AnálisisPS4

Shenmue I & II HD- Análisis PS4

Un port falto de cariño para una parte fundamental de la historia de los videojuegos

¿Quién no ha oído hablar alguna vez de la legendaria grandeza de los Shenmue? ¿O de los lloros de muchos cuando anunciaron su tercera parte en aquel E3 de los sueños? La obra de Yu Suzuki siempre ha estado envuelta en un aura mística, casi de veneración; en parte es gracias a la efusividad de aquellos afortunados que pudieron disfrutarlos en la antigua Dreamcast: Shenmue dejó una impresión muy fuerte y unos recuerdos imborrables allá por 1999, cuando apareció el primer juego. No se puede hablar de Shenmue sin tener en cuenta algo que se pierde de vista en muchas de las remasterizaciones que estamos recibiendo en los últimos años: el contexto en el que aparecieron aquellos juegos y la historia tras su desarrollo.

Shenmue I se lanzó en 1999 para Dreamcast y Shenmue II en 2001 para Dreamcast y la primera Xbox. Estamos hablando de dos juegos con 20 años a sus espaldas. Muy pocos juegos pueden soportar esa cantidad de años y seguir sintiéndose igual que cuando aparecieron por primera vez. ¿Sabéis con qué juegos compitió Shenmue en su época? Con obras maestras como los dos primeros Metal Gear Solid, los dos primeros Silent Hill, Final Fantasy VIII-IX-X, System Shock 2, Halo, Devil May Cry, Ico… y aún siendo una saga que no ha continuado desde entonces, la gente aún sigue clamando por ella. Muchos medios de aquel entonces no dudaron en calificarlos como dos de los mejores videojuegos de la historia (recomiendo muy encarecidamente leer los análisis que hicieron las revistas de aquella época para entender mejor cómo se vivió su lanzamiento). La pregunta que muchos os haréis será la misma que me hacía yo antes de enfrentarme a Shenmue por primera vez: ¿realmente son tan buenos? Vamos a descubrirlo.

Su historia empieza con una premisa bastante simple: manejamos a Ryo Hazuki, un estudiante japonés del pequeño pueblo de Yamanose, que presencia como su padre, maestro del dojo de jiu jitsu Hazuki, es asesinado por Lan Di, un misterioso hombre con un extraño y poderoso estilo de lucha. Una vez nos despertemos después del incidente decidiremos dar caza a Lan Di para vengar a nuestro padre; nuestra investigación nos llevará a descubrir los secretos del pasado que han motivado este cruel asesinato, relacionados con unos antiguos espejos con poderes desconocidos. El argumento, aunque entretenido, no es el principal motivo que me ha animado a continuar Shenmue, sino los personajes (de su segunda parte sobre todo) y su absorbente mundo.

Con este objetivo en mente Shenmue se convirtió sin saberlo en el precursor de los mundos abiertos modernos. Cuando salió el primer Shenmue la saga Grand Theft Auto aún no había lanzado su tercera entrega, que supondría el bombazo de esta clase de experiencias posteriormente. Yu Suzuki se adelantó por varios años a este tipo de juegos, y aún a día de hoy consiguió sensaciones muy poco habituales en nuestro medio. El sistema de juego se divide en tres mecánicas muy diferenciadas: la investigación, el combate y la gestión del resto del tiempo.

Comenzaré hablando del combate, el apartado que peor parado sale en esta primera parte. Las (escasas) peleas que disputaremos en Shenmue son en pequeños entornos tridimensionales y con movimientos que recuerdan mucho a los de la serie Virtua Fighter. Podremos dar puñetazos, patadas, agarres, esquivas… pero la tosquedad de los controles y las arcaicas animaciones hacen de estas contiendas algo mucho menos espectacular de lo que debería. Es una pena porque el juego se esfuerza en dar una ingente cantidad de técnicas al jugador (aprendiéndolas de maestros o adquiriéndolas en tiendas), pero no motiva al jugador a querer aprenderlas debido a la poca cantidad de encuentros que disputaremos en relación al resto de actividades. Muchos de los combates y escenas de acción se resuelven mediante QTE que, aunque no dan mucho tiempo de reacción, tampoco penalizan al jugador si los falla más allá de hacerle repetir la escena.

Los recreativos son un auténtico vicio

El mayor triunfo de Shenmue radica en los otros dos aspectos que hemos mencionado antes; la investigación en un entorno de juego que pretende ser lo más realista y plagado de detalles posible, y la gestión de nuestro tiempo en un mundo en el que todo tiene su propio horario. Shenmue quería ofrecer a los jugadores un mundo no muy extenso, pero plagado de rincones que explorar y lleno de detalles por descubrir.

La investigación también proporcionaba una gran satisfacción, ya que el ir preguntando a los vecinos y tirando del hilo de las escuetas pistas que nos proporcionan dan una sensación real de estar juntando las piezas del caso, algo que muy pocos juegos posteriores han conseguido aportar en su jugabilidad. Además era muy importante usar la primera persona e investigar cada rincón de los escenarios si no queríamos pasar cosas por alto. Por ejemplo, en nuestra casa absolutamente todos los armarios se podían abrir. Cada armario, cajón y baúl no tenía las mismas texturas planas repetidas en su interior: cada uno de ellos contenía una cosa diferente, incluso casettes, cerillas y otros objetos que nos servirían (o no) más adelante. Mis primeros 40 minutos en Shenmue fueron explorando la casa, ya que podías interaccionar con casi todo. En las tiendas pasa lo mismo: para comprar algo debes ser tú el que mire en las estanterías qué objeto quieres adquirir. Este nivel de detalle en los espacios interiores sigue siendo digno de mención aún a día de hoy, y supone una primera toma de contacto muy impactante con el título.

Otra de las innovaciones de Shenmue fue contar con un progreso en tiempo real: hay un calendario con una fecha límite para cumplir tu objetivo y los días tienen sus horas útiles determinadas; te levantas a las 9 de la mañana y te acuestas a las 11:30 de la noche como máximo. Durante el resto del día puedes elegir qué hacer, a dónde ir y con quién hablar. Sin embargo el resto de NPCs del juego también pueden hacerlo, ya que cada NPC tiene su propia vida, relación con el protagonista y rutinas asociadas a los días de la semana y horas.

La ciudad cuenta con ciclo día noche e incluso con cambios meteorológicos (ambas afectan a las rutinas de los habitantes), pudiendo estar nublado, con lluvia, con nieve o con sol según el día. En su momento era algo revolucionario y sigue impresionando a día de hoy ver tantos personajes con sus propias actividades y como el hecho de aprendernos sus rutinas nos hará descubrir si nos estamos perdiendo algún evento. Por ejemplo, si hoy Nozomi no está ayudando en la tienda de flores como todos los días, ¿le habrá pasado algo? Depende solo de nosotros reparar en esos detalles y decidir si intervenimos, ya que el juego no nos guiará en absoluto. No hay brújula, tan solo mapas en cada barrio que debemos buscar si queremos orientarnos, o bien preguntar a nuestros vecinos sobre las direcciones o las pistas que estamos siguiendo.

El problema de este planteamiento es que Shenmue abusaba de esta mecánica y, durante el transcurso de su historia, hay demasiadas ocasiones en las que el juego te hará esperar hasta el día siguiente sin razón aparente. Con esta decisión de diseño (al igual que con la de trabajar en cierto momento de la aventura todos los días un período estipulado en una actividad no demasiado estimulante) el juego buscaba la inmersión completa del jugador en su mundo. Pero en la práctica suponen demasiados ratos muertos en los que no podemos hacer tantas cosas como cabría esperar. Puedes jugar a clásicos como Space Harrier o a los dardos en las recreativas, puedes coleccionar gashapones, puedes entrenar en el parque… y poco más. Sin duda alguna un mundo que pretende simular al real debería haber tenido más opciones disponibles, pero es comprensible que con la tecnología de aquella época conseguir desarrollar este juego ya fue un milagro.

La noble intención de hacernos sumergir en la rutina de una pequeña población japonesa de 1986 hace que no haya mucha variedad de cosas que hacer, y sin una opción para hacer avanzar el tiempo (solo puedes dormir a partir de las 20:00), se siente como un concepto interesante y con algunas ideas muy bien ejecutadas, pero que en la práctica no piensa mucho en el jugador, que acabará mirando el móvil o leyendo un libro en el mundo real, rompiendo así la inmersión. Sin embargo, no todo son malas noticias: Shenmue II triunfa en prácticamente todos los aspectos fallidos de su primera parte, siendo éste la verdadera joya de la colección, y un juego que justifica por sí solo la compra de este pack. Shenmue II me atrevería a decir que no se siente como un juego de aquella época.

Shenmue II ofrece dos ciudades infinitamente más grandes que las de su predecesor, con un número exageradamente superior de NPCs también con sus propias rutinas, pero además añade muchos parches que arreglan los aspectos más discutibles de la primera parte. Por ejemplo el juego nos ofrece la opción de pasar rápido el tiempo cuando debemos esperar a un evento, los habitantes de Hong Kong pueden llegar a acompañarte al sitio que necesitas, aquí sí que podrías pasar varias horas esperando debido a la gran cantidad de trabajos y actividades que hay por hacer, los gráficos también son mucho más detallados y con unas animaciones más trabajadas, el control de Ryo una maravilla, los combates y entrenamientos mucho más pulidos… es la evolución perfecta de la fórmula del primero.

Los entrenamientos son mucho más interesantes que en su primera parte

Por si fuera poco el cariño que ponen a la vertiente de las artes marciales es una delicia. Desde tus maestros, a los entrenamientos y una cantidad mucho más significativa de combates, unido a entrenamientos mucho más estimulantes, convierten a Shenmue II en una visita obligada para los amantes del cine de artes marciales.

El apartado técnico de ambos títulos estaba a otro nivel en comparación con los juegos de la competencia: la expresividad de los rostros y sus detalles, la recreación de tantos objetos diferentes, la cantidad de personajes en pantalla, el tamaño de la obra… era una bestia en su tiempo. Actualmente es absurdo hablar a nivel gráfico de una obra con tantos años, pero desde luego jugar a estos títulos no supone una molestia a nivel visual, ya que el diseño artístico del título es una maravilla. Además el tratamiento HD les sienta genial (sobre todo a Shenmue II), aunque en los y las voces el resultado haya sido algo irregular: las voces en inglés no suenan tan bien como las japonesas. Eso sí, la música sigue siendo espectacular.

Deben ser vistos como productos independientes y con diferentes objetivos, ya que el primero buscaba la belleza en los detalles de un pequeño pueblo y Shenmue II refina la fórmula y se abre a un mundo más grande y coherente, dando a la vez mayor importancia a la comodidad del jugador.

El juego es realmente bueno pero, ¿qué pasa con el port? La historia del desarrollo de Shenmue va mucho más allá de la de un desarrollo normal. Shenmue es la obra que iba a ser la culminación de la obra del maestro Yu Suzuki, un magnífico desarrollador nipón. Shenmue era el buque insignia de la recién estrenada Dreamcast, y también debido a su desmesurado presupuesto, hizo que esa fuera la última consola de Sega al no poder generar los beneficios esperados. Oh, ¿sabíais que el primer Shenmue fue desarrollado durante varios años por un equipo de menos de veinte personas?

Las bandas negras de las escenas quedan un poco raras

Pero nada de eso te lo contará Sega: ya fuera en forma de concept arts, de making of, de entrevistas… cualquier cosa que justifique por qué la gente debería recordar este juego o por qué las nuevas generaciones deberían entender a sus padres cuando lloran viendo el anuncio de Shenmue III. Si os interesa el tema hay un libro fabuloso llamado La Odisea de Shenmue en el que se entrevista a su creador y muestra, entre otras cosas, en qué barrios reales se fijaron a la hora de crear el entorno del juego. No viene traducido al castellano, la primera parte contiene un gran número de bugs en las cinemáticas y sonidos (la segunda está impoluta), el horroroso control de Ryo en la primera parte, no hay añadidos nuevos a la experiencia y nada de extras. Es un port pelado para un juego que merecía mucha más atención por parte de la compañía que lo vio nacer.

Shenmue I & II HD no es el regreso a la vida que estas obras merecían. Tenía mucho miedo de realizar este análisis sin haberlos jugado previamente. Esos miedos aumentaron cuando acabé la primera parte, ya que la sentía como una interesante propuesta, pero fallida. Sin embargo su segunda parte hace que podamos contemplar a esta obra como una sola; una que en su primera mitad el autor te muestra a lo que quiere aspirar, y una segunda en la que quiere decirte que te ha escuchado y que este es el juego que te habían prometido. Shenmue II no es igual de valioso sin haber experimentado su primera parte. A su vez la primera parte no habría llegado a lo que es hoy sin una continuación tan exitosa en todo lo que falló el concepto inicial.

Si te gustan los videojuegos, deberías probar Shenmue. Si te interesa la historia de este medio, deberías probar Shenmue. Y si te producía curiosidad todo el aura mística que rodea a la obra, pero no te atrevías a lanzarte, sí, también deberías probar Shenmue. Le doy un 8 porque creo que es una obra que, aún con tantos años a sus espaldas, si saliera en este mismo momento, la disfrutaría exactamente igual que la he disfrutado ahora, independientemente de su reputación. Eso sí, es una pena ver los escasos esfuerzos de Sega por dar a conocer uno de sus más especiales trabajos.

Shenmue I & II HD

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Independientemente de si Shenmue hace justicia a la leyenda creada a su alrededor, si te gustan los videojuegos y este título te atraía, deberías probarlo. Te garantizo que es algo diferente a cualquier cosa que hayas jugado en mucho tiempo.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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