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The Textorcist – Primeras impresiones

Mecanografía y Bullet-Hell

Aquellos que tuvieseis la “suerte” de dar clases de “informática” en el colegio o instituto seguro que recordáis aquellos juegos burdos para aprender mecanografía, sí, esto de escribir a toda pastilla en el teclado. Con aquellos colores e interfaces desagradables que tenían estos programas, los cuales, camuflados como juegos para atraer (sin éxito) a los niños, conseguían más que nada que terminases odiando el arte de la mecanografía. Pues resulta que nada más acabar con la demo de este juego lo primero que se ha venido a la cabeza es que ojalá me hubiesen enseñado mecanografía con The Textorcist; un juego en el que acabaremos con las fuerzas del mal a base de escribir a toda velocidad.

El aspecto que más llama la atención de este juego es el mismo que le convierte en una de las propuestas más originales del mundillo indie: su jugabilidad. Esta podemos dividirla entre los combates y la investigación o exploración.

Comenzaré hablando de los combates, que es sin duda el plato fuerte de The Textorcist. Estos combinan una fuerte componente Bullet-Hell; subgénero derivado de los mata-marcianos que consiste en esquivar millones de bolitas lanzadas por los enemigos, con la mecanografía.

¿Cómo se hace esto? Pues cuando llega el momento de enfrentarnos al enemigo en cuestión, se nos presenta el combate en una gran arena donde podemos movernos con absoluta libertad. El enemigo empezará a dispararnos proyectiles que tendremos que esquivar y, entre tanto, nuestro protagonista, el sacerdote Ray Bibbia, nos dirá que escribamos palabra por palabra el “conjuro” necesario para acribillar al enemigo con la ira de dios.

El primer exorcismo del juego. Los vómitos verdes nos impiden ver las palabras que tenemos que escribir así que más vale recordarlas.

Si nos alcanza un ataque enemigo se nos caerá la biblia al suelo, por lo que no podremos seguir escribiendo; a partir de ese momento tenemos un brevísimo periodo de tiempo para recuperar la biblia, si no lo conseguimos tendremos que empezar el conjuro desde el principio, y si nos alcanza otro ataque en este momento perderemos una vida de las tres que tendremos de momento.

Este sistema de combate crea una jugabilidad realmente divertida y frenética, en la que tendremos que alternar las manos entre la escritura y el movimiento del personaje, todo ello lo más rápido que podamos para no ser alcanzado por los disparos enemigos mientras tenemos las manos ocupadas escribiendo, lo cual os puedo asegurar que es realmente difícil. Pero no es una dificultad injusta o mal medida, todo lo contrario, es una dificultad que requiere de nuestros cinco sentidos y todos nuestros reflejos puestos en el juego, a la que nos vamos acostumbrando poco a poco y va subiendo gradualmente ofreciendo nuevos retos. Aquí hay que decir que el juego saldrá multiplataforma, y no se me ocurre cómo implementarán la escritura en consolas si no es habilitando la conexión de un teclado.

La tercera y última batalla de la demo. Brutal, frenética y tremendamente divertida.

Por otro lado,tenemos las fases de exploración, que en esta demo se han lucido muy poco pero más o menos se deja entrever lo que nos deparará en la versión completa. Recorrer el escenario buscando objetos o hablando con la gente es una tarea que seguro haremos mucho en el juego completo, también en la casa de nuestro querido sacerdote he podido interactuar con varios objetos, desde un diario donde va apuntando todo lo que ocurre en la trama del juego hasta un ordenador que usa el “sistema sistema operativo MS-DEUS” y en el podemos acceder al “buscador GODLE”, entre otras muchas posibilidades. Por supuesto también hay acciones como hablar, examinar, coger el teléfono, coger un objeto… En definitiva, todas se harán escribiendo con el teclado la acción concreta.

El juego nos presenta un apartado gráfico totalmente estilo retro muy bien cuidado,que se muestra al jugador en vista cenital. En todo momento colorido y agradable a la vista; seguro que a más de uno le recuerda a la época de oro de los 16 bits, ya que el juego añade además una especie de “filtro” que asemeja la imagen a como se veían en las viejas pantallas CRT de tubo.

Tenemos también a unos personajes y enemigos muy bien animados, con aspecto caricaturesco y con una animación digna de la época que el juego intenta emular.

Aunque en un principio pensaba que el juego iba a ser una simple sucesión de niveles, me he encontrado con una grata sorpresa. The Textorcist nos narra las aventuras de un exorcista, que como dije antes, es el padre Ray Bibbia. Es de los mejores en su trabajo y por ello todo el mundo cuenta con el cuando hay alguna posesión demoníaca en la ciudad. Aunque también usa sus capacidades para derrotar a otros que no están poseídos, como bien vemos en el prólogo de la demo cuando se enfrenta a un tipo que le quiere robar.

Un día le encargan un nuevo trabajo: la encargada del hogar se ha vuelto loca, vamos, que está poseída, por lo que está dejando la casa llena de vómitos verdes y también escupe calaveras demoníacas. El padre Ray va hasta allí, liberando a la pobre mujer de la posesión, pero descubre que los dueños la han comprado a una red de tráfico de personas que, de momento tiene su origen en un club de striptease… Y una vez llegamos a dicho lugar es cuando termina la demo, dejando al padre Ray con las ganas de destruir a los malos y a mí con las ganas de seguir jugando.

El chiste se cuenta solo

No tengo ni idea de lo que deparará la historia, pero desde ya aviso que el juego está repleto de diálogos cargados de un humor muy negro y provocador, que viene dispuesto a  parodiar a absolutamente todo. En ocasiones incluso se ríe del propio juego o de la misma industria y lo cierto es que, en lo poquísimo que ha durado esta demo, no he parado de reír. Sin duda un juego muy recomendable para los que busquen un argumento distinto alejado de todos los clichés que rodean a los triple A.

Una jugabilidad innovadora, rápida y frenética se fusionan con un apartado gráfico que hará babear a los amantes de lo retro y para colmo tenemos un juego cargado de humor con unos diálogos que nos sacaran miles de risas.

El ansia por probar el juego completo es real y va en aumento. Aunque eso sí, se trata de una demo de apenas media hora con lo que ni de lejos es suficiente para juzgar el título. Espero que las tremendas expectativas que The Textorcist ha creado en mi se cumplan.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2. Fan de los First Person Shooter clásicos.

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