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The Low Road – Análisis PC

Investiga, miente y roba. Bienvenida al mundo del espionaje

La nostalgia vende, y mucho. En los últimos años hemos visto un auténtico resurgir de antiguas franquicias, salteado con generosos puñados de remakes. No es de extrañar que el epicentro de este fenómeno sean las décadas de los 80 y 90; un punto que denota el relevo generacional que estamos viviendo. Diríamos que ha pasado el tiempo suficiente como para que quienes nacieron en aquella época ahora sean adultos hechos y derechos, a la deriva en un mundo que se antoja extraño y alejado de los referentes culturales de su infancia. Por otro lado está la nueva generación que ha tomado ese nicho en su lugar y que mira al pasado, romantizando aquellos años llenos de gomina, vaqueros y toda una cultura de marcado corte estadounidense.

En estos años tuvo lugar el auge, y prácticamente también el fin, del género de la aventura gráfica point and click. Es imposible hablar de estos títulos sin mencionar la labor de Tim Schafer en LucasArts, que trajo consigo la saga Monkey Island, Full Throttle o Grim Fandango. Su humor y diseño artístico tan característicos bien le han valido remakes actuales de los ya mencionados, así como intentos de revitalizar el género como Broken Age. La estela del bueno de Tim es alargada y, como era de esperar, es fácil que alguno de los muchos que en su día acabaron encantados con su obra quiera emularle. Aquí es donde entra The Low Road.

El juego nos sitúa en la piel de Noomi Kovacs, la mejor de su clase en la academia de espías. Es su primer día de trabajo en la división de inteligencia de una empresa automovilística y está dispuesta a darlo todo. El único problema es que todo lo que va a encontrar en la empresa son esperpentos con patas, un jefe extremadamente reticente al negocio y el petulante hijo del dueño pululando por ahí. Desde aquí, tras unos primeros compases más lentos de lo que deberían, entramos de lleno en una trama que tiene todo lo que podrías esperar de una historia de espías con más de Austin Powers de lo que quiere admitir: laboratorios subterráneos, sectas, conspiraciones internacionales, antagonistas estrambóticos y todo el aire flower power que puedas soportar.

En cuanto a las parte jugable nos encontramos ante una versión muy ligera de lo que cabría esperar en una aventura point and click al uso. Los puzles que se resuelven a base de extrañas combinaciones de objetos siguen aquí, pero mucho menos rebuscados. Para empezar, nunca habrá más de tres objetos en el inventario, así que la mayoría de las veces se convierten en ensayos de prueba y error. Por suerte, también están aquellos que no implican al inventario sino algún elemento concreto del escenario. Por ejemplo, cortar una cinta de casette para reordenar un mensaje o encontrar la ganzúa adecuada para cierta puerta. A ratos, los primeros pueden sentirse un poco forzados, como si estuvieran ahí porque es un juego y deben impedirte avanzar a ratos. Por suerte, los de la segunda categoría compensan ese fallo, pues resultan más efectivos y entretenidos.

Si tuviera que destacar algo del juego por encima de todo, sería el apartado visual y sonoro. Salta a la vista que ha habido auténtica dedicación y esfuerzo a la hora de crear a los personajes. Cada uno de ellos tiene un diseño único que los diferencia del resto y que cobra vida propia gracias al doblaje. No hay nombres importantes en los créditos, pero es de agradecer el esfuerzo de haber doblado por completo un juego tan basado en el diálogo y las conversaciones, con una interpretación en la que se nota que los actores de voz estaban disfrutando realmente de poner su voz en un título de humor donde lo sobreactuado y rimbombante son el estándar. Cabe mencionar que el doblaje al que me refiero es en inglés, como el resto del texto del título. Y es que, por desgracia, a día de hoy no hay planes de una traducción al español.

Habiendo dicho todo lo anterior, quiero recalcar que la principal característica de The Low Road ese sabor a trabajo de fan, el evidente deseo de tener sabor añejo y situarse a la par con lo mejor de LucasArts. Continuando con el tema de la nostalgia, esa característica es su mayor baza, pero a la larga acaba perjudicando en lugar de lo contrario. Y es que, al final, se acaba quedando a medio fuelle.

El humor absurdo llega demasiado forzado en algunos puntos y hace que la historia pierda sentido. Los puzles están ahí pero, salvo unos pocos, son muy sencillos y apenas te hacen pensar. Los nostálgicos se darán de bruces con un intento esmerado pero no tan efectivo como cabría esperar, y los recién llegados al género con algo que requiere manga ancha y mente abierta para ser disfrutado. Mi experiencia ha resultado en unas cuatro o cinco horas con variados altibajos; entretenido, pero difícil de recomendar a todo el mundo.

The Low Road

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Si eres fan de este género tendrás que aceptar sus errores más evidentes. Si eres neófito, mejor que vengas con la mente abierta.

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RobMencey

Amante de los videojuegos y estudiante de Psicología. Yo he venido aquí por la historia. Sigo esperando otro No More Heroes.

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