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Blazing Beaks – Análisis PC

¡Has alimentado al pato equivocado! Cuack, Cuack

No me gustan los Rogue-lite. Entiendo que para mucha gente el concepto de juego sin fin e infinidad de opciones le resulte más que tentador, pero desgraciadamente mi opinión es diferente. Prefiero tener cuatro opciones con un gran desarrollo y sentir que realmente las domino hasta alcanzar la cumbre del juego. Pero, inexplicablemente, es un género al que acudo una y otra vez rompiendo cualquier esquema formado anteriormente en mi cabeza, creando una sensación de amor-odio en torno a uno de los géneros más importantes de los indies. Y ahora mismo me encuentro ante otro examen de sentimientos, cuyo título es Blazing Beaks.

El segundo título en PC de la desarrolladora Applava, Blazing Beaks, se trata de un rogue-lite con un pixel-art precioso y una ambientación cómica que a más de uno nos sacara una sonrisa. Blazing Beaks nos pone en la piel de un pato que deberá abrirse paso a través de innumerables enemigos con el único sustento de una arma y un poco de agallas. Si, habéis oído bien, somos un pato. ¿Qué más podríamos pedir?

Antes de entrar en profundidad en el título, me gustaría ahondar un par de temas que me han molestado. Como siempre, antes de empezar a jugar, suelo mirar los comentarios que hay en Steam o en alguna página fiable, y no fueron pocas las veces que vi las palabras “sucesor de Enter The Gungeon. Me flipa cómo la gente mata juegos. Básicamente han enterrado el cadáver aún viviente de uno de los rogue-lite más famosos de nuestra generación (pese a que recientemente añadieron una nueva expansión gigante) solo para colgarle la medallita a otro título.

Es cierto que hay algunos apartados que coinciden con el título de Dodge Roll, pero son nimios en comparación con otros. Tanto los gráficos pixel art como la atmósfera humorística sí que parecen tener cierta inspiración en Enter The Gungeon, con personajes como gallinas o patos, pasando por enemigos grotescos y únicos, hasta escenarios sobresaturados y muy detallados. Pero en el resto de aspectos son completamente opuestos a su comparativa. Es más, pese a que odio las comparaciones al examinar cualquier título, Blazing Beaks me da cierto regusto a Mana Spark, un rogue-lite minimalista desarrollado por Behemutt.

Protagonista de Blazing Beaks huyendo de los ataques
La estética y el humor son los únicos factores que lo asemejan a Enter the Gungeon. Nada más.

Aunque nos estamos adelantando a los acontecimientos. Hasta ahora me gustaría que os quedaseis con que Blazing Beaks es un rogue-lite de patos. Sin historia. Coge el arma y avanza. Ya está. Simple y fantástico.

Me sorprende mucho como Applava ha conseguido desarrollar un concepto tan simple como un pato con una pistola para crear una experiencia de juego única en sus mecánicas. Tanto el movimiento, como los controles y las armas están sumamente cuidados. Supliendo la falta de variedad armamentística o poderes con un control divertido y dinámico, y eliminando el mapa a favor de tomar dos o tres caminos para conseguir crear una experiencia más corta pero mucho más disfrutable con el único objetivo de no abrumarte.

Desgraciadamente, casi ningún juego es perfecto. Y pese a lo divertido que me resulta Blazing Beaks, el tiempo juega en su contra. Después de unas decenas de horas, conoces todas las armas y sabes cuál es la mejor dependiendo el personaje que lleves y su estilo de lucha. Aparte de descubrir que no hay mucha diferencia entre cada pistola, sabiendo que esta hace un punto daño más que la otra o que aquella dispara un par de balas más por cargador. A esta contrarreloj se le unen los bosses, donde cada planta tiene uno y siempre es el mismo, creando una sensación de reto al principio que se transforma a lo largo de las horas en tedio, llegándolo a ver como solo un bache que poco o nada aporta.

El segundo jefe de Blazing Beaks
Tras eliminar doce veces seguidas al mismo boss, las peleas pasan de ser emocionantes a aburridas.

Como remedio a todo este embrollo, Applava añade una de las incorporaciones que más disfrutan los usuarios: mods. La cantidad de personajes modeados y las facilidades que dan para crearlos dan un soplo de aire fresco al título y lo alarga de forma casi infinita. Incluso yo, que soy un inútil en tema de modear, he conseguido crear un pequeño aborto con patas para jugar. Y eso es algo a tener en cuenta.

Hasta ahora la línea que separa los pros y los contras es bastante fina. ¿Cómo habrá conseguido Applava desequilibrar la balanza a su favor para crear algo característico? Curioso, en una variación de la mecánica de poderes tan característica de los rogue-lite. Trasformando un contra en un pro: las Maldiciones.

Durante nuestras andanzas a través de las mazmorras, aleatoriamente podrán aparecer objetos con maldiciones. Estas maldiciones oscilan entre muchos factores del juego: las monedas explotan, no puedes coger corazones del suelo, baja la velocidad de tus proyectiles… Y ante la nefasta idea de adquirirlas, el juego premia llevarlas. El truco reside en que en las tiendas podremos deshacernos de todas ellas y se nos entregaran los poderes clásicos del género.

Las maldiciones de Blazing Beaks
Las maldiciones que recoges alteran completamente tu forma de jugar durante la partida.

Esto cambia completamente la idea de Blazing Beaks. Al no poseer mapa y no poder hacer backtracking, nunca sabrás cuando vas a encontrar una tienda para eliminar esas maldiciones, e incluso puedes encontrarte con el primer boss y que te destroce al no haber podido deshacerte de ellas. Eso sí, si intentas avanzar más de dos pisos sin ningún poder, date por muerto. Sacrificarse para ser más poderoso, para poder continuar en tu aventura. Creando un microclima en la partida de sacrificio-premio a cada sala que vas, jugando continuamente contigo en la mayor parte del juego.

Blazing Beaks te obliga a caminar entre dos precipicio por una fina cuerda que separa la avaricia del conformismo, y esa es su mayor virtud.

A Blazing Beaks le queda todavía mucho camino por delante. No es un Enter The Gungeon, como dicen algunos, pero podría llegar a ser algo igual de grande con mucha dedicación y con un par de años más de desarrollo. Tal vez no sea un juego al que le dedique una cantidad de tiempo decente para descubrir todos sus entresijos y, pese a las mecánicas de las maldiciones, dudo que tenga la profundidad o la innovación dignos de otros rogue-lite como Flinthook, Slay the Spyre o Crypt of Necrodancer.

Con el tiempo podría llegar a ser un digno competidor de estos títulos. Pero, por ahora, lo que ha conseguido es ser un juego que recordaré por esa sonrisa que me sacó durante las primeras horas. Y eso es algo de lo que no muchos juegos pueden sentirse orgulloso.

Blazing Beaks

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

¿Quieres un Rogue-lite para pasar un buen rato y además que te saquen alguna carcajada? Pues Blazing Beaks estará encantado de darte ambas.

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Pablo Marín Blasco

Más cómodo frente a un ordenador que tirado en el sofá. La dificultad en un videojuego nunca ha sido un obstáculo, sino un medio

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