Artículos

El místico y legendario arte de recomendar un videojuego

Para introduciros al tema del que quiero hablaros hoy permitidme contaros una historia de algo que me ocurrió este verano:

Siendo justos realmente no me ocurrió a mí, sino a una amiga a través de Facebook. Se había comprado una Nintendo Switch y acudió a compartir la noticia a sus amigos y amigas de la red social. Nos explicó que era la primera consola que se compraba desde la Nintendo DS, por lo que estaba un poco perdida con los juegos, pero que esperaba ponerse con ella pronto. Que aprovechásemos y le recomendásemos juegos.

No os exagero si os digo que el 80% de las recomendaciones eran el Octopath Traveler. ¿Sabéis qué juego acababa de salir hacía apenas una semana? Pues eso. Yo me estaba llevando las manos a la cabeza. Nadie, y os lo aseguro, NADIE le planteó la posibilidad de probar la demo disponible en la Nintendo E-Shop. Todo el mundo decía que se lo comprase, que era un juegazo y oye, ¿es mentira? No, ni mucho menos. A mí me gustó, tanto que escribí un artículo sobre mis personajes favoritos. En esta casa se llevó una buena nota. ¿Era, pues, una buena idea recomendarle ese juego a mi amiga? Rotundamente no.

Lo que la mayoría de los que le recomendaron ese juego obviaba era la información que nos dio al principio, la de que la Switch era su primera consola en años, desde que se compró una Nintendo DS Lite. ¿De verdad a una persona poco aficionada a los juegos le propones meterse en un RPG por turnos cuya principal crítica era el exceso de grindeo necesario para avanzar en la historia? ¿Acaso quieres que lo deje de lado tras haberse gastado 60 euros, o peor aún, que directamente apenas toque la consola?

Recomendar es algo mucho más difícil de lo que la inmensa mayoría de gente cree: hay que tener muchas variantes en cuenta a la hora de hacerlo, no limitarnos a la calidad del producto (un videojuego en este caso, pero aplicable a cualquier otra forma de entretenimiento).

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el videojuego es un arte y que como tal está sujeto a la interpretación y experiencia individual. O, dicho de una manera más coloquial: cada uno tiene sus gustos, y que a ti te guste no significa que tenga que gustarle a otro.

¿Acaso no debería importar la calidad del juego? Pues sí, como una medida para quedarte en él y terminarlo, pero los primeros pasos los daremos siempre desde nuestra experiencia, y si no la tenemos hay que aceptar que nos estamos metiendo en terreno desconocido y que como tal estamos en peligro… de haber gastado nuestro dinero en algo que no nos gusta.

¿No os ha pasado nunca que os ha gustado una película mala, o que aquella de la que todo el mundo está hablando os ha parecido un tostón? El problema es que siempre estamos buscando la reafirmación, queremos creernos mejor de lo que probablemente somos, cuando en realidad no hay nada malo en que nos guste una película de Michael Bay o un juego de Ubisoft.

Hay géneros que son más “newcomer friendly” que otros, por cierto. Por eso triunfó la Wii, por tener un catálogo enorme de juegos que, siguiendo las pautas de un análisis tradicional, serían considerados poco más que basura, pero que a mucha gente que no estaba acostumbrada a jugar no le importaba. De nuevo, las probabilidades de que alguien que apenas ha jugado a videojuegos en su vida le guste un RPG por turnos que además es conocido por su dificultad son bastante bajas, la verdad.

Cuando recomendamos un juego hay que intentar conocer a la otra persona, su experiencia y sus gustos. Eso debería primar antes que la calidad de la obra misma. También hay que razonar la recomendación, no limitarnos a aconsejar algo sin explicar qué es lo que nos llama la atención. Esto último es muy importante en caso de que apenas conozcamos a la otra persona y es lo que intentamos, con más o menos talento, los que nos dedicamos a analizar juegos en webs y revistas del sector. Yo no sé quién puede leerme, ni a qué juegos ha jugado antes, ni mucho menos sus gustos personales, por lo que a la hora de recomendaros jugar a, por ejemplo, Soul Calibur VI, me abro a vosotros y confieso mi experiencia con la saga, mi nivel como jugador y fan del género, etc… con la esperanza de darme a conocer un poco y quizá así os hagáis una idea aproximada de si mis gustos pueden coincidir con los vuestros.

 

Tal vez estéis pensando que todo esto viene de la premisa de que el Octopath era una mala recomendación y que no le habría gustado a mi amiga. Quizá conozcáis a alguien que solo juega RPG’s, pero estoy seguro que esa persona ha tenido su experiencia en otros géneros antes de decidir que solo le gustaban juegos con historias largas y complejas. E, incluso aunque se diese el caso de que a mi amiga le gustase, hay muchos otros modos de llegar a eso sin arriesgarse tanto. Tal y como he dicho Octopath dispone de una demo que permite hacerse una idea muy buena de qué va el juego, hay sitios donde puedes alquilar videojuegos durante un fin de semana o alguno de los que vivimos en su misma ciudad se lo podríamos haber dejado unos días.

Recomendar un juego no debería ser fácil. La reacción correcta cuando os pidan consejo debería ser resoplar y ser conscientes de la responsabilidad… no, mejor aún, del marrón en el que os han metido. Empezad a hablar con esa persona, preguntadle a qué ha jugado últimamente, cuál es su juego favorito y por qué, etc… Si la próxima vez que os pidan que recomendéis un juego el título de este os viene inmediatamente a la cabeza sed conscientes de que lo más probable es que no estáis recomendando un carajo y tan solo estáis diciendo vuestro juego favorito o lo último a lo que habéis jugado.

Por cierto, mi amiga finalmente probó la demo y no le gustó. Desde entonces ha estado jugando sin parar al Splatoon 2.

Etiquetas

Adrián Laguna

Crecí viendo jugar a mi padre al Mario 64 y a mi madre al Banjo Kazooie... era obvio que esto de los videojuegos acabaría tirando de mi.

Actualidad

Cerrar
X