AnálisisPC

Wandersong – Análisis PC

Conviértete en un bardo y salva el mundo

En el mundo de los videojuegos la violencia como solución a cualquier problema que amenace al mundo no extraña a nadie: siempre hay una aventura que superar, dificultades y enemigos que se oponen a la odisea en la que te embarcas, sin arrogancia ni seguridad de que pase después de que se cumpla tu misión. En la vida real los conflictos rara vez se arreglan simplemente con diálogos: hay trapicheos y tratos de favor demasiado importantes como para que la mediación de la disolución del conflicto sea, realmente, la ética en estado puro.

Sin embargo, aquí nos encontramos con un juego que nos ofrece una alternativa: Wandersong, creado por Greg Lobanov que, tras un Kickstarter exitoso, ha conseguido lanzar su primer videojuego en PC y Switch, y que entra por los ojos con 5 segundos de tráiler: un bardo, en un mundo colorido y lleno de alegría, se despierta tras soñar que una especie de hada le comunica que el mundo se acaba y que él es el único capaz de resolverlo, aprendiendo la canción de la humanidad, la Earthsong. Un planteamiento sin miramientos ni segundas perspectivas, al menos al principio.

Cada vez más juegos realizados por un grupo reducido de personas están saliendo a la luz, y sobre todo gracias al crowdfunding. Hacer videojuegos (de una envergadura más o menos pequeña) no requiere la misma logística que una empresa de construcción o una fábrica, se podría decir que “solo necesitas un ordenador y mucho tiempo” siendo demasiado simplistas, pero sin embargo este tipo de proyectos dan frescura y no tienen cabida en desarrolladoras de gran envergadura.

La mecánica principal de este juego es, a la vez, su principal baza: no eres un soldado ni un guerrero, eres un bardo, por tanto lo “único” que puedes hacer es cantar. En mi caso, jugando con un mando de PS4 en PC, al usar el joystick derecho se abría un círculo de colores que representaban diferentes sonidos (una “sinestesia mágica”), permitiendo una representación visual de las canciones de nuestro protagonista y que nos permiten utilizarlas para la resolución de puzles y para ayudar a quien lo necesite. A medida que avancemos encontraremos zonas de puzles en un “mundo místico” en el cual tendremos que encontrar a los 6 Overseers  que guardan los fragmentos de la Earthsong y que se intercalan con nuestras aventuras en el mundo real.

En un principio el juego no te muestra una gran variedad en el uso de dicha mecánica, pero a medida que avanzas se observa cómo el desarrollador le han dado mil vueltas a la cabeza para darle muchas más vertientes de la que podría haberme imaginado: desde manejar tornados, pasando por hablar con fantasmas o manejar un barco, todo con un humor y una alegría que te saca más de una sonrisa (incluso tenemos un botón para bailar).

Y es que otra de las bazas más importantes del juego es la energía que desprende: tanto el arte del juego (cartoon pero que a veces parece demasiado poligonal), como el humor de los personajes en diversas situaciones y lo colorido de la ambientación te hace querer unirte a la aventura, a vivir las experiencias que ellos viven, aunque a medida que avanza la historia la historia profundiza más en los personajes que nos encontramos, haciendo incluso que empaticemos a un nivel que no esperábamos: el creador del juego quiere mostrar que no todo es blanco y negro, sino que el gris es el mejor color.

En cuanto a la historia, comienza como un juego sencillo, pero a medida que avancemos veremos ciertos giros de guión y sorpresas que hacen la experiencia más interesante, ya que realmente quieres saber qué ocurre al final. Y también disfrutas del camino, ya que el carisma de los NPC’s y algunas situaciones te hacen querer seguir jugando. Y sobre todo, la música.

La música es el otro aspecto fuerte del juego: no está solo incluida dentro de la mecánica principal sino que muchas situaciones que nos encontraremos estarán relacionadas con la música, y esas situaciones vienen acompañadas por una banda sonora muy buena y muy diversa, en la que se nota el esmero y el cariño que se le ha dedicado: desde acordeones hasta saxofones o baterías, todo centrado en disfrutar de la música. Y, realmente, el juego te deja bien claro que uno de sus mensajes principales, si no el principal, es proclamar que el arte y la cultura no son menos que cualquier otra profesión por no producir cosas tangibles y útiles, son igual de necesarias para el ser humano que trabajar en una fábrica.

Creo que se he dejado entrever que el juego me ha gustado mucho, que lo he disfrutado por su temática y sus ganas de hacerte disfrutar, sin embargo no he sido capaz de acabarlo. No porque no me gustara la historia, ni porque la temática fuera sosa, sino por lo que hace que un juego sea un juego: por sus mecánicas. No es algo exclusivo de este juego, creo que es una tendencia cada vez mayor lanzar los juegos sin estar bien optimizados y con bugs; es una tendencia con varios culpables, entre ellos el factor de la financiación (el juego da dinero cuando lo vendes), la necesidad de la inmediatez por parte del público o estar más centrados en la historia que en lo que define a un juego en sí.

Y es que el juego no tiene simplemente la mecánica de cantar, sino que tiene fases de plataformas. Y, ay Dios mio, por qué nos has abandonado. Hay algunas plataformas que están relacionadas con la mecánica y otras que no, pero en ambos casos podemos encontrarnos con un movimiento ortopédico, que entorpece la experiencia del juego a unos niveles que no pueden ser tolerados en un juego.

Y no es solo que alrededor de 5 veces he atravesado el juego para morir de manera inexplicable, es que nuestro protagonista tiene la increíble habilidad de rebotar cuando se choca con las paredes. Al comienzo del juego estás en escenarios más abiertos y no notas tanto la diferencia, pero en cuanto avanzas en el juego la ambición del desarrollador con las plataformas choca con la pulidez de las mecánicas. Sin ir más lejos, hay una zona de plataformas estrecha con un pasillo vertical y varios escalones intercalados entre ambas paredes del pasillo del que he sido incapaz de pasar; no porque sea difícil, sino porque las mecánicas de plataformas están mal optimizadas.

Por tanto, a medida que la curva de dificultad subía, más cuesta arriba se hacía poder disfrutar hasta llegar al punto de que se necesiten unas skills de un Dios del Gaming para poder superar un juego con un objetivo totalmente distinto. Es por ello que le he tenido que bajar la nota, porque aunque la idea, la ambientación y la originalidad del juego sean excelentes, las mecánicas dejan demasiado que desear, fruto de este tipo de proyectos en los cuales es posible que una persona puede no hacerse cargo de todo.

Por tanto, después de las 10 horas que he estado jugando (supongo que me quedarían unas 5), puedo decir que he disfrutado del juego y que me apena ver una obra así limitada por el modo de jugarla, queriendo saber cómo concluye la odisea de los personajes, pero la frustración que he sentido en sus mecánicas choca demasiado con lo que quiere transmitir.

Wandersong

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Un juego original, bonito y con magníficas ideas, enfocado en la música como pocos juegos hacen, pero sus carencias en las mecánicas de plataformas hacen muy cuesta arriba su disfrute.

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Bellido

Doctorando en Química con el tiempo justo para hablar de videojuegos. Si buscabais a alguien al que le guste una buena cerveza y unos indies fresquitos, habéis dado en el clavo. Redactor en @navigames

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