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Project Warlock – Análisis PC

Balas y brujeria para acabar con las hordas del mal

El pasado 2018 y este 2019 son años en los que el género FPS está volivendo a sus raíces. Gracias a estudios indies estamos disfrutando de juegos como DUSK, Amid Evil, Ion Maiden, Apocryph o este Project Warlock entre otros. Títulos que apuestan por volver a una jugabilidad de los años 90 donde corríamos a toda velocidad aniquilando hordas de enemigos, sin barras de vida que se regeneran solas y niveles intrincados que requieren de exploración para encontrar la salida.

Por lo que si estáis al tanto de las novedades que van surgiendo en este género, habréis oído hablar de Project Warlock sí o sí. Esta producción de Buckshot Software, que se influencia de los primeros FPS aparecidos en los años 90, es un juego cargado de virtudes pero también de algun que otro defecto, provocando que pese a ser un muy buen juego, se quede ligeramente por detrás del resto de juegos del mismo tipo.

Un buen argumento no es la virtud de cualquier FPS de corte clásico que se precie. Y esta no es la excepción ya que la historia que nos cuenta este juego es verdaderamente simple pero efectiva: Somos un hechicero que tiene que librar al mundo del mal, para ello deberemos viajar por distintas épocas erradicando “el mal” de cada una de ellas para terminar en el Infierno, donde nuestro héroe sin nombre se enfrentará con el mismísimo Satanás.

El juego tiene una estructura episódica, donde cada episodio corresponde a una época y siendo el último el ubicado en el Infierno. Después de superar cada uno de ellos, tendremos un pequeño texto contándonos algo más, de la misma forma que sucedia en Doom, pero con esto ya nos basta y nos sobra.

Y bueno, en esto de viajar por varias épocas hay que hacer hincapié, ya que es uno de los puntos fuertes del juego. Como he dicho antes, cada episodio representa una época y son muy variadas; el antiguo Egipto o una Antártida plagada de tecnología son dos de los cinco episodios que nos propone Project Warlock. Digo estos dos porque son los que más me han gustado, además para los amantes del cine gore y la casquería, en el episodio de la Antártida encontrareis ciertas referencias a The Thing (La Cosa), peliculón de John Carpenter.

Pero también deambularemos por el medievo: castillos, tumbas, ciudades industriales plagadas de robots asesinos y un largo etc. Por supuesto, cada ambientación consta de enemigos propios y no son precisamente pocos ya que si algo abunda en este juego es la variedad.

Cada episodio tiene una serie de niveles que a su vez se dividen en subniveles (y en total forman más de 60), suena raro, lo sé, y es la primera vez que veo algo así en un juego de este tipo. Pero es una decisión de diseño que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Uno de los primeros niveles en el antiguo Egipto. Los guerreros de Anubis van a tragar plomo.

Para empezar, estos subniveles se completan de una forma muy rápida, estamos hablando de una duración aproximada de tres minutos cada uno y tirando por lo alto. Pero, por otro lado, no existen puntos de control ni podemos guardar la partida, con lo que cada muerte significa empezar dicho subnivel desde el principio. Vale, ahora sí cuadra más que podamos llegar al final en apenas tres minutos: imaginad estar un buen rato intentando acabar el nivel para tener que hacerlo todo desde el principio, más de uno quitaría el juego en un abrir y cerrar de ojos.

Pero esto nos lleva a otro aspecto bastante cuestionable: los niveles de dificultad. Veréis, en Project Warlock han implementado un sistema de vidas, cada vez que mueres pierdes una, aunque se pueden encontrar algunas por los niveles (a base de descubrir secretos, claro). ¿Qué ocurre cuando pierdes todas? Fácil, pierdes todo el progreso y toca empezar todo el viaje desde el principio. Y en el nivel más difícil solo tienes una sola vida y siendo además los enemigos el doble de fuertes, lo que te obliga a superar el juego de una sentada, un reto que lejos de ser desafiante está bastante desmedido. Esto no pasa en el nivel más fácil (solo hay tres niveles de dificultad) donde tenemos oportunidades infinitas para terminar el juego.

Entonces se nos obliga a tomar una decisión: o poner el juego en fácil y que sea un paseo quitando la gracia a un título cuya baza es la acción frenética tan solo para no tener que volver a empezar cuando ya vayamos por los últimos niveles, o elegir otro nivel de dificultad si queremos experimentar la verdadera experiencia pero teniendo que lidiar con muertes permanentes. Y esto no es un Rogue-lite/like, así que la muerte permanente no es nada agradable.

Vamos ahora al apartado más importante de todo juego que pertenece a este género: la acción.

Sí, la acción en Project Warlock es divertida, satisfactoria, frenética, adictiva y estimulante. Durante la partida correremos a toda velocidad acribillando brutalmente a todo lo que se mueva. Y esto lo haremos de dos formas.

La primera de ellas es con armas de fuego. No solo hay una variedad enorme de estas, sino que además es posible mejorarlas, o mejor dicho, transformarlas. De manera que las armas se sienten completamente nuevas cambiando desde su modo de disparo hasta su apariencia, lo que nos deja aún más variedad con dos transformaciones para cada arma. Por ejemplo, encontraremos una ametralladora Uzi que podemos convertirla en un rifle que dispara clavos que rebotan por las paredes. Este nos puede servir para atacar desde las esquinas sin que nos den, o podemos transformarla en un arma doble para entrar a saco y hacer más daño.

Mención especial a la escopeta de doble cañón, arma fetiche de los fans del FPS noventero y en Project Warlock resulta tan brutal y satisfactoria de usar como en el mismísimo Doom 2. También merecen atención la minigun, que de “mini” no tiene nada, y un lanzacohetes que se puede modificar para disparar a toda velocidad. ¿Hay muchas más armas? Si, hay tantas que hasta he perdido la cuenta, pero no os comento más para no quitaros la sorpresa al descubrirlas cuando juguéis, porque en más de una ocasión os quedareis con la boca abierta al ver lo que ofrece el arsenal de este juego.

Esa aberración de ahí delante es una de las referencias a la pelicula The Thing. Afortunadamente en este juego, también se les puede matar a balazos.

Y la segunda forma de pelear es con hechizos, que ya se nos había olvidado que el protagonista de este juego es un hechicero. Bueno, este aspecto está mucho más descuidado, no he encontrado a los hechizos tan atractivos de usar como las armas, y además para obtenerlos tendremos que gastar los mismos puntos que utilizamos para transformar el arsenal. Esto provoca que el jugador tenga que decidir entre hechizos o armas, siendo la segunda opción claramente la mejor. Los hechizos no son ni de lejos tan variados y versátiles como las armas, hay algunos interesantes, claro, pero después de probar unos cuantos en varias partidas, al final yo solo llegué a obtener uno que lanzaba cartuchos de dinamita a modo de bazooka y otro que pone un escudo para evitar el daño, ya que preferí gastar los puntos en las armas.

El juego también tiene un toque RPG bastante flojo pero que resulta suficiente. Conforme matamos monstruos y recogemos tesoros obtendremos puntos de experiencia que nos subirán de nivel. Cuando subamos de nivel, obtendremos puntos que los podremos distribuir entre Fuerza, para atacar cuerpo a cuerpo más fuerte; Espíritu, para tener más maná, vida para tener más salud; y capacidad para incrementar la munición máxima que podemos llevar. Subir cada uno de estos atributos nos irá permitiendo adquirir mejoras como “correr más rápido” u “obtener más munición”. Mejoras que, a fin de cuentas, no parecen influir mucho en la partida, pero están ahí.

Project Warlock bebe directamente de títulos como Wolfenstein 3D, Blake Stone o Corridor 7. Esto significa un diseño de niveles con ángulos de 90 grados y una escasísima verticalidad.

Cosa que para nada es algo malo, ya que analizo este juego según el contexto de la época en la que se inspiraron sus creadores. Pero aún así el diseño de los mapas de este Project Warlock deja bastante que desear.

Los niveles son básicamente laberintos. Hasta ahí, bien, ya que es lo que todos esperamos, pero dichos laberintos están construidos de una forma un tanto extraña. A veces parece que haya pasillos puestos ahí porque sí, que o bien te llevan al mismo sitio por el que entraste o a ninguna parte. Además, se ha abusado en exceso de un recurso concreto: hacer que las paredes de las habitaciones bajen para desvelar estancias cargadas de enemigos que te tienden emboscadas. Al principio mola, pero llegado cierto punto empieza a resultar muy agotador.

En la ciudad industrial los robots acechan a cada esquina. Este episodio es el que luce un pixel art más oscuro y apagado.

En cuanto a la búsqueda de llaves… Para el que no lo sepa, es muy común en los FPS clásicos tener que encontrar llaves de distintos colores que abran puertas concretas. Es un recurso que se implementa para fomentar la exploración del mapeado, pero resulta que Project Warlock a veces te planta las llaves justo en tu cara al empezar el nivel, mientras que otras veces encuentras la primera llave a poca distancia del comienzo. También sucede que consigues una llave, abres la puerta correspondiente y justo ahí esta la otra llave. Pero también ha pasado que hay varias puertas del mismo color que no llevan a ninguna parte y hay que ponerse a buscar cuál es la correcta y en fin… Se me han dado toda clase de situaciones extrañas con este tema.

Podemos decir que la exploración es tremendamente fácil, debido a una construcción de los niveles que es demasiado simple y te lleva de la mano hasta la salida. Por ello, el combate contra los enemigos resulta el único reto que propone este juego, lo cual es una pena.

Los gráficos son otro de los puntos fuertes del juego. Que puedo decir, 10/10 en este apartado sería quedarme corto.

Un píxel art impecable sirve para dar vida a la ambientación de este juego. Muy colorido y detallado, es un autentico deleite visual para los fans de lo retro. Las armas y enemigos son, evidentemente, sprites planos, en este juego se han utilizado cero polígonos, y todo lo que se mueve está animado de una forma brutal, con muchísimos frames que les dan a estos sprites un movimiento suave y fluido. Pocas veces he visto un trabajo de pixel art tan cuidado y detallado como este.

También si queremos descansar en medio de una partida, podemos toquetear las múltiples opciones gráficas del juego para darle un aspecto más antiguo. Entre las cuales se encuentran algunas para hacer que estemos jugando en un monitor de tubo o aplicar un filtro de gráficos de la Game Boy.

El yeti loco asesino nos intenta apalizar pero nuestra escopeta de doble cañón va a impedirlo. Podemos ver claramente el detalle que se ha puesto en el diseño de los enemigos.

Por otro lado, la música, no son composiciones tan contundentes como las que escuchamos en DUSK. Pero sí son melodías marchosas que combinan sonidos retro con otros más modernos y acompañan perfectamente los momentos incesantes de acción.

Los efectos de sonido han sido pensados para aportar brutalidad a la acción. La escopeta de doble cañón suena muy satisfactoria, por ejemplo, pero hay otros efectos que no son tan buenos: concretamente, la minigun me resulta muy chirriante. Aunque esto es sobre todo cuestión de gustos.

Project Warlock es un juego muy bueno. Con respecto a sus similares, se queda corto por su diseño de niveles y una rejugabilidad escasa (no más de cinco horas de juego si nos lo pasamos sin tener que volver a empezar) que se debe a la ausencia de modos de dificultad variados, logros escasos y desbloqueables. Además, es una experiencia limitada a un solo jugador, pero pese a ello muy variada y divertida.

Sin embargo, esto no quita que sea un título de mucha calidad y no puedo hacer otra cosa que recomendarlo. Por 11 € que cuesta en Steam, los vale todos y cada uno de ellos. Una experiencia que gustará a los fans de los FPS clásicos sobre todo, pero también a aquellos que les guste el pixel art y lo retro.

Project Warlock

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un buen juego con mucha acción y un apartado gráfico fantástico. Muy recomendado pese a sus defectos.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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