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vridniX – Analisis PC

¡El autoproclamado héroe de Neta-Vark a la carga!

Si algo hay de sobra en el mercado indie son dos cosas: los Rogue-Like, y los plataformas extremadamente difíciles. vridniX pertenece a este segundo grupo con una jugabilidad que nos recordará a títulos como VVVVVV o Super Meat Boy. El videojuego de Uncanaut, un estudio compuesto por dos únicos miembros, supone un soplo de aire fresco al género y nos demuestra que, lo que a primera vista parece un producto de lo más simple, tiene muchísimo que ofrecer.

VridniX da una primera impresión un tanto extraña; sus gráficos, un pixel art extremadamente minimalista que se combina con “texturas” que podrían haber sido dibujadas con el Paint, no parece que puedan ofrecer mucho. Desde luego si eres un fanático de la potencia gráfica este no es tu juego, pero nada más lejos de la realidad, una vez llevamos apenas 10 minutos de partida nos damos cuenta de que ese estilo gráfico que creíamos vacío esconde muchísimo detalle tras su simpleza.

El protagonista de la historia, que es quien da nombre al título, es una “cosa naranja” (así se refieren a el varias veces en el juego) que refleja a la perfección su personalidad malhumorada, vacilona y cómica en unos pocos pixels. El resto de los personajes, que también tienen un diseño minimalista, comparten las mismas características y durante los diálogos que, por cierto, hay bastantes, podemos ver en sus caras todo tipo de expresiones siempre con un tono cómico y caricaturesco que nos sacará más de una sonrisa.

Los niveles del juego tienden a compartir una sola tonalidad de color según donde nos encontremos, por ejemplo, si estamos en las cuevas el color es oscuro, si estamos en la jungla, es marrón/amarillo o si nos encontramos en la fábrica es una especie de rojo. Todo ello diferencia muy bien los seis mundos que tendremos que recorrer y, al igual que pasa con el diseño de los personajes, simplificar el apartado visual de los escenarios de esta forma les da una gran personalidad, y el conseguir representar tanto con tan poco es una tarea digna de admiración.

Otro de los apartados que sorprende es que vridniX, contra todo pronóstico, es un juego fuertemente conducido por el argumento, y de hecho una historia que alcanza una cierta complejidad partiendo de una premisa que, de nuevo, es muy simple: VridniX, el autoproclamado héroe del planeta Neta-Vark, tiene que alcanzar el “interruptor del destino” para salvar su hogar de los Trogloguxes. Esto dará lugar a un sinfín de situaciones absurdas y delirantes repletas de humor, con personajes inolvidables entre los que hay villanos de lo más carismáticos, como el inspector Mayonez, que más de una risa nos va a sacar seguro, de hecho, muchos de los mejores momentos de este juego se nos quedaran grabados en la memoria tal cual pasa en los títulos triple A. De nuevo reconocer el mérito de esto a sus desarrolladores porque recordemos que se trata de un indie, desarrollado por dos personas y con un estilo gráfico y jugable que en ningún momento pensaríamos que iría a dar para tanto.

La música es justo lo que esperamos, temazos que hacen referencia a la época de oro de los 8 y 16 bits muy pegadizos, pero, aunque la composición de los mismos es muy buena. No hay mucha variedad de temas, por ejemplo en los jefes siempre suele sonar el mismo, y a la larga la música se acaba haciendo monótona pese a su calidad.

El principal atractivo es sin duda su jugabilidad, y de nuevo, al igual que con todos los apartados que hemos comentado, parte de algo muy simple que termina siendo muy grande.

El juego se controla con tres botones, las flechas de izquierda y derecha para cambiar de dirección, y la barra espaciadora para saltar o descolgarnos del techo. Aquí reside también la dificultad del juego, pero también lo que le da su toque personal, y es que controlar a nuestro héroe es realmente difícil porque no hay forma de dejarlo quieto.

El personaje empieza parado, pero una vez que pulsemos cualquiera de las tres teclas, no parará de moverse en la dirección que se le indica, si encuentra una pared o un obstáculo cambiará automáticamente de dirección, esto se aplica al suelo y al techo; las paredes, en cambio, solo pueden usarse para apoyarnos en ellas y saltar o para deslizarnos hacia abajo.

La dificultad del juego va incrementando muy gradualmente a través de los más de 100 niveles mostrando siempre un equilibrio perfecto, con momentos bastante complicados pero que no llegan a frustrar al jugador. Porque con la práctica todo se consigue, y vridniX va de eso, un ensayo y error muy bien planteado que, además, requiere bastante habilidad y reflejos a los controles, con lo cual no es solo descubrir la estrategia adecuada de pasarte el nivel, hay que tener la habilidad suficiente para poner dicha estrategia en práctica.

Y vaya con los niveles, no me voy a cansar de decir en este análisis que este título no para de sorprender porque en este apartado es donde los autores se han explayado. Cuando comenzamos jugando para llegar a la salida hay que activar unos “vórtices” que le dan la vuelta a la pantalla cambiando el sentido de muchos enemigos y obstáculos, lo primero que pensaremos es: oh vaya, esta va a ser la mecánica del juego… Pues no, porque en lo que nos habituamos a eso, nos encontramos resolviendo puzles de mover objetos, después, nos encontramos esquivando enemigos enterrados bajo el suelo que no se pueden ver, después estaremos superando niveles casi en la oscuridad y así un larguísimo etcétera; mientras aparecen mecánicas nuevas, estas se van combinando con las anteriores que si esto le añadimos el control del personaje tan peculiar, se crea una jugabilidad variada, en constante cambio y que nunca aburre.

Como golpe final, cada cierto numero de niveles hay enfrentamientos con jefes finales. VridniX no tiene ningún ataque a su alcance, con lo que los creadores han planteado una estrategia distinta para cada jefe del juego, por ejemplo, al primer jefe hay que tirarle cajas encima moviendo la pantalla con los “vórtices” de los que hablé antes, a otro hay que hacerle rebotar sus propios disparos para que nos suelte un “power up” con el que saltar encima de él, y bueno, cada cual mucho mejor que el anterior ya que algunos de ellos son muy originales, no digo más por no hacer más spoiler de la cuenta.

El juego contiene los típicos y trilladísimos coleccionables repartidos por los niveles, algunos son muy difíciles de conseguir, que sirven para descubrir más detalles de la historia una vez los observamos desde la pantalla de extras, pero no aportan mucho más y no son un aliciente para volver a empezar una partida una vez acabado el juego.

Lo que falta en este juego es, sin duda, un editor de niveles para poder compartirlos con la comunidad mediante Steam Workshop y también la posibilidad de compartir las puntuaciones o tiempos de pasarse los niveles. Puede ser que se añadan estas características en el futuro, pero de momento se nota su ausencia porque tras las 7 horas que dura el juego aproximadamente, estaría muy bien tener estas características para alentar a los jugadores a sacar mas partido al título.

vridniX es un juego único que tiene muchísima personalidad, esconde muchísimo potencial tras su aspecto tan simple y no para de sorprender nivel tras nivel. Variado, difícil y con una historia repleta de humor, que gustará a todos los fans de lo retro, la dificultad y las plataformas. Uno de los mejores juegos del género que he podido probar este año.

vridniX

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Si te gustan los juegos difíciles y compensar las muertes con muchísimas risas vridniX es una buena opción a tener en cuenta.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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