la estrategia militar. Pero fue la puerta de entrada para más conocimiento.

Ahora veo a mi hermano más pequeño, de la misma edad que yo al jugar AoE. Él juega Minecraft (y sí, Fornite) pero me llevé una sorpresa al ver que en Minecraft podía programar, aunque fuera de manera muy sencilla, ciertas trampas y máquinas. Este juego no le explica nada a nadie, pero él fue buscando maneras de hacer las cosas. Consume tutoriales en YouTube donde le enseñan a editar sus construcciones, comparte con sus compañeros de curso algunos consejos, ¡y encima me tiene que explicar a mí! Quizás esa sea su puerta de entrada a la arquitectura, la ingeniería o la ciencia.

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arcano97

Demente super eminente. Mi primera frustración gamer fue a los seis cuando no podía vencer al centauro en el juego de Hércules.

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