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¿Por qué recordaremos la actual generación de consolas?

El hype e ilusión que ha manejado esta generación será difícil de superar

Cada ciclo de consolas, gracias en parte a los nuevos avances técnicos que traen consigo y en parte a la llegada constante de nuevos jugadores, es recordada por un género que ha tenido una mayor y/o mejor representación durante esos años. Por ejemplo, en la generación de PSX y Nintendo 64 fueron los plataformas tridimensionales con carismáticas mascotas. En la de PS3/Xbox 360 fueron los shooters en tercera persona y la masificación de los modos multijugador online (Nintendo con Wii iba a su bola, algo que también se ha repetido a lo largo de la historia del medio).

La actual generación está dando sus últimos coletazos, y una vez se anuncien las consolas que las sucederán comenzará la bonita tradición de hacer balance de las máquinas que nos han acompañado estos años. ¿Qué tipo de juegos y experiencias serán los que definan la actual generación? Muchos dirán que ha habido una saturación, pero también una maduración y perfeccionamiento de los mundos abiertos gracias a exponentes como Zelda: BOTW, Horizon: Zero Dawn o Assassin’s Creed Odyssey.

Otros muchos alegarán que es la generación en la que los Battle Royale se alzaron como reyes indiscutibles en cuanto a repercusión dentro y fuera de las fronteras de nuestro medio. No en vano Fortnite es un producto muy presente en la cultura pop actual, habiendo pasado a ser casi un fenómeno social.

Tampoco podemos pasar por alto la apuesta de EA y Respawn con Apex Legends, que está arrasando en las plataformas de streaming tras solo unos cuantos días de su lanzamiento, y la adaptación a este mismo modelo de los gigantes de los First Person Shooter, COD y Battlefield. El éxito de estos dos títulos también supone la reivindicación del modelo de negocio free to play; no es que antes juegos como League of Legends no lo hubieran logrado, pero las compañías cada vez son más capaces de lanzar productos que utilizan este modelo y que pertenecen a géneros muy diferentes de juego.

PUBG y Fortnite son dos de los Battle Royale más populares
Los Battle Royale son protagonistas indiscutibles del actual ciclo de consolas

Por último tampoco debemos olvidar el auge de los mundos de juego persistentes. Títulos pensados para atrapar a los jugadores la mayor cantidad de tiempo posible gracias a unas mecánicas jugables adictivas y la afluencia constante de contenido para que el juego nunca pierda frescura. Juegos que perfectamente podrían ser lo único a lo que alguien necesitase jugar durante todo un año. Destiny, The Division o el inminente Anthem son apuestas multimillonarias de los grandes estudios por este modelo de negocio, por lo que podemos esperar que sigan evolucionando en la futura generación.

Todos estos hitos de la actual generación son dignos candidatos a ser los que protagonicen el epitafio de las máquinas actuales pero, para mí, serán recordadas por algo de lo que aún no podemos ver sus consecuencias inmediatas, pero que también puede sumir a la industria en un cierto marco de incertidumbre: para mí supone el final de una generación marcada por aquel mítico E3 de la magia de 2015. El fin de la generación de los juegos ilusionantes, aquellos proyectos imposibles que llevamos años y años esperando jugadores de varias generaciones atrás. Hemos presenciado el lanzamiento de The Last Guardian, Final Fantasy XV, Kingdom Hearts 3, Red Dead Redemption 2 y están de camino The Last of Us 2, Cyberpunk 2077 y Final Fantasy VII Remake (aunque éste será probablemente carne de siguiente generación).

No podemos subestimar el poder y la influencia que han tenido estas obras en el medio, incluso desde antes de que se anunciara su desarrollo en muchos casos. Kingdom Hearts 3 supone el final de una saga que comenzó hace más de una década. Final Fantasy XV nació bajo el nombre de Final Fantasy Versus XIII, y ha tenido un desarrollo tremendamente accidentado que ha acabado con la cancelación de DLCs que ya habían anunciado. The Last Guardian llegó doce años después del anterior trabajo de Fumito Ueda, el fantástico Shadow of the Colossus en PS2; dicho sea de paso, el ansiado remake de este título también llegó, reafirmando su valor como obra maestra atemporal.

Molly y Dutch en el primer campamento de Red Dead Redemption 2
Red Dead Redemption 2 estará muy presente en el futuro de los mundos abiertos

La amenaza de Red Dead Redemption 2 aterrorizaba a todos los estudios con proyectos de mundo abierto antes incluso de que el título mostrara gameplay; tras siete años de desarrollo se ha revelado como un título que tardaremos mucho en olvidar y que marca un nuevo estándar en muchas características de los mundos abiertos de cara al futuro. Muchos de ellos son juegos que se esperaban en PS3. Hubo gente que compró máquinas de la anterior generación esperando que llegaran estos juegos; no es de extrañar la pasión que han levantado todos ellos tras su lanzamiento, incluso aquellos que no han acabado suponiendo el increíble éxito que muchos podían augurar.

La industria del videojuego la mueve la ilusión de los usuarios, el hype si así lo preferís. En una época en la que los jugadores estamos más cerca que nunca de las grandes compañías gracias a las redes sociales y que el clamor de la gente es capaz de cambiar los propios juegos incluso meses después de su lanzamiento, nuestros deseos e ilusiones se encuentran en una posición privilegiada. Nunca se ha escuchado al usuario más que ahora, y eso es gran parte del motivo por el que muchos de estos juegos, aún habiendo tenido tiempos de desarrollo anormales y condiciones de trabajo más que discutibles, han acabado viendo la luz a pesar de todos los problemas.

El lanzamiento de Kingdom Hearts 3 y la satisfacción que me ha supuesto completarlo me ha hecho pensar: ¿hacia dónde dirigiremos ahora los jugadores nuestra ilusión? Ya no quedan títulos en el horizonte que hayan manejado jugadores de tantas generaciones atrás y que hayan movido la misma pasión que estos juegos. Para nada. Hemos vivido una de las épocas más bellas de nuestro medio, pero aún no lo podemos apreciar. Sí, por supuesto quedan juegos como The Last of Us 2, Shenmue III, Metroid Prime 4 o Beyond Good and Evil 2, pero ninguno de ellos tiene los mismos elementos de esta generación de lanzamientos ilusionantes. TLOU 2 es altamente improbable que salga mal, y solo lo llevamos esperando una generación.

Shenmue 3 será el final de esta mítica saga
Su anuncio y financiación han sido toda una aventura

Shenmue III debido a sus problemas de financiación parece que será un título con unas pretensiones mucho más modestas que las de sus predecesores, una aventura cuyo único propósito es darle un merecido final a una historia que empezó hace más de 20 años. Beyond Good and Evil 2 es la (esperada) continuación de un gran juego de PS2, pero no nos engañemos: Beyond Good and Evil fue un juego de nicho y no está presente en el imaginario colectivo de un porcentaje importante de los jugadores actuales. Finalmente de Metroid Prime 4, a tenor de las últimas noticias, aún no podemos esperar nada de él.

Como he dicho antes, la ilusión es el motor de nuestra industria. Sin embargo estamos en un momento en el que generamos ilusión muy rápidamente y se agota pocos meses después del lanzamiento. No quedan proyectos inacabados de generaciones anteriores; no quedan historias sin terminar, ni héroes que esperar. Nuestras deudas con clásicos del pasado están saldadas en su mayor parte. Estamos en un momento incierto en el que los remakes y las resurrecciones de franquicias del pasado generan una ilusión efímera como una estrella fugaz, dejando una impronta que no dura mucho más allá de que lo hayamos completado, más como un compromiso con nuestro yo de hace años. El año pasado corrieron ríos de tinta con la vuelta de Crash y Spyro, pero fueron proyectos que solo se venían rumoreando desde hacía poco más de un año, y que vieron la luz muy rápidamente tras el anuncio de su desarrollo. El camino de ambas mascotas ya ha terminado, o está cerca de terminar.

En Kingdom Hearts 3 volverán a acompañarnos Donald y Goofy.
La pasión que ha acompañado el desarrollo de Kingdom Hearts 3 es difícil de igualar.

¿Deberían preocuparse las compañías de no ser capaces de generar proyectos que los fans puedan estar esperando durante años? ¿Qué proyecto ilusionante nos queda por esperar más allá de los citados anteriormente? Pero sobre todo: ¿serán las compañías en la próxima generación capaces de generar títulos o sagas legendarias como las que hemos visto terminar en estos años? El vacío que ha dejado el final de Kingdom Hearts 3 es grande, y me preocupa la falta de proyectos tan deseados en el futuro cercano.

Nuestra ilusión dirigirá el futuro venidero del medio que amamos, no lo olvidemos. Es emocionante pensar que estamos viviendo el final de una época en la historia del videojuego: estamos viviendo un momento en el que surgirán los héroes de las siguientes generaciones, aquellos que serán los encargados de generar esa misma magia e ilusión que hemos vivido durante estos años en el futuro. Solo por haber podido experimentar el anuncio, la espera y el final de todas estas sagas y obras en la presente generación de máquinas. PS4, Xbox One y Nintendo Switch merecen un hueco especial como una de las mejores generaciones que jamás ha existido.

Y vosotros, ¿qué recordaréis de las consolas actuales? ¿Qué esperáis de las futuras plataformas de juegos?

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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