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¿Por qué jugar healer? El arduo peso de las curaciones

Estos jugadores ya no tienen cura

Cualquiera puede ver a golpe de Twitch que los juegos en línea más vistos suelen tener en común la clasificación de personajes: Shooters (Apex Legends, Overwatch), MOBAs (Dota 2, League of Legends), MMORPGs (World of Warcraft, Path of Exile)… Cada jugador tiene un rol asignado del que es plenamente consciente y actúa a consecuencia. Así, un tanque querrá estar en el centro de todo, el mago guardará distancia para hacer estragos y el asesino esperará el momento oportuno para rematar. En la actual y perdurable época del multijugador online con clases, quiero hacer una proclama personal. En este tipo de videojuegos existen dos tipos de personas: las que juegan sanador y las que se quieren a sí mismas.

¿Quién en su sano juicio prefiere estar pendiente del estado de su equipo en lugar de participar en la refriega? ¿Por qué nadie escogería voluntariamente un rol que es lo opuesto a jugar, propiamente dicho? ¿No ven que un sanador no hace nada solo? ¿Es que disfrutan de depender de otros de su equipo para hacer algo? ¿Por qué se hacen esto a sí mismos…?

En el artículo focalizaré el tema en el healer (sanador) diferenciándolo del support (apoyo). Por un lado, el support presta habilidades que bien benefician al aliado, bien perjudican al contrario; por otro, el healer se centra mucho más en la parte de mejora grupal a través de las curaciones. Todo sanador se considera apoyo, pero no todos los apoyos son sanadores.

No creo tener la verdad absoluta, ni mucho menos, pero quiero remarcar algo de estos jugadores antes de avanzar: son el bajo en un grupo de rock, son el Sam de todo Frodo, son el Furtivo Pigmeo en el lore de Dark Souls, son los héroes que nadie pide cuando su ausencia puede sentenciar una partida antes de empezarla.

Siguiendo con los símiles, no puedo evitar pensar en el healer como el portero del RPG. Me explico. Hay una regla no escrita entre los chiquillos que juegan al fútbol, y es que cuando uno quiere entrar, primero se la “mocha” de portero. Sanador y guardameta son posiciones que normalmente no gustan por considerarse aburridas, pero igualmente imprescindibles en la composición de equipo.

Gente, ser healer no es fácil. Aunque la creencia más expandida diga lo contrario, no lo es para nada. Los jugadores de este rol cargan en sus hombros con muchísima responsabilidad. No es solo que no deben morir, es que, al mismo tiempo, tienen que preocuparse por no dejar a su equipo morir. Tienen que velar por sí mismos y por el resto, guardando distancia con el enemigo sin alejarse demasiado del equipo. Están supeditados a un oficio que condena hasta el más leve error, es más, es el sanador quien trata de enmendar los fallos de su grupo. Incluso cuando el desliz no le corresponde, es inevitable quitarse de la cabeza esa sensación de «podría haber hecho algo». En cierto modo, el healer comparte un poco de ese fallo exógeno.

→ ¿Qué pasa en WoW con ese DPS que coge más aggro del que debía y acaba recibiendo? Allá va una cura para estabilizar la situación.

→ ¿Qué pasa en WoW cuando el healer no lanza a tiempo su hechizo? El compañero muere y las tornas se vuelven en contra con brusquedad.

Cada miembro del equipo tiene una función. Si todos la desempeñan bien pueden ganar un asalto, y el siguiente, repitiendo el proceso hasta que solo un equipo triunfa. Y aquí es donde reside la cuestión, ¿cómo se gana? Según el videojuego, los objetivos y la meta final varían, pero todos mantienen una constante: cuantos más enemigos mates en el proceso, más fácil se hará la partida. Acabar con el rival solo supone un camino más allanado que, entre todos, hay que atravesar para realmente alzarse con la victoria.

Con esta idea en mente, cada vez que alguien mata es digno de ovación. Cada muerte cuenta, y si, por lo que fuera, no lo lograse, bueno, todo se mantiene estable. No lo digo de mala gana, literalmente el marcador se mantiene igual. Sin embargo, la cosa cambia si nos vamos al healer. Cuando el sanador hace un buen trabajo permite a su equipo poder seguir cambiando el marcador a mejor, pero el videojuego no da un feedback tan conciso y gratificante (aunque quizás se lleve las gracias del compañero, que igualmente reconfortan). En cambio, una mala actuación del healer sí puede repercutir más, consiguiendo que los contrarios se lleven un combate.

Igual puedes estar pensando que la influencia negativa del healer no es tan notoria, y te daría la razón. Ya puede haber actuado genial, que si su equipo no lucha bien, poco puede hacer por sí mismo. Pero con el tema de la culpabilidad pasa que, como comenté, se percibe la tarea de curar más simple de lo que en realidad llega a ser. “Solo tenías que estar pendiente y curar, y en algo tan sencillo metes la pata”. Y es frustrante porque en parte tiene razón.

Son varios los títulos que te permiten ver el registro de actuación tras la partida como porcentaje de muertes, número de hechizos usados o daño recibido. También incluye la cantidad de salud regenerada, tanto en ti como a otros, unas estadísticas que bien pueden servir para determinar si se ha hecho un buen papel de healer. Sin embargo, durante la partida no hay números tan claros.

Coche del equipo azul saltando para chutar a la portería del equipo naranja en Rocket League.
Una vez más, la metáfora del portero me sirve. Cuando chutan a portería en Rocket League, puedes desviar el disparo en el momento justo y en ese mismo instante te darán el aviso de «Salvavidas» con sus correspondientes puntos por buena maniobra.

A la vista siempre quedan tres nociones: Veces que has matado, veces que has muerto y las asistencias, pero ninguna termina de captar la eficacia del curador. Las asistencias serían lo más cercano, pero también puedes asistir, por ejemplo, congelando al rival o dándole dos disparos sin llegar a matarle. Haría falta una categoría de salvavidas que sea igual de accesible en partida, a lo Rocket League.

El curandero es un facilitador de partidas. Sus esfuerzos van a parar a su grupo, para que sientan que son poderosos. Tanques y guerreros defienden, DPS y asesinos atacan, y los sanadores elevan la moral del resto. Una vez más, sabremos que hay un buen trabajo si los compañeros de equipo se han sentido favorecidos en la partida.

Tabla de puntuaciones medias por 10 minutos de partida del jugador profesional Jjonak controlando a Zenyatta en Overwatch League.
Jjonak, considerado el mejor Zenyatta del mundo y seleccionado el jugador profesional más influyente de la primera temporada de la Overwatch League, es un gran ejemplo de que la tarea del support es reconocida y recompensada.

El healer ideal es aquel que en primer lugar cura, pero tampoco dejar escapar la oportunidad de dañar al rival, siempre con precaución; comprende perfectamente el alcance y repercusión de las curaciones y sabe cuándo retirarse, incluso cuando algún compañero esté necesitado; sabe moverse no solo detrás, sino alrededor de su equipo para asistir y retirarse del foco enemigo; es autoconsciente de su posición y tiene una buena percepción espacial del entorno; siempre calcula un margen de error para su compañero y está pendiente de apoyarle; pero, especialmente, aquel en quien sus compañeros pueden confiar sin dudar.

Una cosa tan sencilla y afable como curar cobra muchos carices, y quienes juegan sanador lo saben perfectamente. En unos casos pueden sentir impotencia, en otros sentirse como los mánager de un grupo exitoso. Las curaciones marcan una gran diferencia, y a la vez, su clara influencia pasa muchas veces desapercibida. Engancharse a este rol es una montaña rusa de emociones.

¿Por qué meterse en en berenjenal? Los hay que se mueven por buena voluntad y conducta prosocial, o sea, les satisface ayudar a otros. También están aquella gente que adora gestionar y tener una visión más global de los combates, y el puesto de sanador es el más idóneo. Algunas personas se mueven porque sienten ese placer secreto de jugar con la vida de sus compañeros. No olvidemos a los santurrones que nunca piensan en sí mismos y acaban con este puesto. Ni tampoco de los que prefieren tareas más calmadas y, generalmente, menos agresivas como las curaciones. Tengo arquetipos para dar y regalar. También ocurre que una misma persona puede evolucionar sus preferencias y reinterpretar su rol de healer con el paso del tiempo.

Una captura del mudno de Piratas del Caribe presente en Kingdom Hearts 3.
Nadie piensa en los sentimientos del pobre Pato Donald que hace de mago y healer del grupo.

¿Eres healer? ¿Te gustaría compartir tu visión de la clase y qué supone para ti como jugador? Te invitamos a dejar tu opinión abajo en la caja de comentarios. ¡Y deseamos que no se te muera nadie!

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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