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Fallout 76 – Primeras impresiones (PS4)

Ahora será más difícil que nunca sobrevivir en el yermo

Desde el 24 de octubre hasta el 28 del mismo mes los usuarios de Xbox One fueron los primeros afortunados en poder probar la esperada beta de Fallout 76. Más adelante, desde el 31 hasta hace unos días, se amplió el uso de esta para los usuarios de PS4 y PC. He tenido la fortuna de poder probarla en las tres plataformas, pero hoy voy a centrarme en su uso en las consolas, más concretamente en PlayStation 4.

Cuando Fallout 76 se confirmó finalmente como un juego multijugador y puramente online, no fueron pocas las críticas. La madrugada del 11 de junio, mi mejor amigo y yo veíamos la retransmisión de la conferencia en pijama desde mi salón. En el fondo yo sabía que era imposible pensar en Fallout 5, había pasado muy poco tiempo, pero la esperanza es lo último que se pierde. Sin embargo, aunque tuvimos nuestras dudas, lo que vimos en esa conferencia no nos dejó mal sabor de boca.

Hay muchos detractores de Fallout 76 y una parte de mi los entiende, la mayor parte de las críticas nacen del miedo a que se cambie la esencia de Fallout, algo que a ningún veterano y amante de esta saga le gustaría (entre los que me incluyo). Sin embargo, tras unas cuantas horas probando la beta, he podido comprobar que estaba totalmente equivocada.

Esta entrega nos sitúa en West Virginia, más concretamente en la región de Appalachia, un nuevo y vasto yermo que poder explorar, con distintas zonas. Han pasado 25 años desde la Gran Guerra, por lo que contamos con una misión muy clara: abandonar el refugio y comenzar a reconstruir el mundo. Y, como bien dice la canción de su tráiler oficial, Fallout 76 te va a llevar de vuelta a casa.

Los primeros compases del juego son muy parecidos al resto de la saga, sirven a modo de tutorial para que el jugador entienda las nociones básicas del juego. En mi caso me tocó adaptarme a los controles con mando, ya que solo jugué a Fallout 3 en Xbox 360 (y muy brevemente, me cambié al PC por comodidad). Además, se ha incluido la necesidad de comer y beber para añadirle más realismo como juego de supervivencia.

Sin embargo, y para mi sorpresa, el cambio de controles es bastante intuitivo y no tardas en acostumbrarte al mando. La primera y tercera vista se alternan con el panel táctil, que a su vez sirve para abrir el taller del C.A.M.P. Podemos consultar el Pip-Boy con el botón circulo, lo que deja la navegación entre menús de este a los gatillos. La cruceta está muy bien aprovechada, dejándonos acceder tanto a la rueda de selección rápida de los favoritos como a los gestos o a los estimulantes. Teniendo en cuenta que ya no podemos pausar el juego (como es lógico), es un alivio poder disponer de inmediatez a la hora de curarnos.

El modo VATS ha sido adaptado y ahora funciona como un autoapuntado que mide en tiempo real el porcentaje de acierto. Al no estar acostumbrada a apuntar con el mando me ha sido de gran ayuda a la hora de superar situaciones donde hay muchos enemigos rodeándome. El sistema de atributos SPECIAL se mantiene como en los otros juegos, con la diferencia de la inclusión de un nuevo sistema de cartas. Estas cartas sustituyen los atributos derivados y nos permiten potenciar los primarios. Un pequeño detalle de jugar en PS4 que me enamoró fue encender la luz del Pip-Boy y que la luz del propio mando cambie al color verde.

Una vez cruzamos la puerta del refugio es hora de poner nuestros recién adquiridos conocimientos en marcha. Sin hacer ningún spoiler recomiendo encarecidamente seguir la misión principal; yo decidí ir por libre la primera vez y no acabó demasiado bien. Las misiones siguen dividiéndose entre principales y secundarias, sin embargo también se han añadido desafíos diarios y semanales con los que puedes conseguir átomos. Estos átomos sirven para comprar cosas en la tienda del juego, desde nuevos gestos hasta atuendos. También existen eventos, los cuales van sucediendo por cualquier parte del mapa. Estos eventos fomentan la cooperación y además se te permite viajar rápido a la zona donde estén ocurriendo, lo que también favorece a la exploración. También puedes encontrarte por el camino cajones de ayuda con armas, lo cual siempre es de agradecer.

Ir recogiendo chatarra para poder desguazarla se siente más necesario que nunca, al contrario que en Fallout 4. En mi opinión, aquí es verdaderamente útil, ya que sirve tanto para fabricar armas y armaduras como para crear nuestra futura base. Además, al desconectarnos la base desaparece con nosotros, por lo que es imposible que sea destruida por otros jugadores. Esto me parece uno de sus puntos más fuertes y acertados. Respecto al online y el PVP, tuve la suerte de no encontrarme con ningún jugador hostil y la mayoría intentaban simplemente unir fuerzas o comerciar.

Fallout 76 es una gran apuesta por parte de Bethesda, y creo que tiene potencial para convertirse en un juego único en su género. Existen cosas por mejorar, claro está, como los diversos bugs que posee o la optimización (mis pantallas de carga iban algo lentas). Sin embargo, he podido volver a perderme explorando el yermo, reviviendo esa sensación de soledad que caracteriza esta saga y que tanto me gusta. Personalmente echo de menos los PNJ humanos, pero no creo que eso le reste diversión al juego. Ya estoy contando las horas y desempolvando mi Pip-Boy para poder disfrutar al completo de esta entrega.

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Lucía Sáez Mariscal

Los videojuegos y el periodismo son mis mayores pasiones. Aficionada a la lectura, las series y el anime.

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