AnálisisPS4

Taiko no Tatsujin: Drum Session! – Análisis PS4

Las manos de un occidental no están hechas para este juego

¿Sabéis?, yo era feliz. Cuando jugaba a Guitar Hero o Bust-A-Groove me gustaba pensar que tenía una cierta capacidad para el ritmo, por eso pensé que analizar Taiko no Tatsujin: Drum Session! era una buena idea. Me equivoqué, claramente.

Este es uno de esos juegos de nicho en Japón, hecho por y para las manos de los dioses nipones y el típico juego que ves en un vídeo de YouTube donde un occidental grabó a un ciudadano nipón dándolo todo en unos arcades, llegando a un ritmo demencial e impensable para una mente no oriental. No ha sido hasta ahora que Taiko no Tatsujin ha llegado a occidente con dos versiones que poseen sus diferencias «Drum ‘N’ fun!«, de Nintendo Switch, y la que nos ocupa hoy, la versión de PlayStation 4 «Drum Session!«.

Id sacando el Reflex, porque después de esta partida se os van a quedar los dedos como dos ñoquis.

Hay algo que valoro en Taiko no Tatsujin: Drum Session!, y son sus principios. Bandai Namco podría haber adaptado su estilo al occidental, plagarlo de canciones que todos conocemos, pero en su máxima sabiduría ha decidido mantenerse fiel a su ADN y traernos un juego plagado de música japonesa, incluso clásicos como Let it Go de Frozen o We Are! de One Piece vienen en su versión nipona.

Esta decisión es acertada, porque es un juego que rezuma por todos sus poros ese carácter frenético de arcade japonés, aunque esto también alentará a todos aquellos que sientan algún gusto por el J-Pop o los openings de anime. Aún así, cuando uno ve un solo minuto de Taiko no Tatsujin sabe a qué está jugando.

La banda sonora es un auténtico lujo que va desde música clásica, pasando por clásicos de Namco o canciones de anime tan clásicas como «We are!» de One Piece, «Guren no yumiya» de Shingeki no Kyojin o «A Cruel Angel’s Thesis» de Evangelion.

Su banda sonora, excepcional se mire por donde se mire, tiene grandes variaciones entre las versiones de Nintendo Switch, pero sin duda el hueco más grande lo ocupa la ausencia de minijuegos en esta versión de PlayStation 4, siendo bastante más básica al contar tan solo con el modo Taiko y el competitivo.

La primera parada, o la más aconsejable, es el Modo Taiko, donde podremos tocar por nuestra cuenta alguna canción del enorme catálogo que posee con más de 70 canciones… Más un DLC de 30€ que añadirá más de 30 canciones extra, una artimaña que deja bastante que desear para un título que, como os comentaba, trae menos contenido que su versión Drum ‘N’ Fun!. Si bien esto no resta calidad al juego, sí que es algo que debe ser reseñado.

Dependiendo de la canción variará su dificultad, donde el Modo Fácil y el Modo Normal son un pequeño tutorial de lo que está por llegar. En dichos modos, salvo alguna excepción, no tendremos ningún problema para superar el reto, pero el verdadero jugo está en los modos Difícil y Extremo. Ahí es donde uno descubre que todo lo que ha vivido hasta ese momento era una dulce mentira, la antesala a una auténtica pesadilla rítmica que tiene como principal objetivo arrastrarte por el suelo y escupirte. En el mejor de los sentidos.

En el Modo Competitivo lucharemos contra el fantasma de un jugador, una imagen pregrabada de la mejor actuación de un usuario que la ha compartido online.

Y es que será totalmente necesario dominar los modos más extremos si pretendemos entrar en el Modo Competitivo, donde lucharemos contra otros jugadores, o al menos, un reflejo de sus mejores actuaciones. Esto a veces nos llevará al límite de la sincronía, con canciones tan endiabladamente rápidas que a veces no sabes si estás siguiendo el ritmo realmente, o simplemente has tenido suerte.

Taiko no Tatsujin: Drum Session! es uno de esos título fáciles de entender, pero terriblemente difíciles de dominar. En el caso de PlayStation 4 podemos jugar de dos formas. La más óptima es con el periférico especializado en forma de taiko con sus propias baquetas, que por desgracia en Europa solo podemos encontrarlo en su edición coleccionista.

A pesar de esto, el control con el mando resulta terriblemente cómodo, pudiendo variar entre varios perfiles para adaptar como mejor creamos sus controles para que nuestra respuesta sea lo más rápida posible. Hay dos notas principales, el Do en color rojo, cuyo golpe se da en la membrana del taiko, y el Ka en color azul, un golpe que se da en el la esquina del taiko, estas son básicamente las notas que nos encontraremos… Y menos mal.

Podremos competir contra Pac-Man, Heihachi de Tekken o Hatsune Miku en sus propios temas, donde tendremos que conseguir más puntuación que ellos.

Esa simpleza hace que enseguida entiendas cómo funciona, controlándose estupendamente con el mando de PlayStation 4, con el cual se ha hecho este análisis por la imposibilidad de hacerse con el control del tambor. Es un juego que exige mucho de ti, no solo ritmo, sino agilidad en los dedos y visual, porque a medida que nuestro combo aumenta – y con ello nuestro multiplicador de puntuación- también lo hacen los elementos en la pantalla, que se llena de colores, personajes y efectos que tienden a distraer.

 

Todo se transforma en una auténtica fiesta que celebra tu habilidad, o por el contrario, no aparece ni un solo alma durante la canción para hundirte en el fango y recordarte que tú, por muchas canciones de anime que hayas escuchado en tu vida y todas las clases de japones que hayas dado, no eres japonés.

Porque esta auténtica japonesada exige de ti un nivel que pocos juegos rítmicos hacen. Ya en su modo difícil podemos encontrar la exigencia de muchos juegos en su modo más extremo, llegando a verse una auténtica orgía de colores en pantalla de forma demencial, motivando al jugador a dar un extra si quiere llegar a los niveles más altos, y mucho más si pretende hacer una canción perfecta sin fallos algunos.

Aquellos menos experimentados podrán hacer uso de opciones como el apoyo, que tendrá una repercusión en la calificación pero le ayudará a completar la melodía.

Si no somos competitivos y simplemente queremos cantar We Are! de One Piece a pleno pulmón mientras aporreamos botones, siempre podremos activar diferentes opciones que el juego pone a nuestra disposición.

La mejor para los menos experimentados será la opción de apoyo, dividida en tres niveles. Dependiendo del nivel podremos moficiar, por ejemplo, que un mismo botón sirva para los Do y los Ka sin hacer distinciones, simplificando enormemente su dificultad y, aunque al final de la melodía se indicará que la hemos realizado con ayuda, podremos completarla.

Otras opciones serán para aquellos que ya dominen las canciones, pudiendo cambiar el orden de las notas para que así no las memoricemos, o simplemente el sonido de nuestro tambor por una batería, un pez de madera o que haga un sonidillo terriblemente molesto, pudiendo desbloquear diferentes sonidos en cajas de botín que pagaremos con la moneda del juego.

A pesar de que, por desgracia, la versión de PlayStation 4 no tiene mucho más contenido, donde si podemos encontrar una gran cantidad de desbloqueables es en los atuendos, decoraciones y sonidos de nuestro taiko. Hay una gran variedad que podremos conseguir de forma aleatoria gracias a las monedas que ganaremos completando canciones.

Cada canción tiene su propia tarjeta de bingo con nueve sellos. Cada sello será marcado una vez completemos sus exigencias, como un determinado número de combos o un máximo de fallos. Cada línea, sea horizontal o vertical, que hagamos será bingo y nos aportará una moneda. Una vez completemos el cartón accederemos a otro carton más difícil con nuevas exigencias que irán en aumento, además de conseguir un título para nuestro perfil que indique que hemos hecho dicha canción de forma perfecta.

Hay mucho que desbloquear en Taiko no Tatsujin para poder poner guapo a nuestro tambor. Podremos vestirlo de pirata, de gato, o de Hatsune Miku, entre otros muchos atuendos.

Dichas monedas podrán ser canjeadas por cajas de botín que nos dará títulos, atuendos o personajes que nos acompañen de forma aleatoria. Podremos elegir una caja por un precio de dos monedas, o cinco cajas por el precio de diez.

De esta forma podremos personalizar a nuestro personaje o perfil, que podrá ser visto en las sesiones fantasmas contra otros jugadores, y no hay nada más humillante que un taiko vestido de barco de sushi te hunda en el fango mientras competís por ver quién hace mejor la canción de Hello Kitty.

A decir verdad no es un gran aliciente para animarte a completar todas las canciones, pero sus dosis de diversión y piques lo son aún más, endulzando todo eso con nuevos adornos para tu personaje. De hecho, su contenido es algo escueto y se mantiene gracias a su estilo desenfadado, colorido y excéntrico, siendo un juego simpaticón para la vista y el oído.

En definitiva, Taiko no Tatsujin: Drum Session! es uno de los mejores juegos rítmicos a los que he jugado, con una banda sonora de lujo y un aspecto simpático y colorido que, a pesar de que suele distraer la atención, esto lo hace aún más exigente.

Una de esas japonesadas únicas, llena de piques, risas y también uno de esos juegos a los que acudir cuando no te apetece ensalzarte en ninguna historia compleja, solo aporrear botones y hacer gala de tu habilidad. Un título endemoniado, frustrante, pero de estos que te sacan una carcajada y que te hacen cantar en voz alta esos openings de anime que veías en tu adolescencia donde buenamente podías. No os voy a engañar, su contenido es pobre y la ausencia de los minijuegos que sí tienen presencia en Switch duele, pero es un título que no engaña a nadie, es lo que ves, para lo bueno y para lo malo.

Es el Dark Souls de los juegos de música. Si no lo digo, reviento.

Taiko no Tatsujin: Drum Session!

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Uno de los juegos rítmicos más frenéticos y alocados que existe. Divertido, fácil de entender y terriblemente difícil de dominar, aunque por desgracia su contenido resulta escueto para su precio.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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