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Gato Roboto – Análisis PC

El culto gatuno de Doinksoft al Metroid clásico

Sabiendo que hay muchas personas que les gustan los gatos y otras tantas los metroidvania, raro es que haya tardado tanto en salir la combinación. Doinksoft aúna ambos aspectos en Gato Roboto, un título de primeras tan sencillo y carismático que pedía a gritos la distribución de Devolver Digital.

Gary es un típico teniente intergaláctico que encuentra unas extrañas señales provenientes de un planeta y quiere ir a investigarlas y tiene un pequeño accidente. La nave se estrella. Con él atorado y malherido. La única esperanza para salir de allí y, de paso, descubrir el misterio del laboratorio, quedan depositadas en Kiki, su mascota y verdadera protagonista. A parte de ser una gatita muy buena, es una pilota de robots excelente.

Gato Roboto toma muchísima inspiración de los primeros Metroid. En los tráileres ya se intuía, y el videojuego final lo confirma. Habilidades especiales de aspecto similar, escenas casi calcadas (como la del aterrizaje forzoso), sensación de control y combate, el obligarte a comenzar la aventura yendo a la izquierda en lugar de la derecha como en tantos plataformas… Lo bueno es que Doinksoft hace esta aplicación de la mejor manera, o sea, aportando sus propias marcas características, como serían la historia original, unos diálogos tan truncados que hacen gracia por la absurdez de la situación, el uso de paletas con distintos patrones de colores o la duración total de la partida.

La gata Kiki saltando con el traje robótico.
Además del clásico blanco y negro, podremos ir desbloqueando conforme los encontremos varias paletas de dos tonalidades de color.

Sobre esto último, remarcar que es breve (de entre dos y cinco horas). No lo digo como algo negativo o positivo, sino un dato, pero uno que me pareció interesante porque da al título un algo que no sabía cómo definir hasta pasado un rato, y es que Gato Roboto tiene alma de portátil. Entre su estética pixel art, canciones clásicas de ambiente espacial y la cantidad limitada, aunque suficiente, de botones usables, tenemos un videojuego que muchos hubieran adorado jugar en una Game Boy. No me extraña que Doinksoft y Devolver Digital se esforzaran para traerlo al menos a Nintendo Switch, la consola medio portátil del mercado actual. Al haber tantos puntos de guardado y tener una dificultad asequible, se pueden echar tantos minutos de partida al poco tiempo libre del que dispongamos al estar fuera y pararla cuando nos llame el médico o llegue el autobús a nuestra parada.

A su vez, este párrafo me lleva a otra cuestión, y es que el título sabe dar en la tecla de la nostalgia, adaptándose con un arte y tono que suele gustar particularmente en los indies. Es totalmente disfrutable para todos los públicos, pero los jugadores de la saga Metroid de la Game Boy encontrarán puntos que revivirán más de una experiencia.

Si Samus Aran contaba con su Power Suit (o Traje Chozo) para el combate y el Zero Suit para situaciones críticas que requieran de maniobras evasivas, Kiki no será menos. Por una parte, tenemos los trajes robóticos, los cuales nos darán fuerza de disparo, puntos de vida y un dispositivo móvil en donde se acoplarán todas las mejoras de habilidad que consigamos; Por otra, podremos salir del traje en todo momento y llevar solo a la gata, la cual podrá escalar y moverse con rapidez, pero nada de luchar zarpa a zarpa. Kiki será útil para meterse por sitios estrechos e inspeccionar lugares ocultos, pero no podrá atacar y morirá de un solo toque. Así nace el equilibrio entre ambas mecánicas principales de combate con traje y exploración sin él.

Kiki pilotando un vehículo submarino en una zona inundada.
También habrá zonas de agua en las que podremos presentar batalla con este submarino en miniatura.

Tanto para lo uno como para lo otro nos acompañará una banda sonora y una serie de efectos de sonido repetitivos y de volumen alto, haciendo rememorar entre ambas las canciones de la época del 16 bit. Esa temática que sirve bien a la ambientación retro cambia a un clímax espacial con los jefes finales. La mayoría de enfrentamientos serán contra una misteriosa rata que también controla robots, así que podríamos decir que es equilibrado. No habrá que pensar mucho cada encuentro, pues todo se resumirá en acertar los disparos en su evidente punto vulnerable y esquivar sus ataques uno tras otro, todos ellos muy telegrafiados y de velocidad media o incluso baja (salvo el último jefe del juego) que, más que reflejos, piden precisión de movimiento, un poquito de memoria y saber posicionarse.

A pesar de esto último, los enemigos estándar tienen un papel bastante ignorable. Sus diseños son cucos y están bien animados, pero salvo salas especiales que interrumpen el avance, se podrán pasar de largo sin ninguna consecuencia. Esto sigue siendo algo normal en los metroidvania, pero en este caso concreto percibí que ningún enemigo sirviese para aprender algún truco o prepararme para combates futuros. Son más un relleno que sirven levemente a la historia que cualquier otra cosa.

El título de Doinksoft reúne las piezas elementales del género con una visión distendida. La historia detrás del laboratorio abandonado es, en realidad, más trágica de lo que parece a primera vista, especialmente si pensamos en cómo el lugar terminó abandonado, pero el aura animalista quita algo de hierro. Realmente no hay mucho que reflexionar, porque es solo eso, cómo se desarrolla el trasfondo a través de los diarios de los antiguos trabajadores, resultando en un final poco agraciado.

Gary preguntando a Kiki si le tiene miedo al agua.
Gary, si solo supieras cómo suelen ser las secciones de agua comprenderías su miedo.

Para enterarnos bien de todo, y también descubrir los más de un huevos de pascua del estudio indie, habrá que ir probando a alcanzar distintas zonas. Los metroidvania siempre tratan de que, cuando llegues a un punto sin salida, mostrarte una señal para que se te quede guardada en la cabeza e inmediatamente, al conseguir una mejora, pensar: “¡Ah, con esto puedo avanzar por aquel sitio!”. Es casi un deber del género. Gato Roboto, al ser corto, también tiene un mapa segmentado y pequeño, pero no por ello le impide ocultar, sea mejor o peor, áreas secretas. ¿Cuántas? Sabiendo que las mejoras del traje se consiguen siguiendo las líneas principales y que dos son opcionales, habrá que hacerse con catorce cartuchos y diez paquetes de salud para obtener el 100% de la partida. Son bastantes, pero el mapa será de muy buena ayuda para orientarnos, aunque con pararnos un momento a observar detenidamente una sala podremos percibir la entrada a una de estas zonas.

Siendo persistente, y calculando al dedillo cada salto, podremos acceder a salas que, de forma normal, estaban pensadas para más adelante. Hay trucos para llegar como, por ejemplo, usar el estallido de los misiles como impulso y avanzar un poco más por el aire. Es una sensación gratificante cuando crees que has superado los límites del juego, pero claro, son detalles con los que Doinksoft ya cuenta y planifican adrede. Sin embargo, esta libertad de entrar en otras zonas no modifica la ruta principal, que se mantiene lineal en todo momento.

El mejor término para definir Gato Roboto es “majo”. Tiene esos tintes nostálgicos para los jugadores algo más veteranos y un tono de indie hecho con mucho amor que atrae a presentes y nuevas generaciones. Es más, estoy seguro de que más de uno se compraría el título por ser una persona de gatos. Y no las culpo. Diseños y animaciones son muy bonitas y fluidas, siempre manteniendo esa estética en bits de Game Boy.

Gato Roboto también es bastante rejugable y muy orientado al speedrun. Quiero decir, incluso el propio juego te indica en la parte de abajo de la pantalla el tiempo que llevas jugando, inclusive cuando estás en el menú de pausa.

En lo que respecta a detalles más mecánicos, este juego se queda en un punto base nada malo. Tenemos diseños de nivel y combates contra enemigos básicos, puede que no muy aprovechados para instruir al jugador como en otros metroidvania, pero que dan forma al mundo.

Como puntos fuertes, decir primero que el backtracking no se hace muy frustrante salvo al montar en los ascensores para cambiar de sección de mapa; segundo, que los diálogos son puro amor (siendo una gata tan buena, nuestros navegantes no podrán evitar hablarnos dulcemente, sea humano o una IA); Y tercero, que la interfaz de Gato Roboto me parece una maravilla, siendo muy amigable, sencilla de interpretar y, sobre todo, un HUD apartado a los lados para que no nos entorpezca en la visión de la pantalla de juego.

Gato Roboto

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Probablemente el mejor título actual para introducir a un novato del metroidvania a este mundillo de backtracking, mejoras graduales y jefes desafiantes. Es corto, apto para todos los públicos y encierra mucho cariño y detalles que devolverán recuerdos a los amantes de los primeros Metroid.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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