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Planet Alpha – Análisis Xbox One

Un viaje visualmente espectacular por un planeta idílico

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en este caso me asaltan la cabeza cada vez que pienso en Planet Alpha. Porque jugar a este juego sin que te acuerdes de Limbo, Unravel, Little Nightmares o Inside (que es el mejor ejemplo para tomar como referencia) es prácticamente imposible. Y es que este juego de Team17 comparte muchos aspectos en común con las obras mencionadas, es más, también expresa su argumento con el mismo recurso: el lenguaje visual, que a mí concretamente me encanta. La diferencia más notable reside en la ambientación, que es donde Planet Alpha brilla con luz propia.

Durante el trascurso de la aventura nos haremos constantemente esas preguntas, y al final del juego una de ellas queda más o menos clara, pero la otra no tanto. El personaje que controlamos, aparentemente un astronauta humano que se encuentra buscando algo en el planeta que da nombre al juego, comienza la partida caminando un largo trayecto casi a duras penas, cuando llega a lo que parece ser su objetivo: una cueva con una cara “humana” gigante tallada en su entrada, el protagonista cae rendido y una vez despierta ya comienza nuestra aventura.

No tardamos en darnos cuenta de que un peligroso enemigo está tratando de hacerse con el control del planeta y no precisamente por las buenas. El ejército de robots inspirados en la ciencia ficción de los años 50 se dedicará a acosarnos durante toda la partida y no dudarán en pulverizarnos a la primera que nos detecten, su crueldad llega hasta tal punto que se les puede ver asesinando a sangre fría a la fauna pacífica del planeta.

En esta fase, exploramos una especie de templo alienígena casi destruido. Nos esperan un montón de saltos trepidantes por aquí.

Planet Alpha no tiene ni cinemáticas ni diálogos, y tampoco esperéis encontrar “diarios perdidos” que se puedan leer. Aquí el bello mundo que han creado habla por sí solo y es un recurso narrativo genial, puesto que cada jugador puede interpretar la historia de la forma que él crea conveniente.

El apartado gráfico de este juego es probablemente el más bonito de su género, siendo igualado o únicamente superado por Ori and the Blind Forest, lo cual es ya cuestión de la opinión de cada uno. La ambientación de Planet Alpha se podría decir que parece sacada de la película Avatar, pero con un claro toque personal creando un planeta con su propia arquitectura, flora y fauna. De hecho, he llegado a tomar una enorme cantidad de capturas de pantalla para este análisis y me ha sido muy difícil decidirme por las que voy a usar. Y es que los momentos de orgasmo visual son constantes pero muy difíciles de explicar con palabras, además por mucho que os impresionen las capturas de pantalla la sensación de ver esta maravilla en movimiento es mucho más espectacular. Las animaciones del protagonista, los enemigos, animales, plantas, etc… están realizadas con sumo detalle y se muestran en todo momento fluidas. Además, las transiciones entre día y noche, que se producen a tiempo real, son realmente espectaculares y no solo modifican la iluminación sino casi todo el entorno, revelando plataformas ocultas o lugares donde esconderse, mostrando además con todo detalle la rotación de las estrellas y planetas en el firmamento, me ha encantado sobre todo cómo se ve la sombra avanzando al anochecer. Esto es un apartado importantísimo de la mecánica jugable, pero os lo explicaré más adelante.

El robot gigante asesino nos quiere dar caña, pero somos más listos y le marearemos dándole esquinazo con esos restos de piedra.

El sonido también es muy importante en este juego, de la misma forma que en Inside la música consiste únicamente en melodías ambientales que acompañan a la ambientación de una forma muy acertada. Si por ejemplo tenemos que pasar una fase con enemigos, la música se vuelve mucho más siniestra y consigue crear cierta tensión en el jugador.

Pero claro, no todo podía ser tan bueno, y ahora viene otro momento de odiosa comparación. Ya he dejado claro que Planet Alpha es una obra de arte a nivel artístico, sin embargo, parece que sus autores se hayan centrado más en impresionar constantemente al jugador que en aprovechar realmente el recurso del lenguaje visual. Me explico, en Inside prácticamente todo lo que vemos en la pantalla nos va contando un poco más sobre la historia y no deja de lado los momentos visualmente impresionantes. Planet Alpha, en cambio, llega a abusar tanto de querer ser estimulante a la vista que en muchas ocasiones deja de lado el factor de que todo eso que se ve debe contar algo. Y sí, cuando llegamos al final, podemos componer una historia en nuestra cabeza a partir de lo que hemos visto, bien, pero el recurso no se llega a aprovechar al máximo.

La fase en la que visitamos un enorme y frondoso bosque es una de las mejores partes del juego.

De la misma forma que Limbo e Inside, a la experiencia de Planet Alpha me gusta definirla como un “viaje”. Un viaje que se realiza sin ningún vehículo; corriendo en un magnífico y lineal scroll lateral que no tiene ningún tiempo de carga. Bueno, aunque en ciertas ocasiones uno se puede desviar del camino principal si está lo bastante atento a algunas rutas ocultas, estas nos llevarán a logros o artefactos para conseguir el verdadero final del juego o, mejor dicho, para que el juego te muestre el final tenemos que conseguir cuatro de estos artefactos ocultos y si nos pasamos alguno no será posible volver atrás a por él; esto no me ha gustado para nada y veo mucho mejor que hubiese dos finales en lugar de un único final que solo se desbloquea bajo ciertas condiciones.

Aquí tenemos que resaltar otro punto negativo que es el que más me ha molestado; a veces el juego muestra tantísimo detalle en la ambientación que pone cosas delante del personaje, dificultando ver el camino que hay que seguir o si es necesario saltar y a dónde, provocando muchas muertes absurdas. En otras ocasiones, y sobre todo en el tramo final (donde también os espera un momentazo), el juego se vuelve excesivamente oscuro, sí, forma parte de la ambientación y el objetivo es crear atmósfera, pero de nuevo no nos deja ver a dónde debemos ir; recuerdo de cierto camino “sin salida” cuya salida estaba justo oculta bajo la oscuridad y estuve un buen rato atascado ahí, siendo acribillado por un robot infranqueable una y otra vez. Al final se juntan demasiados momentos en los que nos veremos corriendo y saltando a la nada esperando salir airosos, lo cual supone una interrupción de ese “viaje” que nos propone el juego.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención del apartado gráfico es la sensación volumétrica que crea el humo.

Los controles se reducen al joystick, un botón de salto, otro que sirve para mover objetos o esconderse y los dos gatillos del mando, que controlan el ciclo de día y noche. Y con esto tendremos que solucionar todos los puzles que nos propone el juego. Sí, esto va de resolver puzles y en ocasiones el plataformeo también llega a ser un puzle en sí mismo. Los hay bastantes simples; por ejemplo, esconderse entre la hierba para que no nos detecten y calcular el momento para salir corriendo. Otros son más complejos implican un poco de ensayo y error: mover cierto objeto para subirnos en el mientras esquivamos al enemigo, utilizar el entorno para destruir a los robots, realizar secuencias de movimientos especificas para avanzar por caminos mientras los malos vigilan, e incluso en cierto momento hay un “jefe final” que le debemos derrotar precisamente utilizando el entorno en su contra.

Una de las secciones que más me han gustado del juego son unos tramos en los que, viajando a través de un “vórtice”, vamos a una especie de dimensión alternativa donde la gravedad es casi nula y está todo repleto de plataformas móviles. Normalmente vamos a esta dimensión para conseguir los artefactos de los que os hablé antes y estas secciones del juego son en definitiva un conjunto de jumping puzzles. La clave aquí es jugar con la falta de gravedad para llegar al final y es tremendamente divertido.

El monolito del fondo lo veremos más de una vez y parece tener un papel importante en la historia.

Ciertamente los diferentes retos que nos propone el juego se repiten bastante, pero son de muchos tipos y por ese motivo pese a que se repitan no llega a dar la sensación de que estamos haciendo todo el rato lo mismo, lo que es un punto muy a favor del título. Por cierto, no hay que temer a la muerte en este juego, ya que se guarda automáticamente constantemente y de morir en algún punto aparecemos casi justo antes.

Este apartado merece una mención aparte, puesto que es uno de los principales atractivos de este juego. Como dije antes con los gatillos del mando podemos cambiar entre el día y la noche. ¿Para qué sirve?, pues muchos de los puzles y fases de plataformeo requieren de esta característica. Al principio del juego solo podemos utilizarla colocándonos sobre un símbolo en el suelo, pero conforme avanzamos un poco más, se puede utilizar en todo momento.

Hay muchas flores, árboles y demás que solo salen de día o de noche, estos elementos pueden usarse para esconderse de los enemigos o para saltar sobre ellos. De la misma forma hay muchas “plataformas voladoras” que se mueven según la posición del sol y tendremos que situarlas correctamente utilizando los gatillos. Estas también se pueden utilizar para golpear a los enemigos tras distraerlos o para abrir caminos aparentemente cerrados.

Por desgracia el formato jpg y la compresión no se portan nada bien con las capturas de pantalla. Pero os puedo asegurar que ver esto en movimiento es una autentica pasada.

A veces utilizar esta característica resulta un poco confusa, porque el tiempo sigue avanzando un poco más una vez soltamos el gatillo y podemos encontrarnos con que la plataforma que está avanzando a cierta posición vuelve a donde estaba porque se vuelve a hacer de día de repente. También hay momentos en los que no sirve de nada, sobre todo en los últimos compases de la partida.

Planet Alpha es un juegazo, tiene sus fallos, pero en conjunto se trata de una experiencia audiovisual muy completa que se complementa perfectamente con una buena dosis de plataformas y puzles. No es un juego que va a gustar a todos por igual, si disfrutaste con Inside o Little Nightmares, este es un juego hecho para ti. Eso sí, hay que tener en cuenta que se trata de un título de duración reducida; en unas tres horas dependiendo de nuestra habilidad se puede superar, y una vez acabado el único aliciente para rejugarlo es conseguir todos los logros o los artefactos.

Planet Alpha

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Otro de esos juegos diferentes que nos ofrecen un apartado artístico espectacular. Muy recomendable.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2. Fan de los First Person Shooter clásicos.

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