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La Segunda Guerra Mundial en el videojuego

El primero de septiembre de 1939, el ejército Nazi invadió y tomó territorios polacos después de un sorpresivo y rápido ataque, estrenando sus maniobras de blitzkrieg o guerra relámpago. Este primer ataque abrió las puertas a lo que serían seis largos y costosos años de sangre, dolor y destrucción.

La corriente de sangre que comenzó en Polonia se convirtió en un río con ramificaciones en muchas partes del mundo. Desde la toma de París, la sangrienta batalla de Stalingrado, la caída de Berlín, las batallas en los fríos bosques belgas desde las Ardennas hasta los desiertos en el norte africano y las aguas teñidas de rojo del Pacífico. Este flujo turbulento terminó envolviendo a casi todo el mundo en mayor o menor medida.

Esta guerra tomó la vida de entre 50 y 70 millones de personas, aproximadamente. Es el conflicto bélico más catastrófico y sangriento que alguna vez haya experimentado la sociedad humana. El tamaño del acontecimiento dio pie a un gigantesco número de hazañas, pesadillas y aventuras. Tantos puntos de vista y tantas personas involucradas vuelven a este periodo histórico una mina de oro para contar historias.

Es por la anterior razón por la cual los 28638 libros que hay en el catálogo de Amazon EE.UU. (hablando solo de libros en la categoría de Historia) no sorprenden en absoluto. Leer cada uno de ellos a un ritmo de uno cada cinco días llevaría alrededor de 15 años, lo cual no es exactamente un par de fines de semana.

Por otro lado, hay 388 películas realizadas desde 1990 hasta la fecha. Ver todas ellas, acotándolas a una duración de dos horas, nos llevaría aproximadamente un mes. La cinematografía ha cubierto el tema desde los inicios de la guerra.

Pantalla de inicio de Wolfenstein

Según las listas de videojuegos de la segunda guerra mundial en Wikipedia, hay 328 juegos desarrollados desde 1981 hasta ahora. El primero realizado según esta lista es Castle Wolfenstein, quien sería el inicio de la saga WolfensteinEstos tres formatos han lanzado suficiente material como para ocupar el tiempo de más de una vida.

Teniendo en cuenta la cantidad de obras sobre la Segunda Guerra Mundial, queda claro que inspira lo suficiente para hacer grandes títulos. Aún así, ¿quiénes son algunos grandes representantes en el videojuego?

Lo que separa al videojuego de otro tipo de experiencias narrativas es la interacción. Mientras que en otros medios, como libros o películas, el consumidor solo puede ver la obra desde fuera, en el videojuego el jugador forma parte del universo establecido por el mismo.

Si bien los videojuegos se moldean para el jugador, dejándonos en papeles protagónicos, las acciones que tomamos recaen sobre nosotros. Sea una obra lineal o un RPG, cada acción que realizamos tiene una consecuencia sobre nuestro personaje y su mundo.

En un escenario como el de la Segunda Guerra Mundial, el jugador puede experimentar (con sus respectivas comodidades y beneficios de no haber participado realmente) la desesperación y desesperanza de la guerra. En  la misma medida, puede interactuar con las hazañas de guerra y los tiroteos en Peleliu, Bastonge o Berlín.

Aunque un primer acercamiento lógico nos indicaría que todo sería pegar tiros. De la mano de Lucasfilm Games en forma de trilogía nació una sorprendente simulación, pues la compañía desarrolló desde 1988 hasta 1992 sus títulos Battlehawks 1942, Their Finest Hour y Secret Weapons of the Luftwaffe que nos elevan a las batallas aéreas de la Segunda Gran Guerra. La tercera entrega fue particularmente buena gracias a los frutos de la experiencia con los dos juegos anteriores. Este juego incluía la opción de escoger tu bando, así como un manual de 200 páginas con la historia del acontecimiento.

Pantalla de juego de Silent Service

Cosa similar es Silent Service; este videojuego nacido en 1985 nos lanzaba en una simulación de submarino. Silent Service era increíblemente realista para su época, había que cuidar que el submarino no produjera burbujas en la superficie o decidir que táctica utilizar para atacar, las cuales eran tácticas reales utilizadas durante el conflicto. Se eligió ese título al juego porque era el nickname  de la Fuerza Naval Submarina de EE.UU. durante la guerra.

Entregas como Wolfenstein: The New Order nos invitan a vivir un mundo alternativo a partir de una ucronía. En este mundo, los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial y tras su victoria la gente vive bajo un duro régimen. Pese a las licencias que se toma y que se ubique en el futuro, nos da un punto de vista sobre lo que pasaría si la historia hubiera sido diferente.

Del mismo modo, hay entregas de estrategia como Hearts of IronEstos juegos son de una estrategia super sofisticada. Durante el juego, deberemos tener en cuenta aspectos políticos, sociales, económicos y hasta de investigación. Se puede elegir entre tres bandos: Aliados, Eje o Comintern. Si no se tiene la paciencia adecuada, este título puede desesperar. Sin embargo, la experiencia deja al jugador actuar históricamente o seguir sus propias vías, lo cual lo vuelve un título bastante interesante.

Company of Heroes es otro juego de estrategia de gran calibre. La saga se juega de forma similar a los Age of Empires. Es bastante usual que no se toquen estos temas desde la perspectiva alemana o japonesa. Señalaría a la pequeña campaña alemana como la gran aportación del tema, pues nos brinda un vistazo diferente a lo que siempre tenemos. Pese a ser un tema con gran controversia, es mejor conocer todas las caras del dado para generar una opinión.

Siendo la guerra como es, era natural llegar a los shooter. Este fenómeno histórico tiene un exceso de creaciones y en su mayoría son de este género dentro del medio de los videojuegos. Muchos títulos han aparecido con este apartado, pero hay tres grandes que entran en escena a continuación. Son tres juegos que dejaron escuela y que son dignos de probar al menos una vez.

Medal of Honor nació en 1999, con Steven Spielberg como productor y creador. Es gracias a la influencia se Spielberg que esta saga tiene tantos matices cinematográficos. Muchos de los actos presentados a lo largo de la franquicia también ocurrieron en la película Saving Private Ryan, película también creada por Spielberg. Uno de los actos más parecidos entre la película y los juegos es el desembarco en Normandia: esta operación fue una de las más grandes de la guerra, llegando a movilizar un total de 156000 soldados aliados.

La gran y exitosa carrera de Spielberg solo se compara al culto que rinde a las guerras mundiales, en particular la segunda. Esta familia de videojuegos tuvo un alto impulso cinematográfico y le valió ser memorable para quienes la jugaron. Al principio, Medal of Honor era un juego más de sigilo que shooter, lo cual fue cambiando con el tiempo. Tanto el sentimiento de estar jugando una película como la veracidad histórica eran los pilares básicos de estas entregas.

Carátula de Medal of Honor Frontline

Es con este ímpetu cinematográfico con el que llega Call of Duty. El que actualmente es de los títulos más criticados y comprados año tras año, nació siendo un título de la Segunda Guerra Mundial. Si bien no era muy novedoso en cuanto a mecánicas o gráficos, Call of Duty te hacia sentir acompañado. La saga de Activision siempre ha recurrido a un esquema de escuadrón, en el cual se hacer sentir al jugador parte de un grupo.  El sentimiento de camaradería de esta saga era la que la hacía tan llamativa en una época de lobos solitarios. Gracias a ello, pudimos llegar a sentir lo que era perder a un compañero o el sacrificio de los pelotones durante la guerra.

Call of Duty es actualmente una de las franquicias más saludables, con quince títulos publicados. Un árbol es fuerte por sus raíces y la saga tiene una buena base gracias a la Segunda Guerra Mundial.

Mientras más pasaba el tiempo, la tecnología para hacer videojuegos progresó. El realismo en el medio era, poco a poco, más intenso y fue así como llegó Red Orchesta 2: Heroes of Stalingrad . Este título fue de los primeros juegos de la temática en implementar mayor realismo al gameplay. Introdujo el iron side, coberturas en cualquier objeto, caída de bala y un manejo espectacular de tanques. El juego se sitúa en la encarnizada batalla de Stalingrado, la cual fue una de las más sangrientas y mortales. El promedio de vida era de un par de días y los líderes asesinaban a cualquiera que diera un paso atrás. Notas aparte, se conoce a los oficiales alemanes que intentaron asesinar a Hitler como Red Orchesta, que lamentablemente fallaron. Con esta entrega, pudimos sentir algo más apegado a lo que fue disparar, cargar y manejar ciertos vehículos en este periodo.

El videojuego, al menos en la experiencia del jugador, se compone de gráficos, mecánicas, narrativa y ambientación. Con el paso de los años estas características han mejorado notablemente. Actualmente el fotorrealismo genera un impacto mayor en la experiencia.

Lo que antes se componía de unos cuantos bits, ahora genera una sensación suave y voluminosa. Ahora podemos ver con todo lujo de detalle el desgarro humano que se generó en las batallas sucedidas durante la guerra.

Sin embargo, un apartado gráfico excelente no es lo único que se necesita. La narrativa juega un papel fundamental. Wolfenstein no busca provocar una reflexión, y la mayoría de los videojuegos tampoco lo hacen. Sin embargo, no hay que cargar de filosofía un videojuego que habla por sí solo de los horrores de la guerra.

Fotografía de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial

Jugar sin conciencia usualmente es lo que buscamos los gamers. Muchas veces utilizamos este medio para salir del mundo real y pasar un buen rato. El videojuego nos permite interpretar una historia donde podamos fracasar y volver a intentarlo sin preocupaciones. Algunos buscan una historia de aventuras, de amor, violenta, deportiva o fantástica. Después de todo, queremos vivir algo que nos regale un poco más de emoción que las preocupaciones del mundo real. Sin embargo, es importante tomar unos momentos para reflexionar en videojuegos como los ambientados en esta época para pensar en los costos de una guerra.

Probablemente estos videojuegos no buscaban la reflexión, pero nos pueden ayudar a pensar dos veces antes de apoyar conflictos armados. Día a día, en muchas partes del mundo se libran guerras, como en Siria. El apoyo a este tipo de situaciones siempre va a lastimar al mundo y a nuestra sociedad. Quizás, con una concientización del jugador, se puedan generar grandes cambios en lo que respecta al pensamiento crítico y apoyo a ciertas acciones globales y sociales. En el mundo hay aproximadamente 2,3 mil millones de jugadores según estimaciones de Newzoo (la mayor organización estadista de juegos y deportes), si de al menos la mitad de ellos llega algún mensaje, de algún videojuego, no necesariamente de guerra, el camino estaría hecho.

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arcano97

Demente super eminente. Mi primera frustración gamer fue a los seis cuando no podía vencer al centauro en el juego de Hércules.

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