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Muse Dash – Análisis PC

Marcha otaku

En Muse Dash estamos destinados a ser los Maestros de tres heroínas, guiándolas por escenarios en movimiento y siguiendo el ritmo de canciones asiáticas populares. Lanzado originalmente para iOS y Android, este título de PeroPeroGames y X.D. Network se ha adaptado a Nintendo Switch y PC con más variedad jugabilística y diseños revisados, aunque en ciertos aspectos mantiene su alma de juego para móviles… Manera delicada de decir que es mecánicamente sencillo.

Como muchos otros que tienen más tirada en Oriente que en Europa o América, Muse Dash es veloz, llegando con algunas canciones al frenetismo alocado. Lo bueno es que también es asequible para quienes no tengan tanto ritmo y lo quieran interpretar como un runner, en el cual priorizar la barra de salud y no mirar tanto por la puntuación, a diferencia de otros títulos rítmicos. Así que podemos tener un juego que satisfaga al jugador ultra competitivo y casual, siempre que ambos les vaya la estética kawaii y música otaku.

Cuando una guitarra eléctrica o un arco de violín se usa para golpear antes que hacer música sabes que en Muse Dash, más que componer canciones, vas a descomponer enemigos. Desde el mismo tutorial, cortito y ameno, ya ves que, en lugar de notas, hay que atinar a criaturas raras. Consigues mejor puntuación al derribar a enemigos en el momento preciso que pasan en tu punto de mira circular. O, mejor dicho, de los dos, asociados a golpear en tierra y/o en aire. Una mecánica nada compleja que, en lugar de profundizar con aspectos novedosos o reinventarse, probará un nivel de desafío totalmente crudo, aunque al menos será a través de una curva de dificultad medianamente equilibrada.

Marija dando una patada a un enemigo.
La acumulación de puntos servirá para alcanzar ciertos logros del juego y clasificarte en el ranking.

Para superar una zona es suficiente con sobrevivir, es decir, que los enemigos no te rebasen hasta dejarte la barra de vida a cero. Este elemento es lo que quizás haga desmarcarse más a Muse Dash de otros juegos rítmicos, y es lo que principalmente lo vuelve tan intuitivo. No se trata de sobrellevar un mínimo para que la canción no se pare, como con Guitar Hero o Elite Beat Agents, sino que los personajes ponen su integridad en juego. Siempre puedes optar por esta medida en situaciones desesperadas, lo que ya implica una opción más para que el jugador se adapte más allá del nivel de dificultad.

Solo he visto cuatro escenarios con un grupo de enemigos comunes de cada lugar. Entre estos rivales que marchan a tempo también hay jefes de zona, los mismos en cada escenario. Lugar y enemigos se vuelven repetitivos y los cuatro jefes ni siquiera se distinguen entre sí a nivel jugable, aunque los diseños son bastante imaginativos y respetuosos con la paleta de colores fríos y contraste de sobrio y chillón del título.

La diversión de las primeras horas se puede ir a querer descubrir más canciones con las que jugar. A las siguientes, quizás sea desbloquear más personajes y ayudantes; pero pasado esto, solo queda el jugar por jugar, por subir de nivel con escasas recompensas o, la parte dura, querer aparecer en los ranking mundiales.

Dependiendo del tema musical y su nivel de dificultad (normal, difícil y maestro), cada canción otorga un número fijo de experiencia en forma de estrellas una vez se finaliza. Al terminarla, veremos la puntuación final, precisión y rango obtenido, que solo se tendrá en cuenta para tres cosas:

  • La clasificación en el ranking mundial.
  • Conseguir ciertos logros.
  • Desbloquear el nivel maestro (obteniendo una S en difícil).

La cantidad de experiencia no va en dependencia del desempeño en cada canción, dejándolo en una dicotomía exclusiva de sobrevivir y ganar estrellas o perder y quedarte sin nada.

Como es costumbre, la experiencia sirve para aumentar nuestro nivel, pero no el de las heroínas, sino el del jugador. Cada vez que subamos siempre habrá dos ítems de recompensa y normalmente se podrán desbloquear otras canciones de la lista. Dichos ítems sirven para desbloquear, a su vez, más contenido; en este caso, fondos de pantalla “muy animú” coleccionando cinco del mismo tipo y para desbloquear a nuevos personajes (con sus diferentes trajes) y elfin reuniendo ocho iguales.

Pero, al más puto estilo App, Muse Dash viene con algunos añadidos para tenernos más tiempo jugando. Por una parte, cada ocho horas salen tres desafíos nuevos que proporcionan muchísima experiencia (si la canción más complicada da 10 estrellas, un desafío diario son 25); Y por otra, hay un patrón para la colección de los ítems que no sé hasta qué punto es aleatorizado o intencionado. Te dan casi seguidos la mitad de los ítems requeridos para sacar algo, luego otros tantos para dejarte solo a uno, y no es hasta más adelante que recibes el último necesario para conseguirlo. No es que se trate de una estratagema nueva, y repito, no estoy seguro del todo, puede que haya sido mala suerte, pero ha sido mi caso personal con Muse Dash.

La estrategia también cuenta bastante, pues cada heroína y elfin otorga diferentes beneficios que poder conjugar. O así sería de no ser porque son más bien pocas las combinaciones (sobre todo tardando tanto en desbloquearlos a todos) y amplia la diferencia de utilidad de poderes únicos.

Menú de packas y lista de reproducción de canciones de Muse Dash.
No está en español, pero tampoco es que sea importante cuando el juego resulta tan intuitivo. El inglés se agradece para las descripciones de habilidades.

Si solo buscas el juego casual o no tan competitivo, dependerá sobre todo de tu habilidad para llegar al final, pero para sacar el máximo rendimiento posible hay que jugar con otra mecánica del juego: el modo Fever. Además de precisión, buen oído y coordinación, es imperativo saber cuál es el momento idóneo para activar este estado de éxtasis para sacar la mayor cantidad de puntos posible y escalar en el ranking exclusivo de cada nivel de dificultad y canción. Realmente es un elemento bastante común del género rítmico, pero no deja de ser uno de los aspectos más estratégico.

Hay enemigos normales, notas mantenidas, rivales dobles, notas mantenidas en un lado y normales en el otro, mazas que dan poco tiempo de reacción y fantasmas invisibles, y todo cae de un solo golpe. También cuenta con obstáculos que esquivar saltando, si van por el suelo, y manteniéndose en tierra, si son trampas voladoras. Tampoco olvido los asaltos de los sacos de boxeo y de los jefes finales, que necesitarán un machaque del teclado para quitárselos de encima. Solo en la canción final de los temas musicales por defecto introduce otro truco más, relacionado con duplicados, y eso es todo.

Muse Dash es un juego rítmico de mecánica simple, incluso dentro del propio género, por el uso de solo dos puntos circulares de acción y no mucha variedad de obstáculos, pero a cambio hace gala de buena adaptabilidad entre canción y ritmo jugable, escala de dificultad bien medida y ser bastante intuitivo. Sabe alternar la aparición de los enemigos siguiendo los compases principales entre voz del cantante, melodía y en ocasiones base si resalta. También deja un espacio más que digno para los amantes del frenetismo musical a lo Osu! hasta el punto de poder asignar (al menos en PC) hasta tres teclas para ambas ranuras de acción, porque habrá niveles en los que saldrán tantos monstruos seguidos que una sola tecla podría no detectar tantas pulsaciones por segundo. ¡No es obligatorio tener un teclado mecánico!

El punto menos tratable es el fanservice barato, porque quizás podría haber dado algo de particularidad al juego, pero se queda en un carisma plano con sus tres personajes con tres o cuatro trajes alternativos que, en la práctica, se reducen a skins con distintas habilidades, y en la teoría, a heroínas que se dan de palos con sus perseguidores porque… No es que haya realmente una historia o campaña, así que ni idea.

Rin con el traje de Regalo de Navidad sonrojada.
Pues eso…

Al menos PeroPeroGames sabe dar en la tecla con los divertidos y animados temas pop-rock, pop, mixes, electrónica, alternativa y demás en chino y especialmente japonés. Es, desde luego, una fiesta para quienes les guste el J-pop. El título base trae cuarenta canciones por defecto (siendo justos cuarenta y seis, contando otro pack que desbloqueé al alcanzar el nivel 30). Para poder acceder al resto y disfrutar de otros tantos packs de seis melodías nuevas por mes, tocará pagar 29,99 € por Just as planned, un DLC que en la versión de Nintendo Switch viene integrado de serie, pero no así en PC. Dicho esto, me temo que el juego no me ha enganchado lo suficiente como para querer hacerme con el contenido extra y no lo puedo recomendar. Al menos te puede dar unas cuantas horas aseguradas de musicales otakus con mamporros bastante entretenidos por su precio base en Steam.

Muse Dash

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Va de medir bien la llegada de los enemigos y darles duro al ritmo de temas musicales populares en China y Japón. Buena combinación de combate y tempo. Es intuitivo y tiene marcha, pero peca de simpleza, sin llegar a niveles de otros antecesores del género.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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