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La crítica subjetiva y el empoderamiento de la falsa verdad absoluta

Un análisis tiene como principal objetivo la reflexión, y no la venta del producto...

Cuando comencé escribí un texto sobre cómo me sentía como analista, siendo un completo novato rodeado de profesionales y de un público que esperaba algo de mí que no sabía si podría darle. Cada análisis era, y es, una prueba para mí en la que no sé si daré la talla frente al título que tengo ante mí, pero creo que enfoqué el tema desde un punto de vista no del todo acertado.

El análisis del videojuego está mal. Adolece de hostilidad desmedida y no logro discernir si la culpa es de cómo lo hemos enfocado, si hemos abusado de un formato no del todo acertado o que aún poseemos una mentalidad retrógrada respecto a nuestro medio.

En algún momento la palabra “análisis” dejó de significar el estudio de la obra para convertirse en una comparativa de si merecía tu dinero o no, exigiendo una objetividad que nunca existió a la vez que gritaban que el videojuego era arte… ¿Acaso el arte no exige subjetividad? Pero le pusimos números a ese arte, como si de un examen de secundaria se tratase, poniéndolos a todos en un mismo plano a pesar de que cada obra pretende evocar sentimientos diferentes, ya sea con su historia, su jugabilidad o su apartado artístico.

Porque de dicho arte nació la pasión de muchos, y como toda pasión, se ve herida cuando alguien no la valora como cree que debe ser, y de ese dolor nació la hostilidad. Entonces el análisis dejó de tener sentido.

Un análisis debe invitar a la reflexión, ser una ventana, pero no una salida. Un conjunto de piezas que, entre todas las webs, formen un puzle. Pero la última pieza es la tuya, porque como analistas te debemos el mayor ejercicio de sinceridad posible, y por eso la crítica debe ser subjetiva. No debemos buscar venderte o no la obra, si no otras formas de verla, porque para cada historia y los mismos hechos hay diferentes puntos de vista. De eso trata el arte, de evocar sentimientos, pero ningún sentimiento es idéntico en cada persona.

Mi compañero Alejandro Morillas decía en su texto: “Me gustaría que fuera un texto interactivo, que nos hiciera reflexionar tanto a redactores como a usuarios, y compartir nuestra visión acerca de estas cuestiones.”

Y de esa confusión y crispación nacieron algunos que se adjudicaron una falsa verdad absoluta, reuniendo a todos aquellos dolidos por la simple opinión de un redactor para ganar voz, pero no por ello más verdad. Porque a pesar de su hostilidad no están equivocados, porque como el redactor, ellos se ven arrastrados por la subjetividad y la pasión, pero sí que erraron en la forma de afrontar este hecho, cargando contra aquellos que, simplemente, expusieron su verdad a otros para invitar a la reflexión.

La crítica, como todo en esta vida, está llena de matices, y limitar la crítica a un único color es matar al videojuego, privarle de la capacidad de crispar, enamorar u odiar. Y aquellos que se alzan aprovechando este dolor para movilizar una muchedumbre rabiosa solo quiebran aún más a una comunidad dividida que, a pesar de luchar, todos viven bajo un mismo techo por mucho que lo nieguen.

Y si uno lo piensa con detenimiento se dará cuenta hasta qué límites de lo absurdo llega nuestra búsqueda de la validación personal en otros, mostrando flaqueza por nuestra pasión, siendo incapaces de recibir críticas desde otros puntos de vista por miedo a que aquellos sentimientos que tuvimos al jugar se desvanezca o mitiguen, a pesar de que nada cambia el hecho de que lo disfrutamos o incluso nos enamoró. Porque cada obra está llena de una serie de características y fallos que la hacen única.

Aquellos que presumen de objetividad y de ser los azotes de la prensa no son más que magos de poca monta que se esconden la mentira en la manga, porque la objetividad no existe de ninguna de las maneras. Solo es una ilusión, una manera de vanagloriarse y camuflar su subjetividad, la cual creen como una verdad absoluta. Aquellos que dicen amar tanto el medio mientras lo desgastan, hasta que sus quebrados cimientos se vengan abajo y ese techo que nos cobija a todos nos separe entre sus escombros.

Tampoco me cuesta admitir nuestra parte de culpa, cómo la crítica se ha aprovechado de esta hostilidad para dar visibilidad sus argumentos, cómo a veces la presión ha podido con nosotros u otras veces en las que nos hemos podido permitir ser más críticos de lo debido, pero en algún momento esto debe de parar. Y debe empezar por dejar de tratar la crítica como una validación de nuestros propios argumentos o el blanco de nuestro odio, debemos tratar al videojuego como lo que es, una experiencia.

YouTube es una plataforma que reúne muchas voces, donde la forma más fácil de llegar alto es recoger la crispación y transformar el odio en una lucha sin sentido que solo fragmenta más la comunidad.

Tenemos que dejar de compararlo bajo una misma vara de medir, puntuar las sensaciones que nos provoca o cargar contra aquellos que opinan diferente a nosotros. Debemos dejar de reducir miles de palabras a un solo número, algo que a pesar de que en esta misma web hacemos, no nos sentimos cómodos.

Porque si algo nos caracteriza es dejarnos llevar, coger el mando sin prejuicios y entrar en el juego del creador. Y aunque a veces este no nos enamore, aunque a veces tengamos que ser firmes, nunca pretendemos sentar cátedra con nuestra opinión, porque al final es solo eso, una opinión. Tenla en cuenta, abre tu mente y adéntrate en la pasión de otra persona para conocer el potencial de la obra que amas, pero jamás dejes que algo que te enamoró se devalúe por la opinión de otros.

No dejes que otros se aprovechen de tu amor para convertirlo en odio contra aquellos que, como tú, aman al medio. Concede siempre el beneficio de la duda y no cortes las alas del análisis, defiende aquellos argumentos con los que no coincidas, porque hay más de una verdad, por mucho que otros prefieran ocultarla para su propio interés. Solo así conseguiremos que nuestro hobby, los videojuegos, maduren. Somos su cara visible, y si nosotros no sentamos un precedente nada cambiará.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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