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Trouserheart – Análisis Switch

Una aventura en calzoncillos

Hoy analizamos un juego que trae consigo un tema interesante a debatir: ¿Hasta qué punto merece la pena trasladar un juego de plataforma? En concreto, de móviles a consolas y viceversa.
El juego es Trouserheart, un título desarrollado por Dicework Games y distribuido por 10tons Ltd que tuvo muy buena recepción en su salida para iOS y Android en 2013. Ahora, han decidido dar el salto y entrar al terreno de las consolas de sobremesa; en concreto, Nintendo Switch. ¡Comencemos la aventura!

La sinopsis de Trouserheart es sencilla: un goblin travieso roba los pantalones al rey, el personaje que manejaremos durante el juego. Nuestro objetivo es claro y conciso: debemos recuperar los pantalones.
Trouserheart es un juego con gracia a la hora de presentar su contenido. El humor está presente a lo largo de toda la aventura, desde los logros absurdos hasta los chascarrillos en referencia a otros videojuegos; alguno de ellos lo descubriremos en breve. Es un título que desea, ante todo, que te diviertas y pases un buen rato durante el transcurso de la acción. Sin embargo, aquí llega mi primer problema: la aventura principal es extremadamente corta.

Aquí va a haber bronca…

El juego dispone de dos dificultades: casual y difícil. La primera es extremadamente fácil, completar la trama principal lleva menos de una hora. En la segunda dificultad se plantea un mayor reto, aunque se limita a aumentar la cantidad de enemigos y la fuerza con la que te pegan. Por otro lado, también tiene un modo de muerte permanente, en el que deberemos superar la aventura sin morir. Aviso de antemano que es muy sencillo no morir en el juego, aunque es un modo de juego que aporta diversión, interés y presión a la partida.
En resumen, Trosuerheart es un juego por el que se pierde el interés de una forma vertiginosa dada la corta duración de su campaña principal y el escaso contenido que ofrece después de superarla.

Trouserheart es un videojuego de acción “hack and slash”, exploración lineal de mazmorras con toques de RPG. El juego se compone de cuatro mundos en los que deberemos asaltar sus castillos, niveles, en busca de nuestros preciados pantalones. Es decir, tiene un planteamiento de distribución de niveles similar a Super Mario Bros. Una vez nos adentramos en un castillo avanzaremos por las distintas salas que lo componen.
Por norma general, las salas tendrán enemigos contra los que pelearemos con nuestra espada. Cuando hayamos perpetrado la masacre, se desbloquearán las puertas y accederemos a la siguiente mazmorra. Algunas veces no será así, existen salas con puzles pequeños que nos darán oro, el cual invertiremos después, y corazones para recuperar nuestra vida. Al final de cada castillo nos enfrentaremos a un jefe que, al vencerle, desbloqueará el siguiente nivel.

Mi jefe favorito

Al derrotar enemigos y superar niveles encontraremos oro, este recurso lo invertiremos en nuestro castillo para mejorar los objetos del protagonista; una mecánica muy común en los juegos para móviles. Sin embargo, engancha completamente al título y es el aliciente principal por el que seguimos completando mazmorras. Ver al protagonista con las mejores armas y armadura, pero con sus calzoncillos relucientes, es una de las sensaciones más satisfactorias e irónicas que te presenta el videojuego. Como podréis observar, el juego es simple y sencillo. Además, es interesante el planteamiento de las salas de los castillos, las cuales se tratan de áreas pequeñas en las que deberemos gestionar el espacio para solventar los enfrentamientos. Sin embargo, pese a ser un juego con unas mecánicas sólidas y un planteamiento sencillo, tiene fallos que destruyen por completo su experiencia.

El menú de mejoras, simple y sencillo… pero muy de móvil.

Comienzo por la Inteligencia Artificial. Existen ciertos enemigos en Trouserheart que plantean ciertos retos y estrategias interesantes para el desarrollo del combate. Sin embargo, la mayoría de oponentes que nos encontraremos serán entidades que se mueven por el escenario y te pegarán si estás exactamente delante de sus narices. Evidentemente, este uso de la Inteligencia Artificial está planteado y desarrollado para la arquitectura y hardware de un teléfono móvil, al que no se le exige una cantidad de cálculos excesiva para ganar rendimiento general en la aplicación.

Sin embargo, este tipo de comportamientos y la poca profundidad en los patrones de los enemigos generan un entorno muy sencillo al que enfrentarse, basta con colocarse detrás del rival y aporrear sin piedad para alzarse con la victoria. Cabe considerar que los controles de este tipo de juegos son incómodos en un teléfono móvil. Sin embargo, las adaptaciones a consolas hacen desaparecer este inconveniente, por lo que los combates se tornan demasiado fáciles.

Parece mentira, pero los enemigos estaban pasmados viendo mis golpes

La variedad de enemigos no acompaña tampoco. Pueden parecer variados con sus distintos aspectos y algunas modificaciones en sus patrones, pero se tratan de lo mismo en su esencia. A esto le sumamos que el control es fácilmente explotable: mantener pulsado el botón de ataque hace que nuestro héroe golpee sin cesar. Además, podemos movernos mientras suelta palos sin ton ni son, por lo que el espectáculo está servido.

El resultado resulta evidente: Trouserheart es un juego que, pese a esforzarse en ofrecer retos y aumentar su dificultad, es fácil de superar si el jugador tiene costumbre de jugar a videojuegos. Esto provoca que, a las dos horas de juego, este tipo de jugadores abandonen el título, ya que no tiene nada más que ofrecer aparte de los niveles extra de tesoro, los cuales acaban haciéndose repetitivos y aburridos una vez hayamos mejorado a nuestro personaje al máximo.

Por último, comentaré los gráficos y el sonido del juego. En líneas generales, los gráficos son vivos y coloridos. Todos encajan bien con las sensaciones que desea transmitir el título. Sin embargo, nos topamos otra vez con el mismo problema de antes.

Sí, pese a tener una paleta de colores interesante y acertada, los modelos 3D y las texturas se notan mucho que vienen de un juego para teléfonos móviles, a los cuales no les puedes exigir una capacidad de renderización abrumadora dadas sus condiciones de hardware. No ha habido una mínima adaptación, aparte de la resolución, de los gráficos al nuevo dispositivo y, pese a no tener mucha importancia, queda mal en el acabado final del producto. La música y los efectos de sonido cumplen con su papel, pero tampoco destacan.

El pecado de Trouserheart es pensar que, si el juego funcionó bien en móviles, lo cual garantizo que sí, iba a suceder igual en consolas. Por desgracia, esta teoría no se cumple siempre.

Es cierto que existen casos inversos de juegos como Guild of Dungeoneering, que ganan muchísima calidad cuando estos lanzan una versión para el móvil. Pero la adaptación inversa es otro mundo. Este tipo de decisiones han de tomarse con cabeza y muchas veces es necesario replantear si el videojuego en cuestión requiere alguna modificación, replanteamiento, iteración o nuevas implementaciones y funcionalidades para entrar a un hardware, en este caso, superior.

No me gusta inmiscuirme en las posibles decisiones que haya tomado el equipo de desarrollo del título y cómo se haya afrontado la adaptación del mismo. Sin embargo, el resultado lo tengo en mis manos y es un producto al que le falta algo más para llegar al mínimo que podemos exigir de un juego de consolas. ¿Sus mecánicas son malas? ¿Su planteamiento es pobre? No, necesariamente. Trouserheart es un juego sólido. A pesar de ello, es un título que no necesita una adaptación a consolas y que podría haberse quedado en móviles, cuyo público se adapta al ritmo de juego que desea plantear: partidas cortas y divertidas.

Todo esto lleva a una cuestión interesante: ¿Hasta qué punto merece la pena llevar un juego para móviles, en el cual existe un público con otras necesidades, a las consolas, en las que la gente va específicamente a jugar? Mucho cuidado, en ningún momento quiero indicar que el mercado y el público de videojuegos para teléfonos móviles sean inferiores a los de consolas. Afirmar esto sería de necios. Sin embargo, es evidente que son diferentes. Desde luego que el tema da para reflexionar. Y vosotros, ¿qué opináis?

En definitiva, Trouserheart es un juego que solo recomendaría a los más pequeños para disfrutar de partidas cortas, pero completas. Si ese no es el caso, adquirir el juego para el móvil es la mejor opción.

Trouserheart

Puntuación Final - 5

5

Correcto

Trouserheart es un buen título en la plataforma incorrecta. Su experiencia de juego corta y fácil de superar lo convierten en un producto que no ofrece lo suficiente para su adquisición en consolas.

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Antonio Ríos

Ingeniero Multimedia en proceso. Amante del cine palomitero de nacimiento y fotógrafo a medias. También me interesa todo lo relacionado con la música y bandas sonoras. Con que un videojuego tenga una historia interesante y sea divertido de jugar, a mi ya me tiene ganado.

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