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Pikuniku – Análisis PC

Definir Pikuniku en un solo concepto es algo imposible, ya que la totalidad del videojuego es una mezcla de muchos géneros: plataformas, puzles, arcade, RPG, comedia, humor negro, juego paródico… Al principio todas estas combinaciones pueden parecer un tanto abrumadoras y sin sentido entre ellas, pero la mayor virtud de este título es que sabe combinarlos todos de una forma más que aceptable, adornándolo de un humor muy tonto pero efectivo y con una música, gráficos y estética adorables, recordando mucho a las caricaturas y dibujos kawaii japoneses. Un juego creado por Sectordub y publicado por Devolver Digital.

Esta obra, en su versión de PC, cuenta con varios logros para Steam y está perfectamente traducida al español, respetando todas las bromas, juegos de palabras y jerga informal y juvenil de la versión original. Cabe añadir que es muy de agradecer que juegos indie de este estilo cuenten con una traducción oficial al español y que conserve toda la esencia de la original sin que se pierda o haya que esperar a una traducción hecha por fans, como sería el caso de The Wolf Among Us (2013, Telltale Games) o Undertale (2015, Toby Fox).

La historia de Pikuniku es un tanto simple y cliché pero funciona muy bien, ya que no se toma en serio a ella misma, y sería un error si lo hiciera, ya que no encajaría con el talante del videojuego.

La trama empieza con Mr. Sunshine, dueño de la empresa Sunshine INC. ofreciendo dinero gratis a cambio de que sus robots recojan la basura de las aldeas. Después de esta cinemática, aparecemos en una cueva con unos fantasmas de la cual logramos escapar: somos Piku, una bolita roja con ojos y piernas que aparecen y se estiran. Al salir, llegamos a una aldea donde todo el mundo nos tiene miedo, ya que se nos conoce como “La bestia”, pero haciéndoles algunos favores logramos ganarnos su confianza.  Finalmente, descubrimos que Sunshine INC. da dinero a cambio de que los robots arrasen todas las aldeas y extraigan todos sus recursos. Tres personajes se dan cuenta de ello y organizan “La resistencia”, donde nos invitan a su base secreta para combatir y eliminar todos los robots.

Pikuniku, robot de Sunshine INC.
Uno de los robots de Mr. Sunshine recolectando recursos de una aldea.

Lo conseguimos, pero Sunshine nos captura y descubrimos que su verdadero plan es hacer entrar en erupción el volcán para arrasar las aldeas y construir encima una ciudad perfecta, donde todos los ciudadanos son robots perfectos controlados por él. En este punto ya es prácticamente inevitable encontrar una relación, ya sea paródica o en homenaje, a Feel Good INC. de Gorillaz, donde también se habla de una falsa corporación que parece ser perfecta pero acaba en distopía.

La fortaleza de la historia se encentra en cómo está contada, a través de unos diálogos desternillantes y muy bien logrados, donde se premia la naturalidad, la jerga y las bromas con las que hablan los personajes y se refieren a nosotros. Da un toque muy fresco y agradable al juego que hace que realmente queramos pararnos a hablar con todos los personajes para ver con qué “tontería” nos sorprenden y nos hacen reír.

Pikuniku club robot
Uno de los muchos diálogos desternillantes en Pikuniku.

La jugabilidad de Pikuniku, pese a ser simple, funciona muy bien dentro del título: un alocado plataformas simple y dinámico con toques de otros géneros. Para superar los niveles, Piku puede saltar, nadar, patear objetos, agarrarse a ganchos y convertirse en una bola para ir más rápido, aunque el control deja bastante que desear. En numerosas ocasiones los saltos son poco precisos o se ralentizan sin ningún motivo, haciendo que nos caigamos y tengamos que volver a empezar. Además, no podemos marcar qué objeto queremos patear, y si tenemos dos a la misma distancia, la patada es muy imprecisa.

Por otro lado, está el sector puzles, donde el videojuego añade pequeños obstáculos al plataformeo para que el jugador deba combinar cajas, pulsar botones, mover objetos, encontrar ítems… para superar los niveles y avanzar hacia la siguiente zona.

Pikuniku nivel
Uno de los niveles de Pikuniku, donde se combina el sigilo, puzles y plataformas.

Además, Pikuniku tiene varios toques de RPG que le sientan muy bien: los objetivos se ordenan por misiones principales y secundarias, hay coleccionables, objetos ocultos y es posible entrar a las casas y tener varias opciones de diálogo con los NPC’s de las aldeas, como si de un The Legend of Zelda se tratase. Un aspecto positivo de la jugabilidad son los muchos objetos ocultos que solo se desbloquean si conseguimos sombreros -que actúan como habilidades- o progresamos en el juego. Una vez los conseguimos, el juego permite al jugador volver a las zonas anteriores para utilizarlos y desbloquear nuevos niveles y secretos. Por otro lado, a veces los NPC’s pueden ser muy molestos, ya que pueden interponerse en nuestro camino o se “suban” a nuestro cuerpo, teniendo que arrastrarlos y provocando colisiones entre ambos personajes.

Sombrero lápz de Pikuniku
Uno de los ítems que se encuentran a lo largo del videojuego es el Sombrero lápiz. Una vez equipado, permite dibujar en algunas superfícies.

Gráficamente Pikuniku se deja llevar por un minimalismo 2D donde predominan las formas geométricas, la poca definición de los escenarios y una paleta de colores pastel muy variada. Las animaciones del protagonista y los otros personajes son muy escasas, pero realmente el videojuego no necesita mucho más para poder contar su historia y hacerlo de una forma divertida; cargar a los personajes de animaciones y más profundidad supondría perder su toque simple e infantil. Todos los escenarios del título quedan bien diferenciados entre ellos porque utilizan unas agrupaciones y tonalidades de colores bastante diferentes entre sí, y cada nivel centra su jugabilidad en una de las varias mecánicas de plataformas que ofrece el juego.

La música de Pikuniku probablemente peca de ser demasiado simple y de caer en la repetición. La banda sonora se basa de muchos silencios y largas notas hechas con sintetizador, kazoo y una extraña biblioteca de sonidos mezclados una y otra vez con no demasiada originalidad y bastante caos. Aún así, no cabe duda que, pese a no ser nada nuevo ni demasiado complejo, encaja perfectamente con la estética del juego y recuerda mucho a los programas y dibujos animados para los más pequeños en Japón.

Este minimalismo alegre y desenfadado ya se deja ver nada más abrir el juego, haciendo que el menú de inicio conste simplemente de unos cuadros de opción encima del propio videojuego en sí y con algunas notas de sintetizador de fondo.

Además, una de mis partes favoritas de Pikuniku es cuando, durante unos minutos y a forma de broma y guiño, el juego se transforma en Puk Dug, una versión del clásico arcade de 1982 Dig Dug. En esta breve parte, el videojuego adapta los gráficos, música y jugabilidad propia de los arcade de 8 bits de la época, y es increíble lo bien implementado que logra estar en el juego, ya que consigue fusionar la esencia del Pikuniku con la de los clásicos de recreativa de forma que no sacrifica nada por ninguna de las dos partes.

Pikuniku Pik Dug, Dig Dug
Referencia en Pikuniku al título de 1982 Dig Dug.

En conclusión, Pikuniku es un juego muy recomendable para todo el mundo. Es una obra ligera que puede completarse al 100% en unas 3 o 4 horas -sin contar el modo cooperativo de minijuegos para dos jugadores- que pasarán volando y se harán muy disfrutables, ya que es un juego sencillo pero que exige una mínima concentración para que suponga un tiempo de juego entretenido y que motive a seguir avanzando en la historia.

Quizá no innove en nada y no sea un título revolucionario, pero es de esos juegos que se recuerdan con una sonrisa y cariño especial, ya que es un título hecho desde el amor con el mero hecho de entretener y hacer reír al jugador.

Pikuniku cooperativo
Uno de los niveles cooperativos para dos jugadores de Pikuniku.

Pikuniku

Puntuación final - 7.5

7.5

Recomendado

Pikuniku no es un título excelente o imprescindible, pero es un título adorable, entretenido y gracioso, ofreciendo diversión de corta duración para todo el mundo.

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Etiquetas

Pol Belzunces

Sic · Parvis · Magna. Me apasionan los videojuegos, aunque también me encanta el cine y el mundo de la comedia. Mi "trifuerza" de videojuegos favoritos son la saga Bioshock, Uncharted y Metal Gear. Tengo debilidad por la estética de los años 80, así que sí, Hotline Miami es de mis juegos favoritos.

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