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AER: Memories of Old y la belleza en el minimalismo

Una aventura sin rostro, pero con identidad

Cuando me encontré con AER: Memories of Old por primera vez me llamó mucho la atención su portada. Una chica sin cara, sentada en lo que parece ser un trozo de tierra suspendida en el vacío y un pájaro blanco que surca los cielos y va perdiendo plumas. Su diseño minimalista y cel shading poligonal me atrajeron sin duda. Decidí que cuando lo jugara sería para empezarlo y terminarlo el mismo día. Así lo hice, y creo que fue la mejor decisión que tomé.

Tengo que confesar que durante la primera hora y media de juego dejé de lado las misiones que tenía que hacer. Sencillamente me deleité viendo el paisaje y escuchando su estupenda banda sonora. En AER nos ponemos en la piel de una animorfa llamado Auk en un mundo postapocalíptico bastante atípico (del que os hablaré más adelante), que está dividido en porciones de un mundo fragmentado. Esta animorfa, una de las últimas que quedan, puede convertirse en ave. Lo más agradable de este hecho es que Daedalic Entertainment nos transmite una sensación muy realista de volar. Podemos sentir la ligereza con la que atravesamos las nubes y ver en su interior; planear con cuidado para aterrizar donde queremos y maravillarnos con una banda sonora cuidadosamente elaborada, que nos incita a explorar todo el mapa simplemente por el placer de hacerlo. La música que se inicia al alzar el vuelo transmite ligereza y alegría e incita a la exploración.

exploración aérea de AER

La misión de Auk (y la nuestra) es peregrinar a la tierra de los dioses para encontrar la forma de acabar con un peligro que puede destruir la paz. Una paz que por fin los humanos han conseguido establecer después de eras de conflicto. Pero para poder salvar el presente debemos adentrarnos en el pasado, descubrir qué pasó desde el mismísimo principio de los tiempos e ir caminando hacia adelante para encontrar la ayuda que necesitamos. AER es, como su propio estudio dice, una aventura para disfrutar, una experiencia contemplativa que invita a la reflexión.

Tiene algunos puzles, pero no serán difíciles de resolver porque lo importante en este juego es descubrir todo el mapa. Con la ayuda de un farolillo dotado de un poder especial podremos ver a los fantasmas del pasado. No solo guerreros que cayeron en combate, sino todo tipo de personajes que nos dan pistas sobre lo que provocó que la tierra entera se fragmentara y ascendiera a los cielos.

Es un viaje místico, pausado, que busca transmitir la calma entre tempestades que nosotros debemos proteger. Recomiendo visitar todas las pequeñas islas que tiene el terreno explorable. En ellas podemos encontrar antiguos escritos que los moradores del pasado quisieron dejar para las futuras generaciones; esqueletos gigantes de criaturas que antaño vivieron allí e incluso animales que nos acompañan según la zona en la que estemos. Estas criaturas nos muestran la convergencia entre fauna del pasado y del presente.

La compleja fauna del AER

Como decía, este es un mundo postapocalíptico atípico porque no vemos devastación, ni hambre, ni muerte por doquier. Vemos restos de batallas y destrucción, pero la naturaleza ha crecido y envuelve todo lo malo. El tiempo ahora es bueno, la gente es feliz y vive tranquila; los animales campan libremente y ya no hay guerras ni dolor. Me recuerda vagamente a Horizon Zero Dawn, aunque Aloy tiene que enfrentarse a numerosos problemas que la raza humana ha creado por sí sola. Las desgracias y calamidades que sufrieron los antiguos humanos son apenas perceptibles, están sepultadas bajo el crecimiento de un nuevo mundo. En AER sucede lo mismo, a simple vista todo parece normal y tranquilo, pero con un poco de exploración podemos encontrar un pasado desolador que vaticina un futuro incierto sin nuestra ayuda.

El título no durará más de 4 o 5 horas, puede que un poco más, si como yo os dedicáis a explorar el terreno, atravesar las nubes y escuchar la hipnótica canción que suena cada vez que nos transformamos y alzamos el vuelo. Si sois de los que gustan de conseguir el platino de sus juegos, tranquilos. Además de ser bastante fácil de conseguir el ir encontrando los trofeos también os ayudará a ir descubriendo pequeños fragmentos de la historia. A veces con una simple imagen podemos conocer más que con textos enteros.

A pesar de ser un cel shading poligonal el juego tiene mucho detalle. No solo en la hierba que pisamos o en el interior de las nubes, también podemos apreciarlo en los utensilios que hay en el campamento base al lado del Faro o en las propias ropas de Auk. Además, los templos y santuarios que exploremos están llenos de ellos. Aunque no son gráficamente excelentes y no podremos ver cada poro de las vasijas o la tela de los pergaminos, sí que observaremos un sinfín de objetos y una arquitectura muy cuidada. Este conjunto de elementos nos transmite un mundo anterior en que el culto a los dioses era una vocación y un deseo.

La obra es especialista en eso, en transmitir. Podremos sentir la angustia de Auk a medida que va conociendo ese mal que puede destrozar la paz que se ha conseguido, podemos sentir su felicidad cuando se transforma y vuela; podemos ver la incertidumbre, el temor, la curiosidad, la certeza de que algo está cambiando. AER: Memories of Old es una historia viva, con un mapa que es un personaje en sí mismo, un mundo que rezuma vida y que late y siente como nuestra protagonista.

AER nos llevará desde oscuras grutas hasta coloridos paisajes abiertos

Me aventuraría a decir que Daedalic Entertainment quiso enviar un mensaje. Debemos tener cuidado con el mundo en que vivimos, pero sobre todo debemos tener cuidado con lo que hacemos en él. Nos invita a reflexionar sobre lo que podemos aportar para mejorar la vida de los demás y cómo podemos combatir un mal mayor que nos afecta a todos. Incluso en un mundo tan bello y pacífico como el de Auk, hay un mal que acecha incansable por cubrirlo todo. ¿Cómo será en un mundo como el nuestro?

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María Regalado Dieppa

Amante de los buenos gráficos y las bandas sonoras. Los indies son mi perdición. Me encanta locutar, aunque odio mi voz. Me gustan los perretes y los mandos de play de colores. Las cosas chibis son lo mejor, no tengo pruebas pero tampoco dudas.

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