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Florence y cómo contar una historia de amor minimalista

El arte de saber transmitir mucho con muy poco

Este artículo contiene spoilers

El otro día jugué a Florence. Y lloré.

Al terminar el juego, me sentí de una forma muy extraña, nunca antes había sentido algo parecido al jugar un videojuego, y mucho menos con uno tan simple y corto. Me quedé mirando al techo, asimilando todo lo que el juego había conseguido transmitirme y pensé: “Debo escribir sobre esto”. Así pues, esta es mi forma -o al menos un intento- de plasmar todo lo que Florence logra hacer sentir al jugador siendo un juego tan minimalista. Pónganse cómodos.

Antes de empezar, hay que contextualizar un poco qué es este videojuego y de dónde viene.

Florence es un juego indie, una novela interactiva en forma de minijuegos para dispositivos móviles (Android e iOS), hecho por Mountains y publicado en 2018 por Annapurna Interactive. Pese a ser la primera obra de este estudio independiente, ha logrado nominarse en los Video Game Awards 2018 en tres categorías: Juegos por impacto, Mejor juego de móvil y, más importante aún, el premio a Mejor debut de juego indie.

La historia de Florence gira en torno al romance del primer amor, narrado a través de seis actos estructurados en capítulos, donde cada uno forma parte del progreso en la vida de Florence; centrándose en cómo cambia y evoluciona ella como persona mediante el enamoramiento, estar en una relación y todas las consecuencias que conlleva, independientemente de si son positivas o negativas, aunque de esto hablaremos más adelante.

El videojuego en sí es muy simple, no requiere habilidad y tampoco necesita demasiada participación del jugador, ya que es un juego en el que hay que dejarse llevar por la historia, las imágenes y la música, poniéndonos en la piel de Florence Yeoh, una joven china. Florence lleva una vida poco satisfactoria, vive sumergida en la rutina, haciendo un trabajo que no le gusta, con una madre muy exigente y sobreprotectora y completamente sola. Así pues, el juego nos pone en esta situación a través de su música -ya que no cuenta con ningún diálogo escrito ni hablado-, imágenes e interacciones: una vida gris que se centra en despertarse, coger el metro, hacer un trabajo muy monótono, aguantar las broncas de nuestra madre por teléfono (a las que no hacemos mucho caso, ya que las respuestas que le damos siempre son vacías y podemos hasta repetirlas), volver a casa y vuelta a empezar.

Florence rutina

Todo podría continuar así hasta que, por casualidad -o destino, quizá- el móvil de Florence se queda sin batería mientras escucha música por la calle. Este pequeño hecho hace que salgamos de nuestra “burbuja gris” y observemos -o mejor dicho, escuchemos- el mundo que nos rodea y, de nuevo, nos dejemos llevar. Así es como, por casualidad, vemos a Krish, un chico indio que toca el contrabajo en la plaza de la ciudad, y su música, al igual que él, enamora a Florence desde el primer instante. Poco después, siguiendo esta casualidad o destino, tenemos un encuentro fortuito con Krish, quien nos da su número de teléfono y nos invita a salir.Florence música

Las primeras citas son todo un mundo. Estamos nerviosos, no sabemos qué ponernos, qué decir, dónde ir, si llegar antes o un poco más tarde… Un montón de dudas nos invaden los pensamientos y nos dan ganas de huir corriendo. Más tarde vemos que eso es una estupidez, y reunimos coraje y nos plantamos en la cita, esperando que todo vaya bien, intentando aguantar la vergüenza y mantener el tipo con la persona que tenemos delante que nos ha llamado la atención en un primer momento.

Si la atracción es mutua, todo acabará saliendo bien al final, pero es muy común -y completamente normal- que la conversación no fluya al principio, cueste sacar temas de conversación o haya algún que otro silencio incómodo. Este hecho Florence sabe plasmarlo a la perfección y de forma muy elegante a través de su minijuego con los bocadillos de diálogo: para poder completar uno de estos bocadillos, que representan aquello que dice Florence, hay que unir las piezas del puzle que forman el bocadillo. Al principio, como es lógico, el puzle es más difícil y consta de muchas piezas que están muy desordenadas, pero a medida que vamos cogiendo confianza con Krish, lo vamos conociendo más y nos sentimos más cómodos, las piezas disminuyen y aparecen más desordenadas, hasta el punto que, en la última cita, hay solo una pieza, que prosigue del primer beso.Florence Puzle

Si hasta ahora Florence no ha conseguido enamorarles, hay que decir que el juego mejora aún más.

Florence es feliz. Se siente muy realizada consigo misma, y estar con Krish le ha cambiado para bien, se ve perfectamente que su amor le ayuda a dar lo mejor de sí misma. Es muy importante hablar de los sueños personales, aquellos que nos mueven, nos inspiran y nos motivan. Krish ama la música, y gracias a que Florence le motiva y le ayuda a reunir valentía para hacerlo, consigue unirse al Conservatorio de Música, su mayor sueño. Por otro lado, la pasión de Florence desde que era pequeña es el arte y la pintura, sueño que tuvo que reprimir por culpa de las exigencias de su madre, que quería que madurase y “consiguiera un trabajo serio y digno para ser una mujer de provecho”, como suele decirse. Así pues, por primera vez Florence se ve capaz de ser ella misma y llevar su pasión a cabo, todo gracias al amor y, sobre todo, que alguien cree en ella.

Florence ConversaciónAún así, todos sabemos que la vida no es siempre de color de rosa, y Florence y Krish tienen su primera discusión. La primera pelea en una relación siempre es un momento muy tenso y difícil, ya que queremos mucho a la otra persona y no entendemos cómo podemos estar gritándonos y llevándonos la contraria con nuestra pareja. Esta pelea Florence la transmite de nuevo con sus bocadillos, donde la música toma un tono más abrupto y las formas de las piezas del puzle tienen unos bordes más poligonales y puntiagudos. Aún así, y ambos poniendo de su parte, logran solucionarlo, y seis meses después, deciden irse a vivir juntos.

Una vez ya nos hemos encariñado con ambos personajes, podemos sentir que formamos parte de esa relación, entendemos sus historias y vemos que “están hechos el uno para el otro”, aunque esta expresión también conlleva algo negativo: la rutina. Al estar en una relación en pareja, el amor que sentíamos al principio, aquella sensación de estar locamente enamorado se va desvaneciendo. Nos vamos acostumbrando a la convivencia, y con el tiempo, vemos que la persona con la que estamos no es tan perfecta y maravillosa como lo veíamos al principio.

FlorenceA raíz de este hecho pueden surgir algunas diferencias, y con ello, discusiones. Esto representa un punto de inflexión en la vida de Florence, ya que después una fuerte discusión con Krish, donde las piezas de los bocadillos cada vez  son más puntiagudas y abruptas, terminan rompiendo. La moraleja que saqué de este episodio es que, cuando dos personas no encajan, simplemente no encajan, y no hay que forzar las cosas. Todo este capítulo en la vida de Florence y Krish está lleno de metáforas visuales, preciosas y muy minimalistas, que refuerzan el mensaje que quiere transmitir el juego y hace que Florence sea una obra tan única y especial.

Después de esta ruptura podemos sentir perfectamente el dolor y el mal momento que está atravesando Florence, y, si el jugador está realmente sumergido en la trama, puede llegar a empatizar mucho con ella, hecho que a mí me ocurrió.

Aún así, Florence, más allá de ser un juego de amor, nos da una valiosa lección: la superación de uno mismo individualmente para encontrar aquello que nos apasiona de verdad y hacerlo para ser felices. Así pues, después de un periodo de “duelo” -como es normal después de todas las rupturas- Florence decide retomar su amor por el arte y la pintura y decide llevarlo adelante como nunca antes ha hecho, y triunfa.

FlorenceEn conclusión, no puedo recomendar lo suficiente que todo el mundo juegue a Florence. Es un juego muy barato -su precio es ridículo en comparación a su calidad- y muy corto. Estemos enamorados, salgamos con alguien, hayamos sufrido un desamor o una ruptura, jugar a este videojuego es un viaje excelente, que nos cuenta una historia muy simple y con muy pocos recursos, pero la grandeza de este juego se encuentra en este minimalismo: el arte de saber contar mucho y saber transmitir aún más con muy poco.

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Pol Belzunces

Sic · Parvis · Magna. Me apasionan los videojuegos, aunque también me encanta el cine y el mundo de la comedia. Mi "trifuerza" de videojuegos favoritos son la saga Bioshock, Uncharted y Metal Gear. Tengo debilidad por la estética de los años 80, así que sí, Hotline Miami es de mis juegos favoritos.

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