AnálisisPS4

Toejam & Earl: Back in the Groove – Análisis PS4

Bienvenidos a la Tierra

Si tengo recuerdos de la infancia ligados a los videojuegos, el primero siempre estará protagonizado por Tetris (del cual ya hablé en mi último análisis) y el segundo se dirigirá automáticamente a un extraño título: ToeJam & Earl. Corrían los 90, todo eran chándales de táctel, peinados imposibles, ropa horrorosa y estábamos inmersos en una crisis que parecía no acabar nunca. Era 1995, más o menos, y mis padres decidieron que podíamos darnos un capricho aquellas navidades, y compraron una Megadrive. Aquella máquina era una maravilla de colores y juegos, y por aquel entonces la mejor manera de disfrutar de los videojuegos sin arruinar a nuestra familia era acudir a un videoclub y alquilar alguno. 

Aburridos ya, decidimos coger un juego de colores raros y mecánicas sencillasToeJam & Earl. El argumento es sencillo: ToeJam y Earl son dos alienígenas del planeta Funkotron (el más guay y radical del Universo) que han caído a la Tierra tras una avería de su nave, la cual ha terminado esparcida por todo el mundo. El desarrollo es vertical, subes de fase en fase mediante un ascensor y vas recogiendo las piezas. Fácil, ¿verdad? Bien. Hasta que te encuentras con los seres más abyectos y horribles del Universo, los terrícolas. 

Cupidos que confundirán tus controles, diablos que te pincharán para tirarte de la fase (y hacer que te caigas a la anterior), dentistas locos que dejarán tu barra de vida hecha un cisco, camiones de helado fantasma que te llevarán al otro barrio, y el personaje más terrorífico del mundo de los videojuegos, “EL OOGIE-BOOGIE” (no os haré spoiler. Os dejo que lo descubráis). Acabamos fascinados. Lo alquilábamos cada semana hasta que, el dueño del videoclub, harto de ver que siempre estaba en nuestras manos, nos lo vendió por dos duros. Aún tenemos el cartucho en casa, y seguimos jugando y riéndonos como si fuese el primer día. 

Toejam y Big Earl en una portada de estilo noventero
Puedes sentir como los noventa llaman a tu puerta.

Hubo una (infumable) segunda parte y una (extraña) tercera parte que poco tenían que ver con las mecánicas del original, y durante mucho tiempo cayó en el olvido, junto a “El Príncipe de Bel Air” y la intro de “Salvados por la Campana“, cuando, en 2015, comenzó el kickstarter para el lanzamiento de una digna cuarta parte. Cuando me enteré, sentí el hype hirviendo en mis venas (aunque nadie lo comprendió), y cuando supe que ya estaba listo, me volví loca para poder escribir este análisis (aunque nadie entienda por qué). Pero tras casi treinta años desde el original, tenemos por fin con nosotros ToeJam & Earl: Back in the Groove. 

ToeJam & Earl: Back in the Groove sigue más o menos la misma línea argumental que el primer videojuego. Mientras en el primero se estampaban contra la Tierra por una avería, en esta ocasión los protagonistas se acercan demasiado al planeta para impresionar a unas chicas (Lewanda y Latisha). Earl, en su nerviosismo, aprieta por error el generador de agujeros negros, que absorbe la Tierra y la nave, transformando nuestro pacífico planeta azul en el loco mundo por niveles que los fans conocemos (y reconocemos). Y ese es el argumento en general. Recoger piezas, reconstruir la nave, y volver a Funkotron con el ritmo más funky de la historia. 

Ahora viene la vuelta de tuerca. En esta ocasión tenemos tres personajes jugables más, las chicas a las que tratan de impresionar y otro alienígena más que hay que desbloquear además de Lewanda y Latisha; además, también tenemos dos aspectos adicionales tanto de Toejam como de Earl, por lo que hay bastante variedad. Y junto con esto, nuevos (y terribles) terrícolas que, o serán nuestra más valiosa ayuda, o nos harán la vida imposible en nuestro paso por los terrenales niveles del juego. Desde sabios que nos ayudarán a subir de nivel, magos que nos curarán por un par de pavos, o cantantes de ópera que espantarán a todos los terrícolas de alrededor, librándonos de sus peligros; a terribles tornados que nos arrastrarán al fondo de las aguas o a las profundidades del espacio (y de paso al nivel inferior), dentistas con la obsesión de taladrarnos o la mismísima Inquisición Española (lo sé, nadie esperaba a la Inquisición Española); los terrícolas en ToeJam & Earl: Back in the Groove son lo más impredecible que hay. 

Toejam se encuentra con un terrícola inquisidor
Nobody Expects The Spanish Inquisition

Con un sistema tan sencillo de juego, necesitamos alicientes. No tenemos armas. No tenemos fuerza. Somos escurridizos alienígenas hundidos en el mayor marrón que podía ocurrirnos, acabar en este mundo de locos. Así que, ¿cómo vamos a salir de aquí? Bien, pues nos encontramos ante el survival más chalado de la historia, porque nuestras armas secretas van a ser lo mejor del mundo: regalos. 

Tal cual. Regalos. Encontraremos regalos desperdigados por el mundo, de los cuales no tendremos ni idea del contenido. Y ojo, que puede ser contenido muy cool, o al contrario, un nuevo problema al que enfrentarnos. Zapatillas con cohetes en los pies, las alas de Ícaro, un flotador, un muñeco para que lo uses como señuelo, una lluvia de tomates, un ataque de eructos… La lista de regalos es interminable. Y todos sin identificar, pero para esto tenemos a nuestro amigo el Sabio (Zanahorio, para los de mi casa). El Sabio es de los pocos terrícolas bondadosos, que te ayudará a subir de nivel y a identificar los diferentes envoltorios de regalo por unos pocos dólares. 

Y diréis, ¿dinero? ¡Por supuesto! ¿Qué haces en este mundo sin dinero? Según avances encontrarás algunos dólares tirados por ahí, podrás encontrar más moviendo los árboles, los matojos, ¡hasta las casas! Y, para conseguir un poco más, ToeJam & Earl: Back in the Groove añade algunos juegos para conseguir dinero, desde apostar con los dados (de rol) hasta componer ritmos funkys con otros colegas alienígenas que te esperan con sus loros (radiocasetes… Reproductores de cintas magnéticas sonoras, para los de la generación del CD) y que, cuanto mejor suene, más pavitos te soltarán… ¡Radical! 

Toejam en el nivel extra
Estos niveles molan mogollón y a nivel visual son una flipada muy tocha.

Ya que nos hemos metido en un agujero negro, ¿no pasa nada más raro? Pues sí, queridos nostálgicos de los 90. Tenemos agujeros de gusano, niveles misteriosos donde somos poco más que un garabato y que nos servirán para conseguir regalos extra. ¿Qué más podemos pedir? 

Claro que podemos pedir… ¡Multijugador! 

Tanto en partida online como en pantalla partida, niveles de dificultad, ¡un modo extrafácil con tutorial! Es el ToeJam & Earl definitivo, hecho para que pases horas, y horas de diversión. 

Con una perspectiva isométrica que posiblemente nos descoloque un poco de lo que estamos acostumbrados, ToeJam & Earl: Back in the Groove al principio puede resultar un poco extraño. Mantiene la estética del original, pero mejorando los gráficos y convirtiéndolo en algo que podría llegar a recordar a los dibujos clásicos de Cartoon Network. Una línea clara, colores vibrantes, estética noventera y mucho cachondeo. Este juego nos pide que nos olvidemos de los gráficos flipantes, de las físicas, de las partículas, y de los triple A de los grandes estudios. Nostalgia pura, pero sin un solo píxel a la vista, todo cien por cien animación 2D sobre 3D, gamberra y divertida, para que nos sintamos como si viéramos la tele un sábado por la mañana. 

Prueba de ritmo Funky
Las pruebas de ritmo son sólo para conseguir unos pavetes, pero le dan frescor al juego.

¿Y el sonido? Funky constante, música repetitiva, pero divertida, con algunas remezclas de las canciones originales (que tengo clavadas en la memoria de por vida, gracias mamá por esa Megadrive –que tienes tú en tu casa, a todo esto–), sólo le veo un único y delicado detalle que no me ha terminado de convencer en mi tren de hype nostálgico, los efectos de sonido son nuevos. Así que si alguien espera al Oogie-Boogie original, el murmullo pensativo del Sabio, o el Aleluya auténtico… Siento decir que acabaréis tan decepcionados como yo, pero si sois recién llegados a ToeJam & Earl os será más que agradable. Una mención especial a los comentarios que saltan cada vez que mueves una casa… ¡No os los perdáis! 

¿Cómo clasificar una secuela-remake como esta? Como el original: inclasificable. ToeJam & Earl: Back in the Groove es gamberro, divertido, nostálgico, como encontrar una botella de Cherry Coke en buen estado y bebérsela en un bar hipster mientras ves “El Príncipe de Bel Air” en una pantalla plana. Es un placer culpable. Debería estar enganchada a juegos de moda, como Kingdom Hearts III, pero extrañamente siento el tirón de esta locura financiada por Kickstarter en poco más de tres años, hecho por su propio creador (Greg Johnson) que, cómo no, no quería dejar caer su obra en el olvido. Es mejorable, es uno de esos juegos cuyas mecánicas han pasado a la historia, y muchos no sabrían sacarle el jugo ya que son otros tiempos en los que se busca velocidad, y tal vez les parezca un juego lento en comparación con la actualidad. Y peco de fangirl, lo sé, pero es que ToeJam & Earl: Back in the Groove son palabras mayores. Palabras mayores, para jugones mayores.


Este análisis ha sido escrito por Paula Raga.

Toejam & Earl: Back in the Groove

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Original, divertido y muy funky. Un trozo de los 90 que viene a hacernos una visita a los terrícolas.

User Rating: Be the first one !
Etiquetas

Colaborador

Si quieres publicar tu artículo o análisis en Navi Games, mándanos un email a [email protected] con el texto y una pequeña descripción sobre ti.

Actualidad

Deja un comentario

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar
X