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Dawn of Man – Análisis PC

Sé el guía de los primeros humanos que habitaron el planeta

Construir ciudades o guiar a una sociedad hacia la prosperidad son temáticas que ya se han visto en los juegos de gestión, pero pocas veces se ha hecho desde los comienzos de la humanidad. Así que aquí está Dawn of Man, un título en el que formaremos un asentamiento con los primeros humanos que habitaron el planeta guiándolos en el duro camino de la supervivencia.

Dawn of Man va muy atrás en el tiempo, aunque con cierta medida. No tendremos que gestionar una sociedad de las que habitaban en cuevas, aunque sí que se echa en falta, ya que el juego se llama “El amanecer del hombre”. Hubiese estado muy bien comenzar justo desde el principio de los tiempos, pero supongo que por decisiones de diseño o problemas de implementación no ha sido posible, así que empezamos a jugar después, concretamente en el paleolítico.

Por lo que comenzaremos la partida eligiendo un único mapa disponible, el resto, que no hay muchos pero nos permitirán acceder a entornos más hostiles, se desbloquearán al alcanzar una serie de “hitos”, como pueden ser avanzar a cierta edad o conseguir un numero determinado de población. Una vez elegido el mapa tendremos que situarnos en una parte de este entre las que el juego nos da a elegir; pero no he conseguido encontrar mucha diferencia entre comenzar en un lugar u otro del mapa, más allá de tener algunos recursos más lejos y otros más cerca, pero no por ello menos abundantes.

Así comenzaremos con nuestro primer asentamiento. Crearemos una sociedad que sea capaz de sobrevivir al entorno y avanzaremos a lo largo de los siglos hasta la edad de los metales. Para ello tendremos que hacer un buen uso de la gestión, cosa bastante llevadera gracias al agradable e intuitivo interfaz del juego, que no os va a provocar ningún enredo cerebral a diferencia de lo que ocurre en muchos títulos del género. Porque Dawn of Man es extremadamente fácil de manejar, tan fácil que con lo corto que es el tutorial que trae termina sobrando. Pero también es un juego demasiado fácil en sus desafíos, con lo que desde ya recomiendo que si tenéis un mínimo de experiencia en la gestión pongáis la dificultad más difícil para disfrutar al máximo la experiencia.

Animales salvajes listos para ser cazados
Cazar es una de las tareas fundamentales. En esta llanura hay unos cuantos animales incautos que esperan un flechazo.

Como es habitual en el género, esto va de conseguir recursos y gestionarlos para sacarles el máximo rendimiento. En este juego tenemos la particularidad de que la durabilidad de los recursos varia según la estación del año y otros factores. Por ejemplo, habrá alimentos que duren todo el invierno sin degradarse, pero otros se estropearán más rápidamente en dicha época del año.

Las necesidades de nuestros habitantes también variarán, aunque no de una forma tan amplia como cabría esperar en un juego de gestión. Tendremos que preocuparnos básicamente de que tengan buenas prendas de ropa para protegerse del frío o para no se queden fritos con el calor. Sin embargo, los pobladores tienen una serie de parámetros: Salud, temperatura, hidratación, hambre, moral… Pero resulta que, salvo la “moral” que la podremos subir mediante construcciones religiosas y espirituales, en el resto de los parámetros no tendremos una influencia tan directa como jugadores. Simplemente mantened el asentamiento bien provisto de recursos y no tendréis problema. Lo cual, de nuevo, cierra el abanico de posibilidades que debería tener un juego de gestión.

Ya ha quedado claro que la base de este juego es conseguir recursos, pero ¿cómo lo hacemos? Pues Dawn of Man nos propone un sistema de microgestión y macrogestión que tendremos que alternar para conseguir aprovechar al máximo las capacidades de los habitantes. Un sistema que como ya se ha comentado antes, es extremadamente fácil de usar.

Ves un recurso, por ejemplo, un montón de piedra, hacéis click sobre él, otro click en el botón de “coger piedra” y un habitante irá a recogerla, de esta forma ya tenéis microgestión. Por otro lado, la macrogestión funciona mediante las “áreas de trabajo”. Estas son círculos que nosotros estableceremos intentando abarcar la mayor cantidad de recursos posibles del mismo tipo, en ellas estableceremos el número de trabajadores y el límite de producción. Así que, de esta forma tan sencilla, tenemos resuelta la principal mecánica del juego.

Pueblo nevado en pleno invierno
Hay que tener recursos de sobra para pasar el invierno sin problemas.

Para poder mejorar nuestro asentamiento será necesario que evolucionemos a lo largo de diversas edades: Paleolítico, mesolítico… y así hasta la edad del hierro. Esto lo haremos a través de un árbol de habilidades que se puede ampliar gracias a los puntos de conocimiento. Estos van por un lado distinto a los “hitos” necesarios para desbloquear otros mapas y se adquieren cuando suceden acontecimientos, que puede ser la llegada de un nuevo habitante, conseguir una cantidad concreta de alimento, cazar a un animal por primera vez…

Cada vez que desbloqueemos un nuevo “conocimiento” o habilidad del árbol tendremos acceso a nuevas tecnologías, como pueden ser la siembra, la domesticación de animales, excavación de minas, fabricación de tejidos… Si me pusiera a escribirlas todas parecerían muchas, pero la realidad es bien distinta ya que el juego se queda bastante corto en este aspecto. Sí, las tecnologías que podemos investigar están implementadas de una forma muy sólida, pero ocurre que en un juego de este tipo tendríamos que tener muchísimas más opciones para tener caminos distintos en partidas sucesivas.

También encuentro escaso el número de construcciones disponibles. Por ejemplo, existen muy pocos tipos de edificios residenciales o de monumentos religiosos. En otros aspectos como en los tipos de plantaciones o edificios de producción hay más variedad. Aun así, siguen sabiendo a poco.

No estamos solos, hay más tribus estableciéndose y estas nos invadirán. Tendremos que fortificar nuestro asentamiento a base de murallas, puertas y torres vigía. Se trata de un aspecto que pese a no estar del todo aprovechado es un añadido que aporta variedad jugable.

Además, las invasiones se incrementarán conforme más avancemos en nuestro árbol de conocimientos, lo que nos obliga a tener en mente que siempre hay que guardar una cantidad determinada de recursos para la fabricación de armas y fortificaciones.

Cuando nos ataquen la defensa del pueblo se activará automáticamente, haciendo que unos cuantos habitantes seleccionados por la IA vayan a destruir a los malos. Pero nosotros también podemos hacer una selección con el ratón y mandarlos atacar. Vale, no esperéis un Age of Empires, pero sí que le han querido dar cierto toque RTS al juego con esta característica que espero verla mejorar en sucesivas actualizaciones.

Construcciones avanzadas
El asentamiento ya va tomando forma. Las casas son viviendas en condiciones y tenemos una buena fortificación.

Por otro lado, los animales también pueden atacarnos, no solo cuando los intentamos cazar, sino así por las buenas. Para esto hemos de tener en cuenta que desde el principio de la partida no vamos a poder con los animales más grandes. Tendremos que empezar cazando a los más inofensivos y conforme avance la tecnología ya nos podremos enfrentar a las presas más temibles.

Saber que presa debemos atacar es muy fácil gracias a la visión primitiva. Al activarla, veremos toda el área de juego en forma de “código de colores” donde se resaltarán de forma intuitiva los animales más fáciles de cazar, así como recursos y otros puntos de interés.

El apartado gráfico de Dawn of Man cumple sin más. No son unos gráficos feos para nada, lo que ocurre es que están muy lejos de un juego de 2019, algo que para el género del que estamos hablando no importa mucho, con lo que no es un punto del todo negativo.

De todas formas, este juego llega a lucir bastante bien en algunas ocasiones, como por ejemplo cuando es invierno o nos fijamos en algunos detalles que tienen los animales o los humanos.

Por otro lado, el sonido está formado por una banda sonora que consiste sobre todo en percusión. No esperéis ningún tema memorable, pero sí una banda sonora que cumple y ayuda a crear ambiente.

Pues todo lo que os he contado hasta ahora es el “modo libre”, que como dije anteriormente requiere de completar ciertos “hitos” para desbloquear todos los mapas disponibles (y son pocos). Fuera de eso tenemos unos desafíos variados, que son pequeñas misiones extremadamente fáciles y carentes de gracia que no apetece mucho completar. De hecho, uno de los mapas desbloqueables es mil veces más desafiante que todos los “desafíos” juntos. Y, por último, tenemos los mods creados por los usuarios gracias a Steam WorkShop, que puede ser lo que de más juego.

Porque, de no ser por los mods, gran parte del contenido que trae Dawn of Man se puede completar muy pronto según nuestra habilidad en el género, algo que no encuentro óptimo para un juego de gestión. Así que gracias por implementar los mods desde el primer momento.

Nuevos cultivos
Sembrar es casi tan fundamental como vivir cerca del rio.

Dawn of Man trae propuestas muy interesantes, pero con escaso contenido. Hay que tener en cuenta que es un juego que acaba de salir y que toda esta situación es posible que mejore a golpe de parches. Si se introdujeran más construcciones, un árbol de conocimientos más amplio, más desafíos y se mejorasen los enfrentamientos con otras tribus sería mejor.

¿Es un juego recomendable? Bueno, quizás los más expertos en la gestión prefieran experiencias más profundas como FrostPunk, pero si nunca has jugado a un juego así o has jugado muy poco, Dawn of Man es un buen título para iniciarte en el género con su tremenda facilidad de uso. También ofrece cosas interesantes y resulta entretenido, sobre todo cuando lo jugamos en la dificultad más difícil.

Dawn of Man

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Ofrece cosas interesantes y es perfecto para iniciarte en el género. Quizás en el futuro ofrezca más una vez incrementen los mods disponibles y las actualizaciones.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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