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Yuppie Psycho – Análisis PC

¿Pero matar a la bruja va a contar dentro de la jornada laboral o son horas extraordinarias?

Varios conocen el terror que supone salir de casa, de su zona de confort, especialmente en los tiempos que corren. A veces, te ves presionado por tu entorno, exploras y resulta que eso que parecía tan duro no era para tanto y te acaba encantado cambiar de aires; Pero otras veces, simplemente preferirías haberte quedado en tu habitación y no haber sido tan exigente contigo mismo. Para bien o para mal, así funciona la experiencia, y Baroque Decay Games quiere transmitirnos la de Brian Pasternack, un joven que se enfrenta por primera vez a la abrumadora ciudad y, además, a su primer día de trabajo en la megacorporación Sintracorp.

Yuppie es un término originario en Estados Unidos para describir a los jóvenes empresarios que ya lo tienen todo mascado y que compiten por tener un alto estatus. Su ambición, en ocasiones desmedidas, les hace pasar factura fuera de los terrenos económicos y empresariales como salud, amor, familia, etc. Su afán desmedido les ha llevado en muchas ocasiones a ser reflejados como arrogantes y auténticos psicópatas en más de una película y novela.

Así que, aquí está, Yuppie Psycho, otra obra que dará su enfoque de las compañías podridas, abuso laboral, discriminación por clase social y carencia de empatía, sirviéndose de elementos surrealistas. Sin embargo, este mismo mensaje lo ejecuta como ningún otro medio que haya visto y, no conforme con ello, lo actualiza bastante. Olvídate de los tres fantasmas que atormentan al señor Scrooge en Navidad, porque, en este título, el terror se aborda desde los cimientos del propio entorno empresarial.

Sobrevivir a tu primer día de trabajo es todo un éxito, pero en este caso, hablamos literalmente. Siempre es complicado empezar algo desconocido, sea la contabilidad de asuntos exteriores de corporación, la actividad de integración de datos informáticos o matar a la bruja. De esta última deberemos encargarnos los jugadores tomando el papel de Brian, que poco sabe de ordenadores y todavía menos de brujas. Aun así, aquí está, a punto de entrar en el plantel de Sintracorp y, aunque desconfiado, debería aprovechar esta oportunidad de oro.

Brian Pasternack mirando su reflejo en el espejo de un cuarto de baño.
La vida de Brian Pasternack se puede resumir como sencilla. Es una persona humilde, bienintencionada y ¿es un cazador de brujas? ¿Va en serio?

Yuppie Psycho pondrá a flor de piel la locura que es una gran empresa elevada a la enésima potencia. El terror y suspense serán piezas claves del juego, dividido en distintos niveles del edificio, cada una con su departamento y función. Nos movemos por entornos en los ejes X e Y en un cuidado apartado 8 bits con cinemáticas en 16 bits. Esto, que podría considerarse una limitación para la inmersión, el título sabe suplirlo perfectamente con animaciones y efectos de sonido la mar de sencillos, logrados y eficaces. Por supuesto, en el pack también vienen los diálogos, otro punto muy presente y también currado.

Todos los sucesos que experimentaremos junto con Brian están inspirados en hechos que les pasó a distintos miembros de Baroque Decay. Vamos, que son asuntos que nos podría pasar a cualquiera en el trabajo. Puede que con este juego experimentasen bastante catarsis, y que así también le valga al jugador, quien forma (o formará) parte de la sociedad activa. De hecho, la desarrolladora española tiene el detalle de, cuando iniciamos el videojuego, simular que nos metemos en un ordenador de tubo de la mismísima Sintracorp, y una vez dentro ya podemos jugar al «simulador de trabajo».

No estoy acostumbrado a los juegos de terror, aunque pienso que este título sirve muy bien como introducción a los caguetas como yo. El tono de humor, al nivel de varias películas de slasher, relaja el ambiente; sin embargo, los más veteranos del género no creo que sientan mucha presión. Apenas hay medios para defenderse y solo uno para atacar a ciertos enemigos, e incluso así, pocas veces me sentí ansioso.

Siendo partidario de lo original, la fórmula del horror corporativo de Yuppie Psycho es ingeniosa y fresca. Trata de captar esas sensaciones negativas asociadas con el trabajo como ansiedad, ambientes tóxicos, baja autoestima, acoso laboral (incluso sexual con cierto personaje femenino y muy incómodo), burnout e impotencia del trabajador para reflejarlas en monstruos deformes y entornos penumbrosos. El caso es que Baroque Decay araña solo la superficie, manteniendo una postura más bien conservadora.

Habiendo establecido un mundo paralelo más que digno, el lado surrealista deja algo que desear. El juego entremezcla un gusto por el misterio presentes en tantos cortos de terror Found Footage (como El Proyecto de la Bruja de Blair) con unos escenarios y monstruos más inspirados en la imaginería oriental de Junji Ito o Suehiro Maruo. De estas dos partes, la primera queda bordada, pero la segunda solo se alcanza en un par de momentos clave. De haber sido un título algo más atrevido, la ambientación gore sería sublime. Eso sí, por el lado de terror psicológico, está espectacularmente hilado, recordándome en ocasiones a un arquetipo de Bram Stoker que, a parte de seguir vivo, escribiera historias situadas en los años 90.

Brian gritando para fuera qué diantras fue lo que vio en la sala C de la quinta planta de Sintracorp.
Yuppie Psycho es una experiencia corta, más o menos diez horas, que beneficia al terror psicológico y su parte enigmática, pero perjudica al gore y la progresión del jugador.

Por desgracia, si nos vamos al diseño de las criaturas y la ambientación, son poco interesantes. A excepción de Dot Matrix, que me pilló con la guardia baja y encantó plantar cara, no pude evitar sentir que solo veía monstruos en oficinas, y no monstruos de oficina. Es decir, que solo se meten criaturas horripilantes ya vistas en una empresa en lugar de tratar de adaptarlas al entorno o desarrollar algo genuino desde cero. El diseño de los personajes, por otro lado, me dejaron un mejor sabor de boca.

Para el desarrollo de la historia, hay que pasar por varios diálogos para hacer nuevos amigos en la oficina. No solo Brian, sino que cada personaje es único en su especie, con un arquetipo muy marcado de la fauna empresarial. Hablen más como el señor Hugo o hablen menos como la señora Sosa, cada cual me hace sentir una cosa distinta (estúpido, raro, enfadado, violento…).

Brian dentro de Sintranet, y a su lado Sintra.
Tampoco me olvido de Sintra, IA y asistente personal durante nuestro viaje y que nos pondrá al día de las tareas. Su actuación será clave en más de un sentido.

Seremos un trabajador inquieto que no parará de moverse por las distintas plantas de Sintracorp para hacer sus encargos. Será fundamental curiosear en todos lados para sobrevivir y enterarse del escaso, aunque rico, trasfondo de la compañía. La rejugabilidad de Yuppie Psycho se basa mucho en alentarnos a seguir descubriendo los secretos más oscuros de Sintracorp y así construirnos un esquema mental del porqué de los sucesos. Igualmente, puedes centrarte en lo principal y enterarte de lo que sería la historia per se sin ningún problema.

La mayor desesperación que puedes experimentar en cualquier juego, al igual que ocurría en muchos otros de los publicados hace veinte años o así del mismo género, es el sistema de guardado. Al igual que las máquinas de escribir de los primeros Resident Evil, en Yuppie Psycho tienes un número de guardados limitado y dependiente de dos cosas: una impresora con tinta y papel de bruja. No hay nada más terrorífico que morir y tener que repetir de nuevo todo desde el último punto de control, especialmente cuando lo único que puedes saltar son las cinemáticas.

Para que esta desesperación no te agite, hará falta estar preparado en todo momento con las pocas herramientas de supervivencia que hay a mano, que, una vez más, no termina de aprovechar del todo la temática oficinista. Al respecto, el buen toque lo da el maletín de nuestro protagonista, que hará de espacio para el inventario. Habrá ítems imprescindibles para avanzar en la trama, pero en su mayoría serán solo opcionales y servirán para allanarnos el camino o bien obtener alguno de los distintos logros y conclusiones finales de Yuppie Psycho.

Además de utensilios, por el camino es aconsejable hacerse con bebida y comida, no por hambre, sino porque son nuestra fuente para recuperar salud. Los enemigos no matan de un golpe, pero bajarán nuestra barra de salud (visible abriendo el maletín o por la cantidad de sangre que rodeará la pantalla).

Fiesta de cumpleaños en el comedor de Sintracorp.
Varios puzles y desafíos son ingeniosos, pero otros son más típicos y dependen más de la monotonía o la simple insistencia.

Debo advertir que, llegados al segundo tercio de la historia es cuando el entorno pequeño da más juego en cuanto opciones, dentro de lo que puede dar un argumento lineal, y la dificultad aumenta notablemente. No noté escasez de recursos, pero sí es cierto que en un punto eché en falta algo más de comida después de la batalla contra un jefe… o sea, jefe final, no un jefe JEFE de puesto de trabajo. Ojalá poder luchar contra mi jefe… Así que, ya sabes, para sobrevivir habrá que estar siempre ojo avizor, moverse mucho y recolectar.

A la vista queda el segundo título de Baroque Decay Games, bastante continuista respecto a las mecánicas jugables del primero (El Conde Lucanor) pero con una trama que desborda imaginación y despertó mi curiosidad desde el principio, y seguramente también te pase a ti. Parte de esto también hay que agradecerlo a la innovadora campaña de promoción, muy innovadora gracias al trabajo conjunto de la desarrolladora y de Another Indie.

Como ya mencioné, Yuppie Psycho es una experiencia corta y algo limitada por una escasa profundización de la temática de horror empresarial. Entiendo que parte del encanto es precisamente ese, que contra más explores y descubras los varios secretos de Sintracorp, mejor te enterarás de su historia, pero al final descubro que la mayoría no desvelan mucho o directamente no son para tanto. Esto complica el factor rejugable de una experiencia ya de por sí breve, aunque muy grata y catártica. Me hubiera gustado que exprimieran más las posibilidades de este mundo, porque noto en él un gran potencial, sobre todo a nivel narrativo.

Brian en la prueba de ascenso de la segunda planta alumbrando con una barrita luminiscente el lugar, lleno de trabajadores con cajas de cara sonriente en sus cabezas. A su alrededor, dos cadáveres de otros empleados.
La atmósfera tenebrosa y extravagante puede atraparte cuando menos te lo esperas.

En líneas generales, genera un miedo fidedigno, algo complicado cuando tu juego es en 8 bits y en estos días el terror es algo más visual y expresivo. Los efectos de sonido biaurales juegan una muy buena baza a favor (haciendo casi obligatorio el uso de cascos al jugar), además de una banda sonora muy buena y reconocible desde que entras en el menú de inicio; gracias a la música de Michael Kelly («Garoad»), compositor de VA-11 Hall-A y Bushiden.

Yuppie Psycho

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Videojuego mínimo viable que sirve para pulir y afianzar las características de Baroque Decay, con gran trama, pero pequeño abarque. Sencillo y bastante efectivo.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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