AnálisisPS4

Pode – Análisis PS4

Déjame ser niño un día más para apreciar la inmensidad del cielo estrellado

El videojuego es un sector que poco a poco va madurando, aunque aún es un crío que se oculta bajo una máscara de seriedad. Se esfuerza por proyectar esa visión cruda, madura y oscura que todos buscan para poder presumir de que esto dejó de ser algo para niños hace mucho tiempo, pero a veces, esa máscara se quiebra y muestra esa juventud inocente e ilusionada en juegos como Pode, de Henchman & Goon.

Con el tiempo, juego tras juego, he descubierto que la auténtica belleza de este medio se encuentra en la capacidad que tienen para conectar con nuestro niño interior, ese que dormita bajo todas nuestras responsabilidades, preocupaciones o tristezas. En un mundo donde todo a tu alrededor es gris, es fácil conectar con obras serias; la verdadera dificultad reside en que, por un instante, todo tome color y resplandezca hasta hacernos sonreír y sentir cómo se humedecen nuestros ojos. Esa es la mayor virtud de Pode.

Érase una vez una estrella que iluminaba el cielo con su estela, siguiendo a sus hermanas en lo alto del firmamento, mas su camino se truncó y se estrelló, quedando sola y desamparada. Una pequeña roca la observó con curiosidad y pena, así que le tendió su mano y le mostró una gran torre donde podría volver a reunirse con sus hermanas.

Tomando sus manos, la estrella y la roca se adentraron en las entrañas de la montaña, a sabiendas de que esa amistad acabaría al llegar a la cima. Con cada paso, la vida crecía de las húmeda y quebrada piedra gracias al calor que emanaba la estrella, cuyos gráciles pasos le permitían incluso caminar sobre la superficie del agua mientras llenaba de color la gris y monótona montaña.

La piedra, por su parte, pesada y tosca, cincelaba la roca hasta tomar formas preciosas e imposibles. De su caminar surgían minerales que resplandecían incluso en los rincones más oscuros de la gruta. Y cuando ambas tomaban sus manos con firmeza, la oscuridad se disipaba y de la potente luz que emanaba su unión la vida crecía descontrolada y hermosa.

Sus pasos les llevaron hasta el corazón de la montaña, y fue entonces cuando descubrieron que no todo sería tan sencillo. Alzaron la vista y vieron que un sinfín de pruebas les separaban de su destino, así que con caminar decidido, se enfrentarían a todas las trabas que les preparaba el camino.

Uno de los puzles de Pode
Cada personaje tiene la capacidad de pintar el terreno como si de un lienzo en blanco se tratase. La estrella, con su luz, es capar de hacer crecer la vegetación de manera descontrolada, y la roca de cincelar la piedra. Con estas habilidades deberemos de resolver todos sus puzles.

Tras acabar Pode tengo la certeza de que es una de esas obras que pueden ser catalogadas como arte en el medio del videojuego. No por su belleza, viendo cómo tras usar el poder de ambos personajes la vida se abre paso y la monotonía del terreno pedregoso se transforma en belleza, sino por su sensibilidad.

Henchman & Goon han dado con la tecla para contar muchas cosas con muy poco. No hay palabras, pero la necesidad y unión de los personajes llega a enternecer al jugador. Tampoco hay un gran guión, pero al acabar uno tiene la sensación de haber vivido una gran aventura que llega al corazón. Ver cómo los personajes observan las maravillas de su viaje cogidos de la mano es una de esas cosas que te arrancan una sonrisa, y muy posiblemente una lágrima.

Una semilla en Pode
Pode es una aventura que podemos superar solos o en cooperativo. Es una de esas obras que invitan a pasárselas acompañado y disfrutar de su sensibilidad.

Es un título que sabe medir perfectamente sus bondades. Es simple, pero no sencillo; sabe encandilar, pero dura lo suficiente para que esa genialidad no se apague y resulta empalagosa.

Y a pesar de que no hay grandes motivos para rejugarlo, nos da la posibilidad de superarlo tanto en soledad como acompañado, algo que siempre puede motivarnos a vivir este cuento en movimiento con alguien más y, además, echarnos unas risas mientras nos quebramos la cabeza con otra persona para saber cómo superar sus puzles.

Tras llegar al nexo, poco tiene que decirnos Pode, que se mantiene parco en palabras tanto en su narrativa como en sus controles, aunque no por ello nos deja indefensos. Mediante murales luminosos se nos muestran algunas características de nuestros peculiares aventureros, entre los cuales podemos alternar con el botón triángulo y así poder sortear todas las pruebas que tienen preparadas para nosotros.

Al comienzo de la aventura ya dispondremos casi de todas habilidades, aunque estas se ampliarán a medida que ascendamos por la montaña, y con ello, la dificultad de sus puzles. Sobre ellos cabe mencionar que están magistralmente ejecutados, con un planteamiento sencillo que hará que en un primer momento menospreciemos su dificultad hasta que nos demos cuenta de que exige de nosotros tener los ojos bien abiertos.

Es común que nos encontremos perdidos ante cuál debe ser el próximo paso que debemos dar, y tras meditarlo fríamente, darnos cuenta de que teníamos la solución justo ante nuestros ojos. Porque a pesar de un sistema de control sencillísimo, uno debe ir aprendiendo a explotar sus posibilidades para alcanzar lugares en los que necesitamos que llegue la roca, pero no parece posible, o atravesar lugares que la estrella en un principio no puede.

Cada uno tiene su cometido, pero ambos son igual de útiles para la resolución de sus pruebas que, además, se entremezclan con más de medio centenar de coleccionables que están añadidos con gusto y sin que resulten una piedra en el camino. Todos pueden obtenerse sobre la marcha y, además, ofrecen una prueba más para el dominio de sus controles.

Puzle en la oscuridad en Pode
A medida que la aventura avanza, los puzles se complican. Algunos serán en plena oscuridad, por lo que será necesaria la estrella para iluminar el camino.

Podemos navegar entre los distintos niveles desde el menú option, eligiendo la puerta y el subnivel al que queremos dirigirnos para completar todos los coleccionables pendientes que se nos indica en la esquina superior derecha. De esta forma, se alarga la vida útil del título, que variará como siempre dependiendo del ritmo de juego que tengamos, aunque rondará las 5 horas.

Además, en cualquier momento de la partida, independientemente del punto en el que nos encontremos de la historia, un segundo jugador podrá acceder a ella a través del menú option. Algo que añade un mayor componente de diversión, aunque no es estrictamente necesario ni notaremos el ritmo aminorar si preferimos jugar solos, ya que podemos manejar a ambos personajes a la vez con el botón L1, con el cual irán de la mano. De hecho, a pesar de su componente cooperativo, he disfrutado más de él jugando en solitario y es como creo que se experimenta mejor esa ternura y componente táctico, estando plenamente concentrado en el juego.

Henchman & Goon han cuidado al detalle cada apartado artístico de Pode. En primer lugar, y lo más evidente, sus gráficos, amables y con un toque algo infantil que le sienta terriblemente bien, es un impacto visual que ya invita a la simpatía y que cohabita tan bien con ese toque de cuento que se respira en la obra. Pero la verdadera maravilla surge cuando activamos los poderes de nuestros personajes y el escenario comienza a cambiar.

A pesar de que en muchas ocasiones no tenga un efecto práctico, durante la historia me he preocupado por que cada sala que protagoniza los puzles tuviese una brocha de color solo por la belleza que desprende. Es precioso ver cómo ambos personajes avanzan cogidos de la mano y a nuestro alrededor comienzan a crecer la vegetación o la piedra toma formas picudas o florecidas, como si la roca envidiase, de alguna forma, el poder de su compañera de hacer crecer vida.

Paisaje precioso de Pode
Henchman & Goon han creado una auténtica belleza llena de corazón. Pode no es solo un juego visualmente vistoso, es una carta de amor a los cuentos que conquistan nuestra niñez.

Cada escenario se siente diferente, y en todos uno puede encontrar la belleza. Desde en grutas inundadas donde los mejillones se abren y de ellos florecen plantas acuáticas que cubren el fondo con una paleta de colores llamativa; o de terrenos quebrados por la lava, donde plantas exóticas y de tonalidades rojizas van haciéndose hueco hasta desaparecer ese tono amenazante y volverlo hermoso.

Todo esto se ve potenciado con el fantástico trabajo de Austin Wintory, un compositor que ha participado en alguna de las bandas sonoras más relevantes de los últimos años como Journey, Assassin’s Creed: Syndicate o The Banner Saga, entre muchas otras. Su trabajo es excepcional una vez más, con melodías suaves pero presentes que realzan todas esas sensaciones que flotan en el aire. De hecho, sin su banda sonora, Pode estaría completamente cojo.

En cuanto al rendimiento, nada que añadir. En mi partida no he sufrido ralentización alguna o bug que estropeen la experiencia, es un producto férreo.

Cuando un juego te llega al corazón es imposible evitar cierta euforia, y de hecho, más que luchar por mitigarla deberíamos conservarla. Pode es uno de esos juegos que llegan sin avisar y te recuerdan que dentro de esta industria aún hay lugar para las historias tiernas e inocentes.

No es un título perfecto, ni mucho menos, pero su ejecución está hecha con tanto mimo que uno encuentra pocas cosas que echarle en cara. Henchman & Goon eran unos completos desconocidos para mí, y tras caer en mis manos su obra sin siquiera conocerla, se han ganado mi corazón. Gracias a ellos he vuelto a ser un niño para ver el mundo con algo más de color. Así que solo me queda decir: gracias.

Pode

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Una auténtica obra de arte llena de sensibilidad y belleza. La ejecución de sus puzles es sencilla y maravillosa al mismo tiempo y su banda sonora, obra del mítico Austin Wintory, brilla con luz propia. Pocas pegas pueden sacarse de él.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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