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The Walking Vegetables Radical Edition – Análisis Switch

Un buen plato de fruta y verdura

Todas esas frutas y verduras que no quisimos comernos cuando éramos niños están de vuelta para hacernos pagar. Prepárate para enfrentarte a las hordas de vegetales zombis asesinos en The Walking Vegetables Radical Edition. Sí, así de loco se presenta el título de la desarrolladora Still Running que fue lanzado en PC hace poco más de un año y que aterriza este 8 de noviembre  en la híbrida de Nintendo. Así que sin más preámbulos vamos con el análisis de The Walking Vegetables Radical Edition para Nintendo Switch.

The Walking Vegetables nos lleva de lleno a la acción directa, con un estilo Shoot ‘em up y un apartado visual que recuerdan mucho a títulos como Hotline Miami. La combinación de colores, luces de neón y el filtro de grabación VHS nos transportan al estereotipo ochentero. ¿Y qué decir de que entremos en cada nivel a bordo de un DeLorean?

También nos movemos en un escenario en 2D con perspectiva cenital mientras avanzamos por los distintos niveles. Sin embargo, la temática no podría ser más dispar que la que nos ofrece Hotline Miami. Nos enfrentamos a una amenaza muy distinta, a una invasión de vegetales asesinos mutados hasta las trancas. Lo absurdo y superflua que resulta la temática de este juego combina a la perfección con el estilo de acción arcade y directo que nos quiere ofrecer, y ayuda a que nos centremos en lo importante: la jugabilidad.

Movernos procurando no quedarnos acorralados será clave para seguir vivo.

The Walking Vegetables consigue transmitir esa sensación jugable genuinamente arcade y desenfadada que buscan muchos títulos, especialmente en el sector indie. Mientras lo jugamos no nos importa nada más que avanzar, ponernos hasta arriba de armas y power ups y machacar hordas enemigas, y con eso sentimos que es más que suficiente. Esto es posible gracias a una jugabilidad simple, pero bien pulida y satisfactoria,  cimentada sobre un esquema de controles acertados y limpios, una dificultad muy bien medida, y un diseño de niveles que exquisito. En general, esa es la sensación que transmite en cuanto a jugabilidad: limpieza, mesura y precisión. A excepción de algunos bugs prácticamente inocuos, como algunos objetos que muy de vez en cuando se quedan atascados entre paredes, el juego es técnicamente impecable.

A pesar del citado parecido con Hotline Miami, este título combina la acción directa con mecánicas típicas del género roguelike, como la generación aleatoria de niveles o distribución de objetos por todo el mapeado. Cada vez que iniciamos la aventura recorreremos los mismos entornos, pero distribuidos de manera totalmente aleatoria, los edificios que podemos explorar o la morfología de la ciudad, que cambiará en cada partida. Estas características cumplen con su objetivo de aportar dinamismo y rejugabilidad al título, una cualidad inherente de los roguelike. De hecho, cada vez que reiniciemos la aventura podremos sacarle más jugo a la experiencia y seremos más fuertes en muchos sentidos.

The Walking Vegetables premia nuestra asiduidad al jugarlo, con elementos como el sistema de habilidades o la tienda de objetos. A medida que jugamos podemos cumplir ciertos retos, como derrotar a los jefes o aniquilar a una determinada cantidad de enemigos. Estos objetivos nos permiten desbloquear habilidades permanentes para nuestras partidas posteriores, lo que hace que cada vez tengamos más posibilidades de superar los niveles.

En cuanto a la tienda de objetos, podemos dividir sus funciones en dos grupos: por un lado nos venden objetos temporales, que solo tendremos en la misma partida en la que los compramos. Estos objetos se desbloquean mediante las monedas que nos dropean los enemigos convencionales, e incluyen armas, munición o puntos de vida. Por otro lado, cada vez que derrotemos a un jefe obtendremos unos cristales púrpura, que conservamos después de morir y que podemos acumular partida tras partida. De esta manera si derrotamos a un jefe y morimos en el siguiente nivel parte de nuestro esfuerzo se conservará para partidas posteriores.

Explorar la mayor cantidad de edificios posibles es indispensable para llenarnos los bolsillos de dinero y llaves.

Por último, después de nuestra primera muerte en el juego se activará una característica: El fantasma del último intento. Este personaje de carácter aleatorio puede aparecer en cualquier punto del juego y nos ofrecerá la oportunidad de recuperar un objeto aleatorio de la partida anterior. Así que, en resumen, cuanto más verduras “consumamos” más fuertes estaremos, la forma de consumirla ya es otra historia.

Nuestros principales antagonistas, los vegetales, son de lo más variopinto e ingenioso. A lo largo de la aventura nos enfrentaremos a un gran abanico de enemigos distintos, todos ellos con un diseño excelente, tanto a nivel visual como mecánico. Cada una de las frutas y verduras tendrá sus propias habilidades, normalmente acordes a las características reales del vegetal en cuestión.

Por ejemplo, los limones dejarán charcos de jugo ácido, las patatas podrán enterrarse en la tierra para salir en otro punto y sorprendernos, las setas nos lanzarán proyectiles venenosos y las piñas harán la función de tanques con su piel acorazada. Aunque puedan parecer poco más que una divertida anécdota, estos detalles de diseño enriquecen la sensación jugable final del producto.

Por otro lado, muchos enemigos dependen de la simbiosis con otros para desplegar todo su potencial de peligro. Por ejemplo, las zanahorias son enemigos débiles y con ataques predecibles, se lanzan hacia nosotros girando sobre sí mismas, pero antes de hacerlo preparan el movimiento durante unos segundos, lo que nos da tiempo a eliminarlas o posicionarnos para evitar el golpe. Sin embargo, cuando se alían con unos cuantos limones que nos cercan con los charcos de jugo ácido lo tendremos muy difícil para evitar el ataque sin pisar los charcos.

El nivel de dificultad es una de las principales virtudes de este título, situada en una moderación que roza la perfección, en casi todos los aspectos. En cuanto a los jefes finales, la gente de Still Running ha hecho otro ejercicio de equilibrio. Los enemigos finales de cada nivel, que también serán aleatorios, supondrán un reto muy interesante y exigente, pero sin caer en la dificultad absurda o frustrante. A excepción del más débil de ellos, un brócoli gigante, todos exigirán que estemos constantemente atentos a sus patrones de ataque, que evitemos a los pequeños minions mientras intentamos golpearles, o que no paremos de movernos en ningún momento.

¡El Zombiñon!

Para poder afrontar estos combates y salir victorioso tendremos que hacer acopio de todas las armas y munición posibles, y llegar al combate con varios puntos de salud. La administración de la munición será clave para completar los niveles, ya que los jefazos tendrán grandes cantidades de vida.

Dispondremos de un gran abanico de armas, que aparecerán de manera totalmente aleatoria, siendo las más habituales las escopetas y los subfusiles, pero también tendremos rifles de tirador, fusiles de asalto, lanzagranadas e incluso armas láser. Muchas armas comparten un mismo tipo de munición, indicado por un patrón de colores, por lo que tendremos que saber gestionar nuestras existencias con cuidado. Podremos encontrar munición al derrotar enemigos, rompiendo objetos del entorno o en los cofres.

Además de las armas de fuego podremos hacer uso de distintas armas cuerpo a cuerpo y de ítems especiales, cada uno con efectos distintos. Empezaremos con una taza de café, el ítem por defecto, que podemos arrojar para crear un charco que ralentiza a los enemigos, pero podremos encontrar objetos de todo tipo, desde cartuchos de dinamita hasta un arpa que atrae a los enemigos con su canción para que los matemos con más facilidad y que finalmente explotará.

Las llaves que encontremos por el camino serán fundamentales para acceder a todos estos objetos, tanto armas como power ups, ya que nos permitirán abrir cofres donde encontrarlos.

El modo cooperativo de The Walking Vegetables es una característica fundamental y que no podía pasar por alto en este análisis. Jugar junto a un amigo en este tipo de juegos puede ser mucho más divertido que hacerlo en solitario, pero ojo, que es un arma de doble filo.

análisis de The Walking Vegetables Radical
El modo cooperativo es un autentico reto.

Jugar junto a un segundo jugador dobla la diversión, pero también la dificultad. Los enemigos serán más numerosos, los jefes más duros y tendremos que compartir todos los recursos, dinero, munición, llaves y botiquines. A pesar de ello, vale la pena explotar esta modalidad de juego, tanto si quieres un reto más exigente o como si lo haces por pura diversión.

The Walking Vegetables Radical Edition me ha sorprendido para bien. Es un título que se puede resumir en tres palabras: divertido, adictivo y comedido. Un equilibrio perfecto en cuanto a jugabilidad y dificultad, acompañado por un precioso aparatado visual de aire ochentero y una banda sonora al estilo retro, perfecto para acompañar la acción del juego.

Te ofrecerá horas y horas de diversión, con una rejugabilidad muy conseguida a través de los elementos roguelike. Se siente ideal para jugar en Nintendo Switch, debido a su ligereza argumental es perfecto para partidas rápidas. Gustará mucho a fans de juegos como The Binding of Isaac o Hotline Miami.

The Walking Vgetables Radical Edition

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Perfecto equilibrio de dificultad, con una jugabilidad simple, pero limpia y precisa. Un beat 'em up que te dará horas y horas de diversión. Un título que parece hecho a medida para Nintendo Switch.

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JaviMGarcia

Made in 1992 y pegado al mando de una consola desde del 97. Aspirante a alcalde de Raccoon City, a cazador de Yharnam y a periodista de videojuegos. Si me quieres encontrar busca la consola más cercana.

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