AnálisisPS4

11-11: Memories Retold – Análisis PS4

¿Se puede encontrar belleza en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia?

Más allá de las visiones de la guerra de sagas como COD o Battlefield, que son más un escenario de fondo para desarrollar una jugabilidad concreta a su alrededor, en los últimos años hemos visto un gran número de juegos que buscan hablar de los horrores de la guerra desde diferentes puntos de vista. This War of Mine exploraba las consecuencias de estos conflictos en la población y los límites que estamos dispuestos a romper a la hora de sobrevivir; esa situación tan extrema se trasladaba al gameplay, siendo un juego exigente y agobiante por momentos, pero igualmente maravilloso. Valiant Hearts optaba por una bella estética cartoon con unas mecánicas simplificadas para que todo el mundo pudiera disfrutar de una historia desde el punto de vista de varios personajes dentro del mismo conflicto.

11-11: Memories Retold es una experiencia muy cercana a Valiant Hearts en su concepto: una estética innovadora y maravillosa, y una jugabilidad tremendamente simple al servicio de la historia que Bandai Namco y estudio Aardman han preparado para el jugador. Una historia que, si bien no es tan satisfactoria como para justificar por sí misma la existencia de este producto, sí que cuenta con algunos momentos brillantes en los que la estética y lo que se nos cuenta alcanzan una sinergia perfecta.

La historia de 11-11: Memories Retold es una cuenta atrás hacia el armisticio de 1919 (de ahí el nombre del título) vivida desde el punto de vista de dos soldados, uno del ejército americano y otro del bando alemán. Harry es un fotógrafo canadiense que se alista con el objetivo de impresionar a la mujer que ama con sus fotos del conflicto; Kurt por su parte es un padre de familia alemán cuyo objetivo a la hora de lanzarse a la batalla es encontrar a su hijo Max, desaparecido en combate. Al principio es mucho más fácil empatizar con la misión de Kurt, pero es cierto que a medida que avanza la historia ambos ofrecen puntos de vista muy interesantes a medida que experimentan la barbarie presente en ambos bandos.

El juego cuenta con tres partes, de una duración aproximada de cinco horas (algo más si vamos a por todos los extras), siendo la primera y la última las más potentes y las que mejor justifican la extrema simpleza jugable del título. Son las partes del juego en las que el argumento sabe suplir unas mecánicas no solo simplonas, sino en muchos casos repetitivas (y no, no es uno de estos casos en los que se usa la monotonía de la vida cotidiana para conseguir empatizar más con el personaje, que nos conocemos). 11-11: Memories Retold es prácticamente una historia interactiva: la mayor parte de los objetivos serán realizar una foto concreta (con Harry), arreglar alguna clase de aparato (Kurt) o encontrar cierto objeto en un espacio semiabierto en el que encontraremos a más personajes que ayudan a ambientar mejor el lugar y momento en el que se encuentra el argumento.

Al principio de cada sección podremos elegir con qué personaje queremos empezar a jugar, aunque es una decisión irrelevante que no cambia los acontecimientos. Los capítulos se suceden alternando la jugabilidad constantemente entre Harry y Kurt, haciendo unas transiciones magistrales en muchos casos: acontecimientos que uno de los dos está viviendo de una forma se manifiesta con unas consecuencias muy diferentes para el otro, generando una tensión muy conseguida en ciertos momentos de la historia.

Es uno de esos juegos en los que las imágenes estáticas no hacen justicia al conjunto. Os aconsejo encarecidamente ver este estilo gráfico en movimiento

La jugabilidad del título permite hacer varias acciones, pero son tan contextuales que no se puede decir que tienda más hacia una jugabilidad que a otra; incluso hay alguna pequeña sección de sigilo. Haceros a la idea de que es un walking simulator pero con varios microjuegos que salpican la narración. Habrá gente a la que la historia y el apartado artístico les atraparán tanto que podrán pasar por alto la jugabilidad, pero no ha sido mi caso. Valiant Hearts también ofrecía una jugabilidad muy simple, pero hacía mejor trabajo a la hora de resultar entretenido. La diversión es algo muy complejo, y no tiene por qué estar ligada a una jugabilidad absorbente, sino a esa suma de argumento y estética que he mencionado antes. En esta ocasión, al menos para mí, ha habido momentos realmente tediosos que empañaban totalmente la situación que estaba viviendo en el juego, resultando casi perjudiciales para la inmersión.

Las partes de jugabilidad de 11-11: Memories Retold que más he disfrutado han sido aquellas en las que he tenido que tomar decisiones que, a pesar de que apenas repercuten en la trama, hacen un gran trabajo poniéndote en situación. Por ejemplo, tanto Harry como Kurt tienen la opción de mandar fotos y escribir cartas respectivamente a sus seres queridos que esperan su regreso en sus hogares. ¿Le mandarías a tu enamorada una foto de una acción atroz o de un acto heroico? ¿Qué quieres contarle a tu hija: el horror que estás viviendo para que vaya mentalizándose de que quizás no vuelvas o alimentas su esperanza hablando de un precioso gato que has conocido en el frente?

No tienen consecuencias directas para ninguno de los cinco finales posibles del juego (las decisiones tomadas en los últimos segmentos del juego serán las que nos lleven a uno u otro final), pero son los momentos en los que más he empatizado con ambos personajes con diferencia. Una clara muestra de que unas mecánicas simples no equivalen a un mal juego si están bien unidas a la narrativa del mismo. Son capaces de generar interés si se sienten como algo orgánico y ligado a lo que estoy experimentando. En las conversaciones pasa algo similar, pero se siente más limitado y menos interesante.

Otro gran acierto que tiene 11-11: Memories Retold es su forma de plantear los extras: están repartidos por sus escenarios y pueden encontrarse con relativa facilidad sin llegar a resultar una molestia. Estos extras constan de varios fragmentos que, al ser recolectados, dan una valioso lección de historia de diferentes aspectos del conflicto: fotos de soldados, de objetos de la época o incluso costumbres de la sociedad del momento son expuestos y explicados con una clara e interesante descripción. Aportan un valor educativo incalculable al conjunto y ha sido uno de los apartados que más he disfrutado con diferencia. Por supuesto no es nada que no puedas encontrar a través de otra fuente, pero sí es una forma de dar sentido a los coleccionables de un juego.

Aún así es evidente que 11-11: Memories Retold no será recordado por su jugabilidad, sino por su estética. La colaboración con el mítico estudio Aardman (creadores de obras como Wallace & Gromit) salva por completo esta obra, dando al producto un acabado gráfico realmente original (que no recuerdo haber visto en ningún otro juego) que es la justificación de su existencia. Con un estilo gráfico más tradicional la historia perdería fuerza y el juego no tendría imágenes tan bellas como las que nos ofrece en muchas de sus escenas.

Soy un profano en arte, pero otros que saben más que yo han catalogado el estilo gráfico de 11-11: Memories Retold como impresionista y realizado mediante la técnica del puntillismo. A pesar de que disfruto de mis visitas a los museos, carezco de la sensibilidad y conocimientos necesarios como para calificar las obras de arte ahí expuestas más allá de la certeza de si me gusta o no. Con este título me pasa lo mismo, así que lo mejor que puedo deciros es que me ha maravillado la mayor parte del tiempo. Hay momentos que en mi opinión están algo desaprovechados, e incluso entorpecen algunas secciones en las que tenemos que localizar un objeto concreto. Es uno de los juegos que más merece la coletilla de “una pintura en movimiento” que he jugado nunca. Consigue el efecto que persigue de una forma pocas veces vista en nuestro medio, y es por lo que creo que será recordado.

Este maravilloso apartado gráfico se complementa con una banda sonora bella y delicada, en ocasiones incluso falta de intensidad en ciertos momentos, pero que hace muy buen acompañamiento de la propuesta. Por otro lado cabe destacar el maravilloso doblaje en inglés de Harry y en alemán de Kurt, realizados por Elijah Wood y Sebastian Koch respectivamente. Además es realmente curioso ver como en las conversaciones entre personas que hablan diferentes idiomas se señala en rojo las palabras que no está entendiendo el receptor del mensaje.

11-11: Memories Retold es un título que, a pesar de no destacar en lo jugable, merece la pena jugarse por la combinación que surge de su emocionante historia entre dos personas cuyas circunstancias no podían ser más diferentes y un apartado técnico realmente conseguido e innovador. Sin embargo si la Primera Guerra Mundial no te apasiona (a pesar de ser una historia de sentimientos y personas más que bélica) o su estilo de arte no te pega con la experiencia, quizás no sea lo que buscas. Es un título lanzado a 29,90 €, lo que quizás sea uno de los factores determinantes a la hora de comprarlo o no.

11-11: Memories Retold

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Una curiosa y bella experiencia que se ve lastrada por unas mecánicas jugables simples en exceso y una historia con un nudo no tan bien resuelto como sus fabulosos primer y tercer actos.

User Rating: Be the first one !
Etiquetas

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

Actualidad

Cerrar
X