AnálisisPS4

Assassin’s Creed Odyssey – Análisis PS4

Assassin’s Creed es una de las sagas que más polariza las opiniones de los jugadores año tras año, y a su vez una de las que más ingresos genera dentro de la industria. Nada más ni nada menos que 37 títulos -teniendo en cuenta los spin-off y reediciones- en 11 años avalan esta afirmación. Mi compañero Javi García hizo un genial repaso a la cronología de la saga hace unas semanas, ideal si queréis poneros al día con la franquicia.

Tras el punto y aparte que supuso Origins el año pasado, Ubisoft Quebec toma el relevo para el desarrollo de este Assassin’s Creed Odyssey, una entrega que, desde su presentación, ha causado un gran revuelo por el miedo de la comunidad a una posible pérdida de identidad de la serie y la vuelta de la periodicidad anual.

En primer lugar, tranquilidad, desde Ubisoft ya han confirmado que en 2019 no habrá ningún Assassin’s Creed. Además, aseguran que Odyssey es un proyecto paralelo a Origins, que recoge y amplía lo visto en Egipto y le añade más elementos RPG, con un enfoque más centrado en la narrativa. El título más grande jamás creado por Ubisoft, aseguran. Y respecto a la segunda cuestión, ya os adelanto que la esencia de la franquicia se mantiene, al menos, tanto como lo hacía en Origins. ¿Estará a la altura de las expectativas? ¿Volverán los signos de agotamiento de la franquicia? ¡Vamos a descubrirlo!

Después de un año inmersos en el antiguo Egipto, Ubisoft ha decidido retroceder aún más en el tiempo para situarnos en la Grecia del año 431 a.C., en plena Guerra del Peloponeso. Por primera vez en la saga, podremos elegir entre un protagonista masculino –Alexios– o uno femenino –Kassandra-, que es el que finalmente he elegido en mi Odisea. Assassin’s Creed Syndicate ya tuvo protagonistas de los dos sexos, pero ambos eran controlables durante todo el juego. Más allá de alguna modificación en los diálogos, dicha elección no tiene ninguna repercusión ni en lo jugable ni en lo narrativo, con lo que deja poco espacio para la rejugabilidad.

A los títulos de Ubisoft se le pueden reprochar muchas cosas, pero en cuanto al diseño y construcción de escenarios hay pocas desarrolladoras que lleguen al nivel de la empresa gala. Y esta Grecia no es una excepción. Es el mapa más grande creado jamás por Ubi, y eso es mucho decir, pero también es uno de los más bonitos, sino el que más.

La recreación de Grecia es impresionante, desde la imponente Atenas hasta las paradisíacas islas de Mikonos o Melos cuentan con un nivel de detalle apabullante. A nivel de ambientación no hay absolutamente nada que reprocharle al título, las calles rebosan vida y están repletas de personas ocupadas con sus quehaceres, todas y cada una de ellas con sus animaciones contextuales -que Borja Pavón se encargará de aprovechar-. También se dan situaciones curiosas con la fauna salvaje, como un tiburón comiéndose un cuerpo que acabas de arrojar al mar o una jauría de lobos atacando a un campamento enemigo.

La Grecia creada por Ubisoft es inmensa. E inmensamente bonita.

De hecho, la exploración de los escenarios es uno de los puntos fuertes del título, perderte entre las numerosas islas del mapeado es muy divertido, y lo fluido que es pasar de tierra firme a nuestro navío -sí, vuelven los barquitos- lo hace todo mucho más sencillo. Una pena que algún que otro tiempo de carga excesivo ,comprensible, eso sí, entorpezca una sensación de libertad total.

El argumento de Odyssey es una historia de búsqueda, un drama familiar plagada de entramados políticos, traiciones y corrupción, todo aderezado con la aparición de numerosos personajes históricos. Y es en lo argumental y narrativo donde reside la principal novedad del título; la capacidad de decisión en los diálogos. Una evolución de lo visto en Origins, pues nuestras decisiones afectarán, en mayor o menor medida, al desarrollo de la trama. El sistema es muy parecido, también en lo visual, a lo visto en The Witcher III: Wild Hunt, aunque las decisiones no parecen tener tanta importancia como en la obra de CD Projekt Red. Más adelante veremos que no es lo único que cogen prestado del título estrella los polacos.

Drama familiar, política, tramas conspiranoicas…toda una telenovela, vaya.

Por desgracia, no puedo decir que la historia me haya parecido demasiado interesante. Kassandra no es un mal personaje, es una mercenaria y le gusta serlo, sonríe cuando la llaman ‘matona’ y no se deja pisar por nadie, es puro carácter. Los personajes históricos también están bien representados, Heródoto, Leónidas, Pericles o Anaxágoras protagonizan algunas de las mejores conversaciones, y junto a la protagonista es de lo poco que se salva de la trama. Y sí, volvemos a tener secciones en la actualidad, pero han perdido protagonismo jugable y argumental y, al menos, nos regalan algún que otro guiño graciosete.

Para empezar, las cinemáticas, omitiendo las de introducción y unas pocas más, se limitan a diálogos generalmente poco inspirados con planos medios y prácticamente estáticos. Las actuaciones de los personajes, ya sea por las animaciones o por la implementación de las voces, no son creíbles, y dan lugar a escenas bastante descafeinadas. Y viniendo del plano secuencia del reciente God of War, las constantes interrupciones y fundidos negros de Odyssey me han molestado más de lo que debería. Uno se acostumbra muy rápidamente a lo bueno.

El ritmo es bastante lento, y todo es culpa por la forma artificial que tiene en título de alargar las misiones mediante la asignación de un montón de tareas en cada una de ellas. En el juego todo funciona mediante el ‘tú me haces un favor, yo te lo devuelvo’, y siendo una mercenaria tiene sentido, pero cuando la estructura se repite misión tras misión acaba siendo frustrante. Y, por si no fuera poco, el horrible sistema de niveles frena más un desarrollo de la trama muy lento, que carece de los momentos épicos que pide una ambientación como ésta -la introducción es un espejismo-.

El sistema de diálogos es sencillo, muy parecido a lo visto en The Witcher III o Mass Effect.

Jugablemente hay muy pocas sorpresas, y debido que no jugué Origins, me ha sorprendido la cantidad de aspectos que recoge Odyssey de uno de los exponentes RPG de la generación, The Witcher III.

El combate cuerpo a cuerpo se basa en esquivas y en el parry, y aunque es divertido, no es todo lo preciso que me hubiera gustado. Las habilidades especiales que iremos desbloqueando en nuestro árbol de habilidades y el arco -con habilidades propias- aportan dinamismo y frescura a los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, que de por sí solos no son más que correctos. Y es que es cuando los numerosos sistemas del título entran en juego cuando de verdad funciona este Assassin’s Creed: Odyssey saca a relucir su potencial. El sigilo, el parkour y el combate cuerpo a cuerpo combinados conforman un apartado jugable de lo más fluido y, sobre todo, divertido.

Eso sí, hay peros, y la mayoría tienen que ver con la inteligencia artificial. Esta franquicia necesita, casi de forma urgente, mejorar la IA de los enemigos, pues se mantiene tal cual recuerdo en el último juego de la saga que jugué, la tercera entrega de 2012. Aún así, el sigilo es divertido y el diseño de los campamentos invita a terminar las misiones sin ser visto. También hay pequeñas secuencias de investigación, una versión algo más simple de lo visto en TW3 que no deja de ser anecdótico.

El combate apenas ha sufrido cambios, pero sigue funcionando. Las habilidades especiales son variadas y aportan variedad a los enfrentamientos.

La mayoría de las misiones del juego consisten en asaltar campamentos espartanos y atenienses, de mayor o menor tamaño. Hay una cantidad tremenda de éstos esparcidos por el mapa, y aquí entra en juego el nuevo sistema de territorios y conquista, que es totalmente opcional. Deberemos debilitar a una de las facciones del mapa eliminando a los capitanes del campamento, quemando los suministros y robando objetos, y finalmente librar una batalla final. Son batallas cuerpo a cuerpo a gran escala, que acaban siendo repetitivas pero que terminarás por hacer para ganar experiencia…pero esto ya lo comentaremos más adelante.

El Culto de Kosmos es otra de las incorporaciones estrella del título, al menos a priori. Se trata de una secta que tiene una gran implicación en la trama, y que de forma opcional podremos erradicar eliminando a sus miembros de uno en uno. La muerte de cada individuo nos dará pistas sobre otro de los miembros, un efecto dominó con el que desvelaremos la identidad de todos los integrantes. El sistema de Mercenarios también tiene bastante importancia, pues acabar con los campamentos o liarla por el mapa pondrá precio a nuestra cabeza. Nos perseguirán por todo el mapa si armamos mucho jaleo, y podemos eliminar a los cazarrecompensas, pagarla nosotros mismos o acabar con la persona que nos puso en busca y captura.

Por último, vuelven las batallas navales y la navegación libre por el mapeado. Es una pequeña mejora de lo visto en Black Flag, ya que ahora incluye un sistema de gestión de la tripulación y mejora del barco, y aunque es un sistema sencillo y muy arcade, aporta variedad a la estructura del título. También está de vuelta el águila, esta vez apodado Ícaro, que hará las veces de dron y rastreador del mapa, señalando a los enemigos y puntos interesantes de la zona.

Las batallas navales son visualmente espectaculares y bastante divertidas. Eso sí, no os esperéis ningún simulador.

Como podéis ver, hay una cantidad tremenda de sistemas y opciones de juego, tantas que es fácil sentirse abrumado. A esto hay que añadirle alguna misión de caza, reclutar tripulación para nuestro barco, obtener equipamiento legendario…todo un pozo de horas. De hecho, completar la historia principal puede irse fácilmente a las 45 horas si vamos todo lo rápido que la progresión y estructura de niveles nos permite. Porque sí, este sistema está totalmente roto, y en varias ocasiones me he visto obligado a farmear experiencia durante horas para poder acceder a la siguiente misión. Y, sorpresa, esta experiencia también se puede comprar en la tienda del juego. No es obligatorio, y seguro que muchos jugadores están encantados en invertir decenas de horas en actividades secundarias, pero no es el caso de un servidor, y menos cuando no están especialmente bien escritas (al menos en su mayoría, porque hay excepciones).

El apartado audiovisual del título es de sobresaliente. El nivel de detalle de todos y cada uno de los emplazamientos está a la altura de lo visto en los sandbox más ambiciosos de los últimos años, y a nivel artístico es toda una gozada. Mención especial al acabado del mar y de las propias olas, a una potente iluminación y a la frondosa vegetación. El modelado de los personajes es muy bueno, más en el caso de los protagonistas, y las animaciones de escalada y combate, aunque son prácticamente las mismas que las de Origins, son estupendas. Es uno de esos juegos para exprimir el Modo Foto, que es simple pero efectivo.

Cada rincón del mapa es una postal. Vais a destrozar el botón ‘Share’…

El rendimiento general es muy bueno, y apenas he sufrido ralentizaciones o cosas extrañas en el modelo base de PlayStation 4. Y no, no me he encontrado con los clásicos bugs de los títulos de la compañía, por lo que en este apartado la experiencia ha sido casi perfecta. La banda sonora también raya a buen nivel, y el doblaje es correcto, aunque el resultado final de las conversaciones o las escenas dramáticas, como ya dije antes, no acaban de ser creíbles. Tampoco lo son en su versión original.

Assassin’s Creed Odyssey es una inabarcable e impresionante recreación de la antigua Grecia, y aún con sus asperezas argumentales, narrativas y de diseño, supone una nueva nota positiva dentro de la franquicia, que invita a ser optimistas respecto al futuro del credo de los asesinos. Eso sí, aunque es muy divertido, han de corregirse errores que pueden arruinar la experiencia a muchos.

Assassin's Creed Odyssey

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Assassin's Creed Odyssey es una inabarcable e impresionante recreación de la antigua Grecia, y aún con sus asperezas argumentales, narrativas y de diseño, supone una nueva nota positiva dentro de la franquicia.

User Rating: 4.45 ( 1 votes)
Etiquetas

Álvaro Novoa

Todo empezó en el Campo de los Bob-ombs. Me gusta escribir sobre videojuegos, casi tanto como jugarlos.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X