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De decisiones tomadas de antemano: AC Odyssey contra Kingdom Hearts III

Wow. Llevo 200 publicaciones en Navi Games. Para algo que decidí en pocos minutos tras ver un anuncio por Twitter no está nada mal, la verdad. No es la primera vez que he “trabajado” como redactor en una web, pero sí que hacía tiempo que estaba parado y no escribía nada, por lo que al principio tenía miedo. Pero seis meses después estoy bastante satisfecho con mi rendimiento, la verdad.

Salvo una cosa. Hay un pequeño detalle que casi siempre me hace chocar con mis compañeros de redacción, un mal hábito mío fruto de mi pesimismo que me lleva a no estar conforme con algunas conversaciones que tenemos, aunque es una actitud global y presente en toda la comunidad de aficionados al videojuego, y es que tengo la teoría de que la aceptación (o rechazo) de un juego se decide mucho tiempo antes de que este vea la luz.

El águila Ícaro, de Assassin's Creed Odyssey, sobrevolando uno de los escenarios

Intentaré explicarme: desde la salida de Assassin’s Creed Odyssey llevo dándole vueltas a escribir un artículo resaltando las bondades de la última entrega de los asesinos. Por un motivo u otro nunca he sacado tiempo para él, pero siempre me ha parecido que los jugadores y fans estaban siendo muy injustos con este juego. Incluso un canal de Youtube de fans de la saga como era Assassin’s Creed Mania sacaba constantemente vídeos criticando el juego.

Todo lo contrario a la mayoría de análisis del juego, que en algunos casos lo situaban como el mejor de la saga, o como mínimo una versión mejorada de Assassin’s Creed Origins, entrega que ya de por si recibió muy buenas críticas. ¿A qué se debía esa diferencia entre crítica y público?

No, no son maletines de dinero que llegaban a las redacciones con Ubisoft de remitente. Seamos adultos y entendamos cómo funciona el mundo de una maldita vez, por favor, y dejemos estas teorías conspiranoicas para los usuarios de Twitter. Las revistas de videojuegos no reciben dinero por parte de las distribuidoras de juegos. La realidad es mucho más compleja que perfectamente podría dar para un artículo, pero que no nos ayuda a lo que quiero hablar hoy.

Maletin lleno de billetes de 100 euros
Niños y niñas, repetid conmigo: esto NO pasa.

Las críticas eran objetivas y realzaban las buenas calidades que tenía el juego, al menos las que yo leí. Las partes negativas del juego, principalmente los bugs, eran algo que casi ningún juego triple A de esta generación se ha librado, y no es necesario irse muy lejos en esta saga (te estoy mirando a ti, Assassin’s Creed Unity). Sinceramente creo que el odiar a este juego se decidió mucho antes, concretamente durante su presentación en el E3.

Esa misma noche la inmensa mayoría de comentarios eran negativos por la intención de Ubisoft de volver a las entregas anuales. Desde el primer Assassin’s cada año habíamos contado con una entrega, hasta que llegamos a Syndicate y la propia compañía gala admitió que se trataba de un modelo de negocio insostenible si se quería mantener un mínimo de calidad, por lo que entonces se tomaron un año sabático para volver por todo lo alto con Origins.

Muchos se sentían traicionados al ver que Odyssey volvía un año después y entonces que se empezaron a buscar mil y un motivos para preocuparse meses antes de que saliera el juego: que si se habían cargado la saga con lo de tomar decisiones (cuando precisamente la historia de la saga lleva entregas dando tumbos), que si lo de las criaturas míticas como el Minotauro no tenían ningún sentido (pero los viajes en el tiempo de Assassin’s Unity sí, por lo visto), etc…

OLA K ASE. ASESINAH O K ASE.

Podría escribir un artículo desmontando cada una de esas críticas, pero no es ni lo que me interesa ni lo que quiero explicar ahora. El problema es que por un motivo u otro la mayoría de jugadores ya habían decidido que no querían ese juego y estaban dispuestos a agarrarse a cualquier cosa negativa con tal de poder tener la razón.

También hay casos en los que ocurre todo lo contrario. Hay juegos queridos por los usuarios que gozan de una popularidad brutal y a los que se les perdona cualquier fallo que pueda tener. Pasó con Final Fantasy XV y mi miedo es que ocurra con Kingdom Hearts III, y es que después de todos estos años de espera a ver quién es el guapo que se dedica a buscarle fallos.

Sora, de Kingdom Hearts, hablando con Olaf, de Frozen
-Y fue entonces cuando Xehanort viajó en el tiempo e inseminó a tu madre, Olaf, por lo que eres el que traerá el equilibrio a la Fuerza.

Y los tiene. Muchos análisis se hacen eco de que el argumento es un sin dios que incluso habiendo jugado a todas las entregas de la saga cuesta mucho seguir. Eso no significa que no sea un buen juego, ni mucho menos, ni que las notas no sean justas. El único problema real es que lo que un día nos parece algo malo para un juego, al día siguiente somos capaces de perdonarlo en otro. Lo que en algunos juegos nos parece una genialidad que añade contenido en otros es una mecánica innecesaria para rellenar.

El verdadero problema es que pese a lo que queremos creer realmente no nos gusta cambiar de opinión. Hay cosas que se deciden de antemano, y la sensación de comunidad que existe entre los jugadores magnifican esos sentimientos hasta hacernos creer que nuestra opinión individual es una sensación general: ni Assassin’s Creed Odyssey es un mal juego ni Kingdom Hearts III es una entrega perfecta.

Ya lo dije anteriormente: no hay nada malo en que te guste algo imperfecto y en ningún caso debes justificarte por ello. La idea de la perfección muta con el tiempo, y perseguirla ni nos hace mejores ni nos permite disfrutar de los juegos como realmente están pensados: para divertirse, no para ganar discusiones por Internet.

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Adrián Laguna

Crecí viendo jugar a mi padre al Mario 64 y a mi madre al Banjo Kazooie... era obvio que esto de los videojuegos acabaría tirando de mi.

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