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El precio de la nostalgia

"Mis recuerdos son demasiado valiosos para que se les siga poniendo precio."

Todos los que llevamos jugando un tiempo bastante extenso solemos mirar atrás con cierta nostalgia. Crecimos en la era del pixel, de los 8 y 16 bits, donde el medio del videojuego era joven, desenfadado y lleno de ideas.

El tiempo, como siempre, nos juega malas pasadas y aquellos recuerdos se engrandecen con el paso del tiempo, nublando nuestro juicio para pensar que todo lo pasado fue mejor. A veces miro mis consolas y suspiro, recordando las tardes lluviosas después del colegio, con el sandwich de nocilla sobre la mesa y aquel viejo televisor de Panasonic en el que solía conectar mi PlayStation para jugar a Tekken 3 con mis hermanos, reprochándole a mi hermana sus «fullerías» por usar a Eddie Gordo el cual resultaba imparable.

Allí, en aquel salón, viví también las largas batallas de Final Fantasy VII, el cual me pasé de forma consecutiva junto a mi hermano, mis amigos y mi vecino. Uno acaba añorando esos días, es lógico, y ese crío sigue viviendo dentro de nuestro corazón esperando a repetir la experiencia. Y nosotros, ya adultos con demasiadas responsabilidades, queremos desconectar y que algo nos transporte a aquella época. Y por desgracia, las empresas lo saben.

Jim Ryan, Vicepresidente de Sony Interactive, rechazó la portabilidad de PlayStation 4 por ser algo que «Se pide mucho, pero se usa muy poco».

Jim Ryan, vicepresindete de Sony Interactive, se sentó junto a unos periodistas el año pasado para hablar sobre la retrocompatibilidad, tema que ha sido candente durante las últimas generaciones. En dicha entrevista aclaraba que aunque la retrocompatibilidad era muy demandada, los datos indicaban que no se hacía demasiado uso de ella.

Es curioso que estos argumentos se contradigan al lanzar la nueva PlayStation Mini, cuyo gran aliciente es volver a traernos los títulos de nuestra infancia en una consola que emula ser nuestra vieja y emblemática PSX. También lo es cuando uno hace memoria y mira atrás, encontrándose con lanzamientos como el remake de Shadow of the Colossus, Onimusha o el próximo Final Fantasy VII: Remake. Todos ellos juegos emblemáticos que, a pesar de su cambio gráfico, muestra un sistema prácticamente similar -a excepción de FFVII Remake-.

La nostalgia es un arma poderosa que está en venta, un objeto con el que comercializar. Hay dos alternativas, dar paso a la retrocompatibilidad y permitir que el jugador pueda conservar sus discos de antaño, o por el contrario, venderles un producto que ya conocen con un nuevo papel de regalo, atacando a donde más duele, la memoria, para hacerle pagar por algo por lo que ya pagó, pero de lo que no puede hacer uso.

NES Mini fue una auténtica locura de la especulación por el bajo stock.

Porque lejos de que estas consolas minis sean algo positivo, es un síntoma de maltrato al consumidor, una forma de mercadear con su infancia y recuerdos, trayéndonos generación tras generación remasterizaciones de un juego que no lo necesita, atrayendo a aquel que ya no posee dicha consola o juego, pero que desea volver a jugarlo. O incluso al jugador que, en su momento, no pudo jugar pero que escuchó las buenas valoraciones del título.

Nos crean la falsa sensación de que necesitamos una consola que ya tuvimos, de jugar a un juego que ya poseemos, solo que en esta ocasión se trata de un sistema cerrado que emula una cantidad de juegos limitados. Y tenemos que aguantar, por desgracia, que se nos diga que es por nosotros, que es lo que pedimos y nos lo dan… ¿Acaso no sería más fácil, simplemente, permitirnos hacer uso de los juegos que ya poseemos sin necesidad de pasar por el aro de nuevo?

Microsoft, a pesar de sus múltiples fallos en esta generación, amplía cada día su catálogo de juegos compatibles para que no sea necesario pagar de nuevo por un producto que ya poseemos. Nos deja avanzar, pero sin olvidarse de aquellos títulos que la hicieron grande, y no solo eso, si no que se aleja de este mercado nostálgico con una actitud irreprochable.

Xbox One permite jugar a juegos de Xbox 360, ampliando su catálogo poco a poco, sin la necesidad de volver a vendernos los títulos que ya poseemos.

Y es esa actitud cínica, la de dejar al jugador contra la espalda y la pared sin la posibilidad de jugar a los títulos que ya tenía, la que me quema por dentro. Ver la triste alegría de mis compañeros y amigos de poder disfrutar de su infancia de nuevo bajo coste.

Me entristece ver lo caros que resultan los recuerdos, el amor a las obras de antaño, y la poca humildad de aquellos que nos repiten una y otra vez que lo hacen por nosotros. Y no pretendo ir de persona contracorriente, ni mucho menos, yo mismo he caído y caeré en su juego, pero cuando uno se detiene y profundiza más en ese cariño que siente por dicha obra o plataforma, se da cuenta de que no escuchan nuestras peticiones, si no que  las manipulan para obtener beneficio de ella.

Supongo que ante estas situaciones a veces es mejor seguir adelante y olvidar épocas pasadas. Quedarnos con el bonito recuerdo pero continuar el camino hacia delante. Mis recuerdos son demasiado valiosos para que les sigan poniendo un precio.

Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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