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The Witcher Tales: Thronebreaker – Análisis PC

Tiempos de odio, una reina blanca y un bautismo de fuego

Aún recuerdo aquella despedida de The Witcher 3: Blood & Wine donde Geralt miraba a la cámara con una sonrisa amarga mientras hablaba con Regis, saboreando el mítico licor de mandrágora que protagonizaba una de las escenas más divertidas de la saga de libros. Entonces uno pensaba que tardaría mucho en ver una nueva aventura del brujo. Y resultó ser una verdad a medias.

La sorpresa llegó cuando, lo que en principio iba a ser una expansión del spin-off de Gwent, tomó forma hasta convertirse en The Witcher Tales: Thronebreaker, dejando esta vez al brujo en un segundísimo lugar para que la espada de Meve, reina de Lyria y Rivia, se alzase como protagonista de la nueva aventura que, por primera vez, revive los acontecimientos de la saga de libros en uno de los mejores momentos que pueden leerse a lo largo de los ocho libros que componen la historia del brujo.

Así que siéntate, lector. Coge tu baraja de gwent y tu jarra de cerveza, porque mientras echamos una partida te contaré cómo la reina blanca combatió a los oscuros con fuego y acero.

Dicen que la reina de Lyria y Rivia es tan bella como fiera. Una mujer inteligente, de pocas palabras, pero cuando abre sus labios siempre sabe exactamente qué decir. Al contrario que otros reyes, Meve nunca fue una gran confabuladora, pero sí una gran guerrera, cabalgando con su impoluta armadura blanca para encabezar su ejército.

Dicen que ella era la gran mente tras el rey Reginald de Lyria y Rivia, y no es extraño, pues el rey a pesar de ser corto de miras tenía una gran habilidad para reconocer la valía de los demás. Tras su muerte, Meve gobernó Lyria y Rivia con fervor, llevando a la pequeña región a convertirse en un gran pilar de la monarquía de los reinos norteños. Hasta que los oscuros volvieron más fuerte que nunca.

Geralt levantó la cabeza. Delante de él había una mujer vestida con armadura, de cabellos muy claros, casi tan claros como los suyos. Comprendió que los cabellos no eran claros, sino grises, aunque el rostro de la mujer no mostraba síntomas de vejez. De edad madura, sí. Pero no de vejez.
La mujer apretaba contra los labios un pañuelo de batista con bordes de encaje. El pañuelo estaba cubierto de sangre.

—Levantaos, señor —le susurró a Geralt uno de los dos caballeros que estaban al lado—. Y realizad el homenaje. He aquí a la reina.

La historia nos sitúa en la segunda guerra del norte, en plena sumisión de gran parte de los territorios del norte tras la toma de Cintra, la cual dará lugar a gran parte de los sucesos de la saga literaria. Todo lo vivimos desde el punto de vista de Meve, reina de Lyria y Rivia, la cual verá caer su reinado en desgracia tras la enorme conquista de Nilfgaard a gran parte de los reinos norteños.

La historia de The Witcher Tales: Thronebreaker es una de las mejores que puede encontrarse en un juego de cartas. Un drama político que mantiene la esencia de la saga original de The Witcher.

A pesar de su naturaleza de juego de cartas, The Witcher Tales: Thronebreaker consigue mantener la esencia del original, rodeado de conflictos morales que afectarán directamente a nuestro mazo y salpicado de personajes maravillosos, destacando por encima de ellos Meve, que ofrece una personalidad que hace justicia a la de las novelas de Andrzej Sapkowski.

Y es que Thronebreaker cuenta con una de las mejores campañas que pueden verse del género de cartas, ofreciéndonos un drama político que va creciendo poco a poco y que nos reúne con algunos icónicos personajes como Eyck de Denesle, que tiene aparición en La Espada del Destino para enfrentar a Villentretenmerth o el propio Geralt de Rivia. Aún así, no deben preocuparse aquellos que no hayan leído los libros, pues a pesar de que se ambienta durante estos, CD Projekt Red ha sabido solventar.

Sorprende que, siendo un spin-off del título de Gwent, consiga mantener el tipo con una campaña bastante larga y densa en el mejor de los sentidos. Su historia ronda alrededor de las 30 horas, tiempo que puede cambiar según nos adentremos en su mundo o no. Tenemos un basto terreno que explorar, muchas misiones secundarias que realizar y decisiones que tomar por el camino.

Porque The Witcher Tales es un juego que pide tiempo, investigar para encontrar recursos como oro, madera y milicia que podremos gastar en mejorar nuestro campamento, y con ello, nuestro mazo o movimiento por el mapa, entre otras cosas.

El mapa es extenso y lleno de personajes con los que hablar, misiones secundarias que realizar y combates que librar. Su gran problema es que esto convierte el ritmo en algo lento y repetitivo.

Es la exploración. precisamente, el punto en el que menos conforme estoy. Dota al título de una lentitud innecesaria, que si bien ofrece muchas posibilidades, también cae rápidamente en la repetición. Nos veremos constantemente cogiendo recursos, buscando algún tesoro de un mapa que encontremos. Aún así, no funciona mal, aunque pienso que habría sido mejor plantear la aventura de alguna otra forma.

Volviendo a sus posibilidades, The Witcher Tales: Thronebreaker es un juego de estrategia donde todo importa, desde las decisiones que tomamos en las conversaciones con NPC, dependiendo de ellas subir nuestros recursos o la moral de nuestros soldados, subiendo sus atributos en este caso, o descendiendo si la moral es baja.

También en los eventos importantes tendrán peso nuestras palabras, aumentando el mazo de cartas si colaboramos con algunos personajes o los dejamos ir, todo ello influirá directamente en nuestras posibilidades de juego. Manteniendo esos dilemas morales que vimos en las entregas originales y dándoles su importancia dentro de los eventos del juego.

Nuestro mazo obtendrá cartas especiales si decidimos explorar y ayudar a otros personajes importantes de la trama, por lo que siempre es bueno perderse por el mapa antes de avanzar.

Volviendo a la exploración, será muy necesaria para que los combates se nos hagan más llevaderos, sobre todo para aquellos que no posean demasiada experiencia previa del juego de Gwent.

Aunque la primera hora sirve de tutorial para los eventos venideros, es fácil sentirse abrumado por todas las explicaciones que recibiremos, sumando los combates especiales en los que tendremos barajas predefinidas y las condiciones de victoria variarán; los llamados rompecabezas.

Al final, esta campaña no es más que un tutorial muy completo para el multijugador, el cual recibirá contenido con nuestros hallazgos en la campaña que se traducen en cartas especiales. Aquellos que quieran competir contra otros usuarios encontrarán en Thronebreaker un maestro perfecto para explotar todas las posibilidades del título, porque a pesar de que puede abrumar, como comentaba antes, es bastante indulgente con el jugador, dejándole la posibilidad de repetir todo combate fallido sin ningún tipo de penalización.

Más allá de su componente de juego de cartas, The Witcher Tales: Thronebreaker es, en general, un juego de estrategia y administración de recursos. Quizás esta sea la cara más simplista del juego, aunque ofrece un incentivo para aquellos que deciden disfrutar de la aventura en su plenitud y explorar por el mapa.

Todo este sector del juego es controlado desde el campamento, al cual accederemos con un simple clic al icono adecuado. Allí no solo podremos gastar nuestros recursos, los cuales conseguiremos a través de opciones de diálogo, en botines del mapa o tras cada batalla, si no que podremos conversar con nuestros aliados para recibir información complementaria sobre la historia, sobre cómo ese personaje pasó a formar parte de las filas de Meve o sus preocupaciones.

El campamento es el centro neurálgico del título, donde administraremos todas nuestras mejores, consultaremos los documentos que encontremos o editaremos nuestro mazo.

Tendremos la posibilidad de crear un campo de entrenamiento para mejorar nuestras habilidades, así como modificar nuestro mazo, aunque será necesario comprar diversas mejoras que nos permitan fabricar nuevas cartas y ampliar nuestras filas, lo cual resulta muy intuitivo y da la posibilidad de que todos los usuarios puedan ajustar su mazo a su forma de juego.

También podremos consultar en la tienda de la reina los fragmentos de carta que encontremos. Dichas cartas, una vez completas, estarán disponibles en el modo multijugador, por lo que será necesario investigar y encontrar los cofres en los que están ocultas, o en NPC que nos ofrecerán algún trozo a cambio de unas monedas, madera o guarnición.

Uno de mis grandes miedos es que The Witcher Tales: Thronebreaker perdiese ese toque tan hermoso que poseía la entrega homónima. Mis miedos fueron dispersados cuando entré al menú y la música comenzó a sonar, atronadora, como una auténtica marcha de batalla con ese estilo tan característico de Marcin Przybyłowicz y sus pinceladas eslavas que ya pudimos ver en The Witcher 3: Wild Hunt.

Además, como detalle, la banda sonora se incluye en el juego junto a otros contenidos, es decir, más de una hora de música con una calidad excepcional, donde vuelven a ganar presencia los instrumentos de cuerda y viento. Puedo decir, sin temor ninguno, que la banda sonora de este Thronebreaker está al nivel de la aventura de Geralt de Rivia, y eso es un gran halago por mi parte, ya que sigo enamorado aún de ella.

En cuanto las voces, desde el lanzamiento de Gwent, CD Projekt Red ha apostado por doblajes completamente al castellano en sus juegos, dejándonos un nivel bastante bueno, aunque palidece respecto a las voces originales. Los actores originales muestran una fuerza en sus actuaciones fantásticas y volver a escuchar a Geralt de Rivia con la mítica voz de Doug Cockle es algo que es difícil de superar. Por supuesto, Meve también ofrece una interpretación y una voz decidida, muy acorde con el papel de la reina de Lyria y Rivia.

En lo artístico también nos encontramos a un nivel impecable. En esta ocasión se ha apostado por un estilo gráfico más preciosista que espectacular, como lucía el imponente The Witcher 3: Wild Hunt. Contamos con coloridos llamativos, siendo lo más llamativo las ilustraciones que protagonizan las cinemáticas, todas dibujadas a mano y ofreciendo estampas hermosas.

La mano artística de Thronebreaker resulta maravillosa, siendo trasladada también a cada carta de Gwent, donde cada ilustración viene acompañada del nombre de su autor.

Y no solo en sus cinemáticas brilla este fantástico gusto, cada carta está ilustrada de una forma fantástica, ofreciéndonos diferencias respecto al juego de Gwent y las vistas en The Witcher 3: Wild Hunt. Detalle de que cada ilustración venga acompañada del nombre del artista que la ha diseñado, dándole su merecida visibilidad.

The Witcher Tales: Thronebreaker es spin-off potente, que lleva a la pantalla algunos de los mejores momentos de los libros y que, además, nos trae un personaje tan fascinante y poderoso como Meve de Lyria y Rivia, siendo la primera vez que el brujo queda en un segundo lugar por tanto tiempo, y yo que me alegro. Porque el mundo de Andrzej Sapkowski es demasiado rico para poner como límite al brujo. Tras sus aventuras hay decenas de personajes con mucho que contar, y Meve es una de ellas.

Esta campaña se entremezcla perfectamente con su jugabilidad y la gestión de nuestras tropas a modo de cartas, ofreciéndonos un mundo que si bien puede pecar de repetitivo y lento a cierto plazo,resulta denso y con muchas posibilidades donde cada decisión afecta de una manera u otra a nuestro mazo.

Todo esto convierte a The Witcher Tales: Thronebreaker en un título que los amantes de juegos de cartas disfrutarán, contando con una de las mejores campañas que pueden verse en el género. Y para aquellos menos duchos en la disciplina, será una vista más profunda al mundo del polaco, donde más allá del brujo hay momentos cruciales que complementan la historia de Geralt de Rivia.

The Witcher Tales: Thronebreaker

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Una aventura de cartas con una de las mejores campaña del género, trayéndonos a Meve de Lyria y Rivia, un personaje fantástico que toma el relevo del brujo. Su campaña de 30 horas y su contenido darán muchas horas de diversión.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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