AnálisisPS4

Candleman: The complete journey – Análisis PS4

El coste de un sueño

Innovar siempre ha sido una tarea difícil en la industria del videojuego. Sin embargo, existen valerosos desarrolladores y estudios que intentan aportar novedades. Este es el caso de Candleman: The complete journey, el reciente título de Spotlightor y Zodiac Interactive. Mediante unas mecánicas aparentemente innovadoras, este juego tratará de atraparnos en su mundo y dar un nuevo planteamiento al género de los puzles y las plataformas. ¿Lo habrá conseguido?

Comenzaré hablando de la trama. Candleman es una fábula que narra la historia de una vela que vaga por un barco sin propósito alguno. Su destino cambia cuando queda maravillada por la luz de un faro y se propone llegar hasta él para brillar de la misma forma. A partir de ese momento deberemos acompañarla en un viaje lleno de obstáculos y peligros hasta su objetivo.

Cuando divisó el faro, su mundo se llenó de fulgor.

Como podréis observar, la historia está llena de metáforas e ideas simbólicas. En su interior, Candleman es un relato acerca de la persecución de los sueños, la superación personal, el enfrentamiento a los miedos y a lo desconocido, la decepción y la aceptación de uno mismo. Todos estos temas los trata de forma sutil y paulatina. El diseño de niveles, la ambientación y los propios puzles siempre van acordes a las ideas que desea transmitir.

Sin embargo, el juego peca de una cierta grandilocuencia. Es tanta la ilusión por transmitir estos sentimientos que, a veces, se acaba sacando al jugador con escenas y niveles con poco sentido. También debo subrayar que este problema surge solo durante los últimos capítulos del juego.

La estructura de Candleman es simple: doce capítulos con una cantidad variable de niveles. El título se puede completar en tres o cuatro horas, aunque sugiero dedicarle más tiempo y calma para disfrutar de la experiencia.

Ahora que conocemos la trama y las motivaciones de la vela para llegar a su destino, hablaremos de cómo es el rumbo que ha decidido tomar.

Candleman es, por lo general, un juego de plataformas. Sin embargo, hay un problema: la mayoría de los escenarios están a oscuras. ¿Cómo podremos solucionarlo? Es sencillo: es posible prender la vela para iluminar una pequeña porción del camino. A pesar de ello, el tiempo de iluminación resulta limitado. Tendremos diez segundos de luz antes de que la vela muera consumida. Este tiempo lo deberemos gestionar nosotros y decidir cuándo es adecuado encender para tener un camino seguro o en qué momento deberemos arriesgarnos para ahorrar cera.

Por otro lado, prender la vela aporta un beneficio adicional: la cera caerá y podremos formar un rastro del camino con nuestros restos. Si morimos durante el trayecto, este no se perderá y reharemos el recorrido sin gastar cera adicional.

A medida que prendía su fuego, la vela dejaba un rastro.

Esta mecánica principal es interesante. Durante todo el juego resolveremos puzles cortos y saltaremos por plataformas en un constante juego con las luces y las sombras. Sinceramente, me ha sorprendido la creatividad que destila el título en cada uno de sus niveles. Nunca se les acaban las ideas para plantear un desafío original y entretenido dentro de los cánones del género de las plataformas, aunque me habría gustado ver más puzles. Aun así, de vez en cuando el juego deja de lado sus mecánicas y rompe el ritmo para transmitir sus ideas de manera algo forzada, un aspecto que se hace notar al final.

Otro problema del título es el control del protagonista. El juego dispone de un cierto componente basado en la interacción física. Es decir, debemos calcular bien los saltos y acostumbrarnos a la dinámica de movimiento de la vela. Esto produce un control tosco e impreciso. El resultado es evidente, moriremos mucho por razones absurdas y, en ciertos puntos, deberemos tener paciencia con las exigencias que plantean algunos retos.

Y aviso, morir en este juego es muy amargo. La razón es que solo hay un punto de guardado en los niveles, excepto en alguna parte del final. Aunque los retos son cortos, morir supondrá empezar de nuevo desde el último punto de guardado, es decir, el principio o la mitad del nivel. Además, si morimos perderemos una vida. En cuanto perdamos las diez disponibles para superar un nivel, deberemos comenzar de cero.

La vela persistía en su sueño de alcanzar el faro.

A esto se suma que la dificultad de los niveles no está del todo bien medida. Hay algunos que son fáciles y otros en los que la furia de los desarrolladores cae sobre nosotros. Sin embargo, a las dos o tres muertes aprendes bien cómo funciona el reto y se puede superar sin problemas.

Candleman es un título que goza de una gran belleza visual. Me disculpo por no haber incluido capturas que lo demuestren, pero considero un spoiler incluirlas en el análisis, ya que uno de los motivos principales para seguir la historia es el descubrimiento del mundo que rodea al protagonista. Además, como la vela es pequeña, los escenarios representan objetos que conocemos a una escala enorme, por lo que es fácil quedarse atrapado dentro de este entorno gigante para el personaje, el cual realza las ideas que quiere proponer el título en su trama principal.

El camino de la vela hacia el faro era complicado.

Otro aspecto a destacar es que una parte de la belleza del título se consigue gracias a ese juego de luces y sombras, que nosotros añadimos a los escenarios mientras resolvemos los retos que se nos plantea; curioso, ¿verdad?

Por ello, recomiendo jugar al título con calma y encender todas las velas que se encuentran en el nivel, las cuales nos permitirán superar retos adicionales, descubrir el entorno y desbloquear secretos.

Cabe destacar que el juego posee un buen rendimiento en el sistema de PlayStation 4. Salvo algunas bajadas de la tasa de fotogramas por segundo en momentos con abundantes efectos visuales en pantalla, no ha dado ningún problema.

Una pequeña luz dentro de un mundo de sombras.

En cuanto al aspecto sonoro, el juego apuesta por dejarnos escuchar el ambiente en el que se encuentra la vela y, en contadas ocasiones, la banda sonora irrumpirá para destacar algún momento importante en la trama.

Candleman: The complete journey es un juego imperfecto y que, a veces, evita el empleo de sus mecánicas principales para asegurarse de que vamos por el camino que los desarrolladores desean. Dispone de puzles muy bien diseñados, pero escasos y con un control impreciso en las partes de plataformas; a veces, la experiencia se vuelve tediosa.

Sin embargo, considero injusto penalizar estos errores e imprecisiones una vez se conocen las intenciones del estudio. El juego demuestra un notable talento creativo por parte de los desarrolladores, unas ideas ingeniosas, un gran cariño por lo que se ha querido realizar y la intención de plasmar una historia simple, pero muy humana. Es cierto que no llega a brillar como otros videojuegos han logrado, pero arroja luz hacia el futuro del género de los puzles y las plataformas.

Candleman: The complete journey

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Candleman: The complete journey es un juego corto y tranquilo que aporta una mecánica interesante y original cuya ejecución resulta ingeniosa. Su historia es simple y a veces grandilocuente, pero no deja de ser propia de los sentimientos humanos. Aunque ciertos aspectos no le permitan brillar como podría haberlo hecho, sin duda posee una luz propia en un género que acabará reconociéndola como se merece.

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Antonio Ríos

Ingeniero Multimedia en proceso. Amante del cine palomitero de nacimiento y fotógrafo a medias. También me interesa todo lo relacionado con la música y bandas sonoras. Con que un videojuego tenga una historia interesante y sea divertido de jugar, a mi ya me tiene ganado.

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