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Draugen – Análisis PC

Misterio en la Noruega de los años 20

Tener una gran prosa no garantiza que la historia sea espléndida. Ocurre igual con los videojuegos, cuya narrativa puede alcanzar cotas más profundas que las de un libro, pero no necesariamente interesantes.

Sabemos de sobra la inspiración que los desarrolladores han ido tomado del teatro, el cine, la pintura y la literatura, entre otras formas de expresión. Cada una tiene sus métodos y sus elementos característicos para contar una historia, pero en el caso de los videojuegos se suele buscar esa inmersión del usuario a través de la interacción y reacción con su mundo. A veces, uno simplemente quiere contar una historia, sin mayores pretensiones salvo las de su puesta en escena. Es aquí donde encajan las aventuras gráficas, un género puede que no muy optado actualmente, pero que da un enfoque distinto al modo de narrar. Un claro ejemplo es Draugen.

Tras remar en bote un rato por un fiordo, Edward y Lissie llegan a la remota villa escandinava, consistente en apenas cinco casas, seis cabañas, una tienda y varias cabras, pero al poco notan que algo no anda bien. ¿Dónde está todo el mundo? Vinieron aquí en busca de Betty, que tampoco parece estar por ninguna parte, pero la gravedad del asunto no se queda ahí.

Draugen es una aventura gráfica en primera persona que presta todo su ahínco en el guion de una historia plenamente lineal. No hay puzles, no hay finales alternativos, no hay inventario ni objetos. Por no haber, no hay ni HUD. Todo se vuelca en lo que tenemos en el centro de la pantalla, y si eso no es Lissie, se trata de la novela semi-interactiva de Ragnar Tørnquist.

Comenzamos directamente en el nudo de la historia. Edward y Lissie (Alice) han viajado desde Hanover (Nuevo Hampshire) hasta un pueblo rural de Noruega llamado Graavik. Estamos en 1923, donde la mayor tecnología que veremos serán telegramas. De haber tenido móviles habría sido más sencillo, pues Edward se ha tomado la molestia de intercambiar cartas con una de las residentes del pueblo porque su hermana Betty (Elizabeth) ha desaparecido y su última pista le conducía a este lugar.

Lissie le dice enfadada a Edward que el mundo no gira alrededor de él.
En ciertos momentos de conversación, podremos elegir entre dos o tres opciones de respuesta que, aunque no repercutan en la historia, dan más diálogos.

Puedo equivocarme perfectamente, pero siento con Draugen lo mismo que con The Vanishing of Ethan Carter o Everybody’s Gone to the Rapture en cuanto que se concibieron primeramente como videojuego propiamente dicho antes que novela interactiva. Puede que no explote tanto las capacidades inmersivas como Gone Home o What Remains of Edith Finch, pero desde luego su historia y apartados artísticos están a un nivel cercano.

En el propio videojuego lo mencionan, y es que se nota mucho la influencia de las novelas detectivescas y elementos sobrenaturales de la pluma de Edgar Allan Poe. El jugador lleva al personaje de aspecto solitario, rata de biblioteca, poca capacidad física y ateo a más no poder. Es precisamente más aburrido y aguafiestas que Lissie, una joven inquieta, asertiva y espabilada. El hecho de que llevemos al mayor no solo sirve para limitar velocidad al jugador, sino que nos dejar ver, a través de los ojos de Edward, cómo evoluciona su desasosiego (y en ocasiones desquicio) por no encontrar a su querida Betty.

Siempre debe ser él el sujeto más afligido, el que lleva la carga narrativa, pero cuando más brilla es cuando está al lado de Lissie. Ambos son unos personajes impresionantes; tan deparejos y a la vez con una química impresionante que deja ver los dos enfoques más extremos en cada punto de la historia. Será a través de sus diferencias con las que iremos descubriendo el misterio de Graavik y la familia Fretland, que además de trasfondo para el desarrollo de personajes, hace de trama emocional.

Ya comenté que el apartado artístico de Red Thread Games es bastante bueno. No es revolucionario, tampoco particularmente original, pero sí un gustazo de experimentar. Para dar ese volumen inmersivo y místico tenemos unos temas maravillosos de Simon Poole, compositor de Fear Thy Neighbor. Son pocos, pero muy efectivos.

Pasando a la parte visual, me temo que no puedo elogiarlo tanto. Los modelos, sombreados y texturas son mejorables cuanto menos, aunque gráficamente los paisajes son preciosos. Al menos en conjunto se ve bonito, y eso es lo que más importa en las aventuras gráficas.

Edward sentado en una roca mientras hace un boceto de la cascada y molino de agua que tiene en frente suya.
Hay hasta nueve puntos en los que podemos sentarnos para dejar a Edward que dibuje parte del escenario en su diario, a modo de respiro. Los planos de cámara son generalmente bellos, pero esta interacción resulta insulsa y sin mucho propósito.

Mención aparte para otro apartado técnico: las animaciones. Completado el juego, solo diré que no hay muchos personajes que digamos, por lo que las animaciones, lo que se dice muchas, no hay. Aun así, creo que habla mucho que Edward siempre tenga movimientos lentos, apacibles y se canse al subir cuestas, mientras que Lissie muestra un lado más efusivo y juguetón. Solo con verles se nota “de qué palo va cada uno”. Cada animación y punto de carga, esté mejor o peor lograda, acompasa a la perfección los puntos de la historia; Y cuando digo todos, son todos.

También se nota que el estudio es noruego, pues se referencia a la mitología nórdica en más de una ocasión. Sin ir más lejos, el título, Draugen, viene de Draugr, manifestaciones sobrenaturales de guerreros vikingos que no murieron batallando y, por tanto, no alcanzarón el Valhalla. En ciertos puntos de Noruega son considerados un fantasma que viaja en bote y advierte a los pescadores de naufragios y otros peligros mortales. Esta figura se ensalza durante el transcurso del juego como si de una maldición se tratase, y si algo es peligroso, es la creencia de maldiciones en un pueblo creyente.

Nos iremos enterando de lo que aconteció en Graavik de distintos modos, pero fuera de unos dibujos y accesorios vikingos que añaden más preguntas que respuestas, el principal medio es a través de mensajes escritos. Notas, cartas, diarios… Tocará leerlos todos, o al menos los obligatorios, para tener un esquema general y poder llegar a una conclusión. Será el jugador quien medite y decida cómo se fueron desarrollando los eventos de los Fretland entre 1897 y 1923. El juego no va tan en raíles en este aspecto.

Libro con una equis blanca encima de sus páginas.
No pude pasar las páginas de este diario hasta casi la mitad del juego.

Cada descubrimiento tiene su momento de lucidez, pero siempre será secuencial. Draugen se divide por días, obteniendo así seis capítulos. Desde el minuto uno, el jugador tiene libertad de moverse un poco por donde le plazca, pero habrá ciertos elementos con las que no podremos interaccionar hasta que les toque su momento. Entiendo, por ejemplo, que no pueda acceder a una habitación porque la puerta esté cerrada con llave, pero no que tenga un libro o una hoja en frente de mis narices y no pueda leerla en condiciones (siempre puedes tratar de hacer zoom y leer tal cual se presenta) hasta que llegue su turno. Es una lástima que, no solo Draugen sino también en otras aventuras gráficas, el jugador dé con un elemento que es claramente sospechoso, pero el personaje que controlamos no le preste atención hasta que toque el turno en la historia.

Al no haber puzles, cada miga de pan, cada pista con la que nos topemos y que guían finalmente hacia Betty están programadas por orden. No hay sensación real de logro. Es más que obvio que Draugen solo pretende que te dejes llevar por la corriente que es su thriller, y vaya que si lo logra. Es cierto que, dada su brevedad, pueden notarse puntos algo acelerados, pero las aventuras de Edward y Alice son más que dignas de encuadernar y de experimentar con mando o teclado y ratón. No soy un lector demasiado ávido, pero mis símiles de Draugen se van a la exploración, final abierto y soledad de los escritos de Poe y el misterio y crudeza tan presente en los cortos de Agatha Christie.

Un montónde cartas acumuladas en una estanteria y al lado Lissie apoyada en el marco de una puerta.
Solo recopilando todas las pistas pertinentes podremos continuar la historia.

Como buena aventura gráfica, no todo será caminar, leer y escuchar. Para dar algunas herramientas útiles, Red Thread Games habilitó un diario con un mapa que Edward irá dibujando conforme avanece la historia. También asignó dos botones de ayuda: uno de zoom, para ver los detalles de cada escenario, y otro para interaccionar con nuestra joven compañera de viajes. Esto último vale para tener más diálogos con ella si estamos a su lado o bien para localizarla y saber cuál será nuestro siguiente paso. Nunca está de más echar un ojo por las andadas de la revoltosa Lissie.

Los sentidos de realidad, ficción y locura de Edward, y por tanto los del jugador, se pondrán a flor de piel. Es una persona letrada, creyente solo del método científico y que guarda un vínculo especial con su hermana Betty. ¿Cómo de especial, concretamente? Si Graavik es un misterio, esta relación fraternal no se queda atrás.

Draugen

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Aventura gráfica que juega a dos bandas diferentes, las cuales se complementan la una a la otra magistralmente a través del cuidado e ingenioso guion de Tørnquist.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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