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Tales fo the Neon Sea – Análisis PC

¿Sueñan los gatos bioquímicos con ratas eléctricas?

Hasta donde puedo recordar, siempre me ha gustado lo noir. Desde que tengo uso de razón he encontrado algo mágico en el jazz, en las décadas centrales del siglo XX, en el bourbon, los sombreros y gabardinas, sin mencionar el romanticismo que encierra la figura de un detective privado atormentado. Quizá es por eso por lo que Agatha Christie o Raymond Chandler (cuya antología de cuentos guardo como uno de los mejores regalos que nunca me han hecho) han sido dos de mis referentes literarios, así como Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, músicos de cabecera. Pero mi obsesión traspasa capas culturales, y lejos está de quedarse en los libros y la música, ampliándose al cine y, como no podía ser de otra manera, a los videojuegos. Crecí con Hotel Dusk: Room 215 y, en cierto modo, me avergüenza decir que L.A. Noire es uno de los títulos que con más cariño recuerdo de la pasada generación. Quizá, también se explique por qué en cuanto supe de la existencia de Tales of the Neon Sea no pude por menos que acercarme a él, probarlo, disfrutar de su demo y, finalmente, sentir la imperiosa necesidad de analizarlo.

La cabra tira al monte, como se suele decir, y si he empezado hablando de mi amor por lo noir es por la parte que me toca en la fiesta que es el título, cuya ambientación en este género es solo parcial, ya que el componente cyberpunk lo salpica todo de principio a fin, desde la estética a la jugabilidad pasando por el propio argumento y llegando a un punto en que es inevitable reconocer que es el género futurista el que sostiene la obra, aderezada en realidad por una romántica especia negra que no hace más que dotar de encanto a una aventura gráfica de ascendencia clásica cuya intención, más allá de conseguir que no nos quitemos de la cabeza la figura de Rick Deckard, acaba siendo la de plantear un discurso incluso más llamativo que el neón.

Paisaje urbano cyberpunk en Tales of the Neon Sea
Lo cyberpunk es nuclear en Tales of the Neon Sea, habiéndose sabido plasmar con maestría a través de la estética pixel art.

Como si de la portada de un libro se tratara, siempre he pensado que la pantalla de título de un videojuego ejerce su misma función: presentar lo que nos espera, abrirnos la puerta a través de imágenes, música, tipografía y efectos al viaje en el que nos vamos a embarcar. Tales of the Neon Sea abre con un arrebatador paisaje cyberpunk, el de una ciudad imposible en una época inalcanzable, conformado por la estética pixel-art en la que se basa. Un fondo que, sin embargo, cede el primer plano a la figura de nuestro protagonista, cigarro en boca y únicamente acompañado por un gato negro, ambos mirando a la inmensidad que se cierne sobre ellos, a un auténtico mar de neón que encierra incontables secretos. En fin, el argumento de la obra encerrado en una imagen. Arte en estado puro.

Si tenemos que hablar de arte, qué mejor que empezar por lo estético. Tales of the Neon Sea es una maravilla visual. Quizás no destaque en lo técnico (aunque las animaciones, partículas, iluminación y efectos de sonido son muy notables) pero sí sabe sacar partida de un estilo pixel-art fantásticamente trabajado y plasmado que, de manera natural o por una excepcional adaptación, casa a la perfección con el neón y las formas que definen lo cyberpunk. El resultado es un título agradecido de ver, repleto de detalles en sus escenarios y que dota a su mundo de total realismo, adivinándose las influencias en Blade Runner, Ghost in the Shell o Yo, Robot de un solo vistazo.

Taxi inspirado en Blade Runner en Tales of the Neon Sea
No faltarán referencias a la cultura pop y a las influencias en las que se sostiene. ¿A nadie le suena ese taxi volador?

El año es 2140. La ciudad, indeterminada (aunque se intuye que es alguna megalópolis estadounidense). Nosotros, Rex, a secas, un policía retirado y reconvertido a agente privado con más partes cibernéticas y litros de alcohol en su cuerpo de los que le gustaría reconocer. La narración comienza, permítaseme el atrevimiento, como toda buena historia debería empezar: in medias res, con nuestro protagonista enfrascado en una situación crítica de la que tendremos que salir. En medio de todo, incontables preguntas pero, sobre todo, un fantástico prólogo que nos introduce a las mecánicas y la acción sin darnos cuenta, haciéndonos partícipes del relato antes de haber pasado la frontera de los primeros treinta minutos.

Avanzando en la aventura, y ya desde el primer capítulo (de los tres que conforma el contenido de salida) se nos introduce un argumento que va más allá de lo detectivesco, lo criminalístico y lo policiaco, adentrándose en lo político y filosófico, yendo de menos a más a través de una narrativa perfectamente hilvanada. Así, de lo simple a lo complejo y de lo implícito a lo explícito, Tales of the Neon Sea no tiene problemas en tomarse su tiempo para presentar una trama más enrevesada de lo que pueda parecer en un primer momento, llegando a explorar la relación entre hombre y máquina como si de una obra de Asimov se tratara, pero siempre con un acompañamiento humorístico e hilarante basado en la ruptura de expectativas y convencionalismos.

Propaganda antirrobots en Tales of the Neon Sea
El título no se corta al introducir dentro de su lore aspectos políticos y filosóficos, en este caso, relacionados con la interacción entre humanos y robots autoconscientes.

Dejando a un lado lo audiovisual, una de las cosas que más llaman la atención de Tales of the Neon Sea es su escasez de controles. Cierto es que no podíamos esperar mucho más de una aventura gráfica en scroll lateral. A pesar de ello, se nos da la opción de jugar tanto con teclado (pudiendo prescindir del ratón) como con mando, siendo ambas opciones satisfactorias y relegadas a una pura preferencia personal. Como comentamos, el carácter de aventura gráfica de corte clásico se encuentra presente desde el principio, dándonos el título la posibilidad de explorar e interactuar los escenarios, no solo para conseguir objetos, accionar mecanismos y, en fin, avanzar en la aventura, sino también para recoger documentos que amplíen el trabajado y amplio lore que los chicos de Palm Pioneer han preparado para su primera obra, en una siempre acertada relación directamente proporcional entre curiosidad por parte del jugador y profundización en la historia y el mundo.

La mecánicas de aventura gráfica tradicional suponen un elemento central en la jugabilidad del título. Sin embargo, si tuviéramos que señalar un núcleo jugable, ése serían los puzles, hasta el punto de compartir e incluso eclipsar este género al primero. Ya sea para abrir una puerta, desentrañar un mecanismo o arreglar unos fusibles, el componente de puzle está presente de principio a fin y no siempre de manera diegética, desconectando así por momentos al jugador de la trama y actuando como una suerte de motor artificial que hace avanzar la historia.

Puzle en Tales of the Neon Sea
Los puzles son parte central de la jugabilidad, y aunque son equilibrados e interesantes en su mayoría, a veces pueden pecar de obtusos.

Como si de una lucha de fuerzas contrarias se tratara, la obra parece debatirse en una continua crisis de identidad por saber qué clase de juego es, pasando por todos los estratos existentes. Así, algunas de las fases más interesantes son en las que controlamos a Guillermo, el gato semi-adoptado de nuestro protagonista, a través de niveles que respiran verdadera esencia a Runaway o The Longest Journey en lo que a jugabilidad se refiere, salvando las distancias, por supuesto, además de ser partes genuiniamente divertidas, ya que nos introducen a todo un submundo en el que, por ejemplo, nos toparemos con mafias gatunas al más puro estilo El Padrino.

Sin embargo, no todo es inspiración, y en lo más flojo encontramos la miga jugable de las fases con Rex, esto es, los casos. A lo largo de la aventura, deberemos hacer frente a una serie de niveles en los que desentramar un asesinato, consistentes en inspeccionar escenas predefinidas con diferentes filtros. La idea es interactuar con todos los puntos de interés para componer una parte de lo sucedido (de manera automática y a través de diálogos venidos de la boca del propio Rex). De este modo, una vez inspeccionada a fondo la escena, se nos dará opción de resolver un puzle de engranajes para dar cuerda a un reloj, tras lo cual una cinemática hará una reestructuración de los hechos.

Inspección de casos en Tales of the Neon Sea
Durante las fases de investigación tendremos que explorar todo lo que nos resulte fuera de lugar en la escena. Una tarea demasiado simple, ya que los puntos de interés nos vendrán resaltados.

Sin pretender llevar a error, vaya por delante el trabajo en los propios puzles, siendo alguno de ellos realmente equilibrado e interesante. No obstante, no puedo evitar pensar la clase de oportunidad perdida que supone hacer de una premisa detectivesca una mecánica de puzles extradiegéticos y que confluyen en la reconstrucción de una escena que poco o nada hemos discurrido por nosotros mismos. Por suerte, no todo es negativo, y los casos harán las delicias de todo amante a lo criminalístico (lenguaje técnico mediante), construidos a partir de un guion verdaderamente sólido y que acaba provocando en el jugador la necesidad de llegar a la siguiente fase en que desentrañemos un pedacito más del misterio. Además, el título sabe aprovechar su base con minijuegos complementarios que suponen un buen añadido, ya sean partidas arcade en un bar o manos de Blackjack para conseguir información.

Para terminar, es de rigor mencionar el glosario al que se nos da acceso desde un primer momento, en el que recogeremos pistas, notas o incluso recortes de periódico que nos permitirán ampliar información, ya sea relevante para el caso que tenemos entre manos o para la construcción del propio mundo. Sin duda, una buena adición que solo se ve empañada por una interfaz poco pulida y un doblaje al castellano muy mejorable.

Gatos en Tales of the Neon Sea
Tales of the Neon Sea es, probablemente, el juego con los gatos más carismáticos que hemos visto, lo cual lo hace objetivamente mejor título.

Tales of the Neon Sea es un título de scroll lateral en 2D, de estética cyberpunk y ambientación noir, con reminiscencias a las aventuras gráficas más clásicas pero centrando su jugabilidad en los puzles.

La historia se encuadra en lo detectivesco y criminalístico para introducir aspectos narrativos más complejos, relacionados con la política o la filosofía, queriendo explorar la relación entre lo humano y lo robótico. El acercamiento al género ha sido tildado por sus propios desarolladores como «peculiar», con un prisma humorístico e hilarante que salpica toda la obra.

El juego nos llevará por una trama sólida y bien construida durante más de diez horas y a lo largo de tres capítulos, los cuales tienen vistas a ser ampliados en otoño. Se encuentra completamente traducido al castellano, aunque la calidad de la traducción dista de ser óptima. Podremos encontrarlo para PC en Steam por 13,99 €, con una oferta del 10% de descuento hasta el 6 de mayo.

Tales of the Neon Sea

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Una aventura gráfica pixel art de scroll lateral en 2D y ambientación noir y cyberpunk, basado en puzles como mecánica principal y de trama sólida e interesante.

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Víctor Martín 'Reyno1ds'

Psicólogo en ciernes apasionado por los videojuegos. Tan pronto escribo sobre Star Wars, League of Legends y SimRacing como de duelos, emociones y disonancias cognitivas.

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