AnálisisPS4

Kingdom Hearts 3- Análisis PS4

Let me face, let me face, let me face my fears

Como todo análisis de Kingdom Hearts 3 que se precie, yo también quiero empezar con una entrañable anécdota: cuando salió el primer Kingdom Hearts yo tenía doce años. Era una edad en la que yo ya me creía muy mayor; demasiado mayor para un juego de Disney, por mucho que salieran personajes de Final Fantasy, una serie de gente madura como yo. Al menos ese era el concepto que tenía del juego tras leer toda la información de las revistas de la época. Los viernes siempre alquilaba videojuegos en el Blockbuster para poder jugar todo el fin de semana. Uno de esos viernes vi un juego en la sección de PS2 que no había visto la semana anterior, uno con una portada realmente atractiva: el look manga de todos sus personajes, el fondo azul y el protagonista mirando al cielo con la mítica llave espada en sus manos. Al fijarme un poco mejor vi que era aquel juego con personajes de Disney del que había renegado anteriormente dado mi elevado estado de madurez. Seguía pareciéndome infantil, pero la portada me conquistó por completo.

Cogí el juego con cierta sensación de vergüenza, pero con mucha curiosidad; no le dije a mi padre, que me esperaba en el coche a la salida del videoclub, qué clase de título había alquilado. Las primeras horas con el juego las recuerdo como algunas de las más maravillosas a los mandos de aquellos años. La elección inicial sobre la vidriera de la espada, el bastón y el escudo con la magnífica música de fondo, la posterior batalla contra el sincorazón gigante seguida de la bella cinemática inicial, las horas que pasé en las Islas del Destino simplemente correteando y compitiendo con sus habitantes… de verdad que no encuentro más adjetivos para describir aquella experiencia como fascinante.

El sábado por la mañana le pedí a mi padre que me llevara otra vez al videoclub a devolver el juego. Él me preguntó que si tan malo era que ya quería dejarlo. Yo le dije que lo que quería era devolverlo para comprarlo. Acto seguido le pedí por favor que me lo comprara como regalo de cumpleaños adelantado. El resto es historia. Cada título de la saga que apareció desde entonces lo compré sin dudarlo: compré la Nintendo 3DS únicamente por Dream Drop Distance (del cual os dejo abajo su cinemática inicial, que es bastante mejor resumen de la saga que los vídeos que incluye Kingdom Hearts 3 para tal propósito, por cierto). Mis compañeros de Navi Games, mis amigos y mi pareja pueden atestiguar la turra que les llevo meses dando con el lanzamiento de Kingdom Hearts 3.

El mejor adjetivo que define Kingdom Hearts para mí es emocionante, en el sentido más puro de la palabra. Tensión al ver desaparecer las Islas del Destino, alegría en cada encuentro con Riku, motivación para salvar a Kairi por muy difíciles que fueran algunos combates, desesperanza al ver a Sora transformado en sincorazón, tristeza con el final del primer juego, pelos como escarpias al escuchar la versión instrumental de Simple & CleanKingdom Hearts es capaz de despertar emociones de una forma increíblemente fácil, emociones que no esperabas sentir jugando a un juego cuya premisa es mezclar personajes de Final Fantasy y Disney. Emociones puras y simples como las que siente un niño.

Creo que pocos juegos he deseado tanto como este Kingdom Hearts 3. Tras unas cuantas decenas de horas sin obtener lo que realmente buscaba del título, no ha sido hasta que he completado la última parte de la historia cuando he sido capaz de ver la grandeza del conjunto de lo que Tetsuya Nomura y su equipo han hecho, y no puedo sentir más que gratitud por haber podido ver la evolución de esta magnífica franquicia desde el principio. Bien lo decía el Maestro Eraqus: la luz no siempre es lo que parece, es algo que puede cambiar.

Kingdom Hearts 3 es la mejor entrega de la saga por su apabullante apartado técnico, su representación de los mundos Disney y su adictiva jugabilidad. Sin embargo, debido a la compleja situación de la saga, cada uno llega a este juego con diferentes expectativas. Vengas por los mundos de Disney o por la enrevesada mitología de Nomura, aquí hay horas de diversión y emoción para todos; eso sí, si ya has probado la saga antes y nunca te llegó a enganchar su discurso del poder de la amistad o su jugabilidad, aquí no encontrarás algo diferente.

Kingdom Hearts 3 es la última parte de la historia del Maestro Xehanort, quien quiere abrir Kingdom Hearts provocando una nueva Guerra de la Llave Espada en la que se enfrenten siete custodios de la luz y trece representantes de la oscuridad. Sora, Donald y Goofy, con la ayuda de gran parte de los conocidos de anteriores entregas, deberán frustrar los planes de Xehanort a la vez que Sora recupera sus poderes perdidos tras los acontecimientos de Dream Drop Distance. Este sería el resumen del argumento más básico posible para evitar los temidos spoilers. ¿Qué tal resuelve el equipo de Nomura el argumento tras tantas entregas? Es algo muy personal, pero en líneas generales he quedado muy satisfecho con la forma de concluir esta saga, a pesar del lamentable tratamiento que reciben algunos personajes y el esperado caos narrativo que supone conectar tantos juegos. Además sus últimas cinemáticas dan pistas sobre el posible futuro de la franquicia, y no podría ser más interesante.

Una captura que muestra el aspecto de los combates en Kingdom Hearts 3.
Los combates serán casi siempre contra extensos grupos de enemigos.

Kingdom Hearts 3 tiene una estructura de juego muy particular heredada de sus primeros títulos: es un Action RPG muy ágil en el que casi siempre iremos acompañados de nuestros dos inseparables medios vasos, Donald y Goofy. Iremos viajando entre mundos, volviéndonos cada vez más fuertes con un sistema de progresión de niveles, nuevas armas y habilidades, y la historia se nos contará a través de una inmensa cantidad de cinemáticas. Preparaos para soltar el mando cada poco tiempo, porque Kingdom Hearts 3 utiliza este recurso de forma inmisericorde, a veces de forma excesiva en mi opinión. Es una forma de narración muy “de antes”, con segmentos breves de gameplay salpicados de cinemáticas. Es un tipo de narración que, aún así, me hace sentir una bella sensación de nostalgia.

Los mundos que visitamos tienen su particular historia en la que deberemos ayudar a los personajes de la película en cuestión. Es muy interesante que Nomura haya podido hacer una especie de secuela de algunos de los mundos Disney presentes en el juego, aunque la mayor parte de las ocasiones seguiremos la historia de esos mundos tal cual la pudimos ver en las películas. Esto es en gran parte posible gracias al portentoso apartado técnico del título (con mención especial a la maravillosa y fundamental banda sonora de Yoko Shimomura): los personajes, los mundos en los que se ambientan (que muchas veces amplían lo visto en los largometrajes), las escenas de vídeo recreando los diálogos… todo está cuidado al mínimo detalle, suponiendo una gozada tanto para el que las haya visto como para el que no. Es fantástico ver como cada mundo tiene una dirección artística diferente para que Sora y compañía encajen por completo en el mundo de juego. Por ejemplo, el fotorrealismo alcanzado en El Caribe me hizo cuestionarme en ocasiones si no estaban usando directamente escenas de la tercera parte de las aventuras del capitán Jack Sparrow.

Una captura del mudno de Piratas del Caribe presente en Kingdom Hearts 3.
El look de nuestros protagonistas se adapta para encajar con los personajes de cada mundo.

Los mundos de juego solucionan parte de los problemas de anteriores entregas: son mucho más grandes y verticales que antes, con muchas secciones y mecánicas jugables diferentes entre sí, a pesar de que se sigan superando de una forma bastante lineal y dirigida. Gracias a la excelente movilidad de Sora (gran parte heredada de Dream Drop Distance), podemos ir a toda velocidad por los escenarios, correr por las paredes, saltar, planear… dan ganas de explorarlos hasta el último milímetro. Además, la exploración tiene su recompensa en forma de objetos útiles y pequeños detalles y secretos que nos sacarán más de una sonrisa. Están repletos de materiales, minijuegos tipo Game & Watch para el Gumífono (que también puede sacar selfies bastante divertidos) y muchos elementos opcionales que buscar. Parece que uno de los principales objetivos de Kingdom Hearts 3 es sorprender al jugador de forma constante, y es algo que consigue sin problemas: un escenario particularmente bello, una agradable conversación con uno de tus personajes favoritos, un nuevo tipo de enemigo…hay una constante sensación de aventura y descubrimiento.

Hay mundos que atesoran una calidad tremenda, y otros que parecen sacados de otro juego (el mundo de Winnie the Pooh está prácticamente de relleno), pero casi siempre vendrá determinado por las películas que sean más de tu agrado. Sin entrar en detalles de los mundos disponibles, cabe destacar que los que hay son de licencias Pixar, de animación tridimensional o de imagen real. Despedíos de los mundos clásicos Disney y de la presencia de personajes Final Fantasy (al menos en la línea principal de la historia o en forma de apariciones destacadas).

En Kingdom Hearts 3 volverán a acompañarnos Donald y Goofy.
La camaradería entre Sora, Donald y Goofy sigue dando algunos de los mejores momentos del juego.

En otras entregas hacías una primera visita a los mundos, había un tramo en el que se desarrollaba durante unas horas la historia propia de Kingdom Hearts, y después completabas los mundos en su segunda vuelta con una continuación del argumento que empezaste antes. Esa estructura era muy inteligente porque al ser mundos más pequeños en tamaño y duración que los de Kingdom Hearts 3 sentías que el argumento avanzaba antes de lo que lo hace en esta entrega. Aquí, salvo por pequeños detalles muy repartidos entre toda la sucesión de mundos Disney, la trama apenas avanza hasta el último tramo del juego. Esto hace que, aquellos que realmente estábamos preparando esta colisión y resolución del argumento de toda la franquicia, tengamos que esperar decenas de horas antes de sentir que la historia avanza.

Sin embargo, esto tiene su parte buena, y es que aquellos que empiecen con esta entrega las aventuras de Sora no van a sentirse casi perdidos hasta el final de la aventura: disfrutarán de un divertido y precioso Action RPG que recrea películas muy queridas por todos de una forma ejemplar. Quizás esta sea la solución que Nomura ha encontrado para hacer accesible Kingdom Hearts 3 a aquellos que quieran subirse aquí al carro y, viéndolo con la perspectiva de haber acabado el juego, me parece una decisión tremendamente inteligente. Eso sí, poder entender mínimamente la historia de la serie y conectar con los personajes es una experiencia que nadie debería dejar escapar, pues es lo que realmente hace de esta franquicia algo mágico. Merece una mención aparte lo increíble y épica que resulta la última parte del juego para los que hemos seguido la saga durante años, tanto a nivel jugable como argumental.

Como hemos dicho antes, Kingdom Hearts 3 es un Action RPG en el que contaremos en la parte inferior izquierda de la pantalla con una serie de comandos de ataque, magias, invocaciones, etc, que iremos seleccionando en tiempo real. En la práctica, es un juego de acción con magias, puesto que podremos usar accesos rápidos a las mismas, convirtiendo los combates en una vorágine de combos casi infinitos, esquivas, bloqueos y ataques especiales. En esta entrega se añaden muchas mecánicas nuevas que, unidos a la mejorada movilidad de Sora, hacen del conjunto una de las experiencias más divertidas vistas en el género: usando muchas veces un mismo ataque se carga una versión mejorada del mismo, y con las llaves espada pasa lo mismo, transformándose éstas en diferentes armas más poderosas: pistolas, garras, patines, yoyos, etc.; siendo sin duda el mejor añadido al ya de por sí adictivo sistema de combate. Subida de niveles por experiencia, asignación de puntos de habilidades… el resto de elementos que ya estaban en la saga siguen ahí.

Sin embargo, hay dos aspectos que considero los principales fallos del conjunto: las atracciones Disney y el nivel de dificultad del juego. Para mí, parte de la esencia de otros juegos de la saga es la dificultad. Grindear para subir los niveles necesarios para ese jefe dificilísimo, afinar tus habilidades al mando, una correcta distribución de ataques y gestión del inventario, dar las consignas correctas a Donald y Goofy… todo eso aquí no sirve de nada debido a que la dificultad del juego es nula en su modo Normal. En el modo Experto, el máximo disponible de momento, pude pasarme el juego nueve niveles por debajo de lo recomendado por el sistema sin mucha dificultad.

Una captura de la jugabilidad en nave Gumi presente en Kingdom Hearts 3
La nave Gumi probablemente seguirá siendo un aspecto del juego amado por unos pocos y odiado por muchos.

Entiendo que se quiera hacer accesible a los recién llegados, pero aquí falta el modo Maestro para los “comíos” como yo que vienen de la dificultad de otras entregas.

Incluso para el resto de jugadores es perjudicial, pues con todas las herramientas que hay a disposición del jugador, no ofrece el suficiente nivel de reto como para necesitarlas. Es muy grave, dado que elementos muy trabajados como la recolección de materiales para la Orfebrería y de ingredientes para Minichef, las invocaciones o las habilidades de las diferentes llaves espada pasarán desapercibidos para muchos jugadores, que no las verán necesarias para avanzar.

Es cierto que el modo Experto ofrece una dificultad agradable en la que parece que siempre estás a punto de morir, está muy conseguido; pero a poco que te esfuerces o te prepares un poco mejor antes del combate, desaparece todo el reto. En cuanto a las atracciones Disney, lo único que tengo en su contra es que nadie te explica cómo han llegado ahí. No pido algo que lo relacione con el lore, pero no sé, dame algo de justificación aunque sea absurda. Tal y como te las dan en el juego parece una simple característica para dar publicidad a Euro Disney de forma totalmente injustificada. Es una tontería, pero me fastidia que una de las principales novedades del juego no merezca ni la más mínima explicación.

Más allá de estos dos puntos negativos, están también pequeños detalles como la no inclusión del clásico torneo en el Coliseo (están los Portales de Batalla, pero solo aparecen al final del juego y de una forma tan artificial como las atracciones Disney) o que la nave Gumi sigue protagonizando las secciones menos disfrutables (Nomura, ¿seguro que la forma de mejorar una mecánica odiada por gran parte de la comunidad era convertirla en una especie de mundo abierto? ¿De verdad?), pero nada que pueda empañar el conjunto de este maravilloso juego.

Al principio del análisis he explicado como, para mí, lo que hace mágica a esta serie es la capacidad de hacerte sentir emociones de una belleza y simpleza dignas de la mente de un niño. Ese es el poder de la franquicia de Nomura: hizo olvidar a aquel niño de doce años esa estúpida vergüenza por disfrutar de algo que le hacía feliz. Cada entrega de la saga que ha venido después me ha ido acompañando en las diferentes etapas de mi vida. He completado Kingdom Hearts 3 a mis veintiocho años; ya casado, independizado y con una visión de la vida muy diferente a la de hace tanto tiempo y, sin embargo, me ha hecho sentir esas mismas bellas emociones.

La magia de Kingdom Hearts 3 es que cuando aparecen sus títulos de créditos con la versión instrumental de Simple and Clean sonando de fondo, vuelvo a emocionarme al recordar el hermoso viaje que acabo de terminar con Sora y los demás de la misma forma que lo hice al acabar su primera entrega. Y, para mí, eso significa que Nomura lo ha conseguido. Dejad cualquier prejuicio que podáis tener atrás: si os llama la atención, sumergíos en este fantástico mundo y volved a ser niños durante unas horas.

Kingdom Hearts 3

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Kingdom Hearts 3 supone un fantástico cierre para una saga con tantos títulos a sus espaldas, siendo un regalo para los fans a todos los niveles. Posee un magnífico apartado técnico y la efectiva jugabilidad de siempre mejorada. Eso sí, si nunca te llegó a gustar la franquicia, esta entrega no te va a hacer cambiar de opinión.

User Rating: 5 ( 2 votes)
Etiquetas

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X