AnálisisPS4

Onimusha: Warlords – Análisis PS4

Samuráis y demonios remasterizados

Onimusha: Warlords llega a las consolas de última generación en forma de remaster, en una versión retocada y mimada del clásico que Capcom llevó a PlayStation 2 en 2001. Lo más lógico sería hacer un análisis exclusivo de los elementos añadidos de esta versión, es decir, un análisis del remaster propiamente dicho, pero no podía dejar pasar una oportunidad que me permitiera analizar esta joya de los videojuegos que en su lanzamiento me pilló muy pequeño para escribir sobre ella. Así que vamos, aquí va el análisis de Onimusha: Warlords para PlayStation 4.

La historia de Onimusha: Warlords nos lleva directos al Japón feudal, concretamente a 1560 durante la etapa Sengoku, cuando la nación del sol naciente estaba sumida en las guerras de clanes y los samuráis se alzaban como una de las figuras más prestigiosas de la sociedad nipona. El juego comienza con una bella cinemática que alterna entre el crecimiento de una larva de mantis religiosa y la presentación de Samanosuke, nuestro protagonista, y la princesa Yuki, quien será el elemento central de nuestra aventura. Durante esta secuencia conoceremos rápidamente cual es el objetivo de nuestro personaje: la princesa Yuki se siente amenazada por los rumores de que unos extraños monstruos deambulan por el castillo y envía una carta a Samanosuke para que acuda en su ayuda. Sin embargo, para cuando el noble samurái llega al castillo los demonios ya han raptado a Yuki.

Nuestra aventura tendrá como objetivo rescatar a la princesa, sin embargo, mientras avanzamos por el castillo y sus alrededores iremos topándonos con problemas y amenazas más preocupantes, como la inminente invasión demoniaca. A medida que avanzamos en nuestra búsqueda para recuperar a Yuki nos enfrentaremos a hordas de demonios y algunos jefazos, para frustrar los planes de invasión demoniaca.

Enfrentamiento de Onimusha Warlords Remaster
Desde el inicio de la aventura nos enfrentamos a extraños demonios.

La compañía de Osaka optó por llevar la jugabilidad y las mecánicas de Resident Evil al contexto de Onimusha: Warlords. A priori puede parecer un disparate basar un juego de acción con espadas mágicas sobre las mismas bases que otro en el que nos enfrentamos a zombis con armas de fuego convencionales, sin embargo, la receta funcionó a las mil maravillas. Onimusha optó por las cámaras fijas y los escenarios prerenderizados, y aquí podemos mencionar el primer aspecto destacable de este remaster. Las texturas están suavizadas, tanto en los escenarios como en los personajes, consiguiendo una imagen mucha más “limpia” y nítida. También han desaparecido los dientes de sierra y podemos jugar en formato panorámico de 16:9.

Pero las coincidencias con Resident Evil no se limitan a lo visual, sino que también incluyen lo mecánico. La aventura de Samanosuke no es un recorrido completamente lineal, ni estructurado en niveles, sino que como ocurre en la obra de Shinji Mikami recorreremos un escenario circular o cerrado, que, eventualmente, se ampliará añadiendo zonas nuevas. Tendremos que ir de aquí para allá, buscando llaves y otros ítems que nos permitan acceder a todas las zonas del mapeado, recorriendo pasillos y estancias hasta registrarlas a fondo. Precisamente en este aspecto del juego tiene mucho peso otra de las mejoras del remaster: el depurado del sistema de control. También se hace evidente la influencia de la saga Resident Evil en detalles como las hierbas curativas o los puzles que tendremos que realizar a lo largo de la aventura.

Combate Onimusha Warlords RemasterEn la versión de PS2 solo podíamos utilizar las cuatro direcciones (la cruceta de toda la vida) para mover a nuestro personaje, lo que nos obligaba a lidiar con los odiados “controles de tanque” que tanto se le han achacado a juegos como Resident Evil, Dino Crisis u otros tantos. En la versión de 2019 se ha implementado el uso de los joysticks analógicos, y hay que reconocer que se ha hecho de manera brillante, teniendo en cuenta que el juego sigue siendo el mismo, con las mismas limitaciones. Ahora no tendremos que detenernos por completo para realizar un giro cerrado, ni tendremos que pulsar dos botones de dirección a la vez (en esa postura de dedos infame) para describir un giro en diagonal. Los movimientos con el joystick son sorprendentemente suaves y fluidos, sinceramente me esperaba que se sintiera exactamente igual que en la versión original, con la única diferencia de la comodidad ergonómica del joystick, pero no, realmente se ha adaptado el movimiento del personaje. Sin embargo, aun nos encontramos con algunos residuos del “control de tanque”, por ejemplo, cuando cambiamos de plano en algunas ocasiones y nuestro personaje cambia de dirección automáticamente, llevándonos de vuelta sobre nuestros pasos.

La tónica jugable de Onimusha: Warlords se basa en la progresión de nuestro personaje a través de la eliminación de enemigos, pero no obteniendo experiencia directamente de ellos. Para mejorar nuestras armas y habilidades tendremos que absorber las almas de los demonios que matemos, utilizando para ello el guantelete mágico de los Oni que nos entregan al inicio de la aventura. Con estas almas mejoraremos nuestras armas mágicas, de rayo, fuego y viento, respectivamente, así como sus orbes mágicos, de los que dependen sus ataques elementales. Cada una de nuestras armas está enfocada a un estilo de combate distinto: equilibrado, lento y poderoso, y rápido y ágil.

Saber cual es el arma más indicada para cada tipo de enemigo será fundamental para superar los combates de la forma más satisfactoria y eficiente posible. Por su parte, mejorar los orbes mágicos potenciará el daño de los ataques elementales de cada arma, que también están pensados para enemigos distintos. La espada de rayos tiene un ataque final pensado para atacar a un enemigo poderoso y concreto, sobre el que descargamos una ráfaga de golpes imbuidos en trueno. La espada de fuego descarga un poderoso mandoble de llamas, directo y potente, pero pensado para enemigos lentos y grandes, ya que es fácil de esquivar por los enemigos más rápidos. Finalmente, la hoja de viento posee una habilidad mágica pensada para los enemigos rápidos y los grupos numerosos, al presionar triángulo creamos un tornado a nuestro alrededor, que daña y derriba a los enemigos cercanos. Es perfecto para enemigos débiles y ágiles, pero apenas tendrá efecto contra las moles demoníacas.

Combate Onimusha Warlords RemasterSin embargo, los orbes mágicos de cada espada sirven para más cosas fuera del combate. Mientras avanzamos por el mapeado nos encontraremos puertas bloqueadas con unos extraños bultos palpitantes de colores: azules, rojos y verdes, que se corresponden con trueno, fuego y viento; además estos bloqueos podrán tener uno, dos o tres núcleos. Para desbloquearlos tendremos que emplear el orbe del color correspondiente, y además tenerlo potenciado al mismo nivel como cantidad de núcleos tenga el sello. La exploración se siente muy satisfactoria en este título, cada nueva zona que abrimos consigue despertarnos las ganas de explorarla a fondo, probablemente gracias al comedido equilibrio entre exploración, puzles y acción, y precisamente en la acción nos encontramos otro de los puntos fuertes de Onimusha: Warlords, más concretamente en la progresión que deriva de la acción. La progresión de nuestro personaje y de sus habilidades está perfetactamente adaptada a la breve duración del juego, ya que la cantidad de almas necesarias para mejorar nuestras espadas y poderes no es, para nada, costosa de conseguir como puede resultar en otros juegos como Devil May Cry o God of War.

A pesar ser un juego breve, que podemos completar en unas 5-6 horas en nuestra primera pasada, y sin demasiadas prisas, Onimusha esconde algunos secretos y curiosidades muy interesantes. En primer lugar, y como más destacado de todos ellos tenemos el Dark Realm, o la Zona Oscura, como se le conoce en esta versión traducida. Se trata de una zona extra a la que podemos acceder hacia la mitad de la aventura, y que se conforma por distintos niveles consecutivos en los que tendremos que hacer frente a amenazas cada vez mayores para conseguir recompensas a cambio. La más importante de ellas es la ocarina Bishamon, que nos permite desbloquear el arma más poderosa del juego para enfrentarnos al jefe final. Este minijuego es otra de las recetas estrella de Capcom, que la compañía trasladó a otros juegos, como es el caso del Palacio Sangriento de Devil May Cry.

Por otro lado, encontraremos algunos objetos coleccionables, como las fluoritas (piedras de un extraño mineral que nos permitirán desbloquear aspectos extra del juego) o los diarios repartidos por todo el mapeado. Al hablar de estos documentos me toca nombrar otra gran mejora de esta versión respecto al original de 2001: las traducciones de los textos al español. Esto es un gran punto a favor del remaster, aunque también es el único aspecto donde he podido encontrar algo que reprochar al juego, por nimio que sea. En algunos documentos hay algunos fallos de traducción que denotan un trabajo no muy concienzudo a la hora de traducir los textos, o falta de revisión de estos.

Sala de OnimushaComo os decía antes, Onimusha: Warlords es un juego breve, sin embargo, invita a la rejugabilidad, ya que nos plantea ciertos requisitos para completar el juego con rango S o para desbloquear trajes alternativos o minijuegos y modos de juego extra, como el modo Ultimate, que nos permite iniciar la partida con todas las armas y poderes desde el inicio. Al completar la aventura desbloquearemos pequeños minijuegos, como los Espíritus Oni, que consiste en atravesar una serie de salas en las que romper una cantidad determinada de vasijas de almas antes que los demonios de la sala. Todos estos minijuegos y desafíos de rango tienen más sentido en la versión remasterizada, ya que, como todos los juegos de la generación, viene acompañado de una lista de trofeos que desbloquear.

En cuanto a lo técnico, Onimusha: Warlords cumple con todo lo que se le puede pedir a un remaster tradicional como este. Nos ofrece, como os comenté al principio, texturas suavizadas y eliminación de bordes de sierra, además, las secuencias de vídeo poseen una resolución mejorada, así como el diseño de los menús del inventario que han sido embellecidos y refinados. En cuanto al apartado sonoro esta versión cuenta con una banda sonora totalmente nueva y la posibilidad de elegir las voces en el japonés original.

El remaster de Onimusha: Warlords es una oportunidad perfecta para revivir la aventura de Samanosuke Akechi, y para vivirla por primera vez para aquellos que no jugaran al título original. A pesar de no ser un lavado de cara total, como lo son los remaster de Spyro o Shadow of the Colossus, incluye mejoras notables, especialmente el refinado del sistema de control. Onimusha es una aventura magistral y comedida que fue capaz de combinar las bases del survival horror con las de un juego de acción, consiguiendo un equilibrio realmente satisfactorio a nivel jugable.

Onimusha: Warlords

Puntuación Final - 9.5

9.5

Imprescindible

Una mezcla genial y equilibrada de survival y acción cuerpo a cuerpo. Un título que fue imprescindible en PS2 y lo vuelve a ser ahora.

User Rating: 4.72 ( 3 votes)
Etiquetas

JaviMGarcia

Made in 1992 y pegado al mando de una consola desde del 97. Aspirante a alcalde de Raccoon City, a cazador de Yharnam y a periodista de videojuegos. Si me quieres encontrar busca la consola más cercana.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X