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¿Puede un título como Medievil Remake ser un éxito actualmente?

Las aventuras ligeras de acción con plataformas son solo para nostálgicos

El hype que tenía por lo que mostraría Sony de Medievil Remake en el segundo State of Play era bastante grande. No en vano guardo fabulosos recuerdos de la primera aventura de Sir Daniel Fortesque. Fue el primer juego que pude comprar con mis ahorros para la primera PlayStation (unas 8.500 pesetas de aquel entonces), y uno con el que estuve meses y meses hasta que terminé de exprimirlo por completo. Además los remakes gráficos de Crash Bandicot N’Sane Trilogy y Spyro Reignited Trilogy han salido realmente bien, no puede salir nada mal con Medievil… ¿no?

Habiendo visto el tráiler varias veces, no puedo quitarme dos conclusiones de la cabeza: en primer lugar a nivel gráfico y de rediseño parece una versión por debajo de lo visto con Crash y Spyro; en segundo lugar, me cuesta mucho imaginarme un juego con una jugabilidad y premisa como la de Medievil Remake siendo un éxito actualmente. Empecemos comentando el aspecto que presenta el título: es evidente que el juego se ve bastante mejor que el original. La cámara se ha adaptado ligeramente optando por una posición más cercana a los personajes que la del título original, algo que nos permite valorar los nuevos modelados de los enemigos. Por su parte, el combate y las animaciones también han sufrido variaciones para parecerse más a un juego actual, como por ejemplo el sistema de apuntado del arco. En el título original el apuntado con el arco era muy parecido al del primer Metal Gear Solid, mientras que aquí parece que dispondremos de apuntado libre.

Estos ajustes también son posibles gracias al rediseño total de los escenarios que muestra Medievil Remake, siendo mucho más amplios que los originales. En cuanto al estilo gráfico, la escena introductoria se ha rehecho intentando mantener el estilo de la cinemática original. Mientras que la reimaginación de los enemigos y los escenarios parece muy convincente, a nivel personal no me entusiasma tanto el nuevo aspecto de Zarok, pero nada especialmente importante. Se pueden ver muy buenos detalles rescatados del original, como ese espectacular monstruo hecho de vidrieras o la primera familia que se ve bajo el influjo de la magia de Zarok, que aparecen con un aspecto calcado al de su primera aparición en 1998.

Mi pesimismo no viene motivado por el hecho de que a nivel gráfico parezca por debajo de los remakes gráficos anteriormente mencionados, sino por el propio juego en sí. Es evidente que Sony confía mucho en este lanzamiento de cara a la recta final del año. Se le ha dedicado un espacio junto a Final Fantasy VII Remake, y de momento es el único lanzamiento exclusivo para PS4 programado para finales de este año. Es decir, dejando a un lado los posibles anuncios que veamos en el evento que Sony pueda realizar de forma paralela al E3, actualmente la aventura de Sir Daniel Fortesque es el único lanzamiento potente de PS4 concretado para este 2019.

Recordando el enorme triunfo de Spyro, Crash y Medievil en su época, me sorprendí a mí mismo pensando en este nuevo Medievil como un éxito seguro para PS4, pero no he tenido en cuenta algo importante: ¿a quién va dirigido este juego? Obviamente es un reclamo de nostalgia para aquellos que lo jugaron en su infancia, pero ¿creéis que es un juego capaz de llamar la atención a una nueva generación de jugadores? Si nos basamos en los personajes más populares de la compañía japonesa en la actualidad, veremos que el tipo de juegos al que pertenenecen son totalmente diferentes: mundos abiertos, juegos de acción o RPGs de acción. Géneros muy alejados de la adorable simpleza de la premisa de Medievil Remake. Recordemos que Medievil era un juego de acción con algún puzle y sección de plataformas ocasional dividido por niveles. La magnitud del juego y la propia jugabilidad se quedan muy alejados de las pretensiones de un título actual.

De hecho, es difícil encontrar juegos con una jugabilidad de aventura de acción ligera con plataformas que hayan sido un rotundo éxito en los últimos años. Se me vienen a la cabeza Moss y Astro Bot, pero son exclusivos de VR, por lo que a pesar de su indiscutible calidad no han gozado de la publicidad y la repercusión que merecerían. Quizás las propuestas que más se parecen a estos juegos de antaño las encontremos en la fantástica y prolífica franquicia Lego o en la saga Uncharted. Es cierto que plataformas como Celeste sí que han captado la atención de muchas personas, pero son ejemplos que usan su apartado técnico (normalmente con estética pixel art) como parte del gancho para nostálgicos; me gustaría ver una apuesta de los grandes estudios por evolucionar el género, algo que no esté destinado solo para los jugadores más mayores, sino que intente captar a las nuevas generaciones con una evolución lógica de este género tan querido. Sin embargo, yo creo que el problema no está relacionado con la calidad de los títulos, sino porque los tiempos han cambiado y el relevo generacional prefiere otro tipo de experiencias. 

Medievil, Tombi o Crash eran títulos que simbolizaron la primera toma de contacto de muchos jóvenes con el mundo de los videojuegos. No solo eso, sino que en aquella época la batalla entre compañías la libraban en gran parte las mascotas con las que contaba cada una. Sony tenía a Crash, Nintendo a Mario y Sega a Sonic. Esta gran importancia de la que gozaban las principales figuras de las compañías hacían que la mayor parte de títulos que triunfaban pertenecieran a este género que nos ocupa. Aún no existían los mundos abiertos ni el juego online: era un mercado mucho más limitado.

Actualmente, la mayor parte de los jugadores más jóvenes inician sus andaduras en este fantástico mundo o con videojuegos de móviles (con una filosofía muy alejada de las aventuras individuales con protagonista carismático) o con Fortnite y similares, juegos en los que el componente online, social o competitivo es el centro de la experiencia.

Una de las últimas actualizaciones de Fornite
La mentalidad del jugador actual ha evolucionado mucho con respecto a hace unos años.

El protagonista es el que tú mismo te creas, en base a la personalización de su vestuario o aspecto. Nada de un protagonista ajeno con un objetivo a cumplir: el protagonista eres tú, y las aventuras surgen solas de forma emergente gracias a unas mecánicas que favorecen la experimentación y la interacción con decenas de personas en un mismo escenario.

Incluso si miramos a las «mascotas» de la actualidad, que siguen estando determinadas por juegos con campaña single player y protagonista predefinido, no seremos capaces de encontrar ninguno procedente de juegos de acción con plataformas de corte clásico, algo que sí se veía en la generación de 128 bits (al fin y al cabo franquicias como Ratchet & Clank, Jak & Daxter o Fable eran la evolución lógica de esos juegos). Jefe Maestro, Link, Aloy o Kratos son algunos de las principales figuras para las compañías en la actualidad.

No solo eso, sino que las mecánicas que presentan los juegos actuales son realmente variadas: construcción, crafteo, disparos… en comparación, la acción ligera de Medievil, el plataformeo de Crash o la recolección de gemas de Spyro se quedan algo cortas a la hora de captar la atención de un público joven que cuenta con una variedad inabarcable de enormes títulos a su disposición. El esfuerzo que deben llevar a cabo las nuevas generaciones es mayor incluso que el que tuvimos que hacer nosotros para disfrutar de los títulos retro de nuestro tiempo, pues la diferencia entre generaciones es mucho más acusada. Medievil, Tombi, Klonoa, Gex, Ape Scape, Banjo & Kazooie, Pandemonium… todos estos juegos del mismo género serán considerados juegos retro para los jugadores jóvenes de la actualidad.

La simpleza de las propuestas de los títulos de antaño, sin dejar de ser lógica, poco puede hacer para competir con títulos actuales

Me encantaría saber si los remakes gráficos de Crash y Spyro han conseguido convertirse en los primeros pasos en el mundo de los videojuegos de muchos jóvenes. O si los pre-adolescentes que están jugando a Fortnite encontrarían disfrute en estas propuestas. No dudo que estos juegos gocen de muy buenas ventas, pero ¿de qué clase de público proceden?.

Quizás sea muy cínico, pero no creo que las segundas oportunidades para estos juegos puedan volver a instaurar una edad de oro del género. No creo que los plataformas de antes tengan un hueco en la escena mainstream actual, ni que puedan ser grandes éxitos de masas, pues simplemente se han visto superados en complejidad por prácticamente la mayor parte del mercado actual. Por supuesto solo aquellos que disfrutamos de ellos en su momento, o aquellos que se quedaran con ganas de jugarlos en aquel entonces les daremos el valor que se merecen. El género de la aventura de acción con plataformas quedará relegado a un reducto de jugadores nostálgicos o propuestas dirigidas a un público claramente infantil.

El hecho de que el relevo generacional quizás no sepa valorar este tipo de títulos nos llevará a la extinción paulatina del género tal y como lo conocemos, pero eso no implica que no puedan surgir nuevas propuestas que evolucionen el género (aunque de momento los esfuerzos de las compañías se alejan cada vez más de ese escenario utópico). Por eso propuestas como este Medievil Remake seguirán siendo bien recibidas, pero en ningún caso supondrán el resurgir del género debido a las barreras que les separan de los juegos actuales tanto en concepto como en jugabilidad. Y vosotros ¿pensáis que segundas oportunidades como la de Medievil pueden triunfar? ¿Hasta qué punto creéis que pueden influir en el jugador joven actual?

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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