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Fallout 76 – Análisis PC

Bethesda lleva el universo Fallout al juego online intentando mantener su esencia

Año 2102, Appalachia (Virgina occidental). Con la llegada del Día de la Recuperación concluye nuestra estancia en el Refugio 76, uno de tantos otros construidos a lo largo de los Estados Unidos, para proteger a sus habitantes del apocalípsis nuclear ocasionado por la Gran Guerra. En concreto nuestro refugio fue construido por Vault-Tec como centro de control, para comparar la evolución de sus ocupantes respecto a la de los refugios destinados a experimentos sociales. La apertura estaba programada originalmente para el año 2097, pero las condiciones exteriores forzaron su apertura tardía, veinticinco años después de la guerra. Somos el último superviviente en abandonar el búnker y salir al mundo exterior con el objetivo de repoblar el oeste de Virginia.

Ahora toca volver hasta el presente, apenas un par de semanas después del lanzamiento de Fallout 76. El título fue anunciado por Bethesda durante el pasado E3 –previas numerosas filtraciones-, como un spin-off que llevaría el juego online al mundo de Fallout. Dicho lo cual, he de hacer un inciso para advertir que ese concepto se convirtió en uno de mis mayores anhelos desde el día en que puse un pie en el Yermo de Fallout 3. Porque yo me aficioné a esta saga con el primer título de Bethesda, aunque a posteriori jugase a las maravillosas obras de Black Isle, y os aseguro que mil veces fantaseé imaginándome recorriendo esos lugares cooperando con amigos. Hago esta advertencia porque reconozco que la gente del estudio con base en Maryland no lo tenía especialmente difícil para convencerme. El simple hecho de pensar en Fallout 4 con opciones multijugador convertía a esta nueva entrega en un must have para mí, pero… ¿Ha logrado finalmente serlo?

Voy a comenzar a construir esta casa, o mejor dicho este C.A.M.P., por el tejado, empezando con una conclusión para luego profundizar en cada uno de los enfoques de mi análisis. Respondiendo a mi propia pregunta, SÍ, me gusta Fallout 76, y aunque con cuantiosos asteriscos he de decir que me ha convencido. El motivo es que han cumplido con lo que yo esperaba, y el planteamiento básico del juego es fiel a la premisa inicial prometida. Entiendo la sensación que muchos han tenido de que se trata de un Fallout descafeinado y plagado de defectos, que parece ser más de lo mismo y cuya historia ha perdido consistencia, pero pese a todo creo que los fans como yo pueden encontrar algo de luz entre tanta oscuridad.

Fallout 76

Partimos de la base de que Bethesda pretendía crear un juego en el que el protagonismo se lo llevasen los jugadores, sus decisiones e interacciones, pero sin dejar de sentir que estamos en Fallout. El primer cambio respecto a los juegos principales de la saga lo vemos en la ausencia de NPCs humanos, algo que va inexorablemente ligada al planteamiento de la historia y las misiones. Para muchos ha supuesto una enorme decepción, y los desarrolladores argumentan que su intención era por un lado que los humanos en el juego fuesen siempre reales, y por otro que sintiésemos estar entre los primeros supervivientes en volver a pisar el oeste de Virginia. Hasta aquí parece una explicación razonable, pero todo se va al traste cuando nos encontramos con servidores limitados a ¡24 jugadores! Imaginad lo que ello supone en un entorno que tiene aproximadamente el cuádruple de extensión que el de Fallout 4. Basta con activar el mapa del juego para ver que los pocos puntos blancos que representan al resto de jugadores, y por ende de humanos, están dispersos y a decenas de kilómetros virtuales de distancia. Esto implica una permanente sensación de soledad y de que el mundo está completamente vacío, que desgraciadamente el resto de NPCs robóticos y criaturas del Yermo no revierten. No consigo comprender la decisión de limitar de manera tan extrema el número de conexiones a un mismo servidor, aunque intuyo que se debe al temor de que una cifra más alta afectase al rendimiento y sincronización de los servidores.

De cualquier manera no es justificable, y aunque un mundo tan grande acogería sin problemas a 300 o 400 jugadores, creo que lo mínimo exigible para darle vida a Appalachia serían como poco 100 clientes por servidor. Es posible que añadiendo NPCs humanos esta sensación se viese reducida, y no veo por qué no podrían existir, participando en las misiones, comerciando, como habitantes hostiles o incluso potenciales víctimas a las que saquear sin compasión. Sea como fuere, la decisión de Bethesda es firme y salvo que decidan dar un giro radical al planteamiento en futuras actualizaciones, no parece que dicha situación vaya a cambiar.

Fallout 76

Esta ausencia de NPCs humanos es algo que, como digo, afecta sustancialmente a la historia del juego y al desarrollo de su campaña. Desde nuestra salida del Refugio 76, nuestro devenir en Appalachia estará guiado por instrucciones en terminales informáticos, mensajes en holocintas y anotaciones repartidas por todo el Yermo. Este estilo indirecto rompe totalmente el ritmo narrativo y el interés que suscitaban los acontecimientos en entregas anteriores, limitándonos a repetir una y otra vez las mismas acciones para avanzar por la trama principal. Todo se centra en seguir los pasos de los que estuvieron en el Yermo antes de la apertura de los refugios, de forma que nuestro papel es la historia es de meros espectadores que van descubriendo lo que otros hicieron sin que nuestros actos cambien nada. ¿Quién no recuerda con emoción el momento Megatón de Fallout 3? Pues lo siento, pero en Fallout 76 podéis decir adiós al impacto de nuestras decisiones en la historia, y en el destino del mundo que nos rodea.

El resto de misiones secundarias y los eventos funcionan de manera similar, a través de notas o señales de radio que iniciarán algún desafío o nos darán instrucciones concretas para resolver pequeñas historias. Más allá de lo repetitivas que son, y lo poco que invitan a sumergirse en nuestro rol de superviviente post-apocalíptico, creo que especialmente en los eventos existe un enorme potencial que por el momento Bethesda no ha explotado en absoluto. Actualmente los retos de este tipo de misiones se centran en defender algún punto de varias hordas de enemigos, escoltar algún robot o cazar determinados elementos inmiscuidos en algún incidente, aunque confío en que consigan sacar partido con eventos más originales, mejores recompensas y, en definitiva, más posibilidades de sentir que somos parte de algo y participar con el resto de jugadores.

Servoarmadura en Fallout 76

Por todo lo comentado, Fallout 76 ofrece sus mayores posibilidades a aquellos que busquen jugar en equipos, que pueden ser de hasta 4 jugadores, y cuyo enfoque principal sea la exploración, la recolección y el PVM. En esta faceta es donde a mi parecer el juego explota sus mejores virtudes, ya que la gran ambientación y el diseño de las localizaciones incitan a descubrir cada nueva ciudad o estructura que aparece en nuestro horizonte, surgiendo inevitablemente enfrentamientos con las muchas criaturas hostiles que habitan Appalachia. Combatir y asaltar en equipo es mejor, porque el hecho de jugar con amigos lo hace más divertido, pero he de decir que no precisamente porque el sistema de equipos esté bien diseñado. Formar parte de un squad aumentará la experiencia que conseguimos, anulará el daño entre los integrantes y nos permitirá realizar un viaje instantáneo de forma gratuita hasta el punto dónde se encuentre otro componente. Sin embargo las interacciones son muy limitadas, el comercio está lastrado por la tosquedad de los menús y el inventario, y no existe ningún tipo de balance del nivel de los enemigos, por lo que algunos enfrentamientos se tornan demasiado sencillos por la simple superioridad numérica.

En cuanto a nuestras posibilidades de avanzar por el Yermo sin problemas -solos o acompañados- Bethesda ha querido incluir también el factor supervivencia, algo que podríamos decir que funciona bastante bien, y nos mantiene permanentemente vigilando el hambre y la sed. El nivel de contaminación radioactiva dejará de ser nuestra única preocupación, y a los radaways y rad-x se suman ahora el agua y los alimentos como factores clave para mantener una buena salud, y poder enfrentarnos con garantías a los enemigos. Aunque ojo con tomar alimentos sin control o agua en mal estado, ya que podremos adquirir distintas enfermedades que mermen nuestra habilidad y nuestra vida.

Fallout 76

Dicho lo cual, el enfrentamiento a los NPCs no será la única oferta de combate del juego, que también nos permite afrontar enfrentamientos PvP. Para poder iniciar o recibir hostilidades de otro jugador tendremos que llegar a nivel 5, aunque nuevamente el sistema ideado por Bethesda fracasa a la hora hacer atractiva esta faceta. En primer lugar tenemos el inconveniente del mencionado límite de jugadores por servidor, que se traduce en muy pocas posibilidades de encontrarnos con nadie de forma natural, y en segundo, si conseguimos encontrarnos con otros supervivientes, o perseguimos a alguno a través del mapa, la protección de jugadores pacíficos hace prácticamente imposible que alguien muera. Si un jugador ataca a otro, a no ser que la víctima responda al ataque, se verá protegida mediante una enorme reducción del daño y le permitirá escapar sin inconvenientes.

Para que os hagáis una idea, a mí me ha pasado encontrarme con mi personaje en nivel 12, sin prácticamente equipo ni armadura, frente a un equipo de tres jugadores entre los niveles 60 y 70, equipados con servo-armaduras y armados hasta los dientes, que fueron incapaces de causarme un daño importante pese a dispararme de todo durante un buen rato –mini bombas nucleares incluidas-. Y para más inri, si finalmente conseguimos un enfrentamiento real, la recompensa para el vencedor consiste en unas pocas chapas y la posibilidad de robar la chatarra del rival abatido. Un premio irrisorio, que junto al resto de inconvenientes, hacen del PvP un aspecto intrascendente en el juego.

El único momento en el que la cosa se pone emocionante llega cuándo asaltamos una propiedad ajena, pues se nos colocará el cartel de “Se Busca” y se activará automáticamente el enfrentamiento sin protecciones, además de eliminar los indicadores del resto de jugadores en el mapa. Pese a este pequeño caramelo, queda frustrado mi sueño de moverme por un Yermo donde los Player Killers –”PK” de toda la vida- sembrasen el terror, y los habitantes de bien encontrasen resguardo en zonas custodiadas por poderosos Protectrones con un sistema de Guards al más puro estilo Ultima Online. Meh.

Uno de los elementos más característicos de Fallout es el Pip-Boy de RobCo, un aparato electrónico acoplado a nuestra muñeca que nos permite interactuar con prácticamente todos los elementos del juego. Misiones, stats, inventario, estados, equipamiento, holocintas, anotaciones, etc, todo se gestiona desde este dispositivo con una peculiar e inconfundible interfaz, que se mantiene intacta en Fallout 76. El toque retro siempre es un punto a favor, pero ¿hasta qué punto es funcional? Personalmente pienso que para algunos aspectos como el control de niveles, reparto de puntos de habilidad, estados de nuestro personaje o selección de misiones, cumple bien su cometido. El problema llega con la gestión del inventario y todo lo que recolectemos, que se vuelve una labor tediosa y frustrante, que necesita un re-diseño urgente. Creo que el componente online y social de este Fallout 76 suponía una gran ocasión para introducir mejoras en el sistema y los menús de comercio, selección de armas, equipamiento, y sobre todo de la chatarra, pero Bethesda ha optado por repetir una fórmula nefasta y desfasada.

Creación en Fallout 76

Aunque en menor medida, esto afecta también a todo el proceso de crafteo y construcción de nuestro C.A.M.P. Nuevamente mediante la recolección de todo tipo de materiales, y previa localización de los correspondientes planos, tendremos la posibilidad de desplegar nuestro campamento base en cualquier punto del mapa y construir en él una auténtica fortaleza. Dentro de un espacio concreto, y respetando el terreno y los obstáculos, podremos edificar, añadir defensas, cosechas, cocinar, depurar agua, descansar etc. También tendremos a nuestra disposición todos los bancos de trabajo, para modificar o reparar armas y armaduras, desguazar la chatarra y demás labores esenciales, además de un montón de elementos de decoración para convertir nuestra base en nuestro auténtico hogar. Uno de las decisiones acertadas en Fallout 76 es que cualquier C.A.M.P. desplegado es visible para todos los jugadores del servidor, de forma que podremos ver lo que otros construyen, utilizar sus servicios o incluso asaltarlos y enfrentarnos a ellos. Y la colocación de los mismos tiene un componente estratégico, ya que nos podremos desplazarnos gratis desde cualquier punto del mapa hasta nuestra base.

Llegamos a uno de los principales problemas del juego, que poco a poco se ha ido convirtiendo en una inmensa losa para sus desarrolladores. En la víspera del lanzamiento de la beta cerrada, de la cual os dejé mis primeras impresiones, el estudio ya advertía que la optimización del juego para un entorno online implicaría un uso limitado de recursos. Pero no todo vale para que un juego funcione, y tanto a nivel gráfico como en cuanto a rendimiento, Fallout 76 hace aguas por todas partes. Bethesda sigue utilizando en sus juegos el motor Creation Engine, creado en 2011 para Skyrim, utilizando como base Gamebyro, el motor empleado por Morrowind en en el año 2002, o lo que es lo mismo, un motor totalmente obsoleto que además nunca han sido capaces de pulir. Ya en su día Fallout 4 fue ampliamente criticado por este aspecto, y tres años después los problemas no solo persisten, sino que incluso se agravan.

Fallout 76

Más allá de carencias como una distancia de visionado limitada y poco nítida, texturas muy flojas y en general un acabado de efectos bastante pobre, el juego adolece de todo un repertorio de defectos gráficos. Los más evidentes son como en anteriores entregas el popping de objetos, construcciones y enemigos, y el stuttering, que provoca molestos parpadeos en las texturas de grandes superficies del entorno. Pero sin duda lo más problemático es el rendimiento, con caídas bruscas del framerate e incluso la congelación de la imagen en momentos concretos. En mi caso ejecuto el juego en un PC con un i7 5930K @ 4.5 GHz con refrigeración líquida, un SLI con dos MSI GeForce GTX 980Ti 6 GB, 32 GB DDR4 @ 3200 MHz, una placa ASRock X99X Killer, e instalado en un disco SSD Samsung 850 EVO, funcionando bajo Windows 10. Si nos fijamos en los requisitos recomendados por Bethesda, están muy por debajo de mi configuración, algo que a priori parece real, pues el inicio del juego a 1080p y gráficos en Ultra es fluido y se mantiene por encima de los 60 FPS. El problema llega cuándo empezamos a recorrer Appalachia y los escenarios crecen, se complican y se llenan de enemigos, causando ralentizaciones muy desagradables, y problemas de todo tipo que estropean de sobremanera la experiencia jugable. Desconozco si desde Bethesda serán capaces de dar una solución futura a este tema, o al menos rebajar los inconvenientes, pero desde luego tienen por delante mucho trabajo.

Todas las carencias técnicas que presenta el juego se camuflan en gran medida gracias al excelente trabajo artístico. La ambientación de Fallout es per sé un poderoso reclamo para cualquier amante del género, y en Fallout 76 el nivel es sobresaliente. Es cierto que la inmensidad del oeste de Virginia se siente vacío por la falta de contenido y misiones, pero no por su diseño. Recorriendo el nuevo Yermo nos encontraremos un mundo teñido con su tradicional paleta de colores otoñal y su estética retro ambientada en los años 50, en el que pese a las enormes dimensiones, siempre encontraremos algún lugar interesante a nuestro paso. Grandes ciudades devastadas, pueblos pintorescos, estaciones abandonadas, todo tipo de edificaciones y fortalezas, instalaciones subterráneas, laboratorios, estructuras militares y un sinfín de localizaciones a explorar, todas ellas repletas de detalles, secretos y elementos para recolectar. Algunos jugadores posiblemente aumenten su dosis de frustración al descubrir que un mapa tan espectacular está tan mal aprovechado.

Mapa de Fallout 76

El otro componente santo y seña de la franquicia es sin duda su banda sonora. La selección musical de Fallout y su integración en el gameplay siempre han sido exquisitas, y Fallout 76 no decepciona. Compuesta nuevamente por Inon Zur, el maestro encargado de la saga desde que cayó en manos de Bethesda, nos ofrece un repertorio musical que endulzará y aportará emoción a nuestras andanzas por el Yermo. Ya sea con sus melodías de acción, o con las listas de canciones que escucharemos en las diversas emisoras de radio, los amantes de la música disfrutarán enormemente con sus temas bizarros y pistas de mediados del siglo pasado. Por su parte el doblaje también gana enteros, y es probablemente la única faceta que se aprovecha de la falta de NPCs humanos a los que poner voz, de forma que el menor contenido ha servido para aportar calidad al resto de diálogos.

Si volvéis al punto de partida olvidando todo los comentado hasta el momento, y os paráis a pensar en el planteamiento básico de Bethesda con Fallout 76, recordaréis que su premisa consistía en ser el primer Fallout online. Pues bien, el juego te hace sentir en Fallout y te permite hacerlo con amigos, lo que supone un sueño hecho realidad para mí. Appalachia es una región preciosa, con una ambientación sublime que esconde algunas de las mejores localizaciones que hayamos visto en la saga, y cuya exploración en compañía puede derivar en perder la noción del tiempo jugando y recorriendo sus rincones post-apocalípticos. Tengo motivos suficientes para disfrutar de horas y horas, y dado que considero que precisamente ese es el objetivo final de un juego, y a fin de cuentas lo más importante a juzgar, a mí sí que me ha convencido.

Fallout 76

Como conclusión final puedo decir que recomendaría dar una oportunidad a Fallout 76 a aquellos amantes de la saga que compartan mi mismo anhelo de recorrer su mundo acompañados, y que de por sí sean capaces de disfrutar paseando por el Yermo y descubriendo sus secretos. El resto de jugadores creo que como norma general se sentirán decepcionados, especialmente si valoran la profundidad y posibilidades de anteriores entregas, o si no siendo fans de Fallout, vienen de otros MMORPGs mucho más nutridos y pulidos. Pese a todo me niego a creer que el juego no tenga margen de mejora, y tratándose de uno de los nombres más emblemáticos de Bethesda, confío en que sigan trabajando para mejorar la experiencia y dejar atrás alguno de los aspectos más negativos del título. La guerra, la guerra no cambia nunca… Esperemos que Fallout 76 sí.

Fallout 76

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Fallout 76 es un experimento posiblemente fallido de llevar el Fallout de siempre al juego online, que se queda corto en despliegue y contenido, pero que sin embargo puede llegar a gustar mucho a los amantes de la saga.

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GranKhan

Apasionado del mundo de los vídeojuegos, y en general de todo lo que lo rodea. Jugador desde que pude sostener un mando. Director de la Comunidad y el canal de YouTube "DominiosDeGranKhan".

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