AnálisisPS4

The Liar Princess and the Blind Prince – Análisis PS4

Un cuento antes de dormir

Por alguna razón que no acabo de poder explicar y que, sinceramente, me aterra descubrir, llevo varios días revisionando Enredados. Como todo buen milenial he disfrutado de las películas Disney, Pixar o Dreamworks en su práctica totalidad, y aún recuerdo con cariño los maratones de El Dorado, Aladdin, Mulan o Monstruos S.A. El caso es que, a mis veintitrés años, mis preferencias han cambiado, y aunque sigo volviéndome loco con Star Wars, Los Vengadores o el teaser tráiler de Frozen 2, cada vez hay más lugar en mí para Cold War, Sieranevada, La tercera esposa y demás películas independientes, cínicas y descarnadas, frecuentemente proyectadas en su versión original subtitulada. Y aun así, Enredados, uno de las proyectos más simplistas y sencillos de Disney en sus últimos años (al menos en lo que a pretensiones de guión se refiere), me ha cautivado. Quizá sea por cómo logra evadirme de la cruda realidad y cómo consigue conectar con mi ‘yo’ más emocional, incluso con ese niño que sigue queriendo creer en cuentos de hadas.

The Liar Princess and The Blind Prince es de ese tipo de obras, de esos títulos sin grandes pretensiones, perfectamente autoconsciente de sus intenciones y que se encuadra en un marco familiar y seguro, sin delirios de grandeza o sueños de grandilocuencia, conformándose con contar una historia que conecte con nosotros, que llegue a tocar nuestra emocionalidad y nos devuelva al niño que no podía dormir sin que le leyeran un cuento. Para ello nos encuadra, como no podía ser de otra manera, en un reino lejano rodeado por un misterioso bosque repleto de criaturas fantásticas e inverosímiles, enfocándose en la historia de un príncipe curioso y una princesa miedosa, quienes, a través de un largo periplo de puzles, plataformas y un poco de combate, deberán llegar a lo más profundo de la espesura e intentar convencer a una misteriosa bruja de que les devuelva un tesoro perdido.

Primera frase de la narración de The Liar Princess and The Blind Prince
«Esta es una pequeña historia de amor en una tierra lejana». Desde el principio, el título se aleja de grandes pretensiones, encuadrándose en lo que es: un cuento

Me habréis de disculpar si esta introducción se antoja más lírica de lo habitual. Como os he dicho, esto es un cuento, y por una vez vamos a mimetizarnos con la obra en cuestión para hacer de este análisis un conato de relato a la altura de su bravura.

Hablar de The Liar Princess and The Blind Prince como un plataformas convencional sería hacerle un flaco favor al título. La historia nos encuadra en el ya mencionado bosque con un objetivo claro: llegar a lo más profundo y encontrar a la bruja que habita en él. Con esta premisa, serán arduos y numerosos los obstáculos que deberemos afrontar: desde criaturas hostiles hasta entramados imposibles, pasando por más de un rompecabezas. La mecánica «plataformera» se entrelaza magistralmente con los puzles hasta el punto de formar un conglomerado difícilmente distinguible, salpicado por el barniz de un combate que sirve a los propósitos de los anteriores géneros, haciendo las veces de argamasa mecánica. Así, como todas las grandes obras, elementos jugables independientes se unen para conformar un mueble mayor y sólidamente construido.

Lo primero que nos llama la atención del título desarrollado por Nippon Ichi Software es que no llegaremos a estar solos en (casi) ningún momento durante la aventura. Es cierto que el peso del personaje principal y jugable recae sobre una loba que, por eventualidades del destino, puede transformarse en princesa (sí, sí, no me he equivocado en el orden). No obstante, a nuestro cargo tendremos a un príncipe que, de nuevo por casualidades del sino, estará ciego y necesitará de nuestra guía para avanzar. Así, y como si de una secuela espiritual de Ico se tratara, la mecánica base para orientar a nuestro compañero será cogerle la mano y llevarle junto a nosotros por los seis capítulos y más de veinte niveles que nos regala el juego.

Imagen de los protagonistas cogidos de la mano
Ésta es una historia de dos, y el dúo formado por la princesa y el príncipe nos acompañará durante todo el relato.

Lo que podría resultar en una tediosa mecánica que nos recordase a las peores misiones de escolta de nuestra infancia, se convierte en la miga del título y el núcleo de sus mecánicas, siendo uno de los pilares en los que se basan los puzles junto al hecho de que podremos cambiar entre la forma de loba y princesa a placer. Elementos destructibles solo en forma canina, pasajes solo atravesables como humana, tablas que se activan con interruptores, yetis que nos auparán o aplastarán si no tenemos cuidado, una infinidad de enemigos que amenazarán a nuestro príncipe… El diseño de niveles es, junto al apartado estético, el aspecto más trabajado de The Liar Princess and The Blind Prince, adquiriendo complejidad de manera orgánica conforme avanzamos y utilizando notablemente el ensayo y error en algunas fases para mantener el desafío y la atención del jugador. Pese a todo, el título no pretende ser un reto en ningún momento e incluso podremos saltarnos los niveles si hemos pasado en ellos el tiempo suficiente.

Como nota negativa debemos hacer referencia al combate, el cual resulta anecdótico, contando con una nula profundidad y encontrándose, en la mayor parte de las ocasiones, a merced de los puzles y plataformas. Por otro lado, si en algo falla de base el título es en hacer de la historia y la jugabilidad una masa homogénea; ambos apartados parecen haberse concebido como compartimentos estancos, y a parte de elementos estéticos del escenario, rara es la vez que veremos reflejada la narrativa durante las fases jugables, marcando el factor interactivo una línea paralela con su guión y dando la sensación de que los niveles funcionan como un pretexto para convertir el título en uno de puzles y plataformas, en vez de en la aventura gráfica que perfectamente podría haber sido.

Imagen en la que se meustra una de las fases de puzles y plataformas
Plataformas, puzles, combate… La jugabilidad es tan rica que decepciona pensar lo desconectada que está de la narrativa.

Si algo se nos deja claro desde el principio es que The Liar Princess and The Blind Prince es un cuento, una fábula incluso. Su planteamiento es lento y delicado, como si pretendiera sembrar en nosotros con sumo cuidado la semilla de una flor que no germinará hasta el final de la historia. La narrativa basada en imágenes estáticas dentro de lo que se nos hace adivinar que es un libro y una voz única (solamente en japonés con subtítulos en inglés) que cuenta el relato de principio a fin son las herramientas que tiene la obra para sumergirnos y transportarnos por el Bosque del Pecado, el Jardín de la Bruja o el Abismo Celeste, siendo estos solo algunos de los escenarios que recorreremos. Todo es tan lírico como una anécdota de los hermanos Grimm, de hecho, demasiado lírico.

A lo largo de las, aproximadamente, cinco horas que que nos llevará completar el juego, viajaremos por una historia que es genuinamente interesante, bonita, sensible y delicada, con un guión que mantiene el tipo si nos permitimos aceptar las concesiones típicas en todo cuento de hadas y abrazamos la sensibilidad y emocionalidad que obtiene a cambio. El tono es entrañable y la historia logra mantener el ritmo gracias a fragmentos de la misma intercalados de manera aparentemente arbitraria, no necesariamente entre los distintos capítulos. El cuento tiene todo con lo que debe contar, llegando a su conclusión con la imagen de que no le falta ni le sobra nada. Realmente es así, y si falla donde más consigue acetar es porque el análisis que nos ataña no refiere a una obra literaria sino a una interactiva.

Fragmento de una imagen de la historia
Si tuviéramos que definir la historia en una palabra, ésa sería «bonita».

Sin pretender plantar sentencia al respecto, el criterio de este humilde redactor siempre ha sido que la narración hablada o escrita es el recurso narrativo manido del cine por excelencia, así como las cinemáticas lo son del videojuego. De este modo, me perturba siquiera mencionar la vileza que, de nuevo a mi norma, supone no solo utilizar sino basar enteramente la exposición de un título en la narración, en vez de, como se les presupone a las grandes obras, utilizar los elementos definitorios del medio para narrar; planos, movimientos de cámara o montaje en el cine, jugabilidad y mecánicas en el videojuego. Es posible que mi valoración pueda resultar intransigente, y es igualmente posible que mi profundización en el medio interactivo me haya malacostumbrado, pero es importante que identifiquemos cuándo una obra es maestra, cuándo se merece el grado de magnum opus y cuándo, por limitaciones técnicas, logísticas o creativas, nada para morir en una orilla que quizá nunca ha esperado alcanzar.

Desafortunadamente, The Liar Princess and The Blind Prince no es una obra maestra. Sin embargo, sí que es un título notable, muy notable, en realidad. Habiéndolo flagelado más justa o injustamente, llega el momento de encumbrar sus mayores virtudes, allá donde da en la tecla, lo que lo convierte en extraordinario aun sin ser excelente: los detalles, esas pequeñas cosas, a veces imperceptibles y otras demasiado sutiles, frecuentemente con un efecto subconsciente sobre nuestra percepción de la obra. Pormenores, puntualizaciones, particularidades, finuras. Son los detalles lo que, más allá de sustentar una obra, le aportan verdadero valor. Detalles que nunca harán que te pares frente a un cuadro pero que te mantendrán inmóvil ante él si decides hacerlo.

El libro a partir del cuál se nos relata la historia, reflejado en pantalla cada vez que aparece una narración. La propia narración, suave y delicada, representada en una sola voz, enfatizando así el carácter de cuento. La estética, reflejada en el diseño de criaturas (recordándonos algunas a las que habitaban en la ciudad de Dirtmouth, en Hollow Night), escenarios y personajes, o en cómo se plasman los efectos de luz y de partículas. La delicadeza transmitida a partir de la mecánica opcional de regalar flores al príncipe, lo cual, además, nos permitirá desbloquear un relato adicional. Quizá una tontería, como que el botón para atacar en forma de lobo sea el mismo que para agarrar al príncipe en forma humana.

Como diría Borja Pavón, «son detalles, pero son detalles importantes».

Imagen en la que se ve a la princesa regalándole una flor al príncipe
Poder regalar flores es probablemente la mecánica más entrañable con la que nos hemos encontrado nunca.

The Liar Princess and the Blind Prince nos pone en el lugar de una princesa y de su compañero príncipe en una aventura especialmente bonita, emocional y sensible, que más allá de cliffhangers y Macguffins nos presenta un relato, ante todo, personal y que busca conectar con nuestro ‘yo’ más sentimental. Plataformas, puzles y un anecdótico combate conforman los ingredientes para un plato jugable sólido y entretenido pero desconectado de una historia que, pese a mantenerse firme en todos sus puntos, no logra verse reflejada en el apartado interactivo. En fin, un cuento. Una fábula que, si la dejamos, logrará calar en nosotros de la misma manera que una estrella fugaz en el cielo: tan hermosa a la vista como efímera en el recuerdo.

The Liar Princess and The Blind Prince

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un sólido plataformas con una historia bonita, sensible y entrañable que nos recordará a los mejores cuentos de hadas.

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Víctor Martín 'Reyno1ds'

Psicólogo en ciernes apasionado por los videojuegos. Tan pronto escribo sobre Star Wars, League of Legends y SimRacing como de duelos, emociones y disonancias cognitivas.

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