AnálisisSwitch

Escape Doodland – Análisis Switch

¿Recuerdas los dibujos que hacías en el instituto en las últimas hojas de los cuadernos?

De vez en cuando llegan títulos curiosos. Juegos que, para analizarlos, no puedes compararlos fácilmente con ningún otro debido a lo excéntrico de su propuesta. Por ello resultan tremendamente refrescantes, como este extraño plataformas que nos ocupa. Escape Doodland es un título indie que se juega de maravilla en la consola de Nintendo, aunque su exigente dificultad y su estética, digamos, desenfadada puede polarizar la opinión de todo aquel que lo juegue. Volvamos atrás en el tiempo a la época en la que llenábamos nuestros cuadernos no de apuntes de Conocimiento del Medio, sino de dibujos grotescos e irreverentes.

La propuesta de Escape Doodland es la siguiente: ha llegado un horrible monstruo dragón rojo que mueve la campanilla sin cesar al reino de Doodland (que es un cuaderno poblado por cientos de habitantes dibujados) con el único objetivo de arrasarlo. Por algún extraño motivo a este monstruo llamado Omnomus se le encapricha devorar al doodler (los ciudadanos de Doodland; tienen aspecto de secundario de Monstruos University) que nosotros manejamos. Nuestro objetivo será huir de este infame ser a lo largo de diez niveles que nos durarán aproximadamente entre dos y tres horas (algo más si queremos conseguir absolutamente todos los coleccionables del juego o si somos poco habilidosos).

Lo primero que llama la atención de Escape Doodland, y sin duda uno de los principales motivos por los que merece vuestra atención, es su particular estética: todos sus escenarios, fondos y personajes tienen un estilo cartoon muy desenfadado y gamberro, como los que ves en las películas americanas de adolescentes. Derrochan vida y carisma, y son sin duda un entretenimiento en sí mismos. Hay escenarios más imaginativos que otros, pero en general todos tienen detalles divertidos.

Escape Doodland es un plataformas en el que nuestro personaje se desplaza lateralmente de forma automática huyendo del monstruo. Nosotros solo podemos realizar tres acciones: salto (o doble salto, además de regular su altura), escalar si mantenemos pulsado el botón de salto o impulsarnos con un turbo en varias direcciones. El turbo es limitado, pero podemos recargarlo si cogemos mecheros repartidos por todo el nivel. Sí, lo habéis adivinado, los mecheros son para impulsarnos con pedos. Al no detenerse nunca nuestro doodler podemos fallar un salto o chocarnos con algún obstáculo del camino. Las plataformas de casi todos los niveles están muy bien diseñadas, contando con una gran variedad de situaciones y secciones que hacen que la fórmula no se repita: en algunos niveles se elimina la opción de salto convirtiéndose en una especie de Flappy Bird, en otros tampoco saltaremos porque nos desplazaremos volando por el nivel, centrándose la jugabilidad en esquivar obstáculos.

Escape Doodland
Algunas de sus secciones son menos originales que otras, pero igualmente divertidas.

Si nos demoramos demasiado Omnomus nos devorará. Su constante presencia a nuestras espaldas supone un punto de emoción que le sienta muy bien al título. No sería lo mismo si solo muriéramos por caer al vacío. A lo largo de los niveles hay checkpoints (que además nos dan una vida extra al pasar por ellos), sin embargo si perdemos todas las vidas deberemos empezar el nivel desde cero. Es un juego que nos obliga a tener muchos reflejos y capacidad de reacción, pero que también nos demandará que usemos la memoria combinado con un poco de ensayo y error. La velocidad a la que transcurren los niveles es perfecta tal y como está, aunque una opción para reducirla o aumentarla no hubiera estado de más. Reducirla para poder ver con más detalle el diseño de los niveles y aumentarla para aquellos que la dificultad del juego se les quede corta.

En cualquier caso, a pesar de que jugablemente es tan limitado como parece, el caso es que la fórmula funciona, resultando un juego muy divertido una vez asumes lo básico de su esquema jugable. Además de mecheros por los niveles también hay alubias. Cada cinco alubias obtendremos una alubia dorada, que sirven para desbloquear los siguientes niveles, por lo que en cierta forma el juego nos obligará a no conformarnos por superar el nivel, sino a arriesgarnos a coger las alubias, colocadas en bastantes ocasiones con bastante mala idea. Con las alubias normales además podemos comprar diferentes aspectos para el doodler y potenciadores (desde una vida extra a pedos que además de impulsarte atonten al Omnomus unos segundos).

Escape Doodland
La ambientación de los niveles es tan imaginativa como grotesca en muchas ocasiones.

Escape Doodland es un juego con una dificultad elevada, pero asequible por lo general. Sin embargo en algunos niveles la buena gente de flukyMachine se ha pasado un poco en algunas secciones. ¿Es casualidad que los niveles más difíciles y desesperantes del juego sean de agua? NO LO CREO. El problema es que estas secciones están en niveles intermedios, en vez de reservarse para el final del juego, por lo que pueden retrasar bastante el avance. No en vano las dos únicas dificultades que tiene el juego son Difícil y Más difícil (el mismo nivel pero sin checkpoints); aún así no empaña el conjunto, que sigue siendo una experiencia divertida y llevadera.

El único “problema” que tiene el juego es su propio concepto. Los auto-runner (títulos en los que el protagonista se desplaza solo) suelen ser o infinitos o de generación procedural para que se puede jugar con ellos durante mucho tiempo. Escape Doodland tiene una rejugabilidad muy escasa debido al diseño cerrado de sus niveles. Como ya he escrito antes, no solo requieren de habilidad, sino también de memoria. Sin embargo cuando para superarlos usas más la memoria que la habilidad la sensación de desafío se desvanece, haciendo que no tenga mucho sentido repetir los mismos diez niveles una y otra vez. A cambio obtenemos diez fases que han sido diseñadas con sumo cuidado por sus responsables, sin dejar ni un solo salto o plataforma al azar, notándose el saber hacer de aquellos que han tomado esta decisión en cada una de sus secciones.

Escape Doodland es un plataformas auto-runner con una estética divertida y original, y una dificultad destacable pero que nunca llega a desesperar. Si os gustan los plataformas de este estilo, por 9,99 € que cuesta en la eshop podéis pasar unas pocas horas divertidas. Eso sí, si su estética no os atrae quizás su jugabilidad no os resulte lo suficientemente atractiva de por sí.

Escape Doodland

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Escape Doodland es un simpático y bizarro plataformas en el que tendremos que huir del acoso constante de un horrible monstruo. Una propuesta original, difícil y divertida a pesar de su escasa duración y rejugabilidad.

User Rating: Be the first one !
Etiquetas

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

Actualidad

Cerrar
X