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Lucid Dream – Análisis PC

Un sueño en el cual el sujeto es consciente de soñar. «

Con esta frase la autora británica Celia Green definió el sueño lúcido en 1968.

El sueño lúcido ha sido en numerosas veces la piedra angular para contar historias a lo largo de los años; en el cine americano, por ejemplo, tenemos el caso del film Pesadilla en Elm Street (1988, Wes Craven) e Inception (u Origen; 2010, Christopher Nolan). También se ha podido ver en la película de animación japonesa Paprika (2006, Satoshi Kon), donde los personajes controlan y comparten los mismos sueños a través de unos dispositivos electrónicos.

Así pues, el estudio polaco Dali Games nos presenta un videojuego basado en los sueños lúcidos: Lucid Dream; una aventura gráfica de estilo point and click para un jugador y con varios logros en la plataforma que vamos desbloqueando a medida que vamos avanzando en la historia.

Lucid Dream nos presenta una trama un tanto peculiar: somos Lucy, una niña en silla de ruedas que despierta en su habitación, un cuarto sucio y en muy malas condiciones, dando un aspecto tétrico a lo que debería ser la inocente habitación de una niña pequeña. Entonces decidimos ir a la cocina a buscar a nuestra madre, la cual está muy triste y delira. Es en este momento en el que nos damos cuenta de que su salud está muy frágil y debemos hacer algo para salvarla y evitar que muera y nos deje solos.

Gracias a un atrapasueños (símbolo muy presente a lo largo de todo el juego) atado a la ventana de nuestra habitación conseguimos crear un portal que nos transporta a otro mundo: el de los sueños. En ese mundo, donde podemos andar, nos encontramos al Oneiromancer, un ser un tanto peculiar, ya que su cuerpo es el de un hombre trajeado pero su rostro es una esfera dorada con dos grandes cuernos a cada lado de la cabeza. Este misterioso personaje nos dice que la madre de Lucy realmente está muy enferma y que para salvarla hay que pedírselo a los dioses con la ayuda de otro personaje aún más enigmático, Metatron.

Así pues emprenderemos nuestra aventura a través de diferentes mundos, guiados por el Oneiromancer, para poder cumplir nuestra misión.

Dali Games describe su propia obra como «una aventura gráfica indie, point and click de la oldschool«. Sin ir más lejos, el estudio da lo que promete, una aventura gráfica en 2D como «las de toda la vida», de aquellas que solo necesitamos utilizar el ratón para desplazarnos, interactuar con los personajes y el escenario. Como es típico en otras obras de este mismo género, como Deponia (2012, Daedalic Entertainment) o The Secret of Monkey Island (1990, LucasArts), disponemos de un inventario -infinito- donde guardamos todos los objetos que vamos recogiendo y que nos serán útiles para ir resolviendo los rompecabezas de cada nivel y así poder ir avanzando en la historia. Además, podemos combinar dichos objetos para poder crear nuevos que nos ayuden a ir progresando.

Además, disponemos de un «diario» donde la protagonista apunta todos los pasos que va haciendo para resolver las adversidades que se le presentan. Un factor característico de esta herramienta son las gomas de borrar que, dependiendo de la dificultad en la que estemos jugando (dentro de las tres disponibles), se nos otorgan con menor o mayor frecuencia. Estas gomas de borrar actúan como pistas, ya que borran las páginas tachadas del diario que contienen la explicación y la solución al enigma al que nos estemos enfrentando.

Un aspecto negativo de la jugabilidad son los propios puzles en sí, ya que muchos parten de combinaciones de objetos prácticamente imposibles y hechas al azar, de ir interactuando de forma absurda con varios objetos en un mismo sitio hasta que uno funcione o de ir clickeando la pantalla al azar para encontrar el objeto que nos falta, que está escondido de forma prácticamente imperceptible en algún rincón del escenario.

Así pues, el juego puede ser frustrante e injusto en varias ocasiones, haciendo que usemos las pistas demasiadas veces, ya que en muchas ocasiones hay puzles que no cobran sentido si no estamos completando el juego por segunda vez y vemos la intención del creador. Por otro lado, una función bastante molesta del diseño de niveles es la altura de los objetos, ya que muchas veces podremos agarrar un ítem fácilmente solo clickeando en él, aunque esté a varios metros de distancia; pero otras veces necesitaremos encontrar varios objetos y combinarlos para poder coger algo que se podría conseguir con una pequeña animación de salto del personaje.

Personalmente, durante el primer tercio del juego recuerdo, sin duda, el peor puzle del juego, ya que su dificultad es absurda en comparación a su utilidad: abrir una puerta de piedra dentro de una cueva para coger dos objetos circunstanciales. Se trata de un rompecabezas deslizante de un búho. Es imposible saltárselo ni usar pistas, y tampoco seguir una guía ya que, si se mueve una ficha, ya se cambia todo. Básicamente el juego pide resolver una especie de cubo de Rubik alejándose del tipo de rompecabezas típicos y habituales de las aventuras gráficas. En resumen, tuve que pedir ayuda a varios amigos, y después de cuarenta y cinco minutos de reloj, gritos, discusiones y desesperación, conseguimos, sin darnos cuenta y moviendo las casillas casi por instinto, resolver el rompecabezas.

Antes de adentrarnos en el apartado gráfico, cabe decir que el juego no consta de opciones gráficas, ni siquiera es posible cambiar la resolución del juego, solo permite subir y bajar el volumen de la música y de los efectos. Personalmente encuentro este hecho un aspecto bastante negativo a tener en cuenta sobre el juego, ya que jugando utilicé un monitor con una resolución de 1680×1050 y el juego no supo escalar a la resolución de mi pantalla, dejando unos bordes vacíos bastante considerables arriba y abajo.

Estéticamente Lucid Dream es muy bonito, siendo esta es su mayor virtud, ya que es capaz de crear mediante fondos pre-renderizados y unas animaciones un tanto «ortopédicas» mundos imposibles y, literalmente, de ensueño, para hacer creer al jugador que realmente está en la cabeza de Lucy viviendo sus sueños lúcidos, donde los miedos de la niña se manifiestan visualmente pudiendo luchar contra ellos en varias ocasiones. En general, los niveles son muy variados en cuanto a colores, temática y ambientación, salvo la habitación de Lucy, a la cual recurriremos muy a menudo.

Además de muchas referencias a pinturas clásicas, cabe destacar la gran influencia que ha tenido el pintor surrealista catalán Salvador Dalí (de cuyo apellido el estudio del juego saca su nombre). Podemos ver varios cuadros suyos y muchas referencias a sus obras en los niveles, especialmente las más surrealistas y oníricas, mezclándose perfectamente con la temática principal del juego. Inclusive, Dali Games le dedica un personaje entero al artista:

Sobre el apartado sonoro cabe decir que el juego cumple… y ya está. Cada nivel está asociado a una sola canción, salvo el tema principal, que se repite varias veces en ciertas ocasiones. El problema con la música es que una vez termina la canción del nivel pasan unos cuantos segundos hasta que no se vuelve a repetir la misma canción, hecho bastante molesto y que puede resultar hasta estresante si llevamos mucho tiempo en el mismo nivel. Los efectos de sonido están bastante conseguidos y hay mucha variedad dependiendo del objeto con el que interactuemos, raramente llega a repetirse el mismo sonido dos veces. Cabe añadir que el juego no está doblado, solo consta de textos en inglés, polaco, francés y ruso.

Lucid Dream es una obra indie con una duración bastante corta, ya que si lo jugamos sin atascarnos ni una sola vez nos tomará una hora y media en completarlo, aproximadamente. Rejugarlo no merece la pena, ya que no dispone de coleccionables, zonas ocultas o finales alternativos.

Lo que hace a esta obra un buen juego es su estética sobre los sueños y el mensaje que quiere transmitir: una reflexión sobre la muerte, los miedos y la tristeza a través de la propia superación de estos mediante el uso del subconsciente a través de los sueños lúcidos que podemos controlar.

Lucid Dream

Puntuación Final - 5.5

5.5

Correcto

Lucid Dream es un indie más, no sobresale en ninguno de sus aspectos y tampoco es innovador, aunque es entretenido para pasárselo en una tarde si no hay nada más para jugar.

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Pol Belzunces

Sic · Parvis · Magna. Me apasionan los videojuegos, aunque también me encanta el cine y el mundo de la comedia. Mi "trifuerza" de videojuegos favoritos son la saga Bioshock, Uncharted y Metal Gear. Tengo debilidad por la estética de los años 80, así que sí, Hotline Miami es de mis juegos favoritos.

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