AvancesPC

Anthem – Primeras Impresiones

BioWare se lanza al FPS RPG online manteniendo parte de su visión por la narrativa

Reconozco que el primer teaser de Anthem en el E3 2017 me llamó la atención. Entiendo que halla a muchos que no, que sería otro shooter futurista más, pero que BioWare estuviese detrás me dejó intrigado. Quiero decir, recibieron fuertes críticas desde el caso de Mass Effect: Andromeda y debían volver a ganarse a parte de su público. Que apostasen por un título como Anthem, no solo un FPS de corte futurista sino con pinta de centrarse en el multijugador online, hizo interesarme. Se podría decir que el equipo canadiense nació con Baldur’s Gate, y desde entonces, sus sagas más acogidas han sido un peso pesado del rol occidental. ¿Y para 2019 un shooter en primera persona y en línea? Igualmente advirtieron de antemano que también tendrá elementos RPG.

Con la Demo VIP y Beta abierta probadas, se pueden añadir demás detalles y aclaraciones. Primero, y pese a que el juego para un jugador está vetado en ciertos tipos de misión, el multijugador se siente poco opresivo para los lobos solitarios, sin chats de por medio y hablando con micro solo si uno quiere. Lo segundo, que la interacción entre el gameplay y la historia de la misión principal coinciden. Tercer y último punto, hay efectivamente subida de nivel, pero como pasaba con Destiny 2, solo sirve para que podamos equiparnos más mejoras, ya que el aumento de estadísticas solo depende de las armas y equipamiento obtenido en las recompensas.

Al inicio del todo, te deja elegir idioma de voces y texto y algunas opciones de accesibilidad visual, pudiendo agrandar la fuente de los subtítulos y adaptando el juego hasta para tres tipos de daltonismo. También te da la opción de ser chico o chica, pero importará más por el tono de voz, ya que estamos hablando de un FPS y las veces que veremos nuestra cara serán casi nulas.

Pantalla de carga de la Demo VIP de Anthem en español.
Pese a los problemas con los servidores de Electronic Arts y las irregularidades durante la beta cerrada, Anthem debe ser el foco de atención.

En el mercado ya hay innumerables títulos de este género, aunque Anthem se diferencia por la enorme libertad de movimiento en los seis grados (los planos dimensionales X, Y y Z). El sistema de vuelo es la guinda que corona a este FPS de mundo abierto. El gameplay arraiga mucho en la sensación de pilotar la alabarda, el traje mecánico que nos hará sentirnos como el maldito Iron Man. Para movernos eficientemente de un punto a otro del sandbox está bien tener en cuenta ciertas pautas:

  1. Nos aparecerán dos círculos, uno que indica a dónde estamos mirando durante el vuelo y otro que marca la estabilidad de la alabarda. Al principio será necesario que ambos círculos no se alejen demasiado para no perder el control, pero con la práctica llegará un punto en el que simplemente podremos ignorar esta ayuda.
  2. Surcando el aire también podemos maniobrar el cuerpo con los botones/teclas de dirección. Acelerando dando hacia arriba, decelerando hacia abajo y rotando el eje del personaje a un lado u otro como si fuésemos un caza.
  3. Pulsando un botón podemos pasar del vuelo propulsado a la levitación. Es la única manera de mantenernos en el aire y atacar al mismo tiempo. Es importante dominar el cambio del uno al otro para movernos y reposicionarnos durante las escaramuzas.
  4. No podemos disfrutar del vuelo eternamente, porque la alabarda se sobrecalienta. Será necesario descender de vez en cuando al suelo para refrigerar el traje. En este sentido el agua tiene un rol vital, pues al estar cerca de un río o charco la recarga se hará más rápida y la humedad hará que el traje aguante algo más.

Ya puedes ver que los altos vuelos serán de gran importancia en este planeta bello, peligroso y desconocido. Porque la historia de Anthem no transcurre en La Tierra.

La Demo colocaba a los jugadores en el nivel 10 y limitaba el ascenso hasta el nivel 15. Esta opción vendrá porque en el juego completo seguro que será más lento al inicio, cosa normal. En todo caso, todos somos libranceros, un conocido grupo de guerreros que luchan con sus propias alabardas. A diferencia de los centinelas, otra sección que usa alabardas pero es dependiente de los altos cargos, los libranceros son autónomos, es decir, van por libre aceptando distintas misiones a cambio de recompensas. Como uno puede imaginar, la facción de libranceros está vista con malos ojos por unos y con gran admiración por otros. Lejos de ser simples oportunistas, su origen se remonta a muchísimos años atrás, cuando los primeros hombres pisaron el inhóspito planeta Mirrus. Los libranceros se mueven por un código de honor, con sus propias leyendas y creencias.

Comando observando los restos de una campaña con los huesos de un humano y una criatura autóctona del planeta Mirrus.

La tecnología avanzada y el pensamiento individual se apoyan mutuamente en Anthem. Como bien dijeron en el E3 2017, el título efectivamente posee un palpable componente narrativo, marca de la casa BioWare. Al andar por el Fuerte Tarsis, el asentamiento principal (aunque no el único que habrá cuando se lance el juego completo), podemos escuchar a los civiles hablar de sus penurias, que no son pocas, y descubrir más detalles del lugar. Por desgracia, la Demo limitaba la interacción con ciertos personajes o información, pero aún así puedo nombrar a los habilitados.

Por una parte, podemos ir averiguando cachitos del lore de Anthem al inspeccionar ciertos objetos y lugares, guardándose todo en el Córtex, un sumario que engloba no solo la biblioteca, sino que también sirve para ver la progresión con las misiones, desafíos y tutoriales. Vamos, que es como nuestro diario digital. Por otra parte, y si bien la historia de Anthem parece interesante, los personajes no se quedan atrás. Tuve el placer de seguir las aventuras de Jak el Afortunado, un concienzudo librancero versado en el combate y la pluma; Aruna, una arcanista volcada en el aprendizaje de la Realidad y los sucesos paranormales del planeta; Amal, el guaperas del bar que no para de meterse en todo tipo de fregados; y Zoe, la carismática y dedicada mecánica que mantiene a punto las alabardas de todos. Al hablar con cualquiera de ellos, en ciertos puntos del diálogo se nos dará siempre dos opciones de contestación. La primera suele ser más considerada y precavida, y la segunda más atrevida y cruda. Dependiendo de lo que digamos, al volver al fuerte podremos hablar con ese personaje y escuchar los resultados del consejo, porque casualmente casi todo el mundo te toma como su consejero particular. C’est la vie

La ambientación del Fuerte Tarsis la he apodado cariñosamente como mezquita futurista. El alto bullicio callejero y los edificios de tamaño reducido con cortinas correderas y plenitud de arcos con hornacinas forman un arte islámico adaptado a la climatología salvaje del exterior de lo más peculiar. Al principio tenía mis dudas por la poca cantidad de arabescos, pero dada la inestabilidad generalizada que hay allí es normal que uno prefiera meterse a mercader, mecánico o centinela antes que pintor.

La entrada principal de la Mezquita de Niujie en China, parte del distrito musulmán.
Como ejemplo en la vida real, esta es la puerta principal de la Mezquita de Niujie, localizada en el distrito Xuanwu de Pekín y alzada a finales del siglo VIII.

Además, durante el modo de juego libre pude visitar otro lugar, también salvaguardado pero en menor medida, situado al sureste de la base principal. Las terrazas de arrozales dan una idea de la inspiración de BioWare pero, de nuevo, en la arquitectura vuelve a aparecer la mano islámica. Entre la zona agrícola y pasos ruinosos se alza un minarete similar a la Gran mezquita de Xi’an, una vista conocida entre los Hui, grupo étnico de la República Popular China con cultura musulmana.

Fuera de los muros no se nos ha perdido nada, pero alguien debe allanar el trabajo de campo para los arcanistas (los científicos y estudiosos de Mirrus), y nadie mejor para ello que los libranceros. Anthem nos permitirá salir por tres razones distintas, es decir, tres modos, siendo una de ellas el juego libre. Puede no casar demasiado, pero en un lugar inhóspito debe ser necesario recolectar información y patrullar el perímetro. Aceptando la escusa in game, en un sandobox es difícil no salir a explorar lo que nos tiene que ofrecer Mirrus. Podremos volar libremente por el mapeado designado, con barreras invisibles tanto en el nivel horizontal como el vertical. Y bueno, es básicamente moverse hasta que se desencadene un evento, ya sea reventar los suministros de los Escaras o sea cazar a un fiero monstruo fuera de control. De todas maneras, en el modo libre es donde más aprenderemos del lore de Anthem, pues hay ciertos puntos de interés que te hablan de su historia, como sucede en la serie Assassin’s Creed.

El segundo modo son las típicas mazmorras de los RPG y que aquí reciben el nombre de bastiones. Te designan una zona en la que hay que ir por un pasillo extenso, luchando contra los bichos y humanos que salgan de por medio hasta llegar al jefe final y vencerlo. Matar monstruos, avanzar, matar monstruos y volver a avanzar. También hay fases de aguantar en una zona, recoger tal objeto y llevarlo a tal otro sitio, etc. De fondo escucharemos a otros personajes comunicándose con nosotros según vayamos prosiguiendo, dando información o simplemente para hacer comentarios irrelevantes para la misión pero que les dan a conocer. Como es de suponer, el boss final es exigente, por lo que Anthem nos obliga a cooperar en este modo.

Sección oscura en un túnel que el Comando ilumina en la Demo VIP de Anthem.
La primera sección a explorar de la primera misión principal de la aventura en la Demo: Triple Amenaza.

El modo restante es el de la historia principal. En esta serie de misiones conoceremos a personajes relevantes a medida que hagamos sus encargos o estén necesitados. Entre otros integrantes, seguiremos la línea de Matthias Summer, el quinto y más importante de los personajes que hace gala en la Demo. A través de tres misiones de duración media seguiremos de cerca su historia y descubriremos más trama en relación con el mundo que nos rodea. A diferencia de los bastiones, hay encargos más variados que igual solo piden reconocimiento, exploración y una sección de puzles. Pero sea en primer o segundo plano, el combate siempre está a la orden del día.

Una vez te equipas con tu alabarda pasamos a una pantalla de gestión. Desde aquí tenemos a mano el mapa, para elegir la misión, el escuadrón, para invitar a amigos, la fragua, para equiparnos con lo necesario, etc. Desde aquí también elegiremos el nivel de dificultad. En la Demo solo permitía jugar en fácil, normal y difícil, pero aparecían otras tres opciones más de dificultad aún más elevada. En fácil es un paseo, en normal alguna vez debes ir con ojo y en difícil sí que te pide usar la cabeza, pues el daño de los enemigos incrementará un 300%, entre otras cosillas.

Al ser líder puedes elegir si quieres que tu partida sea pública o privada. Al ser pública, Anthem activará su matchmaking para emparejarte con otros libranceros; y en privada, solo serás tú o tú y los amigos que invites al escuadrón. La máxima capacidad siempre será de cuatro personas y solo se permitirá un número inferior en las misiones del modo historia.

Un Interceptor personalizado en la zona de forja de Anthem.
La sección de forja es en donde podremos cambiar las piezas de armadura, armas y personalizar el diseño de la alabarda.

Cuanto más difíciles sean la misiones completadas, mejor serán las recompensas obtenidas, aparte de recibir más puntos de experiencia para subir de nivel. El loot consiste en armas de fuego y en equipamiento para la alabarda, lo cual se traduce en habilidades. Hay escalas de rareza con ambas, yendo de común a legendario, como en la mayoría de MMORPGs. Cada jugador puede llevar un total de dos armas, tres habilidades alternantes y una habilidad definitiva dependiente de la alabarda.

En caso de que no nos interese alguna, siempre está la opción de desguazarla. Al hacerlo obtendremos materiales, los cuales también podemos recoger del entorno y algunos drops de monstruos. Reuniendo las partes necesarias podremos crear un arma o habilidad aleatoria con la función de crafteo de la fragua: solo sabremos si estamos haciendo un item común, poco común, raro o épico.

No hay que olvidar el componente rolero de Anthem, que si bien recae mucho en la interacción con los personajes también lo hace en los cuatro tipos de alabardas. Como pasa con los roles clásicos, cada uno tiene sus ventajas y desventajas, pero se diferencia de otros RPG en que no hay por qué seguir un esquema predominante. Dicho de otro modo, un equipo de cuatro jugadores con las mismas alabardas es tan capaz como otro equipo de composición balanceada. Puedes jugar con lo que quieres sin depender de las elecciones de tu escuadrón.

Entre las alabardas a escoger están:

  • El Comando, el más equilibrado en todo aspecto. Es el segundo mejor en todo, lo que hace a esta alabarda la más versátil en tierra y aire. Tiene habilidades defensivas y ofensivas, y en combate se suele situar a media distancia. ¡Adáptate con facilidad!
  • El Coloso, el que sería el tanque por excelencia. Su lugar está en tierra, aunque no tiene un mal salto. Su daño se basa en los ataques progresivos y sacrifica toda su movilidad a cambio de un escudo con fuerte barrera regenerativa. ¡Más basto que un arao!
  • El Interceptor, el más ágil. Tiene el ataque cuerpo a cuerpo más devastador y no hay quien lo supere en aceleración. La táctica del golpea y corre debe ser el mantra de todo aquel que lleve esta alabarda. En cuanto rapidez en tierra es el número uno. ¡Todo un ninja!
  • La Tormenta, lo que se podría definir como mago, ya que se fundamenta bastante en las habilidades elementales. El más blando en superficie, pero con absoluta dominancia en aire. Puede mantenerse, disparar y maniobrar por el cielo con mucha facilidad. ¡Hasta se puede teletransportar!
Las cuatro alabardas de Anthem (Comando, Coloso, Interceptor y Tormenta) con fondos del juego en su centro.
El Coloso es la única alabarda que puede portar lanzagranadas y autocañones, mientras que las pistolas pesadas se pueden equipar en Comando, Interceptor y Tormenta.

Además de las alabardas, cada equipamiento hace diferentes tipos de daño: normal, explosión (daño en área), impacto, fuego, rayo, hielo y ácido. Estos cuatro últimos son elementos, y hay algunas habilidades que le sacan partido gracias al sistema de combos, en el cual un estado alterado deja expuesto al enemigo, haciendo que el próximo ataque encadenado le haga mucho más daño. Lo bueno de esto es que el combo lo puedes activar tú mismo u otro jugador si os sincronizáis, pero es necesario que la habilidad indique que puede hacerlo en su descripción. El estado alterado del fuego es que hace daño continuo (y sobrecalienta en caso de recibirlo uno), el rayo hace que los enemigos se electrifiquen entre sí, el hielo congela y deja inmóvil durante un lapso y el ácido baja las estadísticas de defensa.

La definición que da BioWare a Anthem es la de RPG shooter cooperativo, y técnicamente es así. El RPG y sus clases tienen origen en los juegos de rol de mesa, en donde cada participante “roleaba” a su personaje. Se trata de ponerse en la piel de esa otra entidad ficticia y actuar en consecuencia a su juicio y no al del jugador. En este sentido, quiero especificar que la compañía canadiense sigue con más ahínco en la narración (el «roleo») que por, siguiendo el símil, «el sistema de dados». En resumen, que Anthem tiene de RPG el nivel y el equipamiento, y muy cogido por pinzas lo último. Aunque no se aprecie en la Demo VIP o la abierta, EA ya confirmó que algunas de nuestras decisiones afectarán a la aventura principal, pero no al juego libre o los bastiones. Sin embargo, tengo otro pero, y es que la interacción con personajes está limitada a solo dos contestaciones, por lo que no parece que haya muchas ramificaciones.

El balance entre las transiciones de pelea, vuelo y exploración hace una experiencia bastante completa. Pude notar que las armas de fuego no importan mucho y que lo principal son las habilidades de cada alabarda, con las que verdaderamente haremos estragos. Además, las recargas de habilidades son cortas y no van por munición, a diferencia de las armas. Al ir teniendo mejor arsenal el promedio de nuestro equipamiento mejorará, quizás la estadística a tener más en cuenta para avanzar en los rangos de dificultad. De hecho, en las tres primeras (fácil, normal y difícil) no noté particularmente mucha diferencia hasta que no conseguí ascender mi equipo general de común a poco común. Por dar un ejemplo concreto, con el Coloso pasé de tener 10 puntos en mi barra de salud a más de 25.

Un Interceptor admirando el paisaje del planeta Mirrus en la Demo VIP de Anthem.
Pero como no todo es matar, puedo afirmar que Anthem es el mejor simulador de Iron Man que haya probado jamás. El vuelo se siente agradecido y la exploración exquisita dado los bellos escenarios. A esto se suma la función del Córtex, para enterarte del trasfondo de la historia según descubres nuevos recovecos. El lore de Mirrus y sus habitantes parece interesante, pero la trama queda más relegada que en otras entregas de BioWare como el famoso Mass Effect. El procedimiento, eso sí, será el mismo: uno tiene que prestar atención a las conversaciones de los civiles, hablar de vez en cuando con los personajes de las bases y, sobre todo, leer mucho en la biblioteca del Córtex para enterarse de la historia global.

Ya solo queda que EA pueda proporcionar un buen servicio online a través de Origin para poder disfrutar de la actual Beta abierta.

Etiquetas

Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X